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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

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Esta revista digital pertenece a la compañía SillaVerde en Colombia. Cuatro colores identifican las actividades y valores de la marca: Periodismo (humo) + Moda (lila) + Economía Naranja (durazno) + Sostenibilidad (verde) Contacto: info@sillaverde.co

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Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA.

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Cuando inició esta singladura de SillaVerde la idea de trabajar a favor de la sostenibilidad en la industria de la moda y de incorporar la tradición artesanal en este sector de negocios fue clave para determinar el rumbo que esperamos consolidar en 2018.

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Leal Daccarett, una colección de fábula

Publicado 2014-04-01 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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La brisa en Barranquilla, cuando despunta la tarde, agita más que palmeras. En plena cita alrededor de la moda como la vivida estos dos días, lo que vuelan son, sobre todo, los ruedos de los mini vestidos –las más jóvenes- y las mangas de los kaftanes –las mayores-. Dos prendas infalibles entre las mujeres que hacen fila ante el coliseo de la Universidad del Norte en la ciudad para ingresar a los desfiles que comienzan puntualmente a las dos y media. Sin embargo, hace falta ver moda de verdad en aquellas mujeres que se precian de tener los armarios mejor surtidos de todo el país. No las ví por ningún lado. ¿No las invitaron a las tardes de desfiles del evento de moda en esta región? En todo caso, se agradece el rigor horario porque lo que se avecina es un torrente: diez pasarelas con breves respiros entre una y otra.

Leal Daccarett se va a apropiar de esta cita con la moda pero todavía no lo sabemos. Intuimos que la barranquillera Karen Daccarett y el caleño Francisco Leal se traen algo muy personal entre las manos desde que hace un mes aceptaron el reto de sumarse a las pasarelas de Plataforma K como cierre de la feria. Lo que no hemos visto todavía -al inicio de la segunda jornada- es el desfile que menos de veinte modelos harán sobre un pasillo ajedrezado en macro baldosas negras y blancas, como una evocación a la Barranquilla de los años 50. Justo antes de que fuera atenuando el esplendor de una ciudad pionera, puerto, generosa, interracial y vanguardista en diseño, inventos y novedades empresariales en Colombia desde la segunda mitad del siglo XIX. El dúo de diseñadores tiene claro su estilo, cada vez lo perfila más en su concepto de mujer urbana-chic que además tiene en sus entretelas un espíritu colombiano. De manera que el perfil de su colección caribe es fiel a su paleta magnífica de colores (de un insoportablemente bello lila profundo a los corales y los azules eléctricos de los tacones de las sandalias forradas en piel vuelta) y ofrece como espectáculo la posibilidad de las mezclas. Ese mix and match es un territorio altamente peligroso. No todas las combinaciones sirven porque justamente para crear a partir de la diferencia hay que entender los puntos de unión. Como sucede en la política, en las artes o en la convivencia. Eso Leal Daccarett lo domina con una maestría envidiable. Por ejemplo: un chaleco trenzado de piel, cortado a la cintura, con apariencia de fique en su textura sobre bustier en raso melocotón y falda lápiz dotada de algún corte irregular para amortiguar “la perfección final”.

Hablan solos, sin necesidad de mayores presentaciones, los clutches o pequeños cofres cuadrangulares con volumen geométrico elaborados en cacho y forrados en cueros italianos que sirven como un referente inconfundible ya para la marca. Junto a la zapatería -que despliegan a la altura de las sandalias y los zapatos de salón más caprichosos: con conchas de caracoles diminutos e intervenciones precisas en lugares fetiche- están los accesorios en forma de aretes reinterpretados en el siglo XXI de aquellos que colgaban nutridos de las orejas de las mujeres de principios de siglo. Solo que esta vez, Leal Daccarett los deposita en la parte superior del lóbulo también. Una atracción, sin duda. ¿Habrán entendido bien, tanto los jóvenes estudiantes empeñados en resolver todos los retos del diseño en un solo traje como los profesionales de la moda, el mensaje que desde esta pasarela envía una marca así? Nunca se sabe porque lo que se intuye es que la propuesta de Leal Daccarett sobrepasa el conocimiento promedio del ambiente.

