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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Hilos que hablan solos

El cumare proviene de un árbol de la región amazónica en Colombia. Muy preciado por su resistencia, es objeto de estudio en la Universidad Jorge Tadeo Lozano con miras a desarrollar nanotecnología aplicada a esta fibra vegetal para crear un nuevo textil.

"DRESS UP" DE AMAAALIA

La ilustradora colombiana Amalia Restrepo muestra con su serie de animales que lucen accesorios en qué consiste la banalidad o la inmensa astucia del mundo de la moda.

CAS A PORTER

Kika Vargas y Bibi Marini abren un espacio para el diseño que revela la personalidad de las creadoras colombianas. Moda, accesorios, mobiliario y libros. En CC El Retiro, Bogotá.

Valores de SillaVerde

Esta revista digital pertenece a la compañía SillaVerde en Colombia. Cuatro colores identifican las actividades y valores de la marca: Periodismo (humo) + Moda (lila) + Economía Naranja (durazno) + Sostenibilidad (verde) Contacto: info@sillaverde.co

¡FELIZ 2017!

Con la ilustradora Amalia Restrepo nos pusimos a la tarea de crear una pieza que pueda acompañarlos de enero a diciembre de 2017. Aquí está: es la SillaVerde interpretada por @amaaalia. Es una tarjeta-calendario que pueden obtener físicamente escribiendo a info@sillaverde.co

LABOR CONSTANTE

Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA.

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Un evento casi que bueno

Publicado 2015-01-29 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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La diseñadora María Luisa Ortiz trabajó con la joven Natalia Londoño en una colección de ropa interior.

Diseñar a cuatro manos y con dos cabezas no es asunto sencillo. Y menos cuando median experiencias vitales, edades, estilos, formaciones y horas de taller muy distintas entre sí. Lycra invitó a diseñadores veteranos y jóvenes colombianos a cocrear. El resultado del ambicioso proyecto resultó una pasarela presentada en Colombiatex 2015 en Medellín. Un ejercicio que CASI salió bien.

"Es la selección colombiana de la moda" anunció, de manera un tanto desproporcionada, la gerente de comunicaciones de la marca minutos antes de dar inicio al desfile patrocinado por Lycra. La escena sucedía en el salón de eventos del centro comercial El Tesoro en Medellín. En primera fila, organizadores de Colombiatex, directivos de Inexmoda, compradores internacionales, empresarios del sector y periodistas. La atención estaba centrada en el concurrido espacio sobre el que se vertía una luz tan blanca como el hielo. La escenografía de cabecera aparecía compuesta por una pasarela cubierta de charolina blanca y ramilletes de enormes flores decorativas sin color producida por la empresa del barranquillero Jackie Saad (extrañamente parecida al espíritu de la propuesta que Lagerfeld concibió -esta sí con sofisticada teconología y materiales que hacían florecer y colorear la primaveral escena- para presentar la colección de Chanel en la Semana de la Moda de París este mes de febrero). Mientras tanto, diez diseñadores ajustaban las setenta y dos salidas que componían la muestra de su trabajo compartido. 

Según los expertos en cocreación, la actividad de reunir varios talentos en torno a un proyecto se trata más de una práctica que de una teoría y tiene un fin claro: crear valor en equipo. En cuanto me senté en el asiento reservado -ansiosa por comprobar el funcionamiento de ese engranaje difícil compuesto por dúos de diseñadores de talento comprobado- pensé en el valor que produciría esta cocreación. Lo natural es que fuera un resultado utilizado internacionalmente por la compañía Invista, propietaria de la fibra Lycra. Y CASI lo logran.

El reto lo vivió cada pareja a su manera. Cada salida evidenciaba la mayor o menor intensidad de la labor conjunta. También la temperatura irradiada por cada una de las colecciones cápsula. Resultaba lógico que primara, de entrada, el inevitable asunto de la química entre personas. El planteamiento era preciso: un diseñador de larga y demostrada trayectoria compartía escenario con otro varias generaciones más joven. Hasta ahí estaba todo claro. De no ser por la incómoda visión de las gélidas flores, todo iba bien. Estábamos a punto de presenciar cómo habían resuelto el reto de ajustar con precisión los relojes internos para incronizarse una creadora con otra, un diseñador con otro. Seis parejas creativas anunciadas. A continuación relato lo que aprecié durante treinta y seis minutos de la tarea acometida a partir del elastano, la fabulosa fibra inventada por Joseph Shivers en 1959 que sigue demostrando su poder revolucionario.

