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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Valores de SillaVerde

Esta revista digital pertenece a la compañía SillaVerde en Colombia. Cuatro colores identifican las actividades y valores de la marca: Periodismo (humo) + Moda (lila) + Economía Naranja (durazno) + Sostenibilidad (verde) Contacto: info@sillaverde.co

LABOR CONSTANTE

Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA.

Nuestros proyectos y propósitos

Cuando inició esta singladura de SillaVerde la idea de trabajar a favor de la sostenibilidad en la industria de la moda y de incorporar la tradición artesanal en este sector de negocios fue clave para determinar el rumbo que esperamos consolidar en 2018.

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La revolución está en los detalles / Mesa V La moda a debate 2015

Publicado 2015-07-25 02:05:00 | Por Rocio Arias Hofman

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“El reto de la sostenibilidad –es decir, de integrar el bienestar de los seres humanos con el bienestar de la naturaleza– es tal que no podemos seguir como venimos. Business as usual o, mejor aún, fashion as usual, no es una opción” 

Esta frase Kate Fletcher, investigadora y experta en moda sostenible, es el abrebocas de una discusión que es esencial dar en la industria de la moda y en contexto colombiano. El cambio climático, el abuso de los trabajadores por parte de maquilas y fábricas de pronta moda, el consumo desaforado, el gasto y la contaminación de las agua, la falta de transparencia en los procesos y los residuos,  son algunas de las problemáticas que nos abocan a tener que encontrar alternativas de negocio para que el sistema moda se vuelva, en vez de un agente contaminante, uno de cambio positivo.

La quinta mesa redonda de La moda a debate se convirtió en un espacio que más que dar respuestas a estas circunstancias dejó la semilla para que se empiecen a hacer las preguntas necesarias en pro de construir una industria de la moda sostenible. Quienes participaron esta vez fueron: Carolin Obregón–profesora y directora del programa de Diseño y Gestión de moda de la Jorge Tadeo Lozano–; Carolina Agudelo –coordinadora de textiles y moda de la Universidad de Los Andes–; y Danielle Lafaurie –directora de proyectos de Olga Piedrahíta, fundadora de H2OP–. Moderó y dirigió Rocío Arias Hofman, fundadora y editora de www.sentadaensusillaverde.com

 1.    ¿Qué es la sostenibilidad?

Carolina Obregón –CO–: Tiene varias facetas. Primero les pregunto, ¿ustedes saben de dónde están hechas sus prendas? Si ustedes miran, va a ver son de Bangladesh, México y una que otra en Colombia. Entonces el valor real que tiene una prenda es para mí lo que significa la sostenibilidad. ¿Qué es el valor real? Quién hace esa prenda, qué costo tiene hacer esa prenda. Entonces si estamos hablando de Asia, digamos en Bangladesh, donde a una persona se le pagan 28 dólares al mes para trabajar más de diez horas en una fábrica para hacer unas prendas que viajan hasta Estados Unidos, donde se le pone las etiquetas y después viene a Colombia. Ahí hay varios valores que se debe mirar: el valor humano, el valor de petróleo, el valor de la gasolina. Entonces cuando compramos algo, no vemos el valor real de esa prenda, eso es un aspecto.

Desde la parte personal, yo a mis estudiantes les digo que la sostenibilidad no es solo lo material o los procesos, sino que tiene que ver con un cambio de pensamiento, yo vivo la sostenibilidad diariamente: voy al mercado con mi bolsita de tela: hoy en día los Éxitos y Carulla le dan un puntaje por llevar tu bolsa, pero lo extraño es que ellos no lo promocionan, entonces cuando uno va a un supermercado en Colombia, le dan 5 bolsas para un ítem. Entonces si yo no hago el cambio personal en mi vida diaria: si me baño en quince minutos en vez de cinco, si no soy responsable en mis compras, si yo no sé de dónde vienen mis compras, yo estoy adicionando al impacto humano y del medio ambiente.

Desafortunadamente en la moda, somos la industria que más poluciona después del petróleo. Entonces, teniendo eso en cuenta, toca ser sostenible. Es una palabra complicada y trillada y a la gente le disgusta, pero es como tenerlo en nuestro ADN. Se está hablando, por ejemplo, en Estados Unidos sobre los candidatos a la presidencia, y uno de los puntos complicados es el medio ambiente porque no quieren aceptar que nosotros los humanos somos los que estamos dañando el medio ambiente; entonces pienso que debe haber unas políticas a nivel gubernamental. Porque si seguimos consumiendo como lo estamos haciendo, no van a haber suficientes planetas para hacer estas producciones en grandes masas. Creo que la sostenibilidad la tenemos que vivir personalmente.

