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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Valores de SillaVerde

Esta revista digital pertenece a la compañía SillaVerde en Colombia. Cuatro colores identifican las actividades y valores de la marca: Periodismo (humo) + Moda (lila) + Economía Naranja (durazno) + Sostenibilidad (verde) Contacto: info@sillaverde.co

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Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA.

Nuestros proyectos y propósitos

Cuando inició esta singladura de SillaVerde la idea de trabajar a favor de la sostenibilidad en la industria de la moda y de incorporar la tradición artesanal en este sector de negocios fue clave para determinar el rumbo que esperamos consolidar en 2018.

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LA LEVEDAD, POR AMELIA TORO

Publicado 2014-05-05 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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La marca vuela sola pero no sin ella. En los seis países donde se vende Amelia Toro, la mujer capaz de crear sin descanso persigue el detalle de toda la cadena que exige el mercado de la moda. Con obsesión, dosis de pureza y timidez.

 Sobre el mantel blanco de la mesa que nos cita para conversar llegan unas arepas doradas, también frutas de esos colores únicos que ofrece el trópico recién cortado en rodajas y unas tazas de té. “Sí, me encantan las arepas” dice reclamando en voz alta su origen la diseñadora. Amelia Toro nació en Bogotá pero su vida ha estado anclada a Nueva York. Allí tiene casa desde siempre. Primero porque sus padres y, antes sus abuelos de ambas ramas, establecieron su hogar en esa ciudad norteamericana. Sin embargo el Manizales cafetero del industrial y emprendedor Pablo Toro, padre de Amelia, siempre fue más que una referencia geográfica en esta familia. Un lugar para el retorno, una razón para toda la saga inmersa en un entorno cultivado en el sentido más cultural del término. Sin embargo, los seis hijos de don Pablo y doña Gabriela (de ascendencia cubana) viven en el mundo. La mezcla del español y el inglés en el idioma cotidiano está pues, arraigada por generaciones. Una realidad también para los tres hijos adolescentes de Amelia Toro. Así, en medio de una marcada noción bicultural, creció la diseñadora que estudió en Bogotá (en el mismo colegio Nueva Granada que fundaron sus propias tías abuelas décadas antes) y en la Gran Manzana (Rhone Island School of Design en la Universidad de Brown (con énfasis en arte) y luego en Parsons School of Design (más industrial la formación).

            Heredera del nombre de su abuela paterna que murió joven, Amelia Toro contiene para sí lo que las personas tímidas salvaguardan: casi todo sobre ellas. Desgranar su trayectoria exige ir haciendo breves paradas aquí y allá. Para conversar sobre su interés por los números. Para recuperar anécdotas infantiles alrededor de la pólvora en cometas con la que celebraban las fiestas en Miami. Es preciso oírla reír e inmediatamente volver a su gesto serio que busca refugio en el magnífico abrigo de lana berenjena –de su marca, claro- que la cubre. Atender cómo vivió el éxodo que provocó el narcotráfico en sus décadas de joven bogotana y cómo comprobó el radical cambio estético –entre otros- que viró el país. La emoción que le causó hace unas semanas un encuentro inesperado con Claude Montana, diseñador que admira y con el que trenzó complicidades de oficio.

Italia –con el diseñador de alta costura Pino Lanchetti y luego con Gianfranco Ferré- e India fueron paradas cruciales en su formación como estudiosa del diseño. “Siempre me hizo falta Colombia. Haberme ido tantos años refuerza esa sensación” subraya la creadora. Quizá por eso, fijó precisamente en Bogotá el taller en el que se fabrican mensualmente miles de prendas que son enviadas a los puntos de venta de Amelia Toro en Estados Unidos (diecisiete espacios), Dubai, Canadá, Japón y Suiza. Países a los que destina el 80 por ciento de su producción. En las colinas del occidente de la ciudad se encuentra este espacio que es una fábrica donde trabajan más de cien personas y realizan todos los procesos que requiere una prenda para ser considerada “terminada”. Una empresa única en el país, si se tiene en cuenta que no estamos hablando de una marca masiva sino de una diseñadora que ha logrado ubicarse en un nicho de lujo apreciado y requerido nacional e internacionalmente.

