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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Hilos que hablan solos

El cumare proviene de un árbol de la región amazónica en Colombia. Muy preciado por su resistencia, es objeto de estudio en la Universidad Jorge Tadeo Lozano con miras a desarrollar nanotecnología aplicada a esta fibra vegetal para crear un nuevo textil.

"DRESS UP" DE AMAAALIA

La ilustradora colombiana Amalia Restrepo muestra con su serie de animales que lucen accesorios en qué consiste la banalidad o la inmensa astucia del mundo de la moda.

CAS A PORTER

Kika Vargas y Bibi Marini abren un espacio para el diseño que revela la personalidad de las creadoras colombianas. Moda, accesorios, mobiliario y libros. En CC El Retiro, Bogotá.

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LABOR CONSTANTE

Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA.

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PODER DE IDENTIDAD / Colombiamoda 2016

Publicado 2016-09-02 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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El método consistió en tener tiempo para lo importante: fijar la mirada en un tema e irlo desgranando a través de un reportaje fotográfico y una extensa charla con ese propósito.

La idea de realizar una conversación fotográfica con Sonia Lahoz fue surgiendo poco a poco. El escenario elegido ocurrió con motivo de la versión número 27 de Colombiamoda. Por eso, la última semana de julio de 2016 nos tuvo de sol a luna literalmente pendientes del estado de la moda nacional en Medellín. Vimos en torrente los desfiles, nos mezclamos en el tras bambalinas de las pasarelas, conversamos con el público y los diseñadores y se dieron encuentros fulgurantes e inolvidables con personas que vemos año tras año en esta cita anual. 

El resultado: innumerables miradas, decenas de fotografías y una pregunta que fue emergiendo como un leve vaho primero y que después cubrió el cielo azul azul: ¿En qué consiste la identidad que elabora cada quien a través de su indumentaria y qué tipo de poder está asociado a ella? 

El resultado de nuestro propósito es una extensa conversación sobre moda en Colombia -por tanto, el país político y social se vuelve una inevitable y constante referencia- y una serie fotográfica realizada por Sonia Lahoz, experimentada reportera gráfica (trabajo para el períódico El Tiempo durante años) y provista de una mirada propia para capturar la esencia estética de su entorno. Aquí está (toménse su tiempo, sírvanse una buena ginebra):

Rocío Arias Hofman: Con los títulos pasa una cosa rara– en ocasiones son necesarios para arrancar y a veces no salen sino hasta que la pieza está terminada. ¿Por qué crees que se dio fácil ponerle título a esta charla antes de arrancar? ¿Por qué nos entendimos en esas palabras? En el contexto de Colombiamoda emergen estas dos palabras ¿por qué tú hiciste click con ese título como me pasó a mi también?

Sonia Lahoz: Porque de entrada es una imagen que vale más que cualquier cosa y eso en Colombiamoda es lo que vamos a buscar y existe. Si yo nunca hubiera ido a Colombiamoda te digo ‘Rocío no lo sé’. Pero esta es la tercera vez que iba y para mí es un placer encontrarme que eso es una realidad en ese lugar. Hay gente, hay personas, mujeres de todas las edades que lo proyectan ahí, es evidente.

Rocío Arias Hofman: Además, aquí apelamos a dos palabras que juntas, poder e identidad, tienen que ver con la moda específicamente con un aspecto ligado a la vanidad, a todas esas situaciones de las que habla muy bien Judith Thurman en su libro La nariz de Cleopatra, de las nociones y muchas veces los pecados asociados a la moda. Pero a mí me pasó algo más. Llevo ocho ediciones yendo a Colombiamoda y es cierto que el ojo ya acumula experiencias e imágenes que te muestran que este país se manifiesta en la moda a su manera, y a mí me gustó este tema del poder de identidad porque me suelo hacer una pregunta sobre la moda colombiana –desde los diseñadores que generan las propuesta creativas hasta cuando examino el comportamiento del público– y es que quizá en Colombia por tener una historia de diseño tan breve, de 37 años apenas –pero sí una historia de manufactura de ciento cincuenta años– ese desbalance hace que, por lo que he observado, en la primera mitad del siglo XX largo no hubiese identidad aquí. Se ve en las señoras que podrían eventualmente estar generando moda pero que se vestían de lo que venía de los catálogos de moda europeos o con lo que las señoras que sí podían viajar traían de fuera: ropa recién comprada de las marcas norteamericanas en el relevo de la Guerra Mundial, y la mandaban a hacer acá.

