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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

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Esta revista digital pertenece a la compañía SillaVerde en Colombia. Cuatro colores identifican las actividades y valores de la marca: Periodismo (humo) + Moda (lila) + Economía Naranja (durazno) + Sostenibilidad (verde) Contacto: info@sillaverde.co

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Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA.

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Cuando inició esta singladura de SillaVerde la idea de trabajar a favor de la sostenibilidad en la industria de la moda y de incorporar la tradición artesanal en este sector de negocios fue clave para determinar el rumbo que esperamos consolidar en 2018.

Moda Viva

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KARL LAGERFELD

EL FIN DE UNA ERA Karl Otto Lagerfeld (1933-2019) se ha ido con varios capítulos históricos no solamente vividos en la moda sino protagonizados por él mismo.

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HORIZONTE SOSTENIBLE

Publicado 2019-04-12 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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Brigitte Baptiste en Conversación BFW2019

El discurso que la directora del Instituto Humboldt, Brigitte Baptiste, pronunció en CONVERSACIÓN BFW 2019 -agenda de conocimiento de Bogotá Fashion Week- abrió un nuevo camino para pensar una relación menos hostil entre la industria de la moda y la naturaleza. Transcribimos su presentación textualmente para la audiencia de SillaVerde.

 

HORIZONTE SOSTENIBLE

Por Brigitte Baptiste

 

Soy Brigitte Baptiste, estoy acompañándolos para conversar sobre la relación entre la moda y la sostenibilidad. Es un tema que me apasiona y que desde el Instituto Humboldt nos gustaría mucho ver cómo a través de la moda podemos mostrar un país biodiverso, un país que a través de sus expresiones artísticas que son todas las que componen el sector se presentan ante el mundo de una manera totalmente distinta. Para empezar quisiera hacer referencia a la idea de sostenibilidad que a veces tenemos porque estamos hablando de moda sostenible y cuál sería la moda insostenible, cuál es la que no tiene un componente ambiental. Todo proceso humano tiene una connotación de impacto ambiental, atado a una huella ecológica. Lo que nos interesa saber es cómo se produce esa huella ecológica, cómo se distribuye en el mundo, en la sociedad, en la naturaleza, y cómo la estamos gestionando para garantizar que nuestras actividades no vayan a resultar perjudiciales para nosotros mismos y para todos los seres vivos con los que compartimos el país y el planeta. 

Entonces uno puede calificar cualquier industria creativa, cualquier proceso productivo con un nivel de sostenibilidad con unas características que lo hacen más o menos sostenible pero es una medida relativa. Diríamos tal vez que lo menos sostenible es lo que crea el mayor impacto ambiental negativo -social negativo- pero aún así se puede analizar. Uno podría decir menos sostenible es cero y más sostenible es diez, todas las propuestas humanas se pueden enmarcar en ese sentido, y ahí entonces tenemos que relativizar ese estereotipo de que lo sostenible es lo verde, lo reciclado, lo ñoco. No señores, lo sostenible es algo que está bien hecho, con muchos criterios, parámetros para establecerlo y voy a intentar hablar un poco de eso a raíz de lo que nosotros hacemos como análisis de sostenibilidad o análisis de ciclo de vida. 

En general la sostenibilidad está atada a la capacidad de entender cual es el comportamiento de cualquier producto, de cualquier actividad en un contexto ecosistémico porque es el que define los tipos de relaciones que se dan entre un usuario y un producto, entre un consumidor y un proveedor, entre el entorno y la condición creativa. Incluso el ejercicio de creatividad que se produce es un ejercicio de innovación absolutamente natural. No hay nada más innovador que la naturaleza y ahí surge el primer elemento que tenemos que considerar en relación a la sostenibilidad. 

Dicen que nada más antiecológico que la moda porque significa renovación constante, que es efímera. Pues les cuento que así funciona la naturaleza. Es absolutamente efímera, todos sus gestos son de continua renovación e innovación, ensayo y error y todo el tiempo está reincorporando la historia y las lecciones aprendidas. Además la naturaleza innova de manera absolutamente imprevista. Está llena de sorpresas. La evolución es eso, un proceso que viene desde hace 4500 millones de años produciendo novedad y sorpresa. De manera que la aparición de patrones, la aparición de aves es totalmente normal pues hace 200 millones de años no había pájaros, y en algún momento de la historia, a un reptil le empezaron a salir plumas y se inventaron los pájaros. ¿Quién se inventó los pájaros? Si son creyentes habrá un ser supremo que los creó en un momento particular de la historia del planeta. Aparecen los pájaros, las ranas, las orquídeas. Los frailejones en Colombia aparecieron hace un millón de años. Son unas de las innovaciones más recientes en términos biológicos de la evolución. Ahora, de la misma manera que gran cantidad de componentes de la biodiversidad y de los ecosistemas desaparecen, tenemos miles de especies que se han extinguido por procesos naturales. Ustedes conocen la historia del asteroide que cayó y acabó con los dinosaurios. Entonces hay un continuo movimiento que garantiza que hay innovación que requiere destrucción. Para los que son taoístas: es lo mismo crear y destruir para mantener el mundo en movimiento; para todos los pueblos indígenas la lógica es la misma: el mundo tiene que estar en movimiento, estar constantemente ciclando la materia y la energía. Lo peor que podemos hacer nosotros es frenar ese proceso. Lo insostenible es en realidad la acumulación, el guardar cosas, a eso lo llaman el veneno del mundo en el Amazonas: lo que se pudre, lo que se daña, lo que daña el espíritu y daña el mundo. 