Eloísa Caballero, la hermana de Luis Caballero “Klim”, se convirtió en la segunda esposa de mi abuelo Emilio Toro, viudo de la abuela Amelia. Eloísa era excéntrica y estupenda. Una figura clave en materia de moda en Nueva York. Creo que me marcó mucho”. El comentario es imprescindible para intuir el camino de una diseñadora que ha hecho de una elegancia sobria su señal de identificación. “Empecé a meterme en el mundo de la costura y de las telas a los quince años. Una tía que cosía y una costurera, Anita, que hacía moldes me iniciaron. Hoy en día, mi fuerte es la moldería. Y las matemáticas que son la base fundamental de la moda: ahí están las proporciones básicas del cuerpo”. Lo dice la diseñadora que no puede perder de vista ni el calendario ni los cálculos de costos. El control de una vida volcada en la moda y que le exige el ritmo propio que asumen de manera enloquecedora los diseñadores contemporáneos: colecciones de temporada que se dan a conocer con un año de anticipación. Alejada de las pasarelas en Colombia, Amelia Toro le ha dado prioridad a su presentación en los stands comerciales de las Semanas de la Moda en París, Nueva York y Japón. Y al modelo de producción: hacerlo todo a mano en Colombia, dar trabajo en el país durante más de veinte años y establecer el método de no confeccionar en cadena sino la prenda completa. Las personas que trabajan en su equipo logran entender la pieza en su conjunto porque no solamente quedan confinados a hacer una manga o un terminado en los bolsillos.  

“Viví el comienzo del prêt-á-porter en Estados Unidos con Calvin Klein y Donna Karan. Era un momento muy distinto al de ahora en el que la moda se ha vuelto un monstruo industrial”. Aunque prefiere velar su edad, Amelia Toro habla con un deje nostálgico que remite a alguien seguramente mayor que ella. Pero eso también es propio de las personalidad tímidas. Una reserva que debe liberarse cada vez que baila, una de sus más férreas pasiones. Un sueño aquel, el de ser bailarina, truncado por un drástico accidente en bicicleta cuando todavía era niña. También esto lo retoma Amelia Toro en sus colecciones. Las prendas flotan, envuelven el cuerpo, lo adoran, lo liberan. Ese empeño es manifiesto en su más reciente colección, primavera-verano 2014, que presentó de manera original en Casa Schaller, una construcción de los años 70, al norte de Bogotá en el mes de marzo. Aunque la secuencia de estas piezas retoman siluetas clásicas de su trabajo (lo oriental, lo afrancesado) y se ven influenciadas por la arquitectura de Zaha Hadid  y de la firma japonesa Nikken Sekkei, Amelia Toro emerge desde el baile con los chiffones en seda y los tules, así como desde los colores menta y corales. No falta su guiño habitual a las faldas plisadas. “Siempre veía a las niñas vestidas con uniforme, algo que yo no tuve. Añoraré por siempre eso. Así que siempre incluyo en mis colecciones esas faldas, esas jardineras de colegio clásico”. Se desvela el guiño.

La calidad de las telas, la confección y la manera en que la prenda se ajusta al cuerpo son los pilares que busca Amelia Toro en sus prendas. “Es que el diseño viene después, es una elección posterior” sopesa la creadora. “Las mujeres siempre estamos buscando lo que no está bien en nosotras. Nos están diciendo todo el tiempo lo que tenemos que variar en nuestro cuerpo y eso no debe ser así”. Amelia Toro sabe bien de qué se habla. El destino la puso en manos de la muerte por unas horas, ad portas de su tercer alumbramiento. Desde ahí, nada fue igual para la mujer que habla a través de la ropa. A través de sus prendas, Amelia Toro permite que el cuerpo haga empatía con abrigos, vestidos, pantalones, blusas, chaquetas cortas. La ropa, sinónimo de comodidad, ante todo. De ahí su presencia estética etérea e inolvidable al tiempo. “Veo mi trabajo como parte de un libro sobre mujeres” deduce de sus propios pensamientos. En este punto la conversación entra en una zona de comprensión. ¿Cómo logra esta mujer batirse en la otra orilla de la moda, la de las fotos y las múltiples relaciones? Vaya si lo hace. Lleva años lográndolo.

 Amelia Toro adquirió vida propia gracias al vuelo que le dio la añorada Cecilia de Ortiz –madre de la diseñadora María Luisa Ortiz-, propietaria del almacén de moda Octopus en Bogotá en los años ochenta, que le encargaba a la joven diseñadora todas sus líneas, como si fuera la directora creativa de la boutique. Lo cuenta con orgullo. Sus manos se mueven moviendo el aire. Tiene dedos firmes que luego se van a aferrar a un marcador negro para esbozar un figurín sobre un papel cualquiera. Explica con trazos otras cosas que calla.

