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La Malpensante Moda

La Malpensante Moda, portada de la edición 2020. Joan Juliet Buck, escritora y actriz norteamericana en la portada fotografiada por Ruven Afanador.

LA MALPENSANTE MODA 2021

En La Malpensante Moda 2021 proponemos un diálogo entre las artes, la moda y la ecología. Goyo -líder de Chocquibtown - es la protagonista de nuestra portada por ser quien representa ese diálogo de manera estimulante, sugestiva pero también cuestionadora. Es la compositora, artista, pero sobre todo es una persona que nos ha revelado el Pacífico. Consciente de Colombia pero para quien su territorio es el lugar de referencia y el que da origen a toda su creatividad.

LA MALPENSANTE MODA 2021

Ojalá deseen tenerla ante sus ojos y en sus manos. Nos haría muy felices a un equipo de 57 personas. Honramos la moda colombiana y el buen hacer editorial. Una revista impresa para acompañarles largo tiempo y en cualquier lugar. Son 128 páginas y pesa 250 gramos.

GOYO LA BOGA MAYOR

Goyo -líder de Chocquibtown - es la protagonista de nuestra portada con Revista El Malpensante por ser quien representa ese diálogo de manera estimulante, sugestiva pero también cuestionadora.

MODA + ARTESANÍA

Aquí está un repertorio cuidadosamente escogido de marcas colombianas que apuestan desde el diseño contemporáneo por la tradición artesanal y el esfuerzo productivo en colaboración con comunidades en el país

TALENTOS

Convocar a los especialistas en sus oficios para componer el equipo editorial es una tarea apasionante. En este diálogo entre moda, artes y ecología que proponemos en La Malpensante Moda 2021 disfrutan las plumas, el ojo y la capacidad creativa de diseñadores, autores, ensayistas, ilustradores, dibujantes, directores de arte, productores, maquilladores, poetas y fotógrafos.

EXQUISITECES

De la jardinera, fotógrafa y directora de arte (en editorial Novias Literarias Sonia Lahoz)

MINUCIAS ESPLÉNDIDAS

Una lectora envía esta composición que ha elaborado a partir de la revista. Me recuerda un fragmento del texto “De composiciones estéticas” escrito por Charles Beaudelaire en 1846

LA REVISTA VIVA

La Malpensante Moda en manos de sus lectores ocupa territorios inimaginados.

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UN PAÍS EN CONCORDIA

Publicado 2021-06-04 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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Convocamos desde SillaVerde el diálogo permanente entre las comunidades artesanas y el diseño contemporáneo.

Esta emisión especial de AL HILO -serie de entrevistas realizada por SillaVerde- tuvo lugar el martes 11 de mayo de 2021. ¿Cómo están viviendo en sus lugares de origen, mujeres y hombres unidos por sus oficios artesanales, la coyuntura del país?; ¿Qué suscita en sus entornos culturales la palabra "concordia"?; ¿Qué lugar simbólico ocupan el tejido y la ofrebrería en una convivencia sólida? Desde cuatro puntos geográficos de Colombia responden las voces de la líder misak Jacinta Cuchillo (Silvia, Cauca); la lingüista arhuaca-kamentsá Aty Gunnara Jamioy Izquierdo (Pueblo Bello, Cesar); el coordinador de negocios artesanos wounan Arcenio Moya (Bogotá) y el joyero Franklin Quiñones (Tumaco, Nariño).

El segundo capítulo lo realizamos el jueves 3 de junio de 2021 con seis mujeres que trabajan en duplas para impulsar negocios de moda e investigaciones académicas sobre procesos artesanales y diseño contemporáneo. ¿Cómo se han conocido y construido su relación persona y profesional?; ¿cómo se comunican y entablan procesos de cocreación?; ¿a qué acuerdos llegan entre ambas y de qué manera impulsan sus proyectos? Participaron: la empresaria colombo española Almudena Espinosa -fundadora de GUÁNABANA HANDMADE con sede en Madrid, España- y Gloria Epiayú -líder artesana de la etnia wayuu desdeLa Guajira, Colombia-; la diseñadora textil Verónica Santamaría -autora de la tesis de grado "Secretos de Encierro"- y Adeinis Boscán -artesana wayuu, madre y articuladora de conocimiento de su etnia en La Guajira, Colombia-; la politóloga y empresaria bogotana Juanita García Ruiz -fundadora de la marca PRIAH HERITAGE- y la artesana Rosa Alarcón desde Boyacá, Colombia.

Pueden leer aquí sus testimonios transcritos textualmente para que se adentren en la profundidad de su acción cotidiana: tejer el pensamiento. También ofrecemos el link a la transmisión audiovisual.

Nos unimos a la celebración de 57 años de existencia de Artesanías de Colombia, empresa mixta nacida en 1964, con UN PAÍS EN CONCORDIA. Contamos con dos invitadas comprometidas con el servicio al país artesanal: Ana María Fríes (gerente general desde 2015) y Cecilia Duque Duque (gerente general 1991-2006).

 

Segunda Emisión Especial:

Aty Gunnara Jamioy Izquierdo desde Pueblo Bello, Cesar. Lingüista, Universidad Nacional de Colombia. Líder juvenil Etnias Arhuaca y Kamentsá.


En la responsabilidad constante que asumimos en los espacios que visitamos y en la importancia de la palabra no solamente para comunicar, porque una palabra viene cargada de una esencia, viene cargada de un conocimiento, trae un pensamiento y tiene que estar siempre comunicando no solo lo que tú piensas en tu vida como ser humano sino todo lo que te está rodeando, las plantas, las piedras, los distintos animalitos que están alrededor de nosotros esta mañana me llama el mayor Jeremías Torres y me dice “encontrémonos”.

Yo subo, porque siempre que un mayor hace un llamado uno tiene la responsabilidad de estar.  Yo subo y cuando entro a su casa me dicen sus hijas pequeñas que está en un caduco. Yo pensé que nuestro encuentro era en su casa, pero cuando llego al caduco me dice “Ven, limpia todo lo que has pensado en estos días, limpia todo lo que vas a compartir en estos días y cuéntalo. Aquí, ésta antena que está aquí esta conectada con la Sierra, así que cuéntalo y se lo contamos al Mamo.”

