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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Hilos que hablan solos

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LANA DE OVEJA QUE CAMBIA LA MODA

Publicado 2015-11-05 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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La familia de las mujeres Pérez lleva generaciones dedicada al hilado de lana de oveja en sus campos del Valle de Ubaté (Colombia).

Hace meses que no llueve y las colinas que circundan Cucunubá, más allá de sus amplias calles de piedra y su plaza principal adornada con un sol plomizo, muestran un color amarillo salpicado de escuetas zonas verdes. “Esta sequedad y la minería de carbón no dejan pasto suficiente para nuestras ovejas” afirma la campesina Blanca Estela Pérez -líder de las hilanderas de lana- mientras cuida sus mestizas negras, blancas y grises en una pequeña finca a la salida del pueblo. Las ovejas son pastoreadas en la región por mujeres como doña Blanca que cuidan sus hogares y el campo, conversan, sostienen el huso de madera y además hacen torsión con sus dedos sobre la fibra que les da sustento. Los animales apenas taconean con sus pezuñas sobre las piedras. Las hilanderas no descansan, proveen de materia prima a los tejedores que producen en sus telares metros de paños de lana en las casas del pueblo.

Oficios arduos que requieren entrega y conocimiento.  Una cadena productiva necesitada de planes que apunten al desarrollo rural y social. Un reto asumido este año por la Fundación Compartir con nueva mentalidad. Después de ocho años de realizar su festival de lana, el equipo que hoy gerencia Rafael Orduz acomete el proyecto con una visión integral que ha reunido por primera vez al sector público y privado.

Cucunubá, ubicado en el generoso Valle de Ubaté –región lechera y artesanal a tan solo dos horas de Bogotá- fue fundado en 1700. Allí viven 7.000 personas. “Tenemos censadas 810 familias vinculadas al pastoreo y al oficio de tejeduría artesanal. Por ahora, hemos organizado a la comunidad en cooperativas de 20 personas para formalizar su trabajo y realizar una versión renovada de Festilana” aclara una investigadora de la entidad. En este pueblo manso, limpio y laborioso han nacido también hombres de mucho carácter como el político Jorge Eliécer Gaitán y el constructor Pedro Gómez.


Precisamente es una mujer de temple de acero quien lleva las riendas de Misión Cucunubá en esta nueva etapa. Se llama Lina Arbeláez y ocupa la subgerencia de la Fundación Compartir. Es abogada y politóloga además de contar con una especialización en Derecho Público. Pero su verdadera experticia consiste en acometer operaciones complejas que permiten lograr equidad para poblaciones vulnerables gracias a proyectos productivos. Así lo demuestra su meteórica carrera por varios ministerios y entidades privadas.

El innovador enfoque que presenta Festilana 2015 ha permitido convertir este escenario en una plataforma donde participan quince reconocidos diseñadores y marcas de moda nacionales - Ángel Yañez, Ricardo Pava, María Luisa Ortiz, Mercedes Salazar, Juan Pablo Socarrás, Julia de Rodríguez, Jorge Lizarazo, A New Cross, Carlo Carrizosa, Darío Cárdenas, Hernán Zajar, Johana Ortiz, Papel de Punto, Laura Laurens y Mullier- así como ciento cincuenta artesanos y campesinos junto a destacados chefs. Durante dos días los más de tres mil visitantes que se esperan en Cucunubá encontrarán una exposición fotográfica sobre el hilado y la tejeduría; una muestra de piezas de diseño (vestuario y carteras) y de gastronomía local así como sesiones en vivo de esquilada de ovejas.

Esta vez, los creadores de moda invitados -como María Luisa Ortiz en la imagen a continuación- participan no con una colección completa para exhibir en una pasarela sino que han desarrollado un producto específico que forma parte de una gran muestra comercial abierta al público. Los visitantes podrán solicitar piezas o realizar encargos que beneficiarán en un esquema de comercio justo a todos (50% para el artesano, 30% para el diseñador y 20% para la Fundación Compartir).

