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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Hilos que hablan solos

El cumare proviene de un árbol de la región amazónica en Colombia. Muy preciado por su resistencia, es objeto de estudio en la Universidad Jorge Tadeo Lozano con miras a desarrollar nanotecnología aplicada a esta fibra vegetal para crear un nuevo textil.

"DRESS UP" DE AMAAALIA

La ilustradora colombiana Amalia Restrepo muestra con su serie de animales que lucen accesorios en qué consiste la banalidad o la inmensa astucia del mundo de la moda.

CAS A PORTER

Kika Vargas y Bibi Marini abren un espacio para el diseño que revela la personalidad de las creadoras colombianas. Moda, accesorios, mobiliario y libros. En CC El Retiro, Bogotá.

Valores de SillaVerde

Esta revista digital pertenece a la compañía SillaVerde en Colombia. Cuatro colores identifican las actividades y valores de la marca: Periodismo (humo) + Moda (lila) + Economía Naranja (durazno) + Sostenibilidad (verde) Contacto: info@sillaverde.co

¡FELIZ 2017!

Con la ilustradora Amalia Restrepo nos pusimos a la tarea de crear una pieza que pueda acompañarlos de enero a diciembre de 2017. Aquí está: es la SillaVerde interpretada por @amaaalia. Es una tarjeta-calendario que pueden obtener físicamente escribiendo a info@sillaverde.co

LABOR CONSTANTE

Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA.

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La moda no se vende sola

Publicado 2014-07-12 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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La autora de este medio de comunicación digital sobre moda en Colombia, Rocio Arias Hofman. Foto, cortesía de Allaeddin Twebti.

¿Por qué son insuficientes los compradores colombianos de moda creada por diseñadores nacionales? La pregunta bien se podría responder con el propio título de esta columna de opinión. Sin embargo, conviene indagar en las razones que provocan esta afirmación.  

 El Mundial en Brasil no logró alborotar la pasión de la que carezco para el fútbol –de manera que salvo la responsabilidad ante este deporte y sus millones de aficionados- pero sí cautivó mi atención por momentos. Sobre todo, cuando se trataba de la celebración de los goles logrados por los hombres de Pékerman. Con cada tanto marcado por los colombianos en el arco, ardía Troya. Dicen los entendidos que es porque hacía dieciséis años que la selección no iba a una Copa Mundo o porque nunca se había contado con unos jugadores semejantes integrados por un técnico como el argentino elegante y contenido que los dirige.

Sin embargo, me temo que la conmoción que causaba cada gol se debía, según mi profano modo de ver, a que casi nadie en el país creía que aquellos tipos vestidos de camiseta amarilla o roja fueran colombianos. Tanto su poderoso juego en equipo como el brillo enceguecedor del juego individual de un James, por ejemplo, producían estupor. Algo así como: Pero, ¿de dónde ha salido este?, ¿dónde estábamos que no nos habíamos dado cuenta lo que saben de fútbol estos tipos? Esa reacción de incredulidad la he visto enseguida cubierta por harina, cantos, pitos y fabulosos abrazos entre desconocidos. Para pensar en ella tengo que quitarle justamente el alegre exceso, la emoción descosida, el triunfo alborotado. Y ahí es cuando comienzo a halar la pita para llevarla hasta un territorio, el de la moda, que es algo así como mi hábitat natural y cotidiano, el que sí despierta en mí un interés permanente y de muchas cabezas que se agitan enviándome mensajes.