Creo que al llegar al termino de Concordia, a este momento de Concordia, las palabras son momentos, las palabras son espacios. Nos hacía esa relación la Batá Rocío de dónde venimos, de cómo en otras culturas, en otras formas de pensamiento, en otros territorios compartían esta palabra y yo creo que hoy en esta responsabilidad que me aqueja de defender las lenguas, de defender las lenguas como la expresión de pensamiento de un territorio, diría que la concordia hoy en nuestro país está alrededor del reconocimiento de la diversidad, de los distintos colores que comparten y conforman la vida, de las distintas formas de expresar el pensamiento de un territorio. En Colombia tenemos 69 formas diferentes de hacer esta lectura que aún viven, más todas las que hemos perdido. Entonces creo que la concordia está alrededor de acercarnos nuevamente a entender el mundo desde esa visión y desde el reconocimiento a los múltiples conocimientos que están en los territorios. Por eso somos un país diverso y lo vemos desde nuestra geografía, pasamos de un desierto al único pico nevado en el mundo que está tan cerca al mar, que es un sistema montañoso completamente independiente, que viene por todo el Magdalena medio, por las sabanas, para pasar a lo que son las cordilleras que nos llevan al reconocimiento de los Andes y bajar hasta una Amazonía, hasta una selva tropical y creo que toda esa diversidad y esa geografía tan rica que tenemos está por algo y ha estado y ha persistido. Se ha mantenido a pesar de todos los procesos gracias a unas personas que han aprendido a hacer las lecturas de esos lugares y a entender cómo funciona el tiempo y cuál es el manejo del lugar en cada uno de estos territorios y esos conocimientos están a través de la lengua. Hoy la concordia nos invita a reconocer cuáles son las formas de expresar el pensamiento de un territorio y cómo tenemos la capacidad de acercarnos y compartirlos, está ahí alrededor de ellos, sin pensar que el otro es más importante o que ésta forma de conocimiento porque viene de un estudio lógico y de observación es más, no, es desde el sentir y de cómo yo convivo con los otros seres que conforman la vida. 

Yo quiero referirme partiendo del punto de vista del tejido, ya que estamos acá sentados para tejer.  Tejer es ir amarrando el pensamiento, son múltiples los pensamientos que nos llegan, nos abrazan, para decir hoy construimos un Tutu, una manta, un chumbe, son múltiples los hilos que están. Por eso me refería a la concordia desde la diversidad. Hoy, lastimosamente mi pueblo vive un momento muy difícil a causa de la intervención de distintos sectores, de la intervención del Gobierno, hoy la estabilidad del pueblo arhuaco está bastante dividida y eso ha generado varias rupturas en el aspecto político y administrativo. Hoy los jóvenes decimos es el momento de sentarnos a seguir tejiendo como pueblo, un pueblo que históricamente ha sido pacífico y ha mantenido su resistencia desde el fortalecimiento espiritual y desde el legado cultural ha cuidado su territorio se ve afectado por estas dinámicas políticas, externas. Es el resultado no sólo de lo que pasa en la Sierra sino del conjunto de situaciones que nos están pasando como país y que hoy la lectura como jóvenes en el hecho de movilizarnos, en el hecho de estar aportando en este aspecto, es porque hemos sentido que han venido cosas de atrás que no están bien. Evidentemente para mí como joven arhuaca ir a la universidad es completamente distinto a la situación que ha podido vivir una persona que haya crecido en un contexto académico distinto, además de estas brechas que ha dejado muy marcadas y presentes la pandemia. Entonces creo que en esa responsabilidad personal como Gunnara, miembro del pueblo Ika de la Sierra Nevada de Santa Marta es aportar y decir.  Hoy que mencionaba el caso concreto de mi pueblo porque no es solamente lo que le está pasando a mi pueblo sino ahora que lo siento más cerca, reconozco que todo este movimiento de tejido que se está dando a partir de la movilización social es el resultado de aspectos históricos, de momentos, de acciones; hoy lo que nos duele mucho más es no poder garantizar el derecho a la vida, el derecho a soñar que es tan importante. El derecho en un periodo en el país en el que teníamos una esperanza, un derecho a soñar, arraigado a un proceso de paz, que veníamos de una construcción y que hoy, al ver tanta militarización, tanta inversión en armas, al sentir que el derecho a soñar se está viendo enmarcado en la guerra como joven nos duele, nos afecta, por eso hay que seguir apostando, hay que seguir exigiendo ese derecho a soñar y a vivir. Porque es lo que nos merecemos lo que nacimos, los que crecimos y los que llevamos creyendo en que el país puede estar tranquilo, en que podemos seguir tejiendo y soñando desde otras realidades.