Conversamos con Lina Arbeláez sobre los retos que supone haberle dado una vuelta de tuerca a Festilana.    

Sentada en su SillaVerde (SV): ¿En qué circunstancia se replantea Festilana al interior de la Fundación Compartir?

Lina Arbeláez (LA): El proyecto se reformula al iniciar un dialogo abierto con la población de artesanos y otros campesinos de Cucunubá y veredas como Lenguasaque, Simijaca, Guachetá y otros corregimientos del Valle de Ubaté. Entendimos que Festilana había logrado avances significativos al posicionar a Cucunubá como un centro de producción de piezas en lana de gran calidad. Sin embargo, también observamos la limitación y la necesidad de cambio; no sólo en Festilana, sino en todo el programa de Generación de Ingresos a Artesanos. Yo, particularmente venía de montar en el Ministerio del Trabajo el programa de Generación de Empleo a las Víctimas del Conflicto Armado en todo Colombia, y tenía experiencia desarrollando clusters de producción asociando a la población. En este sentido y logrando un trabajo articulado con la comunidad, empezamos a reformular la estructura de trabajo de la Fundación en Cucunubá.

Sabiendo del gran potencial comercial que tienen las piezas artesanales, hechas en grandes formatos y ajustadas a las tendencia del mercado nacional e intencional, empezamos a evaluar el impacto que realmente tenía nuestra intervención en el mejoramiento de la calidad de vida de la población. En este punto, entendimos que de seguir produciendo a tan pequeña escala y al no intervenir la totalidad de la cadena de valor no íbamos a generar un proceso de generación de ingresos real y efectivo.

Junto con la Presidenta de la Fundación y el Gerente General, decidimos acercarnos a otros actores que podían ayudarnos a potenciar cada unos de los eslabones de la cadena de producción de la tejeduría; lo cual implica garantizar la consecución de materia prima local de buena calida, procesar dicha materia prima y convertirla en hilos aptos para el sector textil, seguir apoyando los procesos de tejeduría en telar horizontal, dos agujas y macramé, como garantizar un trabajo efectivo en la comercialización de dichos productos, tanto en Colombia como en el exterior.  

Contar con la unión de fuerzas como las del Ministerio de Agricultura y en particular de la voluntad política del Ministro Iragorri, de los funcionarios del ICA, CoporIca, de 15 diseñadores comprometidos con la transferencia de conocimiento y el aprendizaje, ha sido una garantía de éxito. Lo que hemos logrado desde la Fundación es propiciar el dialogo entre sectores que en algún momento se consideraron totalmente ajenos.

SV: ¿A qué obedece un nombre tan brioso como Misión Cucunubá?

LA: El nombre, Misión Cucunubá, salio de un ataque de inteligencia que tuvimos la Gerente de Educación y yo, al trabajar de manera integrada para ir más allá del tema de generación de ingresos y lograr un desarrollo inclusivo en la región. Pero si es muy significativo, y cobre toda relevancia cuando lo que trata de hacer la Fundación es trabajar con toda la comunidad para mostrar que al estructurar programas integrales, con planeación, indicadores y el seguimiento adecuado se logran impacto muy ciertos en materia de progreso y equidad.

La Fundación tiene como objetivo estructurar un modelo educativo de calidad en las dos escuelas públicas del municipio, donde venimos trabajando con los docentes en esquemas de capacitación y con los estudiantes con modelos pedagógicos innovadores de los que hemos venido aprendiendo en los 17 años que tienen el Premio Compartir. También desarrollando esquemas y programas de utilización adecuada del tiempo libre, que incluyen las nuevas tecnologías pero también esos saberes ancestrales, como lo es la tejeduría.

Y obviamente con la implementación de un modelo de desarrollo rural integral, que busca ser eso, las bases de un programa, que debe ser probado, para ser replicado.

SV: ¿Cuáles son los obstáculos principales que detectaron para direccionar Festilana en la dirección adecuada?