Entonces, en verdad hemos tenido muy poco tiempo para generar una verdadera identidad, y estoy hablando de lo urbano.  Por eso, ir a Colombiamoda me pareció que encontrar esas noción de poder de identidad era tener por primera vez la opción de examinar con lupa y de entender que sí están pasando cosas en materia de moda. ¿Tú tienes esa percepción?

Sonia Lahoz: Total, al punto de que realmente los que tienen resuelto el tema de la identidad son la comunidad afro, más que todas las demás, y los indígenas pero ellos no confluyen acá.

 

Rocío Arias Hofman: Sí, de hecho cuando nos dábamos cuenta de estas personalidades de piel oscura o piel mestiza pero con rasgos africanos, lo que llaman afrocolombianos...uno podría decir que esto es un tema muy claro de afirmación desde una raza. ¿Por qué le llaman a uno tanto la atención, por qué resulta tan interesante ver la manera en que se apostan frente a la moda con sus telas, con sus pelos?

Sonia Lahoz: Su manejo de color, Rocío, es perfecto. Ellos son trópico. Es una cosa que me sorprende de Bogotá y es que estuvo durante muchos años encapsulado: eran una cantidad de cosas que no se podían hacer, entonces se le decía a la gente calentana porque se ponía ropa clara, blanca y sin medias. El manejo del cuerpo es totalmente diferente, hace veinticinco años aquí en Bogotá sacar uno un pie sin media era terrible– Rocío: violentar hasta el código social–.

Otra generación interesante, que vimos en Colombiamoda, son esos chicos haciendo unos performance, góticos, punquetos, que es una forma de entrar en autoidentificación. Esos también por ahí pululando. Había unos personajes súper genuinos, porque están en una búsqueda ¿No?

Rocío Arias Hofman: Pero algo más interesante es que si hay búsqueda –y que me intriga y habría que hacer muchas entrevistas para saberlo, es si sucede a diario de esa manera.  Por ejemplo, el joven que coge su torso desnudo y se hace un atuendo sadomasoquista para salir a una feria llamada Colombiamoda a mostrarse ante la gente, en su barrio ¿se viste así normalmente? Es decir, esa búsqueda de la identidad, sucede en la vida diaria, pero se acentúa en un encuentro como Colombiamoda. Entonces lo interesante es que están en el teatro apropiado.

Sonia Lahoz: Yo pienso que sí, que es el lugar ideal para hacer ese tipo de ejercicios, como un happening, ¿sabes?

Rocío Arias Hofman: Es como el lado liberador de la moda, el que permite elaborar un personaje.

Sonia Lahoz: Elucubrar, claro que sí.

Rocío Arias Hofman: Cuando hablas de poder de identidad, sería también la capacidad que tienes para ser un poco el dramaturgo de tu propia vida, el que escribe el personaje, el arquetipo que crees que puedes desempeñar, que sale a las tablas a mostrarse. Y ahí es donde la moda adquiere ese matiz tan maravilloso, liberador de las almas y los cuerpos: gente que toma decisiones y, por ejemplo, se rapa la cabeza de una manera e incluye los encajes en la espalda como si fueran tatuajes. Yo vi mucho más de eso y sí lo he visto crecer en las famosas escaleras de Colombiamoda. No era nada acentuado, porque además no había tanta gente joven.

Sonia Lahoz: Que eso es importantísimo, atraer ese público, yo pienso que es el éxito de Colombiamoda, porque ellos son los que finalmente están dispuestos a correr los riesgos. Ellos sí están en búsqueda de un poder de identidad, para pertenecer a una tribu… Ya una persona de los treintaicinco a los cincuenta años quiere estar sobre seguro, no va a correr ningún riesgo. De hecho es raro una persona que lo haga, y si eso es así, esas son las personas que finalmente yo traté de fotografiar. Pero si te das cuenta, de esa generación no son muchas.

Rocío Arias Hofman: Me temo que la brecha de lo digital, la grieta fenomenal que ha abierto en el mundo de la moda, la posibilidad de vernos y ver, de vernos en el otro y poder reconocernos  que entronca mucho con esa generación que estás comentando, ¿hasta qué punto está mostrando que el fenómeno de la moda ya no es cosa de unos pocos, sino cosa de unos muchos?