Es una pregunta de mucha responsabilidad Batá Rocío. Hoy lo pensaba cuando Jeremías Torres me decía, los jóvenes tienen la energía, los mayores tenemos la experiencia, los jóvenes tienen la energía porque nosotros tenemos la responsabilidad de orientar, de acompañar. Él decía justo eso alrededor de una de las ceremonias que estaba sucediendo en la kankuma porque estaba acompañando también a varias parejas de jóvenes que estaban haciendo una de las ceremonias más importantes dentro de la vida de una persona arhuaca, ika, que es el matrimonio. Pero más de por el hecho de decir me caso o ya voy a tener una familia, el matrimonio es ese reconocimiento espiritual de cada una de las partes de tu cuerpo, de ti como parte del territorio, como parte de la Sierra. Es ese reconocimiento que han hecho a lo largo de toda tu vida, desde que tus papás te concibieron, te pidieron en pensamiento, te pasaron al momento del bautizo, cuando te dieron por primera vez sal, cuando te desarrollaste, tus papás te entregan y tú que eres parte de un territorio, respondes por un territorio, si ese territorio está mal, tu parte del cuerpo está mal. Cuando la vas a compartir con alguien más en el momento de casarte la compartes con otro ser que también se ha formado así, sus padres lo formaron así, y asumen una responsabilidad de seguir cuidando ese territorio, es esa responsabilidad la que tenemos. La ceremonia del matrimonio en el pueblo arhuaco que según el calendario tradicional se hace por estas fechas, antes de llegar al solsticio de mitad de año, (acá el solsticio va subiendo después de mitad de año viene a bajar), me hace pensar que si todos reconocemos que tenemos una misión, que tenemos algo que hacer, que tenemos un lugar en el territorio, que tenemos un derecho a estar en un lugar, a estar bien pero no solo el derecho de estar en el lugar sino el derecho de ver y la responsabilidad de que yo cuido; si mi corazón en el momento en el que nací determinaron que era de una semilla de un árbol de la Sierra, yo qué estoy haciendo para protegerlo, es entender que mi deber está alrededor de un lugar y un lugar es el que me da la energía para yo continuar en la misión que tengo.  Entonces cuando entendamos que el mundo tiene esta conexión, que somos seres que estamos interconectados energéticamente no sólo entre seres humanos sino entre distintas formas de vida, creo que vamos a lograr justamente tener un poco de los pies en la cabeza. Y lograr construir de esa forma quizás hemos perdido tanto la forma y esa concepción de ver, quizás tenemos un gobierno que ha desconocido tanto, tanto y tan profundamente, esa responsabilidad de garantizar estos mínimos y seguir construyendo estados no solo a partir de la imposición de aspectos que nos favorezcan a unos y a otros sino en el reconocimiento conjunto. Y creo que es responsabilidad tenemos que seguirla manteniendo, mi pueblo me lo enseña, a partir de estas fases de la vida que más allá que sean un deber cumplirlas, o una responsabilidad, o que tenga que venir la autoridad a jalarme las orejas para que las haga, es la esencia que nos mantiene, por los cuales somos guardianes del corazón del mundo, por lo cual estamos ahí y si hoy los jóvenes, y me decía también el mayor Jeremías, no por el disfrute de estoy aportando y estoy aprendiendo, esta es mi universidad donde me estoy formando para aprender de la vida, sino ah no ya vienen a molestarme, cuando perdemos ese goce, y por eso me refería la principio al derecho a soñar está también alrededor de dejar de disfrutar lo que me corresponde hacer o lo que yo quiero hacer. Cuando me imponen que la única oportunidad de estudiar es esto, o que en lo único en lo que puedo desempeñarme es esto, el único lugar que puede ocupar es esto, estoy coactando, estoy quitando esa responsabilidad que deben tener los gobernantes de potenciar en lo que cada uno es bueno, de potenciar y de permitir soñar desde ahí. Yo lo veo desde mi pueblo, es el goce de aprender y de estar ahí, disfrutarlo y sentir que eso es también aprender, entonces es la invitación a reconocer que los momentos, que las instancias son aprendizajes y no solo momentos de conflicto, no lo veamos, esta movilización que hacemos, veamos la Minga como un espacio de aprendizaje para encontrarnos a reaprender y hacernos más fuertes pero si la lectura es, yo estoy acá parado, imponiendo lo mío, no me importa a quien tenga que derribar o a quien tengo que confrontar creo que estamos perdiendo la esencia  de lo que nos va a hacer justamente volver a soñar.

Tejer es ir amarrando el pensamiento. Hace mucho tiempo a pesar de que tradicionalmente tejemos en lana de ovejo, no tejía en lana. Quizás por haber estado en la universidad, yo decía que no que me queda más fácil en Bogotá comprar lana de alpaca, o este otro material.  Este año en el marco de un encuentro que hicimos de jóvenes arhuacos, empecé a tejer este tutu y cuando me di cuenta no tenía los otros colores de lana para dibujar, tenía muy poquitos, entonces dije qué está pasando Gunnara, empezaste un tutu sin tener los materiales listos, sin haberlo hilado, y dije voy a dibujar porque también tengo mucho tiempo sin dibujar en lana, porque este es el material propio cuando tu vas a hacer una mochila y descubrí con eso que tejer y expresarse por medio del tutu es hacer un recuento de toda la comunidad, de todo lo que rodea, e insisto y perdón por ser tan insistente, porque estoy cada vez más convencida que en conjunto, en armonía, en concordia es la única manera de llegar a espacios de diálogos, de volver a soñar.

Me fui un tiempo a acompañar a unos médicos tradicionales en el mes de abril, a estar con las casas de médicos tradicionales, y ahí las sobanderas empezaron a decirme ven practica este nuevo dibujo, haz este nuevo diseño y a sacar la lana. Venían los niños del colegio y yo que me encontraba en ese momento en la casa de medicina tradicional de una de las comunidades, porque a propósito me gusta mucho el tema de la partería, quería estar allá, alrededor y aprender. Pero entonces esa concepción de ver qué pasaba con mi tutu que surgió en un encuentro de carácter político administrativo con jóvenes, que pasó a este otro momento, y que me acompañó después en el compartir en la casa de medicina tradicional, me di cuenta entonces que mi tutu es mi forma de compartir, de estar en comunidad, mas allá de solo tejer el pensamiento que estoy pensando, es el pensamiento que me van aportando porque el otro piensa. Creo que el tutu y tejer es la construcción más grande que podemos dar y hacer para encontrarnos en concordia.

Arcenio Moya desde Ciudad Bolívar, Bogotá.

Líder Artesano Etnia Wounan.

Nosotros de los grupos Wounan somos desplazados del litoral pacífico del Chocó por que en el territorio entró el conflicto, amenazas, reclutamientos, a los jóvenes y a las mujeres nos hicieron eso. Nosotros como nos trasladamos a otro territorio, sentimos miedo, porque era diferente pisar el cemento, ver los edificios grandes, en territorio no se ve eso. La convivencia en la ciudad es muy complicada, pero a través del arte, a través de la artesanía y a través del apoyo que nos han brindado, nos mantenemos fuertes, resistentes, tenemos la lengua propia, la tradición de la comida, tenemos tradiciones todavía vivas. A nosotros nos da fuerza porque a través del arte conectamos con el territorio, todavía tenemos vivo, resistente, a través de la venta y el trabajo.

El don de escuchar a los mayores. Nos sentamos en el piso y tejiendo, la simbología, nos conectamos con el territorio.

Estamos sacando una nueva colección, la inspiración es la naturaleza, la madre tierra, primero estábamos tejiendo las lágrimas de nuestra madre tierra, ese es mi jarrón favorito. El sueño que yo tenía era plasmar la sabiduría de la madre tierra, es la lágrima que nosotros botamos, la mamá sufre, los papás lloran a través de la lluvia, es una historia muy bonita y ahorita estamos sacando un jarrón del agua bendita. Eso surgió del CoronaVirus, el agua bendita es sagrada en el territorio donde hay muchos jóvenes que creen en esa historia. Plasmamos la purificación del alma y la gente entiende, el agua bendita para nosotros es curar, purificar, sanar y tener paz a través del arte estamos plasmando una historia bien bonita. Estamos trabajando en aretes, brazaletes, jarrones, bandejas, todos decorados para vender y que los clientes que tengan nuestras piezas se sientan también bendecidos por el arte.

