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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Hilos que hablan solos

El cumare proviene de un árbol de la región amazónica en Colombia. Muy preciado por su resistencia, es objeto de estudio en la Universidad Jorge Tadeo Lozano con miras a desarrollar nanotecnología aplicada a esta fibra vegetal para crear un nuevo textil.

"DRESS UP" DE AMAAALIA

La ilustradora colombiana Amalia Restrepo muestra con su serie de animales que lucen accesorios en qué consiste la banalidad o la inmensa astucia del mundo de la moda.

CAS A PORTER

Kika Vargas y Bibi Marini abren un espacio para el diseño que revela la personalidad de las creadoras colombianas. Moda, accesorios, mobiliario y libros. En CC El Retiro, Bogotá.

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Con la ilustradora Amalia Restrepo nos pusimos a la tarea de crear una pieza que pueda acompañarlos de enero a diciembre de 2017. Aquí está: es la SillaVerde interpretada por @amaaalia. Es una tarjeta-calendario que pueden obtener físicamente escribiendo a info@sillaverde.co

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MEDIO SIGLO DE ARTESANÍAS DE COLOMBIA

Publicado 2014-06-13 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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Pocas veces una entidad reúne en sí misma tanto simbolismo y genera tan profundos retos como Artesanías de Colombia para el país. Tradición y futuro se tejen en simultánea para preservar parte de la memoria nacional. ¿Cómo debe ser en el próximo medio siglo?

Doña Elvira sigue dedicándome una sonrisa cuando me ve y ha pasado ya una docena de años desde que nos conocimos en una edición de Expoartesanías. Ella es famosa, una celebridad en serio, y sus ojos quedan sumidos cuando se ríe, como si su rostro fuera un solo pañuelo arrugado. Desde que se ganó el reconocimiento como Mujer Cafam en el año 2000, a doña Elvira le habla todo el mundo. Y ella que es “conversadorcísima” hace de cualquier charla una madeja bien gruesa de palabras. Está acostumbrada a hilar. Lo ha hecho toda la vida, para deshacerse de un marido tremendo que no la dejaba ser y para sostener después a sus hijos, como madre cabeza de familia. Una colombiana, campesina, llena de obligaciones y optimista. Como tantas que hay en el país.

Pero doña Elvira posee algo más que su extraordinaria personalidad: es artesana del hilo de gusano de seda. Y de sus manos y de las del resto de mujeres con las que comparte oficio de tejedora en su pueblo del Timbío (Cauca) salen chales, bufandas, ruanas, chaquetas desde hace tres décadas. Pertenecen a Corseda, entidad que las representa, y en 2012 el diseñador Jorge Duque las acompañó, por ejemplo, para experimentar otros productos a partir de su materia prima, los gusanos que se alojan en los patios de sus casas. Sin embargo, Elvira Guzmán, a sus ochenta y cinco años, afirma que “lo mío que yo tengo, nadie me lo ha enseñado. Está en mi cabeza” y mientras lo dice me desliza un capullo de los que exhibe en su stand entre las manos. ¿Cómo se compagina la tradición con la evolución? La pregunta aflora silenciosa desde la trenza larga que luce doña Elvira, Elvirita.

 “Hay que darle sofisticación y variedad a las piezas. Esos cambios son difíciles porque la resistencia en las comunidades es grande. A veces, absorber esta nueva información es complicada para ellos. Pero todo tiene que evolucionar. Nos tenemos que ajustar a una demanda. Si el valor agregado de la cerámica de Carmen de Viboral es un reconocida decoración a mano, ¿qué pasa si las piezas de la vajilla son producidas por una compañía especializada que reduce costos a la cuarta parte y los artesanos siguen pintando cada pieza? Tenemos que encontrar esa línea media. Los tejidos wayuús pueden ser aplicados a otras piezas: más allá de las hamacas y las mochilas, por ejemplo. La patente de las artesanías, por otro lado, es lo único que garantiza proteger estas tradiciones colombianas” sopesa Aída Furmanski, directora de Artesanías de Colombia. La entidad cuenta con los Laboratorios de Diseño (aspiran a consolidar 32, uno por departamento, a finales de 2015) y el programa de “Diseño Colombia” para apoyar esta tarea a la que se refiere Furmanski y la que ha experimentado doña Elvira como otros miles de artesanos indígenas en el país.

“No es fácil responder al mercado. Además nos afectan tanto el invierno como el verano para producir hilo de seda suficiente. Por eso, ahora estamos mirando a ver si nos metemos en el negocio del hilo de seda dental” me dijo en otra edición de Expoartesanías Amparo Navarro, coordinadora del grupo que integra guambianos, paeces y negritudes en el Cauca.