Carolina Agudelo –CA–: Creo que frente a esa idea de los sostenible, la palabra –como innovación– todo el mundo la repite pero nadie sabe la profundidad que tiene. Y la sostenibilidad es una cosa que es hacer algo perdurable. Y nos hemos encargado de no hacer perdurable nuestro lugar, entonces ahora tenemos que hacer medidas de fuerza como llevar la bolsita al súper mercado. Yo soy la menos sostenible del planeta, tengo que confesarlo: a mí no me gusta andar en bicicleta, a veces camino, vivo muy cerca, pero no voy caminando al trabajo. Uno todo lo quiere nuevo,  va al supermercado y pide cinco bolsas para las botellas de vino. Es un poco que no estamos conscientes del daño que nosotros mismos causamos: cuánto dejo de contaminar caminando en vez de sacar mi carro para diez cuadras, hay que dejar un poquito la pereza. Pero creo que es algo que estamos esperando que alguien de arriba nos diga, ‘hay que ser sostenibles’. Entonces nos dijo el alcalde de turno, sin idea de polemizar, tienen que reciclar, y lo mandaron a uno a comprar bolsas negras y bolsas blancas y eso no tiene sentido, empezando por ahí. Pero cada uno en su lugar debe tener esa consciencia, no es algo que nos deben imponer y no se va a hacer sino es parte de un estilo de vida y una consciencia del mundo que queremos legar.

Y otro es el cuento, y yo voy un poquito al tipo de sociedad que éramos en los años ochentas y noventas, cuando empezó la apertura económica que generó un montón de cambios, grandes bondades y dificultades para mucha gente. Por ejemplo, uno heredaba la ropa de los primos grandes, y no había ningún problema con hacerlo, porque era ropa de calidad: el chino se tiraba al pasto y toda esa ropa servía para los once de ahí para abajo, porque era cosa para perdurar, sostenida, el cariño de: ‘esto era de su primo y ahora yo estoy tan grande como él’. Son unas conexiones emocionales que hemos perdido, la ropa es de tan mala calidad que después de tres lavadas en la lavadora, sale destrozada; entonces ya no la podemos legar, dejar. Ya no la podemos dejar, heredar, ya no hay esa forma y también es una idea de cambio.

Y hablábamos de una idea de sostenibilidad que es de una sueca que se llama Kristina Borjesson, que habla de la sostenibilidad afectiva. Inició en la moda porque cambia demasiado rápido, y se trata de hacer cosas con las que la gente se identifique de tal manera  y de tan buena calidad que sean permanentes y que la gente las quiera legar: el abrigo de la abuela, por ejemplo. En un sector donde se ve con más claridad por obvias razones es en de joyería, uno no bota  a la caneca un anillo de oro con un diamante ¿Qué es lo que tendríamos que hacer para que un abrigo, un par de zapatos tuviera la misma percepción de un anillo con un diamante? Entonces es ahí donde el diseño, el desarrollo de materiales, la construcción de narrativas, todos esos capitales empiezan a ser importantes. 

DL:  También creo que debería haber una responsabilidad de la sostenibilidad por parte de los gobiernos de hacer un preguntas, más que de responder es invitar a las preguntas. A mí me encanta meterme a todos los almacenes, voy de viaje y me meto a todos y después del tercer almacén que he visto 500 camisetas  grises, no quiero ver una más, me parece que eso hostiga y me parece que eso también hay que verlo. De acuerdo que todos nos tenemos que poner algo para salir a la calle, hasta los hombres que piensan que no piensan al vestirse, pero también comunican. La manera de vestir está unida a  los valores: llega un abogado de tatuajes y camiseta y llega uno encorbatado y cuál contratan. Uno realmente no está siendo consciente del poder que tiene uno al vestirse, entonces ese es el poder que tiene la moda también y eso hay que pensarlo. Por eso pienso que es muy importante que las cosas cobren un valor mucho más que lo que vale la prenda, es lo que vale para mí. Y en esa medida,  creo que uno consume un poco menos  de algo que le va a durar dos puestas y un poco más de algo que le va a costar un poco más de dinero, pero que va a ser sostenible en el tiempo, y esa también es otra manera de sostener el deseo.