LA: Necesitamos invertir en nuevas tecnologías, inyectar recursos en materia de formación, capacitación y fortalecimiento de las habilidades blandas de la comunidad. Pero sobre todo, necesitamos proyectarnos a largo plazo. Hay muchas personas y organizaciones que creen que los proyectos se montan y al otro día, al mes o inclusive al año ya están dando réditos, beneficios o llenando los bolsillos. Evidentemente, se deben tener victorias tempranas, pero también se debe entender que los resultados en materia de desarrollo, crecimiento económico y autosostenibilidad necesitan de trabajo, esfuerzo colectivo, dedicación y tiempo. Es necesario entender que en materia de desarrollo el largo plazo es muy importante.

Obviamente este punto es muy complejo, porque algunas poblaciones no ven la necesidad de un largo plazo, no por pereza o falta de liderazgo, sino porque tiene que salir a resolver el día a día, garantizarse la necesidades básicas insatisfechas. Me explico, hay quienes deben velar por tener alguna de las tres comidas del día servida en la mesa, en ese momento pedirle a la comunidad que espere por resultados de mediano y largo plazo es difícil. Muchos de ellos necesitan resultados instantáneos. Por esta razón es vital la sinergia de esfuerzos y el trabajo de diversas organizaciones, públicas y privadas.

La Fundación Compartir tiene una gran ventaja pues la gente de la región cree y confía en su trabajo. Contamos con gran legitimidad porque ellos han visto que el esfuerzo es realmente para ellos y por ellos.

SV: Proveer de materia prima de calidad a la industria de moda en Colombia es un sueño que ojalá se haga realidad. ¿Tiene la lana particulares ventajas para producirse en la Colombia del siglo XXI?

LA: Es un reto muy grande, pero no imposible. Tenemos que entender que la mayoría de ovejas que producen lana de excelente calidad, con el micraje perfecto para el tema textil provienen de países con estaciones. La naturaleza es muy sabia, la lana crece en mayor medida para proteger al animal del frío. Colombia no tiene estos elementos, sin embargo, sí tiene regiones con una temperatura adecuada para realizar transformaciones genéticas que nos permitan acercarnos a los micrajes y tamaños de vellones de las ovejas merino rambouillet. Y de hecho Perú, un país andino, con condiciones geográficas similares a las colombianas ha logrado la producción de lana de altísima calidad. Ha dedicado las últimas décadas a investigar y transformar genéticamente sus animales.

Hoy en día por ejemplo, hay una finca en el Valle de Ubaté, que ha logrado cruzar razas como la corriedale y la romney marsh produciendo un hilo de excelente calidad. No podemos olvidarnos que el Valle de Ubaté hace más de 50 años era una zona ovina. Las condiciones y el terreno son buenos, pero debemos trabajar muy duro para lograr este gran sueño.

SV: ¿Qué tipo de relación quisiera plantear la Fundación Compartir en relación con el desarrollo de la moda y, en particular, con el diseño independiente en el país?

LA: Nosotros no somos expertos en moda y es importante reconocerlo, decirlo y divulgarlo, nosotros somos expertos en generar programas y proyectos que promueven la equidad y el desarrollo social, y hemos contado con el liderazgo de un visionario. Pedro Gómez, el Fundador de la Fundación Compartir, ha sido obsesivo en buscar calidad, calidad y calidad en las prendas o paños que construyan los artesanos.

Considero que somos un puente, un actor que logra conectar los puntos y los pone a trabajar de manera conjunta, inyectando a veces, recursos, otras veces ideas y sobre todo siendo generoso con los conocimientos adquiridos a través de los años.

La Fundación cumple esta año 35 años de vida, y las experiencias han sido múltiples en materia de educación, apoyo a emprendimientos e inclusive en el apalancamiento de microcréditos para el desarrollo de negocios de poblaciones en condiciones de vulnerabilidad.