Así que desde mi perspectiva observo la noción de la moda como un proceso creativo e innovador; per sees lo más sostenible que puede haber, es lo más interesante además porque todo el tiempo está haciendo circular muchas cosas y voy a hablar de que cosas circulan con un criterio ecosistémico. La primera por supuesto que circula es la materia prima. Materiales que provienen de todas partes, y uno podría hablar de la trazabilidad de toda esa materia prima con la que desarrollamos una propuesta estética, una propuesta de moda. De esa manera, podemos saber si es con una fibra que viene de una planta, que proviene de la extracción de petróleo de un mineral, si es un invento de la química de algún tipo. Podemos ir tan lejos como queramos en la trazabilidad porque todos los procesos son circulares. Sucede que algunos son de días otros son de meses, años y otros son de milenios. Entonces uno no puede volver a hacer petróleo a partir de propileno al ser un ciclo demasiado largo y complejo -químicamente hablando- pero una vez hacemos polietileno a partir del petróleo, ese material tiene también un ciclo de vida.

Hoy en día nos estamos ahogando en plástico en el océano y en todas partes pero eso no quiere decir que el plástico tenga la culpa. No hemos aprendido a manejar el plástico, no hemos sabido cómo incorporarlo en el ciclo de las demás cosas. Por eso hay tanta gente trabajando en la limpieza de los océanos, sacando el plástico y buscándoles usos alternativos. El plástico es una materia prima. La economía azul de Gunter Pauli nos dice eso: en el ecosistema no existe el concepto de basura, todo se incorpora a algo y todo se puede utilizar para algo. Pensemos entonces en el algodón, en el lino, en las fibras y en cómo se producen y en quién las produce porque se puede decir: ah, esto es muy orgánico, es muy lindo pero lo producen con esclavos y con niños, con mano de obra infantil o indígena no remunerada o con migrantes. Eso definitivamente no sólo viola los derechos humanos en todo sentido sino que es insostenible en el sentido en que eso no se va a mantener en el tiempo. Porque algo sea orgánico no quiere decir que es mejor. Simplemente es orgánico y puede ponerle un puntico a la sostenibilidad, siempre y cuando su huella ecológica y social sea verificable y sepamos a qué nos estamos ateniendo. De manera que un elemento de la sostenibilidad muy importante que quiero que quede claro para conversar más adelante es bajarse de los estereotipos.

No porque sea reciclado, no porque sea orgánico y no porque sea hecho de cierta manera ya va a ser sostenible. Lo siguiente en el análisis del ciclo de vida y de la trazabilidad de la moda pues tendría que ver con todos los elementos con los que se fabrican los atuendos. Nos inventamos una puesta en escena cotidiana: las máquinas con las que cosemos, con las que se tinta, los propios tintes, los aditamentos, de dónde vienen, quiénes los hacen y así vamos creando un árbol de análisis que puede llegar a muchas partes. Si sabemos y caracterizamos muy bien ese árbol de productos y de procesos que nos llevan a la moda contemporánea podemos ponerles una calificación y podemos decir si eso está siendo más sostenible o menos sostenible. Qué maravilla un vestido bien diseñado, con materias primas de producción justa, con mercados adecuados, con todas las condiciones pero si finalmente utiliza en algún punto (para un broche, por ejemplo) el huesito de algún animal en extinción pues inmediatamente quiebra el esquema de sostenibilidad. 

