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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

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Esta revista digital pertenece a la compañía SillaVerde en Colombia. Cuatro colores identifican las actividades y valores de la marca: Periodismo (humo) + Moda (lila) + Economía Naranja (durazno) + Sostenibilidad (verde) Contacto: info@sillaverde.co

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Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA.

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Cuando inició esta singladura de SillaVerde la idea de trabajar a favor de la sostenibilidad en la industria de la moda y de incorporar la tradición artesanal en este sector de negocios fue clave para determinar el rumbo que esperamos consolidar en 2018.

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KARL LAGERFELD

EL FIN DE UNA ERA Karl Otto Lagerfeld (1933-2019) se ha ido con varios capítulos históricos no solamente vividos en la moda sino protagonizados por él mismo.

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JPG, el hombre libre de la moda

Publicado 2012-09-12 09:33:00 | Por Rocio Arias Hofman

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Carismático y genuino, el diseñador francés se inventa siempre a tiempo para no perder la libertad que caracteriza su trabajo.

En uno de los pisos del edificio decimonónico comprado por Jean Paul Gaultier en la Avenir du Prolétariat, rue Saint Martin en París hay instalada una pequeña sala de masajes. Las expertas en ablandar músculos tensos no dan abasto, sobre todo cuando falta poco para un desfile del diseñador francés. Del equipo de 120 personas que configuró Gaultier en los años 90, son las costureras, las bordadoras, los sastres y las cortadoras quienes hacen fila para relajar sus espaldas, sometidos a intensas jornadas de trabajo sobre sedas, chiffones y terciopelos ensartando agujas, haciendo emerger fantasiosos dibujos en lentejuelas, volviendo realidad vestidos de mil treinta y dos kilos de peso, por ejemplo. Son artesanos. La casa de modas de este hombre nacido en el suburbio de Arcueil es un hervidero de técnica a la antigua usanza. Se cose a mano aunque se piensa desde un mundo invadido por la tecnología.

 

Desde aquí toma forma el poderoso universo de Gaultier que le da la vuelta al globo con su marca propia de prendas masculinas y femeninas, con un emporio de perfumes -ahora de la mano de la compañía española Puig- y con un palmarés que contiene participaciones estelares como creador de vestuario en el cine (tres películas con Almodóvar, una con Peter Greenaway y una con Luc Besson), la música (cuatro tours mundiales con Madonna, Kilye Minogue, The black eyed peas, Marylin Mason, Joaquín Cortés) y el espectáculo (una gran exhibición retrospectiva de su carrera en el Museum of Fine Arts de Montreal). Su recorrido en la insaciable industria de la moda es ampliamente reconocido y su incursión artística en territorios adyacentes es de sobra mencionada.

¿Cómo hizo un muchacho sensible, atado emocionalmente a su madre y a su abuela, sin formación académica específica, bueno en el sentido infantil de la palabra, formal y con una mirada límpida hecha de azul aguamarina, para recibir el apelativo de “niño terrible de la moda” y declararse temeroso pero auténtico fan de la estética punk londinense?

Talento, sí. Y suerte, sí. Pero la respuesta no es tan obvia. Conviene quizá en este punto releer algunos pasajes del clásico “Tratado de la vida elegante” de Honoré de Balzac, con el que inauguró la serie de “Patología de la vida social” en 1830. Para el prolífico autor francés los hombres se dividían en: los que trabajan, los que piensan, los que no hacen nada. Consecuentemente, sus vidas se enmarcaban en rubros similares: la vida ocupada, la vida de artista, la vida elegante. Gaultier bien podría ser un híbrido resultante de la mezcla de los tres. Seguramente Balzac quedaría horrorizado ante tal despropósito. Para él, las fronteras debían estar bien delimitadas. Así la escala social tenía sentido y con ella, los derechos y los deberes. Pleno siglo XIX, claro está. Sin embargo, nos vale cruzar estos valores en el caso de Gaultier para abordar a un muchacho “nacido en un suburbio triste” como le define Elizabeth Gouslan, autora de la biografía “Jean Paul Gaultier, un punk sentimental”. En las diversas entrevistas que el couturier (no es gratuito el apelativo porque Gaultier sabe de su oficio como un veterano del taller Hurel de París) ha concedido, hay dos palabras que se repiten sutilmente en la polifonía de su recuento personal pero que sobresalen como notas agudas: lo diferente y la libertad. Ambas nociones reflejan bastante bien cómo ha ido matizando su personalidad y perforando su quehacer diario este hombre, declarado gay, que nació en abril de 1952 en el seno de una familia modesta y tan tolerante que no miró nunca con malos ojos que Gaultier prefiriera disfrazar su osito de peluche con brassieres y ensayase colores diversos a modo de pelucas, en lugar de jugar con los tradicionales carritos y trenes.