 2.    ¿Cuál es el rol del consumidor?

CA: No estoy muy de acuerdo con la palabra consumidor. Y es una cosa sobre la que hemos venido elaborando a nivel conceptual. Para nosotros es mucho más importante la palabra audiencia. Cuando uno entiende audiencia en diseño y moda, son entidades mucho más complejas que alguien que simplemente compra, porque uno recibe las cosas en diferentes niveles. La moda empieza a tomar vida cuando llega a su audiencia, cuando tiene realmente una aceptación o no aceptación. Uno puede tener esos niveles, pero siempre hay una reacción. Pero creo que, efectivamente, hay muchos niveles para hacer llegar un evento creativo, como es una colección de moda, una colección de arte, de vasos, a la gente. Y las exposiciones son hermosas porque hay una forma de preparar a la gente dependiendo de la atmósfera, cuando tú entras a una exposición, entras a un lugar donde todo está controlado para una experiencia.

CO: Ser un consumidor responsable es querer saber quién hizo nuestras prendas, es querer tener una prenda que cuente una historia –estábamos hablando con Carolina, que ella dice que la sostenibilidad es tener una prenda que se sostenga en el tiempo, que sea empática, que cuente una historia. Yo usualmente compro ropa de segunda, o si compro ropa trato de comprar ropa hecha en Colombia, por diseñadores que yo conozco, porque a mí me interesa de dónde viene. Entonces se nos ha olvidado que lo que llevamos puesto puede contar una historia, una historia de una abuela, yo uso cosas que tenía mi mamá o mi abuelita, y para mí tienen un valor agregado que no me lo entrega un H&M, un Forever 21, etc. Entonces también es cómo enseñarle al consumidor que lo que tiene puesto tiene un valor más, que no es solo ponérselo y verse fabuloso, sino que tiene una historia mucho más larga, es poder enseñar esa historia. 

DL: Creo que sí hablamos de consumidor cuando hablamos de fast fashion porque es un consumo sin conciencia, sin pensar. Y ahí propondría una cosa hiper romántica, pero podría ser la posibilidad de uno mantener el deseo, desde varias formas como consumidor: 1.  No hay nada que me moleste más que yo vaya y encuentre un vestido divino de chifón en Zara y me lo compre y la segunda vez que me lo ponga esté roto, me daña mi deseo, porque yo lo quería 15 veces.

2. Otra cosa que me parece interesante es cómo supuestamente si uno está en la moda uno no repite prendas, eso está muy mal visto. Y  digo "pero es que si a mí me encanta yo me la quiero poner siempre”, entonces también me parece que eso es otra cosa del consumidor que hay que cambiar. Esa novedad cuando uno la ve como parte de la construcción de uno como estilo o individuo, autosostener también ese deseo me parece que puede ser también una manera muy interesante de uno de pronto pensar dos veces qué me quiero comprar porque me lo quiero poner muchas veces, con qué lo voy a mezclar. Eso me parece que puede ser interesante.

 3.    Sobre el trabajo con creativos de otras disciplinas

DL: Naturalmente soy muy curiosa, entonces siempre estoy mirando lo que está pasando a mi alrededor, no tanto en internet, me interesa más lo que está pasando afuera. Me meto a todas partes, a lugares nuevos, y me he encontrado creativos a los que les hago seguimiento. Y, ¿por qué seguimiento? Porque hacer una cosa buena es fácil, pero mantenerse haciendo cosas buenas es diferente. Entonces buscamos esos talentos que pueden ser perdurables, o más bien que en ellos hay una consciencia de innovación personal o de una curiosidad constante o de una técnica específica que ha desarrollado de forma particular. Nosotros tenemos tres maneras de trabajar con los creativos: una es en la tienda, en la que hay trabajo de más de 25 jóvenes creativos, que impulsamos sus marcas y nos interesa que tengan visibilidad, para que ellos se dediquen a hacer lo que saben hacer, porque normalmente un diseñador se gradúa y para ellos no es fácil abrir una tienda, tener unos costos fijos, volverse administradores, contadores. Qué hacemos nosotros, decirles dénos sus productos, en consignación que es una cosa que es para nosotros una manera de empezar a crearles marca. Por ejemplo el joyero Sebastián Jaramillo; Sara Cohen, que ahorita tiene una marca ejemplar; Miguel Mesa; Federico Castrillón, que tiene una marca de joyería. También nos interesa la gente que hace un solo producto y de eso vive. 

