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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Hilos que hablan solos

El cumare proviene de un árbol de la región amazónica en Colombia. Muy preciado por su resistencia, es objeto de estudio en la Universidad Jorge Tadeo Lozano con miras a desarrollar nanotecnología aplicada a esta fibra vegetal para crear un nuevo textil.

"DRESS UP" DE AMAAALIA

La ilustradora colombiana Amalia Restrepo muestra con su serie de animales que lucen accesorios en qué consiste la banalidad o la inmensa astucia del mundo de la moda.

CAS A PORTER

Kika Vargas y Bibi Marini abren un espacio para el diseño que revela la personalidad de las creadoras colombianas. Moda, accesorios, mobiliario y libros. En CC El Retiro, Bogotá.

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Libre de ataduras

Publicado 2014-09-16 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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De la más reciente colección de la firma Touché, este body que se mimetiza con el cuerpo.

La ropa interior es, seguramente, una de las prendas que más noticias sigue proporcionando en la historia de la moda. Sus profundos cambios siguen el ritmo de cada época. Hoy la invisibilidad dejó de ser parte de su esencia. En Colombia, marcas y diseñadores muestran esta nueva senda.

 Es un secreto a voces. La seducción inherente a esas piezas que conviven en intimidad con la piel de las mujeres traspasó las barreras de la imaginación y se instaló en primera línea visual. Lo que intuíamos que pasaba en lugares recónditos, inexplorados o desconocidos sucede ahora frente a nuestros ojos. Lo podemos tocar y sentir. Su presencia sigue resultando indómita y egoísta –quiere todos los ojos sobre ella- pero conserva el extraño candor de quien defiende su territorio. Llama, convoca y provoca desde la intimidad y se vuelve público al pasearse sin afanes. La ropa interior dejó de ser esclava de sus propios mitos y, más bien, se mimetizó con el cuerpo. Piel sobre piel al aire. Estas piezas cobran nueva vida y la ejercen sin necesidad de luces de neón o una situación específica que las preceda. Simplemente suceden.

Si los corsés oprimieron alma y cuerpo de las mujeres durante un par de siglos; estas nuevas prendas permiten ondear la personalidad cómo si se tratara de una bandera. Si en la década de los cincuenta, la ropa interior componía la silueta del “reloj de arena” bajo las blusas ajustadas y las faldas acampanadas; en el siglo XXI, es fácil encontrarse con un body que viste el torso sin mayor compañía que un espléndido pantalón. El recato que resaltaba la ropa interior se hizo añicos. Ya no pretende ser la llama de la tentación. Este vestuario es más exigente que nunca porque busca hablar en igualdad de condiciones con cualquier otra prenda elegida para adornar el cuerpo. Un brassiere dejó de ser una dama de compañía y ejerce su liderazgo sin preguntar. Tanto ha cambiado el código que cifraba las virtudes de la ropa interior en el siglo pasado que se presenta sin traductor. “Aquí estoy” parece enunciar y en verdad se queda.

Es tal el significado que representa la lingerie sobre la evolución de la moda que el Fashion Institute of Technology –FIT- en Nueva York exhibe por estos días en su afamado museo una retrospectiva del pasado y presente de estas prendas esenciales. La exposición está curada por Colleen Hill y reúne setenta piezas que abarcan desde el estilo del siglo XVIII hasta una secuencia visualmente impactante de los profundos cambios que experimentó la moda durante el siglo XX y cómo resulta la ropa interior en este siglo XXI. La muestra incluye… ¡sopresa! el trabajo de la joven diseñadora colombiana Sara Cohen como ejemplo de la ruta que emprenden bodies, panties y sostenes en la actualidad. Desde 2008, una pequeña marca –Suky Cohen- nacida en Bogotá fue incorporándose al armario de mujeres que veían reflejado o exaltado ese deseo de “gustarse a sí mismas” en la ropa interior. “Esa es la idea, que mi lencería sea un accesorio pero puede protagonizar también un sueño fetichista. Investigué a partir de pecheras y collares que forman parte de rituales para convertirlos en ropa interior. Quiero engrandecer a la mujer. El negro sirve en Bogotá porque no hay estaciones. Otros colores limitan mucho más la producción aunque servirían para climas más cálidos” me aclaraba en 2012 la diseñadora cuando ya contaba con trescientas clientas directas en su portafolio y se preparaba para recorrer el Soho en Nueva York ofreciendo sus piezas. Han transcurrido dos años más, el “voz a voz” de esta marca se convirtió en una exitosa vía de comercialización y hoy Sara Cohen va ingresando en otras ligas del mercado.

Sin embargo, no puede olvidar que su formación técnica en Brasil y su acercamiento al mundo de la lencería en realidad se combinaron con un ingrediente fundamental: el embarazo de su primer hijo. Ese fue el detonante para investigar cómo producir piezas en lycra y algodón que le permitieran sentir cada prenda como una segunda piel, sin aros, cierres metálicos o encajes. De ahí comenzaron a surgir sus brassieres que llegan hasta el cuello con un entramado de delgadas cintas que se convierten a su vez en un adorno sobre el pecho; sus espaldas cruzadas que permiten que el aire levante blusas y tops.