Hay acondicionada un área especial donde se ubican generosamente los stands de las compañías de diseñadores y marcas nacionales que exponen sus piezas en la rueda de negocios que promueve la Cámara de Comercio de Barranquilla ante compradores principalmente colombianos. Como el tema central es beachwear, en el ambiente predomina el color, el brillo, los trajes de baño y las prendas que parecen no pesar, sino flotar. Destaca la propuesta de Entreaguas, la firma de Natalia Botero, una joven emprendedora paisa recién graduada de la Colegiatura de Medellín que ofrece una línea contundente de ropa interior, bikinis y bañadores enteros sin estampados, elaborados con licras mezcladas de fabricación nacional. “No encontraba las prendas que quería para mí y decidí a crear una marca enfocada en la sobriedad del color, que utiliza la técnica del macramé para crear tiras y ajustar espaldas y cuellos” afirma segura ante los ojos escrutadores de dos compradoras potenciales, las dueñas de www.styleto.co

            Hay pañuelos pintados a mano que se despliegan como si de las alas de un libro se trataran; joyas basadas en la evocación de personajes femeninos bañadas en oro antioqueño de Liza Echeverry; infaltables mochilas wayuú reinterpretadas hasta la saciedad. Diseñadores apostados al pie de los racks que muestran sus líneas de diseño, dispuestos a responder todo tipo de preguntas, en busca de nuevos puntos de venta que le den a su trabajo su sentido final: llegarle a los consumidores de moda en Colombia.

            Al interior de la caja negra creada por la compañía de producción “Huevos y Escobas” para servir de escenario a las colecciones, el público se mueve en lenta marea. Abundan los jóvenes (la entrada no tiene costo salvo un registro previo) y las mujeres. "No hay que olvidar que este país tiene, en general, otras prioridades antes que pensar en cómo vestirse. Educación, alimentación, la lista es larga..." comenta Leonardo Márquez, caústico y conocedor del sector moda -como gerente de su firma "Huevos y Escobas"-. ¿Dónde están los diseñadores interesados en conocer el trabajo de sus colegas sobre la pasarela y personas relevantes de la industria? Los 298 medios de comunicación que reporta la organización nunca estuvimos reunidos en un solo espacio pues el momento de la rueda de prensa al inicio de Plataforma K fue cancelado. ¿Y los 132 compradores (33 internacionales provenientes de 12 países) que deben estar sentados en las primeras filas y asistir a la rueda de negocios para cumplir con uno de los objetivos principales de este tipo de evento? Según Proexport, al cierre de la feria, se registraron ventas por US$5.2 millones de dólares –solo en la zona de stands de marcas y diseñadores-, con un incremento del 381% contabilizando las ventas internacionales (de $576 millones de pesos en 2013 a $2.773 millones de pesos en 2014).