Integración es la unión, la conexión con el territorio, nosotros siempre trabajamos en comunidad, en equipo, cuando hay un trabajo en equipo yo estoy animando, tenemos que trabajar, tenemos que tejer, tenemos que estar unidos. Allá en territorio y acá en Bogotá, tenemos que estar unidos, la conexión es lo más importante, trabajar en comunidad.

Jacinta Cuchillo desde Silvia, Cauca.

Artesana, líder etnia Misak.


Tejer, es mi trabajo constante, desde que aprendí no hay un minuto que deje la aguja o la lana a un lado, es como si algo me hiciera cosquillas en la mano, es continuo, a veces tejo 8 horas diarias, si tengo algo que hacer tejo 4 en la mañana o 2 y así, pero todo es constante para nosotros, el tejido es constante.

Payan es un hijo maravilloso, ya tiene 17 años, es una labor muy difícil como mujer y como mamá, pero con la ayuda de los mayores, de los espíritus, he seguido adelante con él. En estos momentos de crisis que tiene nuestra Colombia ha sido muy marcada en todos los jóvenes en este momento, y con mi hijo hemos estado hablando, mirando cosas. Ayer me estaba diciendo, no mamá me voy para la marcha, voy a protestar, entonces es una decisión muy compleja, en la que yo le digo, bueno si se va a ir usted pues vámonos los dos. Porque él dice, no mamá yo quiero estudiar, yo quiero luchar por los derechos, le explico es bueno que salgamos, pero siempre hay un pero, nosotras como madres, como mujeres, yo le digo que no tengo 20 hijos y nadie va a suplir un hijo a otro, entonces a veces me pongo a pensar, quedémonos desde acá, hagamos esa lucha desde acá. Por esa misma razón hemos estado saliendo por acá, por lo local, en el municipio, haciendo recorridos pacíficos, hemos salido con pancartas. Ya se ha hecho por la salud, por la educación, hemos estado haciendo un apoyo desde acá desde lo interno, que es de todos, pero es muy difícil para nosotras como mamás ver a otras madres que han perdido sus hijos, eso duele mucho, a veces como que no te provoca coger el celular, porque tienes esta tentación de ver qué está pasando, desde acá adentro cómo podemos ayudar, si no podemos salir, esa impotencia, es muy difícil, también hablo con mis sobrinas que tienen como mas consciencia, qué hacemos, ofrezcamos algo a las plantas, a la naturaleza, entonces eso es lo que he venido transmitiéndole a mi hijo que en algún momento el será un gran líder, no sabemos, ojalá el presente sea largo para ellos, los que están con nosotros y los que vienen, pero es muy complejo la verdad, como mujer y como mamá.

Nosotros en este momento estamos trabajando en las mochilas, la simbología la estamos trabajando en las mochilas pues es una forma de que la otra persona vaya aprendiendo, y así vamos enseñando, porque si hacemos el chumbe, ese no está hecho como para la gente, es algo muy especial para la comunidad Misak en especial para las mujeres. Hemos estado enfocándonos más en las mochilas, teniendo en cuenta nuestros mayores, las enseñanzas de ellos, la tradición oral de ellos, enriqueciendo más nuestra cultura. Con la medicinal tradicional, con las plantas sagradas, con el cajat o la alegría, la orejuela, los puntos cardinales que están con la medicina tradicional, es decir que sea como un objeto de protección que se va a llevar la persona que lo requiere. De esa manera estamos también ayudando a proteger a esa persona, así haya algunos que no creen, de todas maneras, con todo el amor, el esfuerzo que nosotros hacemos en transmitir eso buscamos, que esa persona también vaya en armonía y en equilibrio con los demás.

Las mayores están tejiendo las ruanas y los anacos. El chumbe es muy sagrado, para los anacos, y para enchumbar al neumisak o al recién nacido, y como es una forma de protección para ellos. Casi no la sacamos para la venta, estamos fortaleciendo las mochilas. Y las mujeres no dejemos de tejer y de seguir transmitiendo ese conocimiento.

Integración es para vivir en armonía y en equilibro todos debemos trabajar y hacerlo muy bien.

Franklin Quiñones desde Tumaco, Nariño.

Joyero artesanal, Asociación de Joyeros del Pacífico Nariñense.

En mi época Tumaco fue un remanso de paz, qué tranquilidad la forma en la que nosotros nos criamos, cero problemas. A veces la gente dormía hasta con las puertas abiertas, no había necesidad de cerrar. En la década de finales de los ochenta, noventa, fue empezando toda la hecatombe que hemos vivido en nuestro territorio, es decir, entró toda la comercialización de lo ilícito, entraron grupos, y se fue convirtiendo Tumaco en un territorio completamente de zona roja. Tanto así que llegamos a ser catalogados como uno de los municipios más violentos de Colombia. En este momento estamos viviendo todos los atropellos, que hemos venido sintiendo los colombianos de parte del gobierno nacional, los incumplimientos y los reclamos que se están haciendo con base a lo que el gobierno nacional no ha podido cumplirle a Colombia entera. De todas maneras, nosotros hemos protestado acá en nuestro territorio y gracias a dios hemos dado un ejemplo a nivel nacional porque siempre las protestas y las marchas han sido con la mayor tranquilidad del caso. No hemos tenido disturbios, milagrosamente, hasta ahora, y esperamos así sea el caso, reclamando nuestros derechos con toda la tranquilidad. 