En Colombia, el eco de esta tendencia liberadora de los cuerpos y que a su vez logra desplazar la funcionalidad de ciertas prendas de ropa exterior se hace sentir cada vez con mayor entusiasmo y creatividad. Tanto diseñadores en solitario como marcas de alto impacto comercial y consumidoras se encuentran en un camino cruzado por la necesidad de convivir de manera más natural con la sensualidad. Una suerte de urgencia implícita que surge paradójicamente en medio de una cultura procaz globalizada que, según analiza Ariel Levy en su agudo ensayo “Chicas, cerdas, machistas” –CCM- (editada en Colombia por la editorial Rey Naranjo), hace del desnudo gratuito una obsesión compartida por hombres y mujeres. Mientras Rihanna se presenta desnuda cada vez que puede en alfombras rojas de la moda y las redes sociales; mientras con mayor furor se desvisten mujeres desconocidas ante cualquiera con tal de participar en la campaña de aniversario de la revista Soho (especializada en Colombia en esta “pornografía blanda” protagonizada por las CCM); al tiempo que ocurre esta ansiedad de hacer del cuerpo el principio y el fin de todo, se produce esta nueva línea para la ropa interior que, al contrario, muestra partes insólitas de la piel (un retazo de clavícula, la curvatura de la espalda, la oscuridad de la cintura) exactamente prescindiendo de la carne gastada de pechos y colas que muestran las CCM.

Touché, la marca especializada en lencería y fundada en Medellín en 1987 y que ya cuenta con 39 almacenes en Colombia y 17 puntos de venta en el extranjero (México, Perú, Ecuador, Chile, Guatemala y Costa Rica), vive esta versión sin ataduras de la lencería con aparente naturalidad porque forma parte de su vocación “imponer las necesidades de diseño sobre las exigencias del mercadeo”. “Hemos comenzado a visibilizar la ropa interior. Nuestras diseñadoras se relacionan con estas prendas como si fueran piezas exteriores. De ahí, el trabajo con los broches y los cierres; con las tiras sobre la espalda; el desarrollo de siluetas especiales que permiten que se perciba la ropa interior a partir de los escotes o los cortes de las prendas que se superponen. No es que sea un fenómeno tan masivo, comercialmente hablando, aunque tenga tan buen impacto en redes sociales” señala Manuela Arango, responsable del área de mercadeo de la firma.

 Lo cierto es que cada vez es más frecuente apreciar el fenómeno en el país de esta vestimenta interior que se puede apreciar sin forzar la mirada de reojo. Basta recorrer algunos sitios de rumba, restaurantes en furor e incluso pacíficas reuniones sociales en museos, galerías de arte, estrenos de ballet o presentaciones de libros para encontrar quien hace de un body blanco o un brassiere negro de cintas que se pierden hasta el ombligo su presentación personal. ¿Dejará de existir el famoso cajón de la ropa interior en los armarios de las mujeres? Ese espacio tomado por los colores más tenues de la paleta o los más turbios de la noche que huele a lavanda. Quién sabe. Es posible que estas prendas sí estén colonizando nuevos territorios: “Nuestras pijamas son tan lindas que “ojalá se enfermé el perro en mitad de la noche para llevarlo al veterinario” confiesa entre risas Manuela Arango. “Somos únicos y ganadores en ropa de dormir gracias al estilo, diseño y calidad. Le apostamos a la sensualidad, más que a lo explícitamente sexy. Nuestras piezas no se caracterizan por una técnica específica, manejamos piezas de color y diseños orientados a la tendencia mundial que se resuelven al interior de la compañía para que sean tan contemporáneas como atemporales”.

Con la colección Silence, una marca masiva como Punto Blanco en Colombia, se une a esta senda de ropa interior desprovista de arandelas, capaz de sugerir y emocionar. La elección la modelo y presentadora Claudia Bahamón como co-creadora de esta propuesta que incluye las tres piezas esenciales de lencería en tonos pasteles le añade un ingrediente adicional a la oferta: comunicación efectiva de una de las divas nacionales que nunca aceptó desnudarse y que se atreve esta vez a enfrentarse literalmente “en ropa interior” a la cámara de Juan Arellano para la campaña fotográfica. El resultado del catálogo acentúa la hipótesis de este artículo. Un ambiente de bosque, naturaleza en su estado esencial, donde la arquitecta Claudia Bahamón, madre de dos hijos, revela su cuerpo a través de piezas que la visten y desvisten al tiempo.

Entreaguas (Medellín) y El origen del mundo (Bogotá) son también dos firmas nacionales, nacidas del talento creativo y técnico de dos jóvenes diseñadoras que inician su camino en el mundo de la moda con un trabajo de lencería enfocado en descubrir nuevos materiales, siluetas y acabados para hacer de estas prendas íntimas, placeres tan mundanos y visibles como personales. Con macramé y lycras de un solo tono, los bodies parecen trajes de baño pero son –en manos de Entreaguas- teóricas piezas para proteger y adornar el cuerpo bajo un vestido. La pintura erótica del realista Courbert es la herramienta elegida por El origen del mundo para no recurrir al cliché de la tigresa vestida de negro y encaje, sino servírselo en bandeja a cualquier mujer a las ocho de la mañana. Ambas marcas incipientes aluden a un asunto de exploración constante. Probablemente el escenario que siempre estará asociado a la ropa interior. El que logrará contarnos en el final del tiempo quiénes somos.

Publicado en la edición impresa de la revista Diners, septiembre de 2014.

 

Junio

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2017

Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 25 al 27 de JULIO

ECOSISTEMA ARTE (Bogotá): 1 y 2 de SEPTIEMBRE

CALI EXPOSHOW (Cali): 20 al 23 de SEPTIEMBRE

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

FERIAS DE ARTE (Bogotá): 26 al 29 de OCTUBRE

EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

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Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

SYLVIA ANDRADE

Formada en París, Sylvia Andrade (Bogotá, 1979) ha hecho de la sastrería clásica la identidad de sus colecciones. Experimental, vanguardista y al tiempo tradicional. El estilo de la empresaria detrás de la marca SYA se abre espacio desde Número Tres, el multimarca que comparte en Bogotá con Julieta Suárez y Laura Laurens.

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