SV: El mejoramiento genético de las ovejas es uno de los aspectos claves del nuevo Festilana, ¿cómo son los plazos de tiempo que han planteado para que la industria de la moda en Colombia y marcas internacionales confíen en la lana nacional?

LA: El mejoramiento genético de las ovejas va más allá de FESTILANA, es parte integral del programa de Generación de Ingresos a Artesanos y del gran pacto por el Desarrollo Rural Incluyente, que hemos promovido con el Ministerio de Agricultura, el ICA, CoporIca, Asoovinos, la Cooperativa Cogranjeros, la Alcaldía, la Gobernación de Cundinamarca, diseñadores y artesanos; en fin todos.

En este momento hemos empezado con el ICA y con CoporIca a evaluar los pastos de las granjas de los campesinos, a mejorar el terreno, estamos en procesos de formación para la cría y el cuidado ovino. Hemos formado a un veterinario de la zona en inseminación y se han seleccionado 45 ovejas que servirán como madres vientre cuando se haga la primera importación genética.

Este proceso, repito, es de mediano plazo, no podemos traer material genético, lograr que nazcan ovejas que pueden costar entre 7 y 13 millones de pesos, y que nuestros campesino no sepan cuidarlas, atender su esquema de vacunas y garantizar que su pelo, la lana, este en perfectas condiciones para su comercialización. Tenemos que garantizar que nuestra gente sepa prepararse para las épocas de sequía y de inverno, que puedan cuidar a los animales y protegerlos.

Después de tener este tipo de variables controladas, se importa el material genético, se inseminan las ovejas y en 6 meses tenemos las primeras crías, las cuales deben volver a cruzarse con machos alfa de buenas razas. Estamos hablando de un periodo de dos años para tener las primeras ovejas de raza pura y con lana de gran calidad para el sector textil. Pero la cantidad será muy limitada, si queremos tener una producción de mediana escala debemos llegar a contar, como mínimo, con más de 15 mil ovejas, esto requiere de una gran inversión económica y de un acompañamiento de más de 5 años.

Por está razón, el Ministerio ha sido muy enfático en el desarrollo de fincas multiprosito, desarrollando de manera paralela la cría ovina para carne. Este proceso si bien, requiere de preparación es mucho más corto, y podría dar frutos en menso de un año. 

SV: Las hilanderas campesinas y los artesanos de telar son dos referencias históricas en el Valle de Ubaté. ¿Qué mensaje envían ustedes a través de estos conocedores de un oficio milenario a la audiencia de moda?

LA: Que debemos rescatar, valorar y potenciar el trabajo de estos artesanos. Sobre todo garantizar que esos saberes no se pierdan y se abandonen. Hoy en día muchos jóvenes están migrando del campo a la ciudad, la razón es evidente, no ven oportunidades reales de progreso o mejoramiento de su calidad de vida. Esto se puede revertir, siempre y cuando potenciemos esos conocimientos y logremos traducirlos en ingresos reales para la población.

SV: Usted tiene amplia experiencia en el sector público. ¿Cómo debe comportarse el Estado en relación con un sector de la economía pujante como el de la moda que, sin embargo, ha estado históricamente desligado de las políticas públicas?

LA: Creo que hoy en día tenemos funcionarios públicos muy preparados y con gran experiencia en el desarrollo de políticas públicas inclusivas. El Estado tiene sectores estratégicos, y unos han sido más promovidos que otros. Sin embargo, en Bancoldex y en el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo el sector textil esta de moda. A pesar, de lo anterior, si considero que se debe apoyar mucho más al sector y promover esquemas de formación, transferencia de conocimiento y comercialización.

Pero, es bien importante resaltar que la responsabilidad no es sólo del Estado, todos los interesados deben empezar a movilizarse para que sus intereses sean oídos, tenidos en cuenta y transformados en políticas públicas. No nos olvidemos que somos nosotros quienes pagamos los salarios de nuestro funcionarios públicos, y por lo tanto podemos exigir. Es importante organizarnos para poder canalizar nuestros intereses y nuestras necesidades, el sector de la moda no puede estar exento de esta dinámica; de hecho creo que tendría mucha incidencia, tiene voceros importantes.

