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Valores de SillaVerde

Esta revista digital pertenece a la compañía SillaVerde en Colombia. Cuatro colores identifican las actividades y valores de la marca: Periodismo (humo) + Moda (lila) + Economía Inclusiva (durazno) + Sostenibilidad (verde) Contacto: info@sillaverde.co

Moda + Artesanía

En SillaVerde creamos contenidos especializados en el conocimiento de tradiciones artesanas en Colombia y la dinámica del Sistema Moda. Foros, conversaciones y material periodístico que aportan al desarrollo de negocios de moda contemporáneos con impacto social. Foto colección Moda Viva 2019 / Daniella Benedetti, Modelo Camila Curiel

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Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA. Retrato de Andrés Oyuela.

La Malpensante Moda

La Malpensante Moda, portada de la edición 2020. Joan Juliet Buck, escritora y actriz norteamericana en la portada fotografiada por Ruven Afanador.

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Desde SillaVerde, nuestro aporte al diálogo nacional en Colombia con esta emisión especial de ALHILO, 11 de mayo de 2021. Invitados: los artesanos Jacinta Cuchillo, Arcenio Moya, Franklin Quiñones y Aty Gunnara Jamioy.

UN PAÍS EN CONCORDIA

Jacinta Cuchillo (artesana, líder misak de Silvia, Cauca) y Arcenio Moya (líder artesano wounan desde Bogotá) en la emisión especial de AL HILO de SillaVerde. El martes 11 de mayo de 2021.

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Franklin Quiñones (joyero de Tumaco, Nariño) y Aty Gunnara Jamioy Izquierdo (lingüista y líder juvenil arhuaca de Pueblo Bello, Cesar) en esta emisión especial de AL HILO de SillaVerde. El martes 11 de mayo de 2021, 11:30 am (hora Colombia) por Facebook Live Revista El Malpensante.

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¡El vestido ha muerto, viva el vestido!

Publicado 2013-06-14 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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Cierren por un momento los ojos y traten de observar con su memoria a Don Draper en Mad Men o a Marlon Brando en su papel de El Padrino. ¿Qué tienen de contundente aparte de su indiscutible presencia física? Sin duda, el traje. Ninguno de los dos podría hacer ninguna de sus ya mitificadas escenas sin la apostura que les prestó el ir vestidos con una chaqueta a juego con el pantalón, camisa clara y corbata. Ni Don Draper podría seguir mirando por la ventana, de espaldas a la cámara, en momentos cruciales ni El Padrino lograría imponerse ante el clan familiar en la famosa escena de la biblioteca. El hecho de que ninguno estuviera vestido de manera casual resume bien el poder intrínseco que contiene el traje, más allá incluso del significado social que las prendas transmiten por sí solas. Y ni hablar de cómo se mueven en impecable atuendos de dos piezas el señor Jay Gatsby, Nick Carraway y Tom Buchanan los protagonistas literarios de “El gran Gatsby, la novela de F. Scott Fitzgerald (1925) que ha sido llevada al cine por quinta vez, en la versión 2013 con Leonardo Di Caprio igualmente vestido con trajes de finísima lana.

Lanzar la proclama de la Francia monárquica como título de este artículo tiene sentido si se concluye que, si bien han transcurrido 200 años desde que tomara forma lo que hoy conocemos como “traje”, “vestido”, “suit” o “sastre”, su reinvención ha sido constante por lo menos en el siglo XX y lo que va del XXI. Nunca ha podido ser sustituido por prendas que tengan igual capacidad para transmitir seguridad, fortaleza y seriedad, la ecuación del poder masculino (que por esas mismas tres razones es igualmente rechazada por hombres que prefieren identificarse con facetas más liberadoras). Lo vimos en la más reciente exhibición de tendencias otoño-invierno 2013-2014, tanto en Milán como en París. Cómo Zegna, Z Zegna, Marc Jacobs y Giorgio Armani propusieron el pasado mes de febrero una variación constante sobre este mismo tema: el vestido de dos piezas para hombres que alarga las chaquetas, alza el tiro del pantalón, crea impresiones geométricas, profundiza en los negros, chocolates y colores herrumbrosos, así como recupera el famoso sobretodo de 1828 o el batín de 1920.

Si bien el traje masculino importa de la moda femenina el concepto de disfraz a principios del siglo XIX y obliga a los hombres a apretar la cintura y circular con estrepitosas hombreras de farol, luego suavizó todos estos rasgos y entró en un limbo gris y aburrido donde permaneció estancado, en términos de diseño, hasta casi finales del siglo. Apenas del Romanticismo salen unos rayos de fantasía que desembocan en el colorido y los textiles risueños de los chalecos que se impondrán en las primeras décadas del siglo XX. Las grandes guerras sustituyeron prácticamente la vestimenta de buena parte de los europeos por cuenta de los uniformes de campaña y de la escasez. Apenas unos pocos alcanzan a conservar un guardarropa que la mayor parte de las veces será reconvertido en prendas para los hijos y las hijas atrapados en medio de la humareda de los combates que sacuden el continente. En los años 50, la necesidad de recuperar la dignidad perdida se presiente en el trabajo que los sastres y, más tarde, las casas de moda impondrán con atuendos de dos piezas sobrios, elegantes, sofisticados. Las solapas se han reducido, los fracs han intercambiado su rol y los chalecos amortiguan su presencia.