            El formato de esta pasarela es muy versátil. Dieciocho metros por dieciocho en una superficie blanca, impoluta, que permite crear pasillos de luz gracias a ciento ochenta “lekos” que cuelgan de una estructura anclada al techo del coliseo de la Universidad del Norte. Son una lámparas que funcionan como lentes, muy potentes con las que además se regula el calor apropiado del rayo de luz para mostrar a las modelos en vestido de baño: prácticamente al 50% de intensidad para disminuir las imperfecciones físicas y resaltar las prendas. Novecientas personas pueden acomodarse a ambos lados de la pasarela e incluso varias filas de asistentes son ubicadas en el centro de la plataforma según el requerimiento de algunas escenografías efímeras de las marcas. En ocho o diez minutos las colecciones deben pasar por la prueba de fuego de ser vistas y registradas, en treinta salidas como máximo, a través de los ojos y los lentes de los medios de comunicación presentes. Un juicio veloz, definitivo. “El problema es que aquí se muestra un rango del mercado que está a medio camino entre el lujo y lo masivo. Marcas que no son ni lo uno ni lo otro, en contravía de lo que está pasando hoy en las capitales de la moda en el mundo” me señala crítico Emilio Paschetto, el especialista de origen italiano –afincado en Nueva York- que acude como curador de la muestra en Plataforma K desde hace cuatro años ya. Eso pone a prueba también el tipo de demanda que buscan estas marcas y su propia capacidad de crecimiento. “El salto empresarial, ¿hacia dónde lo van a dar si parecen instalados en un lugar de tamaño mediano?” inquiere Paschetto mientras no deja de indagar personalmente a diseñadores presentes en los stands por sus retos, dificultades y objetivos.

            Dejando a un lado el tremendo lunar que causó la colección de Martha Rey en pasarela –por su inconsistencia y vacuidad-, es preciso agradecer el retorno a sus raíces momposinas de la diseñadora Faride Ramos. Aunque se formó en sastrería masculina y vive en Bogotá desde hace unas décadas, Faride Ramos propuso un recorrido por los encajes famosos de su ciudad Mompox en una colección ultra femenina que alude a las casullas y a los mantones, que suena a religión (como la banda sonora original del Viernes Santos que acompañaba la salida cadenciosa de las modelos entre bastidores de bordados blancos). Con excepción de unos zapatos incomprensibles: blancos de betún, abotinados, de tacón en corcho, los looks logrados por la diseñadora hablan muy bien de su capacidad con la tijera y la aguja. Piezas sobrias que dejaban entrever apenas intimidades para quienes gustan lucir, castas y "just cute", durante el verano.

            Milonga y Paradizia son dos marcas colombianas que aluden a Brasil y al mundo árabe respectivamente. Y lo hacen de manera incisiva, su logro es relevante al observar su puesta en escena y, ya en detalle, los estampados, brocados, brillos y accesorios que han creado para colecciones muy identificadas con un mercado.

            De Jon Sonen, el diseñador barranquillero que ha extendido su marca para hombres en puntos de venta por ocho ciudades del país y que incursiona en países de la región como Venezuela y República Dominicana, hay que resaltar lo seguro que está de sí mismo. En pasarela puso a mostrar varias de sus propuestas a Pedro Palacio y Juan del Mar, dos actores de televisión que levantan olas de gritos admirados como si de un set de grabación se tratara. Niños y hombres ya armados vistieron una colección de varías líneas: casual, de lujo y baño. Driles de colores animados, guayaberas intervenidas con motivos geométricos, linos, un traje de dos piezas en irremediable color papaya, smoking de chaqueta negra y solapas blancas, chalecos y shorts suficientes para dotar el armario de cualquier hombre tropical. Los pantalones siempre en corte unos centímetros más arriba del tobillo. La actitud de hombre impecable, algo italianizado pero más contenido.

            Lo más curioso sucedió con la presentación de Onda de Mar en la que se espera siempre el punto alto al que tiene acostumbrada la marca. Sin embargo, esta vez la paleta de colores fue tan tenue que borró el impacto inicial de unas prendas que tampoco ofrecían mayores misterios en relación con sus cortes. Acostumbrados a revelar algo más de las posibilidades del beachwear aplicado a la vida cotidiana, bajo la luz del sol o de la luna, Onda de Mar solamente provocó curiosidad con sus accesorios y canastos. Dos asuntos claves para fortalecer las blusas hasta la rodilla, los vestidos largos y los pantalones livianos.