Sonia Lahoz: Que es un poco lo que pasaba cuando aparecían todas estas divas en estas escaleras, era muy chistoso porque eran unos groupies detrás de estas personas y llegaba una señora a tomarle una foto, por ejemplo, a Gloria y le decía ‘usted se ve muy linda pero yo no me podría poner esto’ y entonces Gloria le respondía ‘¿y por qué no?’ Entonces es un poco eso que se ve tan lejano poderlo voler más cercano.

Rocío Arias Hofman: Y que uno atreverse a decir ‘estoy construyendo mi identidad’ eso es un ladrillo, ¿eso qué significa? Sin embargo, sucede. Es algo que todos acometemos y me temo que mucha gente honestamente piensa que construir identidad no va con ellos, que eso le pertenece a otra gente, que su responsabilidad no está en construir su identidad, cuando en verdad sí.

Quizá estas escaleras, este performance que ofrece Colombiamoda en esas escaleras, en su hall de desfiles, lo que hace es acercarle a uno  una realidad donde un mayor número de personas están siendo conscientes de que su identidad está en sus manos, de que la pueden construir y de que eso no es ni kriptonita, ni ciencia ficción, ni algo de lo cual carecen, las claves que son ellos mismos.  De pronto el espacio es como un espejo que te devuelve la imagen de ti mismo y te hace atreverte. ¿Cuánto de prueba también ve uno en Colombiamoda en ese sentido? Yo creo que me atrevería a pensar que el 80% de lo que registraste en las fotos, de lo que uno puede ver, de lo que vimos en vivo, tiene que ver con ensayo y error, y ensayo y horror por parte de cada uno.

Sonia Lahoz: Sí, pero digamos que eso es parte del drama, eso es lo bonito, lo dramático; y en lo dramático está la comedia, la tragedia y la belleza. Eso define nuestro comportamiento humano.

Rocío Arias Hofman: Y que ahí hay asociado a esos dramas están todos los componentes del ser humano, entre ellos el fenómeno de la vanidad. Tú tienes que tener bien aceitada tu vanidad para atreverte a demostrar tu identidad en un vestuario específico, en un escenario como estos.

Sonia Lahoz: Pero mira el tras bambalinas de Colombiamoda que me llevaste a ver, eso también es poder de la identidad. Ellas son producto de una sociedad que las consume, que las asume, que las desea y que las proyecta. Esas niñas no estarían ahí si no tienen un referente que las adula.  Ahora, esa ya es una discusión compleja porque uno sale a la calle para qué ¿para ser adulado? O ¿para divertirse? Eso es lo más profundo del poder de la identidad.  En ese mismo rectángulo, las escaleras era una cosa, y lo que estaba pasando allá adentro era lo opuesto. Pero finalmente todos estamos buscando una forma de comunicarnos. Lo que pasa es que el leimotiv de lo que pasa aquí a lo que pasa allá es diferente.

Rocío Arias Hofman: Yo creo que sí habría un cordón umbilical en todo, y es que así te vistas en la cresta de la tendencia más cool, más internacional, más vanguardista o si te vistes en la cresta de la tendencia local y que tiene que ver con un cuerpo, unas cirugías, unos jeans sin bolsillos, unos pelos larguísimos, recrear estas vírgenes urbanas, donde el cuerpo prima, aquí no hay mantos que cubran absolutamente nada. Y emergen estas mujeres para quienes la curva es todo. A qué me refería con el cordón umbilical, a que unas y otras tienen empeño en saberse en un lugar en el mundo, que en el fondo es el asunto de esto. Porque, por ejemplo, hemos visto esa composición de hombres que poco a poco ha ido creciendo y que se atreven a más, el del  su moño de pelo blanco.

Sonia Lahoz: Como el chico este de la chaqueta roja y el pelo blanco.

Rocío Arias Hofman: Exactamente, la posibilidad del sombrero con las gafas, con una chaqueta que proviene de una marca especializada en ropa femenina como Pepa Pombo. Este personaje que termina recreando el Mono Casas siendo él y no teniendo ningún problema para entender que la pieza de vestuario es valiosa independientemente de dónde venga.

Pero cuando uno ve esta eclosión paulatina que están teniendo los hombres, si la moda sirve para leer una sociedad, claramente Colombiamoda sirve para leer un momento particular de una sociedad que está emergiendo en esa construcción de demostrar quién es a través del vestuario. Y ahí veo un popurrí de claves que quizá es muy propio de este país que es un popurrí.