En Colombia, lejano el fragor de la guerra, el siglo XX se tiñe de la estética europea, francesa e inglesa sobre todo. En esa época son famosos los poetas vestidos de un tres piezas negro (la leyenda indica que suelen estar raídos) y son famosos también los impecables vestidos que incluyen, por supuesto, chaleco, sombrero y pañuelo en el bolsillo para lugares de clima frío como Bogotá. Los paños importados y oscuros, cortados a la medida, visten a los bogotanos raizales y dejan su impronta durante decenas de años.

Todo ha cambiado y nada ha cambiado, en realidad. Para la muestra, lo que ofrecen hoy en día tres estupendos “botones” locales: la veterana casa Paños Atlas, el impecable Carlos Nieto y la vanguardista marca Juan. Aunque la oferta de productos de cada uno varía, el traje de dos piezas sigue siendo el rey para todos. Es evidente el esfuerzo que estas marcas hacen por mantenerse al día en el mercado pues no ignoran las tendencias en tejidos, colores, patronajes y cortes pero en verdad son breves los pasos que se dan para quebrar dos líneas que parecen imposibles: quitarle la rigidez a la chaqueta y variar drásticamente el diseño del corte. Por $1.200.000, en promedio, un hombre puede contar con un vestido de alta calidad en cualquiera de las tres propuestas.

Juan, la original marca para hombres creada por los hermanos Gustavo y Viviana Lozano, acaba de incorporar tres tipos de trajes completos en su más reciente colección A clever man. “Nos dimos cuenta que el traje es esencial. Nos lo piden nuestros clientes que les gusta el modelo del Slim fit, apretado, para eventos y fechas especial –no para trabajar- y se los ofrecemos con estampados y solapas estrechísimas. Los hacemos sobre pedido” confirma Viviana. En el mismo local, ofrecen también accesorios como coronas de flores negras, foulards, pañuelos y gafas.

Carlos Nieto, dirigida por Alberto Nieto, cuenta con 38 años de oficio en el país y con más de 12  almacenes que incluyen una línea sartorial dedicada en exclusiva a novios y trajes por pedidos especiales. “Estamos pendientes de la innovación y de vestir al hombre colombiano de manera más moderna. Lo logramos de manera gradual, ya le llegamos a generaciones muy distintas. El pantalón entubado, por ejemplo, tan italiano fue muy difícil de aceptar hace seis años. Elegimos con mucho cuidado los paños italianos, españoles e ingleses que ofrecemos. Se cortan con láser para producir una cantidad suficiente. Paños con grano de pólvora, ojo de perdiz o espina de pescado son infaltables. La tendencia, en cambio, son los tejidos lisos. Un vestido aporta la seguridad de verse bien vestido” resume Gabriel Sánchez, gerente de uno de los puntos de venta.

Henry Marentes está a punto de cumplir dos décadas en Paños Atlas (fundada en 1921 como importadora de paños ingleses y que a partir de 1950 ofrece también paños nacionales), es un vendedor que se sabe los detalles esenciales para vender con eficacia paños que sus clientes mandarán al sastre para hacer sus trajes a medida. Aquí sí se compra para ir a trabajar o festejar y los clientes colombianos suelen pedir colores azules y negros, “la raya manda”, aunque, poco a poco, se están atreviendo con una amplia gama de grises más claros. Tres metros por cliente para garantizar las dos piezas. Henry Marentes enfatiza: “todo está enfocado a la elegancia. El traje completo es una prenda vestidora. Los vendemos completos –chaqueta y pantalón del mismo paño- o combinado o “bocadillo” –pantalón y chaqueta de color y tejidos diferentes. Aquí están lanas merinas y cashemere con su brillo natural y de peso y gramaje diferente. Los títulos 160 inglés o italiano son los mejores y pesan tan solo 270 gramos por metro”.

No cabe duda de que a los rebeldes frente a este clásico que es el vestido no les queda más que seguir ejerciendo su protesta con camisas Mao, jeans, driles, cueros, sedas y algodones soñando con fervor utópico el día en que el traje sea desterrado.

Publicado en la edición de Diners, junio de 2013.

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Esta compañía tiene su sede en Bogotá -"la ciudad asentada sobre una silla verde"- tal como alude el escritor Germán Arciniégas a las montañas orientales que la resguardan.

ROCIO ARIAS HOFMAN es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nace en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

Consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia desde 2015 y del proyecto MODA VIVA. Dirige el ciclo de debates MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá (2015-2019) y la franja de conocimiento de Bogotá Fashion Week (2018 y 2019). Ha sido colaboradora de El Espectador, El Malpensante, Fucsia, Diners y Vogue Latinoamérica.

2012: Revista digital sentadaensusillaverde.com / 2016: Fundación de SILLAVERDE SAS / 2017: Estreno de LA VIDA ANIMADA en Youtube en alianza con Expor Mannequins. / 2018: Podcast TALKING CLOSET en alianza con Akorde. / 2019: Asesorías para la creación de contenidos editoriales y elaboración de narrativas de moda para clientes del sector privado. / 2020: Publicación de La Malpensante Moda en coproducción editorial con Fundación Malpensante. / 2021: Realización de la serie de entrevistas AL HILO  por IGLive SillaVerde y publicación de la columna dominical "Las pinzas de la langosta"

SillaVerde cuenta con un equipo de investigación y diseño gráfico (Verónica Santamaría, diseñadora de la Universidad de Los Andes) y administrativo (Leidy Díaz, contadora) y múltiples aliados del sector público y privado con quienes desarrolla sus proyectos.

 

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