Franklin Quiñones es una persona, que aprendió de joyería mirando, porque en el momento en el que iba por la comida, nosotros nos quedábamos viendo a los trabajadores y de esa manera fuimos incurriendo, haciendo cositas poco a poco, y nos fuimos ilustrando en la cuestión de la joyería. Nosotros vinimos a hacer capacitaciones de joyería fue prácticamente en el año 2004/2005 que fuimos invitados por Artesanías de Colombia a Bogotá, tuvimos talleres de diseño en Popayán y en Pasto. La filigrana es la técnica que nosotros usamos acá, en primer lugar, porque las compraventas quisieron acabar con nosotros los joyeros porque todo lo traían de afuera, hecho a máquina, pero lo único que no pudieron traer fue la filigrana, la técnica del hilo fino retorcido, los cuales también se tejen como los compañeros tejen también los hilos, sus lanas. Nosotros estuvimos en peligro de vía de extinción porque nuestros jóvenes no quisieron seguir con este arte, ya los jóvenes se estaban dedicando a otras cosas, a otras situaciones peligrosas, entonces nosotros ahora con la ayuda de Escuela Taller y con el mismo Artesanías de Colombia, estamos tratando de reclutar jóvenes para este arte, para continuar que esta técnica no se muera. Yo por ejemplo estoy ya prácticamente en el ocaso de mi carrera y queremos dejar ese legado para las nuevas generaciones.

La integración es algo que nos acoge, nos une como hermanos que somos y nuestras comunidades. Nosotros estamos con los consejos comunitarios que son los que buscan la diferencia en nuestros territorios y están defendiendo nuestra causa, nuestra lucha por el bienestar de los territorios. Estamos en hermandad, en concordia con nuestras comunidades.

Ana María Fríes desde Bogotá

Gerente General de Artesanías de Colombia 

Es gracias a los artesanos, a su trabajo pacífico, a esa capacidad de transformación de la riqueza natural, a ese trabajo que es una meditación en la que en silencio tejen sus pensamientos, su cultura, que nos dan un ejemplo todos los días, que nos inspiran con su actitud pacífica. Es gracias a los artesanos que Artesanías de Colombia ha vivido durante 57 años y vivimos por ustedes y por esa razón para la celebración estamos diciendo ¡que vivan las artesanías, que vivan los artesanos!. La población artesanal de nuestro país es la población más valiosa y ejemplar a quienes debemos escuchar muy atentamente por todo ese conocimiento y ese valor espiritual y esa actitud pacífica con la que realizan todos los días sus trabajos. Tejer para mantener las manos ocupadas y los pensamientos limpios, como dice Aty Gunnara, es una invitación para toda Colombia que nos dediquemos a tejer, a tejer los pensamientos limpios y mantener las manos ocupadas porque yo creo que compartimos todos el mismo sueño. Colombia es un país, un organismo vivo, en donde la naturaleza y los animales, hemos sido privilegiados con, según Wade Davis, él afirma que Colombia es el país en el planeta más rico en etnodiversidad y eso es una bendición y aquí tenemos que invitar a la concordia, a la unión y a tejer todos juntos. A la convivencia, a que podemos tener opiniones diferentes, al arte de disentir, el tener desacuerdos, a estar de acuerdo a estar en desacuerdo y lograr esa convergencia y sobre todo porque es que aquí yo soy una convencida de la inteligencia colectiva, soy una convencida de que la unión realmente es lo que marca la diferencia y cuando hay concordia, cuando hay propósitos conjuntos, mente positiva, pensamientos positivos, palabras positivas, todo en aras de la construcción juntos podemos construir un país mejor.

Mi reconcomiendo es a los artesanos del país, a su trabajo increíble que nos mantiene inspirados y que cada día iteramos para trabajar por ustedes y por la preservación de los oficios y de las artesanías. Mi reconocimiento es a quienes han sido directoras de Artesanías de Colombia porque yo solamente he recogido la visión de muchas mujeres importantísimas que han contribuido a la construcción y a la madurez de Artesanías de Colombia. Graciela Samper de Bermúdez, a Cecilia Duque, a quien he tenido el privilegio desde mi ejercicio en el mundo editorial de acompañar en su gestión en esa visión de los laboratorios de innovación y diseño, a Aida Furmanski a quien acompañé en su gestión. Yo hoy, que llevo cinco años con la difícil y gran responsabilidad, con el honor de liderar Artesanías de Colombia como comunidad y de representar a los artesanos, a sus intereses, con un propósito de fortalecimiento integral, preservación de los oficios y búsqueda de oportunidades comerciales que garanticen los ingresos y el sustento de sus familias, solo tengo que decirles gracias por sus palabras, por el trabajo tan increíble que producen todos los días, nuestro compromiso es el de seguir trabajando por ustedes porque las artesanías sigan vivas y que sean la representación del trabajo mas bello que se produce en nuestro país.

Confiando en Dios y en la salud, y en la recuperación del COVID, en dónde la responsabilidad de todos es cuidarnos, porque no se nos puede olvidar que esto es una pandemia mundial que nos ha afectado a todos y lo primero es proteger la salud. Lo que vimos durante el 2020 del trabajo que hicimos del sector artesanal es muy elocuente, que no obstante la dificultad y la ausencia de los mercados físicos, la ausencia de las ferias físicas que es donde más actividad y más dinámica comercial se genera para los artesanos pudimos a través de la virtualidad, a través de esta pantalla, pudimos conectarnos con 12.000 artesanos en todo el territorio nacional y brindarles capacitaciones y a través de esta pantalla, donde pudimos hacer catálogos artesanales, montar directorios artesanales, buscar todas las plataformas y alianzas posibles con Rappi, con Mercado Libre. Fuimos el único país que logramos hacer con la transaccionalidad y la cadena logística dos ferias virtuales. Haber ingresado a este nuevo escenario que es el comercio electrónico y que es un canal, un vehículo que está al servicio del sector artesanal. Seguiremos insistiendo en todos los canales disponibles para buscar no solamente ese espacio para generar capacitaciones en fortalecimiento en desarrollo humano, en emprendimiento, en co diseño, en producción y en calidad, en promoción y comercialización a través de la virtualidad. Estrategias muy fuertes a nivel regional invitando a las regiones que de corazón entiendan el valor de las artesanías y el trabajo e invitar a que seamos partícipes de esa actividad, incorporar la artesanía a la vida diaria.