Al pasar las páginas de “Maestros del arte popular colombiano”, el más reciente libro publicado por el Grupo Sura para celebrar los cincuenta años de Artesanías de Colombia, no es difícil deducir cuántos factores, además de los ambientales, afectan diariamente el fortalecimiento de este sector cultural que pesa demasiado poco en la economía nacional (a juzgar por su escaso presupuesto, esta entidad mayoritariamente pública solo recibe 18 mil millones de pesos al año). Las fotografías y textos de setenta y cuatro artesanos colombianos -la mayoría pertenecientes a comunidades indígenas distribuidas por todo el país- dan cuenta de la geografía difícil que les circunda, del escaso acceso a derechos básicos que tienen y del asombro que producen sus filigranas, ausentes del escenario comercial en las principales ciudades. Desde la creadora de esculturas Rosalee Watson de Pomare (San Andrés) hasta la tejedora Lucía Inciarte que vive en Uribia (La Guajira) integran un fabuloso repertorio de oficios y destrezas, de fisonomías y vestimentas, de miradas y actitudes. Este libro cierra una trilogía iniciada con dos volúmenes anteriores que también aborda el lenguaje creativo de las etnias indígenas en Colombia. “No deja de sorprender la creatividad, el ingenio, la recursividad y la inteligencia práctica de los artistas populares” escribe en la introducción del libro Cecilia Duque, responsable de las ediciones anteriores y ex directora de la entidad.

¿Debe Artesanías de Colombia ser “arte y parte” de la comercialización de estos productos, crecer su red de almacenes de venta? La pregunta se torna indispensable al calibrar los escasos circuitos comerciales que cuenta la artesanía para seducir al mercado local en primer lugar.  “Hemos creado una unidad del conocimiento y una subgerencia de promoción comercial porque nosotros no podemos ser competencia de los empresarios independientes que quieran vender artesanías en el país. No deberíamos comercializar pero lo cierto es que no hay canales reales y suficientes para exhibir las piezas artesanales. Vas a México y te das cuenta que nos falta mucho por hacer” asegura Aída Furmanski con una mezcla de pragmatismo empresarial y desasosiego ante los múltiples retos que entraña la misión que le encomendó el presidente Juan Manuel Santos en 2011.

Para la viceministra Carolina Soto, miembro de la junta directiva de la entidad, el foco sobre la renovación de la entidad es claro “se debe cambiar su naturaleza. Artesanías de Colombia debe ser una entidad similar a Proexport, concentrada en el fomento de las artesanías, más que una empresa industrial y comercial del Estado. Resulta muy complejo para la entidad operar como empresarialmente porque la carga y la gestión la alejan de su objeto”.

Por otro lado, parecería lógico que un país, cuna de más de ochenta comunidades indígenas con sus respectivas lenguas y tradiciones milenarias, tuviera un vínculo vigoroso con el sector de la moda. El segmento del lujo, para no ir muy lejos, se define por el valor estético y la calidad del trabajo hecho a mano. ¿Cuánto no podría ofrecer Colombia en este nicho al unir su saber milenario con el talento creativo contemporáneo? Pero la realidad es que la moda mantiene una relación poco clara con las técnicas artesanales nacionales. Nunca se han apreciado lo suficiente, la ignorancia generalizada que mantiene el público sobre las mismas afecta también a los creadores de moda, el trabajo conjunto contiene unas exigencias que pocos quizá estén dispuestos a cumplir (paciencia, lejanía, intercambio de conocimiento).

Con muchas de estas respuestas se puede especular. Para Pepa Pombo, creadora de la marca de punto artesanal que lleva su nombre, el asunto toma otro derrotero adicional. “Se han producido demasiadas copias en las artesanías durante mucho tiempo. Afortunadamente hace poco comenzó una labor de identidad, de creación de piezas propias, sin copiar obsesivamente al vecino. Hay un sentido de creación más fuerte porque la exigencia y la motivación han crecido. Si no mezclas lo comercial con la conciencia artesanal, no puedes competir. La relación diseñador-artesano es positiva porque lleva a exigir finalización de producto exquisito, por ejemplo, y el aprendizaje es mutuo en todo caso” afirma la diseñadora.

Doña Elvira mantiene intacta su sonrisa inteligente. Ella, como nadie, sabe de la cuenta pendiente que tiene el país para afrontar el destino de sus tradiciones, la protección de sus comunidades artesanales y el desarrollo de un verdadero mercado que aúne técnica y diseño de manera competitiva. El próximo medio siglo cuenta ya con diagnósticos, resulta inevitable urgir las soluciones.

Publicado en la edición impresa de la revista Diners, junio de 2014.

 

 

 

 

 

Junio

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Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 25 al 27 de JULIO

ECOSISTEMA ARTE (Bogotá): 1 y 2 de SEPTIEMBRE

CALI EXPOSHOW (Cali): 20 al 23 de SEPTIEMBRE

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

FERIAS DE ARTE (Bogotá): 26 al 29 de OCTUBRE

EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

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Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

SYLVIA ANDRADE

Formada en París, Sylvia Andrade (Bogotá, 1979) ha hecho de la sastrería clásica la identidad de sus colecciones. Experimental, vanguardista y al tiempo tradicional. El estilo de la empresaria detrás de la marca SYA se abre espacio desde Número Tres, el multimarca que comparte en Bogotá con Julieta Suárez y Laura Laurens.

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