Sonia Lahoz: Dentro de un marco muy godo, ¿no?

Rocío Arias Hofman: Bueno, esa es la gran paradoja, ¿no?

Sonia Lahoz: Que es lo que me fascina de Colombiamoda, porque es en el lugar más godo de Colombia: Medellín. Pero también tiene una mezcla de mucha cultura, y esa mezcla la veo ahí patente.  Yo no sé si en Bogotá si harían un evento así… pero a mí me sorprende que se dé en Medellín.

Rocío Arias Hofman: Pero hay que ser sinceras, se da en Medellín en una jaula de las locas; se da en Medellín en un recinto cerrado. Creo que justamente lo que ha logrado provocar Colombiamoda desde su fundación es hacernos entender que en ese lugar sucede lo que tenga que suceder en materia de moda. Eso mismo se convierte en el mejor de los argumentos para liberar, y que eso sucede ahí mismo. ¿Eso trasciende, se irriga por toda la ciudad?, como máximo los taxistas que debe estar asombrados de ver ir para el mismo lugar a estos personajes.

Sonia Lahoz: Es que a uno ni le preguntan para dónde va. ‘¿Cierto señor que usted sabe para dónde vamos? Sí señora para la caja de madera. Y yo ‘ah bueno’.

Rocío Arias Hofman: Claro, y eso es lo que le enseñan a uno los taxistas. Lo saben ellos por astutos, que saben perfectamente lo que se está moviendo en la ciudad. Si ellos saben que la semana es Colombiamoda saben que es mucha gente y quieren que les vaya bien.

Pero iba más allá, la pregunta de verdad es que por qué sucede en Medellín, en un sitio tan conservador, y me parece que eso puede existir en cualquier otro sitio que hubiera tenido la paciencia de provocar ese escenario. Que esa paciencia la ha tenido Medellín desde los años ochenta, cuando Alicia Mejía funda INEXMODA, entonces, ahí estamos en otra situación; dime una ciudad en Colombia que haya tenido la paciencia para ir elaborando con este encaje de bolillos que significa no solamente armar una compañía, sino un espectáculo y un negocio y un escenario donde se propicie toda la toda la canalización que necesita la industria de la moda para moverse, nadie lo ha podido hacer en Colombia como en Medellín. Yo no sé, me atrevería a pensar que no es tanto la capacidad de la ciudad para asumir dentro de su godarria una demostración de identidad tan sui generis, es más un performance contenido. Si esto se irrigara por la ciudad, ¿cómo voltearía la ciudad a mirar esto? Pero creo que tiene más que ver con el hecho de que Medellín ha sabido, como ciudad y empresa, hacer ese escenario, porque lo vieron como una buena oportunidad de negocio. Entonces, ¿a qué voy con eso?

A que uno tiene que entender Colombiamoda como inserta en una ciudad que sí ha podido propiciar, no sé si el espectáculo, lo del espectáculo y el poder de identidad se desprende un poco del ejercicio que ha sabido crear el escenario empresarial. Que eso es un poco lo que pediría a gritos el país u otras ciudades principales, para jalonar a la industria. Solamente si se dieran cuenta desde el performance, desde la identidad, desde esta representación visual de lo que se puede mover y de lo que se puede irradiar a través de las redes que ese negocio. Ahí tendrías otro argumento para considerar que mostrar  el poder de la identidad puede contribuir a amarrar el negocio.  ¿Te parece muy loco?

Sonia Lahoz: No, de hecho esta vez después de ver el desfile de Johanna Ortiz, de Renata Lozano...el año pasado con el desfile de Kika Vargas, y es que yo siempre extrañé que en Colombia teníamos un– yo me acuerdo en los ochentas, antes de Gaviria hiciera la apertura, no sé si tú te acuerdas de eso, que Colombia era un país muy cerrado.

Rocío Arias Hofman: Yo no estaba, yo llegué aquí en el 91.