Cuando puedo comprender que puedo cocinar los mejores huevos pericos en una vajilla de la chamba, que qué orgullo poder lucir los werregues de la etnia wounaan, acá ejemplo de Arcenio Moya, porque es mi identidad. Es invitar a valorar las artesanías no solamente como un objeto bello, una obra de arte, sino todo lo que hay detrás, familias, artesanos, comunidades, cultura, un mensaje pacífico permanente, un mensaje que nos da mucho orgullo, mucha inspiración, acá lo que tenemos que tener es el espíritu en alto, nunca dejar de trabajar, nunca dejar de tejer porque estamos tocando todas las puertas, encontrando caminos, haciendo llamadas internacionales, para que el mundo quede absorto con las artesanías colombianas y que sea ese mensaje de paz, de creatividad, de diversidad, de concordia en donde estamos contribuyendo a la construcción de un mejor país, al desarrollo económico y cultural de miles de familias colombianas, de miles de familias artesanas. Ahí es en donde tenemos que concentrarnos, en que vamos para adelante, que la única forma de superar los momentos de crisis es trabajando juntos.

Cecilia Duque desde Bogotá

Investigadora y líder del sector artesanal en Latinoamérica

A mi me emociona mucho que estemos en este escenario con la memoria, con los ancestros con aquellas personas que valoran tanto la creación. Es esa manera de conservar la memoria y la ancestralidad. Yo siempre he dicho que en este trabajo que se repite día a día, mira allá a Jacinta, Gunnara igual, en el contexto nacional lo que uno siente es que Dios le ha dado la oportunidad de participar, de colaborar y comprometerse con un sector que hoy en día suma más o menos 350 mil personas que viven de la artesanía y que es un sector vital.

Recordar 57 años y a mi me tocaron los 40, Ana María le han tocado los 17 más, pero recordar los años uno siente que, si algo ha podido servirle al país desde aquí, en este ámbito con los artesanos, en compañía de ellos, se sirve realmente a las comunidades indígenas, rurales y urbanas. A mi me impresiona mucho ver a Gunnara, con esa propiedad con la que habla porque yo conozco a la abuela, conozco al papá y a la mamá y eso lo emociona a uno, son generaciones, lo más importante es que los artesanos sean conscientes de la responsabilidad que tienen también con la empresa, hay que cuidarla. Cuando yo llegué a Artesanías de Colombia, el año siguiente, en el año 90, me dice el secretario general del ministerio en ese momento quiero decirte que nosotros estábamos ya con el decreto para acabar con Artesanías de Colombia y ahí fue cuando nos movilizamos, yo me movilicé por todos los medios posibles. No podemos pensar que un sector que es económicamente activo porque yo veo acá a Jacinta trabajando, veo acá a Gunnara trabajando, los veo  a todos activos en su actividad que si es muy bien una actividad cultural pero es una actividad económica, tenemos que defenderla y los artesanos son los llamados también a defender la empresa porque la empresa, por si misma hace una labor de promoción, de apoyo, de generación de fuentes de ingreso, admiro a las directivas y a Ana María que se haya mantenido en ese propósito.  

A mi me emociona mucho, las ciudades artesanales, porque yo tuve la oportunidad de formar parte del Comité Internacional de la década del desarrollo de la artesanía en el mundo en el año 90 y ya hablábamos de las ciudades artesanales. Tuve la oportunidad de participar hace tres años en el jurado para declarar a Cuenca en Ecuador como ciudad artesanal, entonces estoy segura, que con el apoyo de la UNESCO lo concibamos como una estrategia de desarrollo, va a ser muchísimo más importante para todas las comunidades artesanales del país y de la región, de Colombia y Latinoamérica.

El artesano no va a dejar de hacer su trabajo, lo que tenemos que vigilar es que los niños, la gente joven como las que tenemos acá, mantengan ese deseo del oficio. Hace muchos años se había presentado un fenómeno cuando los padres decían yo no quiero que mi hijo aprenda este oficio. Hoy en día eso no se da, hoy en día dicen que yo quiero que mi hijo perdure en los oficios. Por eso yo le veo mucho futuro, algo que vale la pena tener en cuenta es el trabajo con diseñadores, porque es un futuro, es una manera de preservar la artesanía activa, esa capacidad para la innovación en dónde los mismos artesanos y artesanas van buscando una manera de llegar a un público distinto al que tradicionalmente se ha tenido.

Yo le veo mucho futuro a las artesanías, yo nunca he creído que la artesanía vaya a acabarse, se ha mantenido muchos siglos. Yo lo veo como vital, lo hablo en el contexto mundial, que las artesanías sean la imagen de la concordia, logramos mantener la mente ocupada como decía Gunnara y es la paz, lo veo como una nueva etapa que puede ser mucho más poderosa. Yo si veo muchas posibilidades no solamente de que mantengamos el oficio y las tradiciones, sino que también se revitalice en cada una de las comunidades.

Mantener vivo este espíritu siempre, la resiliencia y que sepan los artesanos que siempre los tenemos en el corazón y que tenemos que desarrollar esta identidad nacional.

Segunda Emisión Especial:

UN PAÍS EN CONCORDIA II

AL HILO emisión especial - Jueves 3 de junio de 2021

Almudena Espinosa desde Madrid, España

Fundadora de la marca GUANÁBANA HANDMADE

Yo llevo 25 años de empresaria y te debo decir que todos los días hay algo que solucionar, yo ya he decidido que lo que se hizo mal, hay que ir como los burros, para adelante y hay que seguir, seguir, seguir, seguir. E intentar cada día ser un poquito mejor, mejorar la calidad, el producto, hacer más diseños, nuevas formas y nuevos productos.

Uno de mis sueños sería podernos meternos más en la parte social de la comunidad, poder crear unas becas de estudio porque yo he visto que a través del trabajo nuestro muchas de las artesanas les han podido pagar la universidad a los hijos, es increíble todo lo que se ha conseguido. Intentar fortalecer las comunidades. Lo ideal sería intentar hacer algo más en la comunidad, el tema es tiempo, y logística porque todo es muy complicado en Colombia de hacer. Creo que en ese caso lo mejor es darles herramientas, ayudarles económicamente.

Gloria Epieyú 

Artesana Wayuu

¿Por qué no podemos hacer un cuadro en una mochila? ¿Por qué no podemos meter a los arijunas en la mochila? Y así salió la mochila muy contemporánea pero también wayuu. Queremos decir que nosotros existimos, que estamos en una mochila, en un accesorio wayuu, que el mundo vea que el indígena wayuu está. Buscamos la manera de entrar a ese mundo de ustedes, estar siempre presentes, que nos carguen y nos lleven a donde vayan. Yo me siento orgullosa cuando una persona usa una mochila wayuu, que nuestros sueños también vayan a todo el mundo. Nosotras como mujeres tenemos mucha comunicación y respeto, nos sentamos, hacemos reuniones y no explicamos una a una el diseño de cada mochila, porque es muy diferente al tradicional. Yo me siento con cada mujer a explicar.