SV: ¿Qué no puede fallar en la ecuación que usted plantea del trabajo entre lo público, lo privado y las poblaciones vulnerables?

LA: La comunicación y sobre todo oír a la comunidad. Muchos técnicos podemos llegar a creer que nos las sabemos todas, y estamos muy equivocados. Las comunidades tienen saberes ancestrales o contemporáneos que complementan, aportan y fortalecen las iniciativas.

Creo que en general a Colombia y los colombianos nos hace falta entender y valorar que la diversidad lo que genera es riqueza. Tenemos que ser concientes que rescatando muchos de esos saberes ancestrales podemos generar proceso de innovación social que lo único que van a generar es desarrollo, equidad y mayor bienestar para nuestra población.

No puede faltar la planeación y la planificación estratégica, la voluntad política y los recursos.

SV: La moda puede ser vista apenas como una dinámica de consumo de vestuario. Pero es también una manera extraordinaria para relacionarse con la sociedad desde muchos ángulos. ¿Qué le deja esta primera incursión en un sector del que decía desconocer casi todo?

LA: La moda puede ser un motor de crecimiento económico y social. Es un sector que puede cambiar la dinámica y la relación entre lo urbano y lo rural, y en este sentido puede llegar a transformar la vida de muchas personas en el país.

Veo que aunque hay múltiples egos y vanidades, también es un sector con seres humanos infinitamente sensibles que no sólo ven en el trabajo con artesanos una opción de potenciar su marca, sino que creen en el crecimiento y empoderamiento de esas comunidades.

Si bien no soy experta ni conocedora del sector de la moda, lo que he podido ver con el trabajo de los 15 diseñadores que están trabajando con Festilana es compromiso, humildad y calidad humana. Ellos han trabajado con los artesanos y el aprendizaje ha sido de ambos lados.

En la imagen, Nicolás Rivera y Vanessa Gómez, la dupla creativa de la firma A New Cross muestran uno de los sweaters que identifican su marca con botonadura lateral en el cuello y silueta que combina mangas y una especie de ruana. Elaborado con lana de oveja de Cucunubá.

SV: ¿Cómo se ha planteado personal y comercialmente la relación con los 15 diseñadores nacionales y los artesanos que participan en Misión Cucunubá?

LA: Bajo el esquema de comercio justo, en donde ganan todos. Estamos sacando los costos de la materia prima, aportada en su gran mayoría la Fundación, la mano de obra con remuneraciones justas y sujetas a la ley; proyectando un valor comercial que le deje ganancias tanto a los artesanos, como a los diseñadores y un pequeño porcentaje para la Fundación, para reinvertir en el programa.

SV: Por último, ¿podría describir cómo sería en sus palabras una relación virtuosa entre artesanos y creadores de moda contemporáneos?

LA: La retroalimentación y transferencia de conocimientos entre las partes. La capacidad de construir de manera conjunta piezas únicas, potenciando la creatividad y la innovación.

Esta entrevista se publica en simultánea en la edición impresa de El Espectador, sábado 7 de noviembre de 2015.

 

 

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2017

Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 25 al 27 de JULIO

ECOSISTEMA ARTE (Bogotá): 1 y 2 de SEPTIEMBRE

CALI EXPOSHOW (Cali): 20 al 23 de SEPTIEMBRE

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

FERIAS DE ARTE (Bogotá): 26 al 29 de OCTUBRE

EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

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Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

SYLVIA ANDRADE

Formada en París, Sylvia Andrade (Bogotá, 1979) ha hecho de la sastrería clásica la identidad de sus colecciones. Experimental, vanguardista y al tiempo tradicional. El estilo de la empresaria detrás de la marca SYA se abre espacio desde Número Tres, el multimarca que comparte en Bogotá con Julieta Suárez y Laura Laurens.

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