Ese rostro de ojos abiertos de par en par y la palabra ahogada que muestra la hinchada futbolera, la encuentro a diario entre muchas personas quienes, a la hora de decidir qué comprar para vestirse, pasan por alto la posibilidad de hacerlo con prendas creadas por diseñadores colombianos. Simplemente no figura en su mapa la opción de considerar muy bueno en términos de calidad y diseño una pieza concebida y producida en un taller nacional. Se suelen preferir las posibilidades de reconocidos diseñadores y marcas internacionales. Ni siquiera la decisión se debe al precio. Como se ignora, en general, lo que están haciendo los diseñadores en Colombia, tampoco se sabe siquiera en qué rango de valores anda el mercado local. Sin embargo, constato durante las “rutas de moda” que hago semanalmente a talleres, almacenes y show-rooms de los creadores cómo mis acompañantes no esconden su asombro y cómo pasan frecuentemente de la perplejidad al entusiasmo por el trabajo que van observando. En los foros abiertos ante el público, cuando la conversación gira en torno a quienes practican este oficio con la aguja, muy pocos y variados nombres salen a relucir. Como si los diseñadores en Colombia estuvieran tapizados por la invisibilidad. Como si cincuenta años de casas de moda y talento fueran una anécdota en lugar de un punto de referencia para un sector pujante de la economía, como lo indica la evolución de las cifras de consumo de moda que contabiliza la agencia Raddar.

Las universidades están ahora, poco a poco, comprendiendo la importancia de un fenómeno como la moda que se encuentra ubicado entre lo artístico y lo comercial, capaz de relatar en múltiples claves una sociedad en particular. Porque somos también moda, al fin y al cabo. Desde que el vestido fue adorno y luego libró la batalla por la secularización, el acto de portar unas prendas se convirtió en una manera individual de estar en el mundo.

¿Cómo explicar sino la aterradora escena que describe Virginia Woolf en el rarísimo ejemplar de La señora Dalloway recibe cuando Mabel, protagonista del cuento “El vestido nuevo” revela quiénes somos mediante la moda? Dice así: “Miró de frente al espejo; se retocó el hombro izquierdo; se adentró en el salón, sintiendo como si de todos lados arrojaran lanzas sobre su vestido amarillo”.

En Colombia, contamos con magníficas propuestas para vestirnos, para ser y convivir. Sin embargo, un cóctel de falta de información –con pocos medios comprometidos en la publicación de temas sobre moda- y la escasa oferta de canales de compra hacia el público (no existen, por ejemplo, distritos artísticos especiales donde la moda se acerca en las ciudades); con esta “incredulidad histórica” sobre la capacidad del talento nacional, a la que se suma la indiferencia recurrente mostrada por las políticas públicas frente a esta práctica artística y empresarial, hacen que me encuentre deseando un Mundial de la Moda en el que la Selección Colombia de Diseñadores meta tantos goles a sus contrincantes que cualquiera, hasta una mala hincha como yo, decida que es hora de creer en nuestro talento. Y sin discurso patriotero, apenas con las verdades de un oficio.

 Para al final, poder susurrar esta frase con la que la escritora británica Viriginia Woolf atenaza a la desdichada Mabel, su personaje: “… abandonándose a una orgía de amor propio, que merecía severo castigo, y que lo tuvo al vestirse de aquella manera”.

Publicado como columna de opinión en la edición de julio de 2014 de la revista Diners.

 

Agosto

23

2017

Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 25 al 27 de JULIO

ECOSISTEMA ARTE (Bogotá): 22 y 23 de SEPTIEMBRE

CALI EXPOSHOW (Cali): 20 al 23 de SEPTIEMBRE

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

FERIAS DE ARTE (Bogotá): 26 al 29 de OCTUBRE

EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

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Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

Colombiamoda 2017

La edición 28 del principal evento de moda en Colombia reúne nombres indispensables del diseño nacional. Sus más recientes colecciones se presentan del 25 al 27 de julio de 2017 en Medellín. Aquí está un detalle sugestivo que nos ceden algunas de las marcas participantes. Bocetos, color, textiles, inspiración y más para anticipar lo que viene.

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PEPA POMBO

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DIANA CRUMP

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SOY

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PAPEL DE PUNTO

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DIANA GÓMEZ

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MULIERR

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LINA CANTILLO

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NOISE LAB

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