Unas familiares de la diseñadora iniciaron la entidad Artesanías de Colombia. Este enfoque en el trabajo con mujeres de comunidades indígenas o madres cabeza de familia que lograban salir adelante reproduciendo artesanías en la ciudad marcó a Amelia Toro para enfocar su taller hacia este enfoque. De ahí los proyectos sociales que acomete. Realidad y ficción. La empresa y las referencias de inspiración.

La estética italiana gira en torno a unos principios que no comparte Amelia Toro, la suya propia tiene mucho más ver con Oriente, provocado por sus amigas japonesas en Nueva York. Sin embargo, su referencia esencial es la Ciudad Luz. “Para mi la moda es París, allí es donde está todo en materia creativa” afirma.

Publicado en la edición impresa de Diners, abril de 2014.

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2018

Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 24 al 26 de JULIO

CALIEXPOSHOW (Cali): 28 al 30 de SEPTIEMBRE

BCAPITAL (Bogotá): 17 al 19 de OCTUBRE

BARCÚ (Bogotá): 24 al 29 de OCTUBRE

LAFS (México): 8 al 11 de NOVIEMBRE

MODA VIVA EN EXPOARTESANÍAS (Boogtá): 5 al 18 de DICIEMBRE

La Vida Animada Moda 360
La Vida Animada
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Elogio de la lectura

Sección dedicada a las reseñas de libros cuyos autores tratan asuntos directamente relacionados con la industria de la moda o temas que resultan seductores abordajes a propósito de la estética, la indumentaria y su efecto social, económico, ambiental y político. Leemos con pulcritud y reseñamos obras de variados géneros. Ficción y no ficción cuentan con este espacio en SillaVerde.

La última de las mujeres elegantes -decía- fue Forzane, que inventó una nueva silueta femenina con poses que parecían de un canguro . ¿Recuerdan sus mañanas en la avenida del Bois con su inmensa sombrilla? Podía haber sido abocetada con la línea de una elipse. Después de ella ya no ha habido nadie más. En El Espejo de la Moda de Cecil Beaton (Editorial Vergara).

"Reparó en la presencia de su madre cuando esta lanzó un suspiro quejumbroso. Estaba muy erguida bajo aquel sombrero que llevaba como una bandera de su imaginaria dignidad. Julian tuvo el perverso impulso de quebrantar su entereza." En Cuentos Completos, Todo lo que asciende tiene que converger de Flannery O' Connor. (Editorial Debolsillo)

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Sobre nosotras

“Esta revista digital la elaboramos en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

ROCIO ARIAS HOFMAN es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 crea sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias sobre la industria de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en El Espectador, Fucisa, Diners y Vogue Latinoamérica. Participa en conversaciones, foros y actividades académicas. Jurado de los Premios Cromos de Moda 2014; Premios de Diseño Lápiz de Acero 2015, categoría Moda; Premio Festilana 2016; "Se busca diseñador Fucsia" 2016 y 2017. 

En 2017 lanza la plataforma audiovisual La Vida Animada en el canal Youtube en alianza con la firma Expor Mannequins.

Como empresaria funda la compañía SILLAVERDE SAS y la agencia Relatos a fuego lento, enfocadas en la creación de contenidos de moda con énfasis en sostenibilidad y tradición artesanal. Consultora de Artesanías de Colombia desde 2015. Dirige el ciclo de debates MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá desde 2015.

En la actualidad, cuenta con un equipo integrado por VALENTINA OSORIO, especialista en comunicaciones e innovación digital y por VERÓNICA SANTAMARÍA, estudiante de Diseño.

Trabajamos siempre en alianza con otras empresas y especialistas de la economía naranja en el desarrollo de nuevos proyectos que fortalezcan las industrias creativas.

EDITORIAL GRÁFICO

Alicia en el país de las maravillas es el punto de partida para tantas actividades creativas. Una de ellas la protagoniza el talento de Amalia Restrepo con esta serie que hemos titulado Alicia a una tinta. SillaVerde y la ilustradora colombiana, mezclamos estos fabulsos dibujos y textos escritos a propósito del vestuario y la temática heredada de Lewis Carroll.

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