Pues bien, Gaultier es el resultado evidente de una persona esforzada. A veces, cuando se conoce a ciertos personajes en su época de laureles cesaristas es difícil comprender bien las claves de su evolución. Pero, utilizando de manera atrevida el método balzaquiano, sí hay en Gaultier una cucharada de trabajo mezclada con otra -dedicada más que a pensar quizá a sentir intensamente- y una tercera en la que necesariamente tiene que permitirse la vida como gozadera. Solamente así se entiende cómo se hizo un lugar icónico en la industria de la moda bajo una máxima bastante simplona pero efectiva, “la moda está en la calle” que el diseñador combina magistralmente con la permanente creación de colecciones de alta costura. Gaultier ha dicho en público muchas veces que la costura clásica parisina pertenece a una aristocracia que se queda, parece ser, sin aire. No obstante, al no despreciarla logró echarse al público de la alta costura –periodistas, clientes y empresarios- al bolsillo. “Hacer alta costura no da plata pero tampoco se pierde la inversión” afirma el Gaultier empresario. El es de la calle y es de las casas de moda al tiempo. Un hijo multicultural, pluriétnico y con pocos prejuicios. El estribo fundamental sobre el que cabalga su libertad artística.

En 1970, con 18 años, Gaultier se inicia como asistente del legendario Pierre Cardin, sin mayor aval que un talento que el maestro vislumbra brillante. Aunque tiene un intervalo de trabajo con Jean Patou, Gaultier diseña las colecciones de Cardin desde Filipinas para los Estados Unidos. En 1976 muestra su primera colección de prendas femeninas de pret á porter y con Francis Menuge, su pareja y socio, comienza a despegar hacia un mundo propio. Este tomará forma definitivamente en 1997 como Casa de Modas JPG. Mientras tanto, cada año de su biografía profesional causa mareos por cuenta de las colecciones listas para cada doble temporada. Así las cuentas, Gaultier ha creado hasta la fecha 150 colecciones diferentes inspiradas en la vida real: los homosexuales, el desprecio a la comunidad judía, la tercera edad y las modelos no modelos, el hombre objeto para equilibrar la balanza frente al típico de considerar a la mujer algo bello que debe permanecer muda, la vida alegre, James Bond, Adán y Eva en el mundo de hoy, los seres andróginos, los tatuados, las mujeres punk, las parisinas, los Piratas del Caribe y un tributo a su ciudad más admirada: Londres.

El voyeur que hay en el diseñador, aquel que mira incansable e insaciable, siempre está listo para más. Una suerte de bulímico limpio que cuando expulsa lo ingerido no acaba en el cesto de la basura, sino en una mesa amplia y luminosa donde quienes trabajan con él interpretan magistralmente sus movimientos de brazos y sus comentarios precisos. En “The day before”, un documental que recoge la tensión previa a un desfile desde su cuartel general en París, Mireille Simon, su asistente principal declara que “nosotros somos las manos, él es la cabeza”. La búsqueda de la perfección, algo tan gaseoso como deseable, se manifiesta en cómo Gaultier rodea a la modelo de prueba y comienza a plegar pieles de cocodrilo sobre su torso; cómo solicita un pelo más esponjado para quien va a lucir en pasarela un vestido metálico que pesa más de seis kilos; los ensayos constantes que realiza para lograr que el velo de una novia rinda tributo como pantalla al cine.