Comunicación, respeto y responsabilidad es este trabajo, unión es el trabajo de Guanábana y la comunidad de Gloria Epieyú, de todas las mujeres cabeza hogar wayuu que trabajamos con ella.

Verónica Santamaría desde Bogotá

Diseñadora Textil de la Universidad de los Andes sobre su proyecto de grado "Secretos de Encierro"

Desde el principio y precisamente la dificultad de conexión con Adeinis el día de hoy es testigo de esas herramientas a las que tuvimos que apelar en el proceso de comunicarnos. Es importante decir que yo conocí a Adeinis a distancia, nuestro primer encuentro fue a través de una llamada vía WhatsApp en la que el rugido de la brisa Guajira sonaba de fondo e interrumpía las palabras que nos intercambiamos. Pero aún así a pesar de la distancia, a pesar de las dificultades tecnológicas, encontramos maneras de comunicarnos, una de ellas era tener el celular siempre a la mano. a través de mensajes de WhatsApp, de notas de voz que se volvieron cotidianas, diarias, de preguntarnos primero cómo estábamos, cómo estaba la otra, cómo estaba la familia de la otra, porque esto sucedió el año pasado, estando encerradas las dos en nuestros hogares, cuando una realidad casi distópica, de un virus que amenazaba la seguridad de todos estaba en este momento asustándonos a todos. Entonces creo que ese encontrarnos, cuidarnos, entendernos primero desde Adeinis y desde Verónica, nosotras como mujeres, nosotras como personas que a pesar de ser distintas en cultura, en edad, igual encontrábamos un espacio para conversar fue fundamental. De esas herramientas sucedían conversaciones también a través de Zoom, fue así como se fue hilando de a poquitos esta historia que tejimos juntas a distancia. Materias primas que vivían en Bogotá y que viajaban a través de Servientrega a La Guajira, a la ranchería La Estrella cerca a Maicao que es dónde vive Adeinis junto a su familia y junto a su comunidad. Imágenes, por ejemplo, no se si ustedes alcanzaron a ver, de pronto la conectividad tampoco nos ayudó pero ahora cuando vimos la imagen de Adeinis, atrás había una composición de imágenes, eran imágenes que yo le mandaba impresas, de esas imágenes que nos intercambiábamos por WhatsApp, la imagen impresa, visual, que yo también fui consignando fue muy importante para la construcción de este lenguaje a distancia, trazar un lenguaje a través de lo visual para que pudiéramos entendernos fue importante.

Desde el principio mi manera de afrontar el encierro, que además puedo decir que fue un encierro en el que durante 7 meses de verdad que no salí de mi casa, y en el que mi único contacto con el afuera era La Guajira, era Adeinis a través de por ejemplo el sonido. Apelamos mucho a lo sensorial, a través de las herramientas que nos brindaba la tecnología, a través de escuchar el sonido de la brisa guajira, escuchar los pajaritos cantando, las palguaratas que en la madrugada despiertan y picotean las iguarayas o mi perro pancho ladrando, en ese intercambio también sonoro pasaban muchas cosas que me permitieron entender el encierro desde otra perspectiva. Como tu lo estabas diciendo el encierro es un proceso de transformación y crecimiento para la cultura Wayuu en el que las mujeres se convierten y se preparan para lo que significa ser Majayut, ser una señorita, y para mi entender mi propio proceso desde la cultura wayuu fue también muy importante. Apelé no solo a lo que me contaba Adeinis sino también a bibliografía, a relatos, de Estercilia Simanca Pushaina por ejemplo. Así fue el proceso de entender nuestra transformación y vivirla a nuestra manera, porque era también un proceso de transformación en compañía. Así como sucede para la cultura wayuu también porque son las tías, las madres, las abuelas de las jóvenes wayuu quienes acompañan este proceso de transición. Fue un encierro particular pero un encierro que estoy muy afortunada y agradecida de haber podido compartir con ella.

Adeinis Boscán desde la Ranchería La Estrella en La Guajira

Líder artesana wayuu del grupo artesanal La Estrella Einalii, coautora y colaboradora del proyecto "Secretos de Encierro"

Con Verónica, nuestra conexión fue a través de la distancia, pero a través de un medio, de la tecnología, pero más que la tecnología fue el pensamiento, el sentir, la necesidad que había entre las dos de proyectar. Yo en Verónica me transmití mis ideas de que se proyectara y recibí sus ideas, sus sueños, que traté te convertir y hacerlo real. Yo trataba de indagar a través de sus palabras, a través de lo que ella me mostraba, sus imágenes, yo decía hay que experimentar estos nuevos diseños y tejidos porque si uno es artesano, de corazón, de amor no hay límites para la creatividad, para el tejido, ni la distancia puede romper cuando hay un lazo muy fuerte entre el pensamiento, la red de comunicación que se tejió entre Verónica y la comunidad de la Estrella Einalii.

El teñido orgánico yo le comentaba a ella que tuve la oportunidad de tener una maestra artesana, Yaneth Ipuana que fue la que me enseñó en el arte, nosotros también tinturábamos con semillas, hay una planta que crece mucho acá en La Guajira que es la mata del dividivi entonces yo le dije a Vero que acá también hacíamos el teñido. A mi me llama mucho la atención cuando ella me dice estoy tinturando con los colores de las flores que ella me mostraba. Porque yo decía, estoy aprendiendo de ti.

El relato dentro del proyecto tiene una importancia muy significativa para nosotros en el pueblo wayuu porque la oralidad es la primera comunicación que tenemos, el wayuu es muy oral, todas las enseñanzas, los conocimientos que se transmiten se hacen de forma oral, por eso el relato fue una de las fuentes principales que tuvimos para poder materializar el proyecto que se estaba trabajando. Inclusive dentro de un encierro lo primero que se hace con una niña es sentarla y transmitirle todo el nuevo conocimiento que se le viene, toda la importancia de la trascendencia de ser niña a majayut, a señorita, es a través del relato, a través de las vivencias de las tías y de las abuelas maternas que la están tratando en el encierro. Al igual que cuando hay un problema se soluciona a través del diálogo, el relato es una de las fuentes principales que nosotros manejamos dentro de la cultura y es lo que nos permite mantener un equilibrio de la vida, tanto en lo personal, como en la naturaleza y en la cotidianidad. Es a través del relato que vamos dando a conocer el sentimiento, el pensamiento, las emociones, ya que cuando hablas estás hilando diferentes palabras y diferentes emociones, es como el tejido también, cuando uno teje va hilando las diferentes emociones que tiene dentro de su ser. El relato es en donde expresas todos lo que tu sientes, lo que crees que deben saber las personas de ti, esa es la importancia del relato.