La otra manera es que tenemos proyectos creativos desde H2OP, que es una empresa que diseña y produce proyectos creativos, y buscamos quiénes son las personas aptas para trabajar específicamente estos proyectos. Ahorita tenemos uno que estamos trabajando con ilustradores, pintores al óleo, diseñadores gráficos.

La otra es que a veces la gente toca la puerta y me dice ‘yo quiero hacer algo’ y yo ‘pues hagamos algo, muéstrame lo que haces’. Muchas veces vemos que hay una unión natural de lenguajes entre Olga Piedrahita y ese creativo y muchas veces no. Eso es como los estilos de la gente, que haya un click y o no. ¿Qué pasa con los que no? A veces llegan diseñadores muy clásicos que  no soy la indicada para vender su producto o colaborar pero le digo que hable con tal persona. Lo que hacemos es buscar diferentes talentos para diferentes proyectos que hacemos. Intentar abrirle la puerta al que la toque. Tres veces al mes llegan personas a mostrar su trabajo, y eso es muy bonito porque nos hemos dado cuenta de la cantidad de gente que hay soñando con el diseño. Y esa fue una cosa que se hizo la generación de Olga, Hernán Zajar, todos estos de más de 50 años que quieren hacer soñar a los jóvenes. Mi mamá siempre dice ‘cuánto vale hacer soñar, cuánto vale que a la selección Colombia le haya ido tan bien en el mundial y que todos tengamos en la cabeza qué fue sentir con ellos’. Y eso es algo que tiene la moda, hace soñar, hace que la gente quiera de eso, quiera de ese mundo, de ese objeto y eso hace fascinante ese trabajo. 

CO: Nosotros estamos haciendo trabajo interdisciplinar que es que los estudiantes de Alice Pataquiva, de ingeniería química de séptimo y octavo semestre, están trabajando con los de tercero de taller de moda y entonces logramos hacer unos grupos donde los diseñadores de moda son los clientes de los ingenieros químicos. Esto se ha vuelto una locura, están que no pueden, están soñando de una forma que nunca habíamos esperado. Y los ingenieros químicos tienen una creatividad inesperada. Entonces estamos logrando que la moda sea el conductor de un sueño a nivel tecnológico, a nivel del oficio, a nivel de fibras

4.    ¿Cómo se relacionan la tecnología y la moda?

CA: Mi proyecto de grado de la maestría fue un proyecto de textil interactivo, con tecnología incorporada. Esto es una cosa que se viene estudiando casi que desde principios de los años 90, en un proyecto bellísimo de Phillips, que tiene unos laboratorios de proyección de futuros hermosos que se llamó New Nomads, y era cómo podíamos llevar ciertas cosas que nos toca cargar, muy cerca al cuerpo. Entonces desarrollaron proyectos conceptuales para saber los niños en los parques qué estaban haciendo y de qué estaban rodeados; entonces tenían unas caritas como las de los angry birds en la manguita de la chaqueta y si se acercaba un extraño espichaban un botón y eso inmediatamente madaba una alarma a la mamá y ella salía corriendo.