En una conversación pública propiciada por el Museum of Fine Arts de Montreal, en 2011, la editora de moda del Herald Tribune Suzy Menkes, más conocida como Samurai Menkes por sus críticas certeras y mortíferas, le pregunta a Gaultier cuáles son los tipos de belleza que tiene como referente. Vuelve a salir el Gaultier que aglutina todos los gustos y cuenta desenfadado (parece ser su tono vital permanente) cómo se encandiló a los 12 años con una pelirroja de piel transparente y pecas y cómo sigue conquistando su inspiración creativa la visión de pieles de todos los colores combinadas con rasgos siempre diferentes. Y se excusa, riéndose, con las modelos nórdicas, tan parecidas todas ellas.

Sus pasarelas son siempre un derroche de imaginación. Las puestas en escena contienen música, actitud actoral, un hilo narrativo, brillo, contrastes y, sobre todo, prendas de una factura preciosista. A Gaultier le causa erisipela oír el calificativo de “pieza de arte” pero sabe bien que lo que sale de sus talleres tiene la marca de lo único, lo coleccionable, lo admirable. Es un hijo de su tiempo que a la vez se ha convertido en padre de otras generaciones que ven pasar las décadas a través de los sentidos. Aunque Gaultier logra desajustar la máxima de Balzac según la cual “el hombre acostumbrado al trabajo no puede comprender la vida elegante”, lo reivindica mejor el apelativo de intérprete de una época. Le colgó el famoso brassier de conos a Madonna en su primer tour mundial en 1990 y desde entonces no ha parado. Lady Gaga también se lo disputa y Amy Winehouse también gozó de su entrega. En Cali, con su presentación, dará mucho de qué hablar. Sobre todo, antes del desfile, cuando asista a uno de los momentos que más goza a la hora de crear pasarelas: el casting. Hora de echarle ojo a las elegidas en Colombia por esta furia de la moda.

Publicado en la edición de Diners, octubre de 2012


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La Vida Animada
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Sección dedicada a las reseñas de libros cuyos autores tratan asuntos directamente relacionados con la industria de la moda o temas que resultan seductores abordajes a propósito de la estética, la indumentaria y su efecto social, económico, ambiental y político. Leemos con pulcritud y reseñamos obras de variados géneros. Ficción y no ficción cuentan con este espacio en SillaVerde.

La última de las mujeres elegantes -decía- fue Forzane, que inventó una nueva silueta femenina con poses que parecían de un canguro . ¿Recuerdan sus mañanas en la avenida del Bois con su inmensa sombrilla? Podía haber sido abocetada con la línea de una elipse. Después de ella ya no ha habido nadie más. En El Espejo de la Moda de Cecil Beaton (Editorial Vergara).

"Reparó en la presencia de su madre cuando esta lanzó un suspiro quejumbroso. Estaba muy erguida bajo aquel sombrero que llevaba como una bandera de su imaginaria dignidad. Julian tuvo el perverso impulso de quebrantar su entereza." En Cuentos Completos, Todo lo que asciende tiene que converger de Flannery O' Connor. (Editorial Debolsillo)

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Esta compañía tiene su sede en Bogotá -"la ciudad asentada sobre una silla verde"- tal como alude el escritor Germán Arciniégas a las montañas orientales que la resguardan.

ROCIO ARIAS HOFMAN es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nace en Madrid y vive en Colombia desde 1994. SillaVerde cuenta con un equipo de jóvenes investigadoras afines al diseño sostenible; a la lectura y al marketing digital.

Consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia desde 2015 y del proyecto MODA VIVA.

Dirige el ciclo de debates MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá (2015-2019) y la franja de conocimiento de Bogotá Fashion Week (2018 y 2019).

2012: forma sentadaensusillaverde.com 

Un medio de comunicación especializado en la investigación de procesos creativos, técnicos y modelos de negocio de la industria de la moda.

Es colaboradora de El Espectador, El Malpensante, Fucsia, Diners y Vogue Latinoamérica.

Participa en conversaciones, foros y actividades académicas. Jurado de premios y convocatorias de la industria de la moda.

2016: funda la compañía SILLAVERDE SAS y la agencia Relatos a fuego lento para concebir e impulsar proyectos de moda con énfasis en sostenibilidad y en tradición artesanal.

2017: estreno de la serie audiovisual LA VIDA ANIMADA en Youtube en alianza con Expor Mannequins.

2018: inicia la primera temporada del podcast TALKING CLOSET en alianza con Akorde.

 

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