Sonia Lahoz: Colombia era un país muy cerrado, pero las mujeres tenían una identidad bonita. Tú ibas a Cali y veías a las Caleñas entendiéndose en su contexto de trópico, ibas a Barranquilla y las mujeres elegantísimas, y las mujeres del 70 al 80 eran unas colombianas muy bonitas con una identidad tropical. Las únicas que no tenían identidad eran las rolas, era un horror, y lo único bonito que tenían era su calidad de vivir en el invierno, pero Bogotá ya estaba dejando de ser la ciudad para el abrigo de piel y estola, y el manejo del fieltro, pero había una cosa ahí como entre la falda campesina aburrida. Pero tú te salías a la provincia, y la provincia era muy bonita. Y con el tema de la apertura, empezaron a entrar una cantidad de cosas y las mujeres se desorientaron completamente. Y ahí obviamente también hubo el tema de la entrada del narcotráfico, de este mundo mafioso y el amor por lo que es Miami, hubo una especie de crash y perdimos la identidad.

Pero, en los últimos dos años que yo estuve en Colombiamoda es como si estas niñas hubieran entendido el amor del trópico, entonces Johanna Ortiz con el tema de sus volantes, Renata Lozano con el tema de los brillos, y ese volverse a apropiar de las cosas que hacían femenina y bonita a una mujer. Por ejemplo, Maria Elena Villamil, que nunca la he visto en Colombiamoda, es una chica que siempre la ha tenido clara: cómo vestir de una forma súper austera en el trópico, que eso es muy difícil, y ella lo hace súper bien. Pero ya hay como una generación de niñas que lo entienden, yo eso hace diez años lo veía muy confuso. Para mí ya hay una generación que respira eso.

 Rocío Arias Hofman: ¿Por qué crees que de todas formas uno tendría que pensar que no ha habido la necesidad de expresarse individualmente ? ¿Tú crees que esa necesidad se ha visto opacada por épocas? Eso podría tener una razón de ser del boomerang de este país y la sucesión de hechos y de noticias. Muchas veces uno pensaría es que aquí no da tiempo para pararle bolas a nada que no sea cómo ir solventado el día a día, inclusive de salir adelante, en medio de tantas noticias, entonces casi que ese tema justamente de la indumentaria podría no ocupar un espacio muy importante en la mente de la gente.

Sonia Lahoz: Es que nuestro futuro inmediato siempre es muy incierto, por ejemplo, esta mañana estaba escuchando el tema del conflicto y pensaba ‘pero coño yo desde que tengo uso de razón estamos en conflicto’, yo nunca he vivido en una Colombia en paz. Sin embargo fui, estudié, me casé, tengo hijos, he tenido diferentes trabajos, pero siempre en medio de esta angustia. Eso es un tema que lo tenemos que poner en algún lugar.

Rocío Arias Hofman: Buena parte de la primera gran generación de diseñadores colombianos, que es apenas desde los años ochenta y noventa,  tuvieron que lidiar con un país en llamas, y hasta qué punto ese país era receptivo para entender que Colombia podía tener sus lenguajes estéticos en materia de moda, que podían ser diferenciales, que no tenían por qué ser, con el tema de la apertura, tal y como lo de fuera, y que además eran unos lenguajes acordes con una necesidad vital. Si tú estás tan hiper preocupado no  estás poniendo en el ranking de tus grandes preocupaciones cultivar y entenderte en relación con esa indumentaria. Porque, quieraslo o no, construir tu identidad a través del vestuario, no te digo que requiera dedicarle muchas horas al día, pero requiere pensarte en el medio en el que estás, quién eres tú, para dónde vas. Y es posible que aquí hayamos solapado durante un par de décadas fuertemente las necesidades individuales por ese caos colectivo.  

Sonia Lahoz: Bueno, hay un tema también de gran segregación. Yo llegué a vivir a Colombia cuando tenía ocho años y a mí me impactó muchísimo–porque la belleza siempre está pero el tema es cómo la miro. Entonces yo me acuerdo que cuando yo llegué a vivir a una finca  el encargado de la finca es de una familia japonesa, y toda la familia era japonesa, porque en el Valle en un momento dado hubo crisis en el tema de la caña y la panela y  se trajeron gente de Japón para hacer más eficientes los cultivos de caña.