Creo que esas cosas deben pasar necesariamente, pero también es un cuestionamiento de ¿qué tan lejos vamos a hacer llegar esa tecnología? Y ¿qué significa la tecnología? Porque nos hemos imaginado la tecnología como esto es un computador portable, frente a las iniciales computadoras del tamaño de este salón. Entonces la portabilidad y la idea de llevar el mundo conmigo de una manera mucho más simple y sobre todo esa idea de poder medir los signos vitales, tener una prenda que le mida el estado a una persona enferma del corazón y se la esté mandando a su médico para que sepa cómo ha evolucionado y saber cuándo va a tener un infarto, son cosas que nos ayudan. Me parece muy interesante esta idea de la tecnología ubicua, lo que no se ve sino que simplemente está metido en las fibras, poder hacer displays flexibles, ¿qué pasa cuando la ropa se vuelve la pantalla del celular? Esas son cosas que Kodak y muchos laboratorios han estado pensando desde el Epaper (una pantalla que se puede llevar enrollada como un periódico), hasta todos los textiles. Pero yo con eso pienso, por haberlo hecho hace 10 años que empecé con textiles interactivos, que en un país como el nuestro donde no hay esos laboratorios de investigación súper sofisticados, ni siquiera en las universidades –en las universidades tenemos los equipos pero no el presupuesto para investigar– pretender hacer un textil que se hace en Nike para deportistas de alto rendimiento no es imposible, pero difícilmente vamos a poder llegar al ritmo de esos países que sí tienen esos laboratorios. Y eso nos ha llevado un poco a pensar, y de hecho una de las líneas de investigación de diseño de Los Andes se llama Low Tech and High Tech, que tecnología también va relacionada a la manera cómo resolvemos los problemas de nuestra forma y con nuestros recursos. Cuando uno ve el desarrollo tecnológico, y va a sonar gracioso lo que voy a decir, de un indígena tejiendo una cesta para pescar, para que el pescado entre y la cesta se cierre y el pescado no pueda salir, el indígena saca la cesta, eso es tecnología. Es una tecnología en diferentes niveles, pero sigue siendo tecnológico.

 

Nos han vendido la idea de que lo tecnológico es esto (el celular) pero nosotros tenemos maneras de solucionar las cosas y de acercarnos a los textiles muy particular, muy propia que cuando veo el proyecto de Google con Levi’s me parece muy interesante porque es una manera de seguir encogiendo esto a niveles nano. Lo que hablábamos ahorita si el mundo es de este tamaño, lo nano es de este. Pero también están empezando a suceder otros desarrollos tecnológicos que vale la pena mirarnos adentro con cariño: la forma como tejemos, como recogemos, la manera como se hila la fibra y cómo se disponen los productos a nuestra manera y nuestros desarrollo tecnológico. Es una manera diferente de pensar una necesidad y desarrollar una tecnología que sirva para eso.

 

CO: Retomando el tema de Carolina,  estoy liderando una investigación que se llama “De fibras amazónicas con nanoestructuración”. Estamos trabajando con una fibra que viene del amazonas que se llama yanchama colorada y yanchama Blanca. Esta fibra proviene de un árbol que está en el amazonas que solo se puede extraer en luna menguante. Entonces ahí ya estamos tocando el tema de slow fashion, porque solo se puede en esa fecha y son los indígenas quienes extraen esta fibra. Entonces con una ingeniera química, la Dra. Alice Pataquiva, ella es experta en nanotecnología, yo le lleve la idea inspirada en Cornell, en el Dr. Juan Pablo Hinestrosa que está trabajando con Google en MIT desarrollando una fibra que nanoestructurada que se pueda doblar, porque el problema es que no se puede doblar para integrar a la prenda.  Entonces inspirados en ellos, a mí se me ocurrió la idea de por qué no miramos nuestras firbas, entonces Alice que es una persona muy creativa dijo hagamos una nanoestructuración a las fibras. Para hacerlo, los laboratorios que estamos usando son en los Andes, y parte del hecho de que a las fibras les salen unos átomos y a estos se les nanoestructura con plata, con oro, y esa estructuración perméa la fibra y esta adquiere unas propiedades que puede ser retardante de llama, cambio de color con el nivel de polución, entre otras cosas. Nosotros estamos apenas empezando a hacer la investigación, a hacer estos textiles. Y es muy bonito, trayendo el tema de Caro, porque estamos trabajando con la escuela de Artes y Oficios Santodomingo, y ¿por qué con ellos? Porque nosotros les llevamos estas fibras nanoestructuradas y ellos nos van a dar estos textiles que son con yanchama, yute, alpaca. Y estos textiles ya terminados los llevamos a nuestros diseñadores de tercer semestre y ellos van a diseñar unas prendas a base de esos textiles.

 5.    De la transgresión en el arte y la moda

DL: Creo que la transgresión es necesaria todo el tiempo porque la novedad no se crea desde la comodidad y desde la acomodación absoluta del ser.  Creo que es una de esas cosas que mueve la creatividad y el querer hacer cosas es esa incomodidad que tiene uno con uno mismo y con su entorno. Entonces  para mí es básico porque de ahí salen las cosas nuevas. Es Experimentación, nuevamente, yo vendo vestidos de plástico, de papel de burbujas, cómo, no tengo ni idea.