Primera sorpresa: el diseñador Hernán Zajar mostró un trabajo individual sobre siete modelos. Había sido anunciado su cocreación a dúo con el joven Jorge Duque pero saltaba a la vista que no había una dupla -ni esta, ni ninguna otra- sobre la pasarela. ¿Qué sucedió, por qué no anunció la vocera de Invista este "pequeño detalle" en su extensa introducción?, ¿No les pareció necesario explicar esta incongruencia? Sin embargo, presenciamos -como si todo obedeciera a una lógica silenciosamente convenida- una serie de vestidos de baño en dos piezas y enterizos propuestos como ropa interior o exterior. Los balcones y las cascadas de buganvillas que identifican las calles de Cartagena de Indias protagonizaron sus diseños textiles. Sobre el naranja quemado y verde lima, los barrotes y las flores. A su vez, una malla troquelada sobre un sintético dorado envejecido se superponía a modo de celosía sobre las breves piezas. Al mejor estilo de Zájar, las mujeres caminaron imponentes sobre poderosas plataformas revestidas por similares motivos ornamentales que les llegaban hasta la rodilla. "No pude con el estruendo de la cumbiamba lounge que acompañó musicalmente esta primera salida" me susurró un consultor de moda.

Carolina Sépulveda inició inmediatamente después su segmento. Un cambio abrupto, sin respiro, en estilo y en música. Segunda sorpresa: también se presentó sola. Se había dicho que formaba pareja creativa con la exquisita diseñadora María Elena Villamil que le lleva años de ventaja en muchos sentidos. Y no fue así, la joven creadora antioqueña hubo de resolver su presentación en solitario. ¿Era o no era un ejercicio cocreativo la razón de ser de esta pasarela? La duda creció. ¿No se merecían los diseñadores previamente anunciados un breve comentario siquiera para justificar su ausencia?, ¿Qué razón había para dejar flotando esa mezcla de sorpresa y falta de respuesta? En todo caso, la talentosa diseñadora -formada en el cine y los patrones japoneses- entregó la cadencia etérea de su lenguaje creativo: siluetas amplias que flotan y se deslizan por el cuerpo. Cortes seguros y geométricos sobre tejidos blancos, crudos y color piel. Carolina Sepúlveda pulió el poder de la lycra en un vestido donde demostró la capacidad de envolver el cuerpo hasta dejarlo ópticamente estático, si bien la modelo se deslizaba de manera fluida aupada en originales sandalias forradas en denim.

La certeza de estar de verdad ante el publicitado ejercicio de creación compartida llegó finalmente con Julieta Suárez y Laura Laurens. Un tándem que demostró saber montar en bicicleta de dos puestos sin manos y pedaleando al mismo ritmo. Un acierto: las diseñadoras lograron trasladar a las prendas la aguja que caracteriza a cada una. Laura Laurens (artistas plástica) imprimió su volúmen asimétrico -el que realiza subida físicamente sobre su mesa de corte, tijera en mano- y Juileta Suárez (artes escénicas) selló con hombros impecables las piezas así como logró darle su aire retro a los vestidos. Fue tan evidente el trabajo a la par que hasta la paleta de colores resultó propia de ambas creadoras bogotanas: coral, gris y negro. Con una trayectoria comercial emprendida en conjunto a través de dos puntos de venta compartidos en Bogotá: "Gris" en el barrio de Chapinero y "Número Tres" en el centro comercial El Retiro, queda claro que el reto de Lycra no fue tal, sino que ahondaron seguramente en su ejercicio diario de compartir ideas, talento y negocio. ¿Quién era la mayor y quién ejercía de menor? Dato irrelevante, la verdad.

De JUAN y Lina Cantillo constatamos cómo el negro y el gris tendían un puente entre sus mundos masculinos que intercambian menos de lo que se esperaba. Los hombres de Cantillo son maduros y definidos, asentados e impecables. Los de JUAN son versátiles, inquietos, de alegría nocturna. Ninguna de las dos marcas pareció mover sus límites demasiado. Como si se mirasen desde dos andenes situados en paralelo, sin enfrentamiento. Toma estos pantalones formales con acabados deportivos, dame este suéter abierto, te presto un par de cierres, aquí van los cuellos impolutos. Una conversación contenida, muy breve entre los jóvenes hermanos Lozano (tan hábiles comercialmente en el mundo digital) y la empresaria Lina Cantillo (con puntos de venta en Bogotá y Cartagena).