Entonces yo llegué a esta finca y había esta familia japonesa y a mí me impactó porque ellos vivían a la usanza japonesa: su casa, todo. Y yo venía de vivir en un lugar que era una isla, se llama Nueva Caledonia, donde habían cincuenta familias francesas haciendo minería de níquel y yo vivía como una nativa, la ropa no era importante. Entonces mis papás para medio acoplarme al tema de tenerme que sentar, escribir, estudiar, me trajeron a esta finca en la que vivimos dos años. Yo veía la tradición que tenía esta gente y me empecé a enamorar de esa estética en particular. Y luego veía un poco lo que pasaba con la gente afro, que eran los corteros de caña que eran solo negros: qué hacían, cómo se vestían. Todas esas cosas nativas me parecían muy poderosas.

Rocío Arias Hofman: Que, de hecho, es un poco lo que conversábamos con respecto a la presencia de los negros en Colombiamoda, que los notas con una capacidad de interacción estética fuertísima.

Sonia Lahoz: Pero eso siempre ha sido así.

Rocío Arias Hofman: No siempre lo hemos logrado ver así,  porque nos mezclamos muy poco.

Sonia Lahoz: Entonces en el Valle, súper segregado, estaban estos japoneses que eran una comunidad muy cerrada que casi no se mezclaron en el Valle. Lo hicieron en dos pueblos: Florida Valle, y Palmira. Pero de resto se quedaron completamente segregados en su pequeño micromundo. Pero tú le preguntas a la gente del Valle y te va a decir que esa gente fue muy importante, para el tema no más de los jardines y el paisajismo en Cali, eso no salió de la nada, salió de la influencia que nos llegó de esas personas. Pero el Caleño era completamente a un lado con los negros, y con los indígenas, teniéndolos ahí. Eso es nuevo.

Rocío Arias Hofman: Digamos que, entonces, a la luz desde este siglo XXI y de estas Colombiamodas que estamos recopilando justamente en este pedacito de siglo, se ve un país muy distinto. Es un país que aún tiene que hacer muchas cosas claro–

Sonia Lahoz: Esto es un salto cuántico. En veinte años hemos hecho un salto cuántico.

Rocío Arias Hofman: Sí,  eso te puede dar muchas claves para entender y examinar las fotografías. Porque no solamente encontramos poder de identidad en la elección de las prendas, sino en la actitud con que la gente porta la indumentaria. Porque quizás algo para resaltar del escenario de Colombiamoda es que tú no ves solamente gente que ha armado un look y unas pintas y que quiere hablar a través de eso, sino gente que inclusive se toma selfies o que se dejan ser fotografiados y posan de una manera absolutamente determinada. Eso también es construcción de identidad y eso también se está empezando a dar ahora de una manera más diversa, de pronto.

Sonia Lahoz: Yo diría que estamos con una capacidad mucho más abierta y mucho más amorosa hacia las etnias que hay aquí.

Rocío Arias Hofman: A mí me ha impactado mucho que cuando llegué en 1991 –  Sonia Lahoz: el tema de Lía Samantha, por ejemplo– la cotidianidad no te daba para conocer el país nunca, a menos de que tú tuvieras un interés manifiesto por ir aquí y allá, y entender que, además de las ciudades, aquí hay selva; que además de población blanca o criolla, hay población negra y población indígena...porque es que los indígenas dónde están, cómo viven.

Sonia Lahoz: ¿Cómo viven los negros de tierra fría? ¿Cómo viven los afros de tierra caliente? Eso me parece increíble, que uno hable con una persona y diga ‘los indios de dónde’.

Rocío Arias Hofman:  Es el gran abismo del desconocimiento. Se sabe muy poco. En cambio, justamente lo que provoca un escenario como estos de moda es que esos mundos puedan manifestarse. ¿Hasta dónde va realmente la mirada en Colombiamoda? Es decir, cada uno tiene la suya, el periodista está mirando con un nivel de precisión, el fotógrafo otro, el que va  a hacer negocios tiene otro tipo de mirada. Pero el grueso de este público en el que quicimos fijarnos, de lo que llamamos los anónimos, pero que es una gente importantísima que le da razón de ser a todo esto ¿tú qué mirada intuirás que tienen frente a lo que están viendo?