A veces sí necesitamos aterrizar las cosas comercialmente mucho más, nosotros no tenemos una producción industrial, tenemos un taller casi que de prototipado, del que salen máximo seis unidades por prenda y ahorita estamos empezando a entrar en el tema de cómo poder hacer unas producciones más grandes para vender internacionalmente. ¿Cómo se llega de la creatividad a la prenda? Como Olga sugiera, porque no trabajamos ni para que las prendas se vendan específicamente- ese no es nuestro fin- sino para poder hacer experimentos creativos, nuestro mayor valor es la creatividad, entonces eso es dependiendo del requerimiento del proyecto, de la persona que lo trabaje y de la finalidad de prenda. Porque hay muchas que toca que duren, porque sabemos que si una persona paga un millón de pesos por una chaqueta, qué rico que le dure. Pero tampoco aseguramos que dure para siempre, ayer me llegó una chaqueta que desteñimos hace  siete años y está rota y me dicen " yo que hago?" Y  les digo "gozatela rota" entonces también las cosas tienen sus ciclos naturales.'

Agosto

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2018

Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 24 al 26 de JULIO

CALIEXPOSHOW (Cali): 28 al 30 de SEPTIEMBRE

BCAPITAL (Bogotá): 17 al 19 de OCTUBRE

BARCÚ (Bogotá): 24 al 29 de OCTUBRE

LAFS (México): 8 al 11 de NOVIEMBRE

MODA VIVA EN EXPOARTESANÍAS (Boogtá): 5 al 18 de DICIEMBRE

La Vida Animada Moda 360
La Vida Animada
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Elogio de la lectura

Sección dedicada a las reseñas de libros cuyos autores tratan asuntos directamente relacionados con la industria de la moda o temas que resultan seductores abordajes a propósito de la estética, la indumentaria y su efecto social, económico, ambiental y político. Leemos con pulcritud y reseñamos obras de variados géneros. Ficción y no ficción cuentan con este espacio en SillaVerde.

La última de las mujeres elegantes -decía- fue Forzane, que inventó una nueva silueta femenina con poses que parecían de un canguro . ¿Recuerdan sus mañanas en la avenida del Bois con su inmensa sombrilla? Podía haber sido abocetada con la línea de una elipse. Después de ella ya no ha habido nadie más. En El Espejo de la Moda de Cecil Beaton (Editorial Vergara).

"Reparó en la presencia de su madre cuando esta lanzó un suspiro quejumbroso. Estaba muy erguida bajo aquel sombrero que llevaba como una bandera de su imaginaria dignidad. Julian tuvo el perverso impulso de quebrantar su entereza." En Cuentos Completos, Todo lo que asciende tiene que converger de Flannery O' Connor. (Editorial Debolsillo)

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Sobre nosotras

“Esta revista digital la elaboramos en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

ROCIO ARIAS HOFMAN es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 crea sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias sobre la industria de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en El Espectador, Fucisa, Diners y Vogue Latinoamérica. Participa en conversaciones, foros y actividades académicas. Jurado de los Premios Cromos de Moda 2014; Premios de Diseño Lápiz de Acero 2015, categoría Moda; Premio Festilana 2016; "Se busca diseñador Fucsia" 2016 y 2017. 

En 2017 lanza la plataforma audiovisual La Vida Animada en el canal Youtube en alianza con la firma Expor Mannequins.

Como empresaria funda la compañía SILLAVERDE SAS y la agencia Relatos a fuego lento, enfocadas en la creación de contenidos de moda con énfasis en sostenibilidad y tradición artesanal. Consultora de Artesanías de Colombia desde 2015. Dirige el ciclo de debates MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá desde 2015.

En la actualidad, cuenta con un equipo integrado por VALENTINA OSORIO, especialista en comunicaciones e innovación digital y por VERÓNICA SANTAMARÍA, estudiante de Diseño.

Trabajamos siempre en alianza con otras empresas y especialistas de la economía naranja en el desarrollo de nuevos proyectos que fortalezcan las industrias creativas.

EDITORIAL GRÁFICO

La historia de RELIGARE es un relato poderoso en torno a una fibra -el cumare-, a una comunidad indígena -la koreguaje- y a un modelo de negocio que crece basado en la convocatoria de consumidores que se sientan motivados para creer en la moda sostenible tanto en sus procesos, en su consumo y en sus historias. Manuela Peña es su directora creativa.

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