Si no hay ropa interior femenina, los camarógrafos y fotógrafos parecen ponerse nerviosos. Como si no lograran hacer foco. La idea de regresar con las "manos vacías" sin esa imagen de una modelo afirmando su cuerpo casi desnudo ante los lentes pareciera poco soportable. El acabóse. Pues bien, la preocupación no duró mucho porque la colección de María Luisa Ortiz y Natalia Londoño les dió juego y gusto con la aparición de sus modelos. Bodies, conjuntos de lencería y tops a modo de pequeñas capas e incluso un vestido más largo rescatando una estética de candor e intimidad. En beige, blanco y leve humo, las piezas resaltaban el cuerpo menudo y las formas delicadas. Interesante: que la joven diseñadora Natalia Londoño hablara con soltura desde su propuesta pero evitando reforzar "la feminidad intensa" que hemos visto en sus piezas anteriores. Más interesante: que María Luisa Ortiz, con sus cuarenta y tantos muy bien cumplidos, volviera a su "metier parisien" que marcó su formación de diseño y costura. Con razón, ambas mujeres -que además comparten el ser paisas- salieron de la mano a recorrer la pasarela y saludar al público que les aplaudió con particular entrega.

OP y MM, que traduce Olga Piedrahíta y Miguel Mesa, trabajaron hombro a hombro durante un mes en el taller de la diseñadora en Bogotá. Mesa, a punto de graduarse en diseño en la Colegiatura de Medellín, no lo dudó un segundo. Preparó una maleta escueta y, mochila al hombro-gafas para ver de montura metálica-pelo corto-ojos que beben en lugar de mirar-, se sumó al equipo de Piedrahíta. Cuatro piezas de Mesa (con las que sorprende por su calidad investigativa en textiles y confección) pendían desde el mes de noviembre en la galería-boutique de la aplaudida diseñadora. Su hija, Danielle Lafourie, impulsa la convocatoria de artistas que renuevan los contenidos de esta singular sede de moda en Bogotá. La invitación de Lycra sumó el guiño ya establecido, reforzó la comprensión y el juego inducido. El resultado fue emocionante: patrones de Olga "revisitados" por Mesa con su concepto de mantas acampanadas; la tarea de querer los hilos y darles espacio visible en la prenda del joven diseñador sobre las superficies que Piedrahíta habita de manera tan singular. Acometieron una tarea exigente en la producción: apostaron por los abrigos, las faldas y los vestidos de amplio vuelo. Cuidaron todos los detalles. Por supuesto, esta sorprendente colección contó con los zapatos elaborados por la experta Patricia Mejía en los que lazos de un rosa palo se anudaban como las cintas de un vestido sobre los tobillos.

Y cuando parecía que el desfile había concluido con esmerado éxito creativo, ocurrió lo impensable. Tercera sorpresa: una compañía de danza irrumpió en la pasarela para bailar con frenesí los ritmos que identifican el Carnaval de Barranquilla. La delgadez de las modelos ayudó a no empeorar el panorama de un escenario improvisado para la danza y la moda donde se atiborraban bailarines exultantes. En el público no supimos bien si quedarnos sentados o sumarnos a esa insólita fiesta. ¿No habíamos acabado de aplaudir con cierta reverencia y fervor el trabajo de los diseñadores?, ¿Era obligatorio olvidarnos del momento creativo con esta suerte de sello nacional de la alegría?. Quizá los organizadores quisieron impactar a los extranjeros sirviendo todo al tiempo en un pequeño plato, como las delicias gastronómicas costeñas que se repartieron enseguida por todo el salón. Todavía ando confundida. No sé si hubo alguien, "muy creativo", que pensó que moda y bulla con carimañola era el perfecto ejemplo de la cocreatividad colombiana. Por eso, este esperado evento fue CASI que bueno. ¡Lástima! 

Agosto

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2017

Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 25 al 27 de JULIO

ECOSISTEMA ARTE (Bogotá): 22 y 23 de SEPTIEMBRE

CALI EXPOSHOW (Cali): 20 al 23 de SEPTIEMBRE

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

FERIAS DE ARTE (Bogotá): 26 al 29 de OCTUBRE

EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

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Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

Colombiamoda 2017

La edición 28 del principal evento de moda en Colombia reúne nombres indispensables del diseño nacional. Sus más recientes colecciones se presentan del 25 al 27 de julio de 2017 en Medellín. Aquí está un detalle sugestivo que nos ceden algunas de las marcas participantes. Bocetos, color, textiles, inspiración y más para anticipar lo que viene.

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PEPA POMBO

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DIANA CRUMP

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SOY

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PAPEL DE PUNTO

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DIANA GÓMEZ

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MULIERR

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LINA CANTILLO

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NOISE LAB

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