Juanita García 

Fundadora de la marca PRIAH

Mis estudios fueron en ciencias políticas y finanzas, siempre me consideré una persona más inclinada al campo intelectual. Admiré mucho el diseño, mi familia está llena de artistas, de personas muy hábiles manualmente. Siempre me consideré muy lejana a esto, pero cuando yo regreso de mis estudios, vuelvo a mi hogar y empiezo a vivir directamente con mi abuela que en este momento ya tiene 90 años. Ella siempre cosió, su oficio fue ser modista, sacó adelante a su familia con su máquina de coser, con su empeño, y en la época que yo regresé a reencontrarme con ella, está aficionada tejiendo carpetas y manteles. Me empieza a decir llevo 6 meses tejiendo este mantel y a duras penas me están pagando lo que cuesta el hilo. Tú, que has hecho tantos estudios, porqué no me ayudas a vender mis manteles. Yo le dije pues abuela me parece muy difícil, pero si empecé a hablar con amigas de ella que también tejían y empecé a ver una brecha generacional, un abismo. Por que he viajado, por la generación a la que pertenezco, puedo entender un poco lo que un consumidor buscaría, pero entiendo también el valor de un mantel de mi abuela, pues va a ser un tesoro en mi hogar y también encontraba estos relatos en otras familias.

Cuando yo muestro una prenda Priah tiene un valor sentimental porque me regresa de una a mi abuela o a mi madre, a esas manos. Para mi eso fue un tesoro, no sabía en qué iba a terminar, no sabía que iba a ser ropa, pero fue una obsesión empezar a comprender y a hacer algo viable a través de este arte. Me empecé a dar cuenta que las casas están llenas de carpeticas de crochet, por lo menos en Boyacá donde yo vivo, donde mis tías, tías abuelas hacen, pero dónde va a parar esto. La carpetica encima de la televisión ya no se puede, el televisor es plasma, hay una brecha que se está quedando atrás, mujeres con muchísimo conocimiento, una técnica increíble, años y años de experiencia, tengo la fortuna de trabajar con maestras como Rosita, que tienen 40 años de experiencia, otras 30, ese es el verdadero lujo. Encontrar ese tipo de personas.

Mi trabajo fue convertirme en una embajadora, llevar este trabajo, estas manos de Rosita a una clienta y poco a poco hemos ido construyéndolo. Ha sido un proceso largo no solo en el crochet sino en los estándares de calidad de confección. Creamos un taller de confección con terminados de lujo, entrenar a personas locales, chicas que trabajan bellísimo, al detalle, para poder estar a la altura de este tejido.

Rosa Alarcón desde Medellín

Artesana tejedora en Crochet, colaboradora en PRIAH

Inicié desde muy niña, ha pasado el tiempo y he aprendido muchas cosas más y he podido conectarme con todas esas mujeres a las que les gusta el crochet y les he podido entrar mis conocimientos. Eso me ha llevado a crecer como persona y a creer en mi trabajo. En Cuitiva hay muchas artesanas que tejen, que trabajan la lana de oveja, se encargan de hacerla crecer, esquilarla, hacerle el proceso y convertirla en un producto de abrigo para el frío. Y ya cuando estoy en la familia Priah he estado muy conectada con las personas que hacen posible que Priah saque esas prendas a la venta.

Este momento de pandemia nos ha ayudado a hacer un alto y a mirar dentro de nosotras mismas, no la parte material, sino nuestro interior y nuestra alma para poderla transmitir en cada tejido en cada puntada. Estamos conectando no solamente entre nosotras como tejedoras sino también a las que les llega la prenda ya terminada. A comienzos de este año Juanita me pidió que tejiera una blusa para una persona en medio oriente y en ese momento el Covid toca a mi familia, se lleva a mi hermano mayor y el dolor fue muy grande. Mi corazón quedo hecho pedazos. Sin embargo, yo me refugiaba en el tejido, en esa blusa, cada puntada fue una lágrima. La persona a la cual le llego la blusa, me lo hizo saber Juanita, significaba transmitir todo ese dolor que yo sentía, era como poesía tejida, poesía escrita con la aguja. Eso ha sido muy gratificante y me ha hecho valorar mi trabajo.

El hecho de que uno se concentre en cada puntada hace que uno también se olvide de todo lo que está pasando en el país.


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Esta compañía tiene su sede en Bogotá -"la ciudad asentada sobre una silla verde"- tal como alude el escritor Germán Arciniégas a las montañas orientales que la resguardan.

ROCIO ARIAS HOFMAN es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nace en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

Consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia desde 2015 y del proyecto MODA VIVA. Dirige el ciclo de debates MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá (2015-2019) y la franja de conocimiento de Bogotá Fashion Week (2018 y 2019). Ha sido colaboradora de El Espectador, El Malpensante, Fucsia, Diners y Vogue Latinoamérica.

2012: Revista digital sentadaensusillaverde.com / 2016: Fundación de SILLAVERDE SAS / 2017: Estreno de LA VIDA ANIMADA en Youtube en alianza con Expor Mannequins. / 2018: Podcast TALKING CLOSET en alianza con Akorde. / 2019: Asesorías para la creación de contenidos editoriales y elaboración de narrativas de moda para clientes del sector privado. / 2020: Publicación de La Malpensante Moda en coproducción editorial con Fundación Malpensante. / 2021: Realización de la serie de entrevistas AL HILO  por IGLive SillaVerde y publicación de la columna dominical "Las pinzas de la langosta"

SillaVerde cuenta con un equipo de investigación y diseño gráfico (Verónica Santamaría, diseñadora de la Universidad de Los Andes) y administrativo (Leidy Díaz, contadora) y múltiples aliados del sector público y privado con quienes desarrolla sus proyectos.

 

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