            Mientras en las calles de Barranquilla continúan existiendo algunas casas de moda tradicionales –como la de Judy Hazbún-, talleres como el de Beatriz Camacho y almacenes de diseñadoras que han logrado dar el salto hacia el exterior como Silvia Tcherassi y Francesca Miranda, esa fuerza telúrica que provoca la obsesión por el buen vestir y la original forma de traducirse ante los demás no parecen haber invadido, sin embargo, el territorio copado por Plataforma K. Son diez años ya de experiencia y seguramente la trayectoria que se presenta hacia delante resulta, entonces sí, un reto apetitoso y de interés para todos los que estamos involucrados en el sector.           

Publicado en la edición digital de Diners, el martes 1 de abril de 2014.

Diciembre

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2018

Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 24 al 26 de JULIO

CALIEXPOSHOW (Cali): 28 al 30 de SEPTIEMBRE

BCAPITAL (Bogotá): 17 al 19 de OCTUBRE

BARCÚ (Bogotá): 24 al 29 de OCTUBRE

LAFS (México): 8 al 11 de NOVIEMBRE

MODA VIVA EN EXPOARTESANÍAS (Boogtá): 5 al 18 de DICIEMBRE

La Vida Animada Moda 360
La Vida Animada
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Elogio de la lectura

Sección dedicada a las reseñas de libros cuyos autores tratan asuntos directamente relacionados con la industria de la moda o temas que resultan seductores abordajes a propósito de la estética, la indumentaria y su efecto social, económico, ambiental y político. Leemos con pulcritud y reseñamos obras de variados géneros. Ficción y no ficción cuentan con este espacio en SillaVerde.

La última de las mujeres elegantes -decía- fue Forzane, que inventó una nueva silueta femenina con poses que parecían de un canguro . ¿Recuerdan sus mañanas en la avenida del Bois con su inmensa sombrilla? Podía haber sido abocetada con la línea de una elipse. Después de ella ya no ha habido nadie más. En El Espejo de la Moda de Cecil Beaton (Editorial Vergara).

"Reparó en la presencia de su madre cuando esta lanzó un suspiro quejumbroso. Estaba muy erguida bajo aquel sombrero que llevaba como una bandera de su imaginaria dignidad. Julian tuvo el perverso impulso de quebrantar su entereza." En Cuentos Completos, Todo lo que asciende tiene que converger de Flannery O' Connor. (Editorial Debolsillo)

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Sobre nosotras

“Esta revista digital la elaboramos en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

ROCIO ARIAS HOFMAN es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 crea sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias sobre la industria de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en El Espectador, Fucisa, Diners y Vogue Latinoamérica. Participa en conversaciones, foros y actividades académicas. Jurado de los Premios Cromos de Moda 2014; Premios de Diseño Lápiz de Acero 2015, categoría Moda; Premio Festilana 2016; "Se busca diseñador Fucsia" 2016 y 2017. 

En 2017 lanza la plataforma audiovisual La Vida Animada en el canal Youtube en alianza con la firma Expor Mannequins.

Como empresaria funda la compañía SILLAVERDE SAS y la agencia Relatos a fuego lento, enfocadas en la creación de contenidos de moda con énfasis en sostenibilidad y tradición artesanal. Consultora de Artesanías de Colombia desde 2015. Dirige el ciclo de debates MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá desde 2015.

En la actualidad, cuenta con un equipo integrado por VALENTINA OSORIO, especialista en comunicaciones e innovación digital y por VERÓNICA SANTAMARÍA, estudiante de Diseño.

Trabajamos siempre en alianza con otras empresas y especialistas de la economía naranja en el desarrollo de nuevos proyectos que fortalezcan las industrias creativas.

EDITORIAL GRÁFICO

Alicia en el país de las maravillas es el punto de partida para tantas actividades creativas. Una de ellas la protagoniza el talento de Amalia Restrepo con esta serie que hemos titulado Alicia a una tinta. SillaVerde y la ilustradora colombiana, mezclamos estos fabulsos dibujos y textos escritos a propósito del vestuario y la temática heredada de Lewis Carroll.

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