Sonia Lahoz: Te lo voy a responder de otra manera: no son conscientes pero está en el inconsciente, ellos se van a encontrar con ese reflejo. A priori no lo están viendo, pero el ejercicio de estar ahí de verse, de vernos todos y luego esas fotos que tú vas a poner van a dar cuenta de un espejo súper interesante. Pero no es algo consciente. De hecho con el tema del selfie lo que aparece es un inconsciente, no está manejado por el conocimiento, por la razón. Pero sí es súper interesante llegar tú o yo, tomar esas fotos y luego ponerlas aquí y que las personas vean y analicen eso. Porque la realidad es esa, lo que aparece en esas fotografías

Rocío Arias Hofman: Hay una cosa muy elemental que nos toca a todos, y es que para entender al otro tenemos primero que verlo, el impacto visual es fundamental. Si tú no te dejas impactar visualmente, que esa otra imagen tan sorprendente llegue por lo menos a tu retina, es imposible dar el otro paso.

Sonia Lahoz: Lo que yo te decía ‘Rocío, qué vas a hacer con esas imágenes de ese otro lado de Colombiamoda’. El tema es cómo mostrar esas imágenes y que hagan el efecto de boomerang que se tiene que hacer. Para mí eso es lo más importante de todo este trabajo: cómo se van a retrover esas personas, ¿será que se van a dar cuenta de que llegaron a un límite? Porque eso es una transgresión, están transgrediendo unas normas éticas. ¿Uno hasta qué punto presta el cuerpo para una transformación? Bueno, si tú eres una artista como Orlan, su vehículo es su cuerpo y ella misma lo está transformando. Pero estas mujeres no son conscientes de eso. Me acuerdo de un momento en el que sí pasó, en el Valle del 85 al 95, las reinas de belleza  eran conscientes: lo asumieron y compraron carro, casa y beca a partir de eso. La pregunta que yo me hago es esa ¿Qué tan conscientes son? Porque si lo son, pues nada eso es mi campo de trabajo.

Rocío Arias Hofman: Pero luego viene lo otro y es que recoger esos impactos visuales que provoca un escenario como este, que no solamente te da la posibilidad de identificar al otro, de detectarlo, sino eventualmente ¿qué tan interesante sería saber cuánto te logras identificar en el otro? Porque finalmente viviendo cómo en un país de 45 millones de habitantes a partir de un episodio trascendental para una industria pero indiferente para el resto, como es la moda,  revela mucho de lo que somos como colectivo social. Todo lo que nos desconocemos. ¿Por qué nos sorprendemos tanto? No nos vemos tan frecuente, no nos mezclamos casi.

Sonia Lahoz: Bueno, ahí ya le pegaste al perro porque como sociedad yo sí veo que somos un desencuentro, en el Valle lo indígena y lo negro y lo japonés siempre fue un desencuentro. Y me acuerdo que yo llegaba a Cali con las cosas que me prestaba mi amiguita japonesa o con las trenzas que me hacía la señora que me cuidaba y eso era guisísimo. Y me acuerdo que yo me maquillaba de chiquita y mis tías y mis abuelas pegaban el grito. Has de cuenta la Lolita de Nabokov, yo a los doce años maquillada como si tuviera cuarenta, y para mí era como apoderarse de todos esos rituales femeninos.

Rocío Arias Hofman: Pero mira que estás mencionando algo importante, que parece tangencial, pero es crucial: tus padres no te decían nada, no te estaban coartando. Y esta ha ha sido una sociedad castradora, porque la diferencia no se tolera, es bastante insoportable. Y en esa incomprensión es donde desaparece el otro. Existe solamente la identificación del otro, que además viene dada por el grupo dominante.

Sonia Lahoz: Está totalmente coartada. Yo me acuerdo que yo llego al Club Campestre y las niñitas francesitas prototipo nunca usaron brasier arriba, pues a mis papás les mandaron una carta diciéndoles que yo no me podía meter a una piscina si no era con el brasier y una niña de diez años no se pone brasier.

Rocío Arias Hofman: En los años ochenta, en nuestros viajes a Miami, nos sacaban de la piscina, con advertencias y  denuncias que eran de las comunidades latinoamericanas.

Sonia Lahoz: Y uno tenerle que decir a los hijos eso… con gran dificultad las mujeres podían expresarse porque todas se debían a un entorno súper coartado.

Rocío Arias Hofman: Hablemos un poco más del tema de la actitud, que liga con el país, que liga con una sociedad que no está acostumbrada a verse ni reconocerse en un espacio de mezcla, entonces la capacidad que puede tener el vestuario para por lo menos identificar visualmente la diferencia y empezar a sentirnos como parte de un todo.

Porque yo no sé la persona afro que está a mi lado y el otro que se viste de tal manera, que  a qué se dedican, pero estamos en las mismas: venimos a ver un desfile y estamos haciendo fila en un hall. Pero viene el tema de la actitud, yo si noto que hay una actitud más resuelta para portar con gracia lo que has elegido esa mañana para identificarte. Y esa actitud es evidentemente notoria y jalona cuando aparece este fenómeno de las divas, que la moda tiene unas cuantas y de ellas se alimenta fuertemente, ¿no?

Sonia Lahoz: Yo pienso que claro, deberían ser muchas más. Pero a mí no me sorprende porque el entorno para producir esas divas ha sido muy difícil. A esas niñas las admiro muchísimo porque no se han podido producir en un entorno amable, no se produjeron en Francia. El entorno en que Glorita se hizo, se necesito muchas cosas...desde ser valiente, porque aquí no es fácil. Empezando porque cuando a una mujer se le dice diva, dicen que es una man repeller ¿en serio? Que a ti te digan que por ser tan extravagante ahuyentas a los chicos, eso es–

Rocío Arias Hofman: Pero es que el código social así lo impone y a ellos por otro lado les están diciendo eso: cuidado.

Sonia Lahoz: Son unas heroínas, porque los riesgos que corren son enormes.

Rocío Arias Hofman: Pero la actitud resuelta de diva extendamoslo a que había un ánimo de resolución para mostrarse. Ahí estamos mostrando otro lado de la moda que es bien interesante y es la posibilidad de ser por un rato. La diversión, la lúdica asociada a lo que te provoca el vestuario, a esa asunción de roles sin consecuencias aparentemente, que puedes tener durante el episodio en el que estés jugando a eso. Y puede que vuelvas a un jean y una camiseta. Entonces también esa moneda de cambio que propone la moda de la diversión libera y favorece para que a otros les de ganas de más, y favorece para que todo eso que dicen de que es la calle la que bota la información esencial para los diseñadores –aunque la mayoría diga ‘yo trabajo aquí’, yo no miro tendencias’, eso no es cierto, todos nos estamos mirando a todos.

Sonia Lahoz:  Lo que sí pienso que pasa es que para un diseñador o para una persona joven hace unos siete años el terreno nacional no era tan fértil, era soso. Y en estos últimos siete años yo sí he visto que como que ¡plush! Y por primera vez en mucho tiempo estamos dejando de mirar tanto para afuera, para empezar a mirarnos a nosotros.

Entonces aparece una chica como Lía Samantha, aparece la colección de SOYRocío: aparecen Agua Bendita, Oropéndola con la posibilidad de traducir un trabajo artesanal en un tema muy interesante de moda–, y ahí si te digo que el tema del poder de la identidad le está dando unas herramientas a esas personas que pueden tener eso claro inmediatamente y entrar en un tema de cosas hechas aquí. Qué bueno poder mascar lo de acá y ya dejar a un lado, ¡ya qué cansancio, ya! El momento es ahora, el momento del poder de la identidad, de volvernos más nosotros, mirarnos más nosotros es ahora. Por ejemplo, Lina Osorio con sus sombreros de fieltro, típico sombrero rolo que es de las cosas lindas que fuimos perdiendo uno otra vez se lo pone, ¿por qué no?

Rocío Arias Hofman: Me parece que ese es un buen punto final para que sea un buen punto creativo para la siguiente conversa. ¿Qué tanto de la identidad estamos construyendo hacia adentro ahora después de todo eso? Yo creo que ahí está la clave. 

Agosto

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2017

Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 25 al 27 de JULIO

ECOSISTEMA ARTE (Bogotá): 22 y 23 de SEPTIEMBRE

CALI EXPOSHOW (Cali): 20 al 23 de SEPTIEMBRE

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

FERIAS DE ARTE (Bogotá): 26 al 29 de OCTUBRE

EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

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Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

Colombiamoda 2017

La edición 28 del principal evento de moda en Colombia reúne nombres indispensables del diseño nacional. Sus más recientes colecciones se presentan del 25 al 27 de julio de 2017 en Medellín. Aquí está un detalle sugestivo que nos ceden algunas de las marcas participantes. Bocetos, color, textiles, inspiración y más para anticipar lo que viene.

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PEPA POMBO

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DIANA CRUMP

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SOY

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PAPEL DE PUNTO

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DIANA GÓMEZ

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MULIERR

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LINA CANTILLO

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NOISE LAB

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MEV