La trazabilidad es muy importante y es clave saber reconocer que no hay nada perfecto pues no hay nada que no tenga efectos, que no genere impacto. Es imposible. Entonces si se van a utilizar frutos de una palma endémica que provienen de los altos Alpes pues hay que decirlo. Se trata de garantizar que el uso de ese producto esté bajo ciertos parámetros que los ecólogos ayudan a construir. Los ingenieros forestales saben cómo se hace, por ejemplo, con los tintes naturales (hoy en día es un tema que se trabaja a fondo): de dónde viene el tinte, de qué especie, cómo se produce, cómo se procesa, si es tóxico o no. Finalmente se trata de tener una gama de materias para la tintorería que sea lo más sano, eficiente y mejor posible pero en ese proceso hay muchas limitaciones. En el tema de los tintes o de productos asociados con cualquiera de los elementos de la moda existe la dicotomía entre lo nativo, lo importado y lo introducido. 

Ahí definitivamente la sostenibilidad tiene un criterio mucho más laxo. La sostenibilidad no depende tanto de si es un producto local, sino de cómo producen entonces uno diría sobre el achiote “qué maravilla, es una tintura  colombiana fabulosa y ojalá la pudiéramos utilizar más” pero eventualmente no es la única fuente y podemos traer tintes de Asia. Eso implica mayor huella ecológica en términos de  transporte si hay que traerlo. Cuesta además petróleo y trabajo. Otro elemento de la sostenibilidad en ese sentido es relativa y parcialmente compensable porque nosotros siempre podemos cerrar el ciclo. Si estoy incorporando en la moda un elemento que tiene una huella ecológica en el agua, a partir del uso de petróleo y de energía, debo decirlo y tratar de incorporarlo en el precio final para que el consumidor tenga la posibilidad de invertir en la compensación. Cuando uno le dice a la gente: bueno yo qué puedo hacer por el medio ambiente, dónde está mi granito de arena. La respuesta es, pague el precio justo. El precio justo es si estas semillitas vienen de la China pues hay que pagar el pasaje de las semillitas y en cada semillita, cada botón, cada detalle tiene que ir incorporado ese cierre del ciclo. 

En ecología aparte de de las materias primas hablamos de los servicios de los ecosistemas. Qué tanto entonces los productos de la moda provienen de procesos ecológicos y qué tanto esos procesos se ven representados en la moda. Eso ya es un poquito más complicado. Podemos decir: vamos a producir algodón nativo y tinturado con productos nativos orgánicos, con todas las calidades que ustedes quieran. Ese algodón existe gracias a que hay unos polinizadores del algodón, a que existen unos organismos que permiten la absorción de nutrientes por la planta del algodón. Es decir, el algodón está en un ecosistema. Qué tanto el producto, que tanto la prenda es capaz de dar razón de esa complejidad y ese conocimiento. No se le puede poner en la etiqueta a la prenda toda la ecología de la planta con la que la hizo porque la etiqueta sería más grande que la prenda seguramente pero se pueden destacar algunos aspectos. 

Voy a dar otro ejemplo en el sector de los alimentos pues un elemento que trabajamos mucho es el cacao. El chocolate es un producto que depende de un polinizador que es el mosquito. Al mosquito hay que reconocerle su trabajo porque sin él no hay frutos de cacao. Por eso, hoy en día estamos haciendo campañas para proteger ese mosquito. Esas campañas apelan a mantener el bosque donde vive el mosquito. Al chocolate para la venta se le añade: esto es mosquito amigable o polinizador amigable natural para que la gente sepa que ese chocolate está en una zonas de bosque en las que no solo se protege el mosquito sino a todos los pájaros que viven en el cultivo de cacao. Se protegen todas las prácticas asociadas con la conservación del mosquito y eso cada vez más está generando información que va transportada por el atuendo. 

¿Usted de dónde sacó esto? Y yo puedo contar una historia chévere, hacer una narración que va enriqueciendo el carácter del producto que estoy exhibiendo y utilizando. Además estoy cerrando el ciclo también diciendo: esta prenda con este algodón se va a descomponer de una formal determinada o voy a entregarlo al ecosistema de cierta manera para volver finalmente a demostrar que el ciclo está cerrado. Ese es el segundo componente de la sostenibilidad. 

El primer componente -como hemos visto-  son las materias primas o contribuciones materiales de los ecosistemas a la moda. El segundo lo integran las contribuciones inmateriales o intangibles a la moda que se pueden elaborar en historias y, en tercer lugar, figuran las contribuciones inmateriales asociadas con lo simbólico. Lo simbólico asociado al diseño que constituye un mensaje explícito del arte de la historia o del proceso innovador e inspirador que viene detrás de la moda. Eso no la hace menos sostenible pero sí puede ayudar a entender muchas cosas sobre la reinserción del producto en el círculo de producción. Por ejemplo, saber si se trata de un atuendo inspirado en narraciones indígenas o en la forma que comunidades locales tienen ciertas prácticas, si está inspirado en el canto de los colibríes traducido y sintetizado en forma de un colorante que se le pega a la telas. Es decir, se pueden construir afortunadamente todas las lógicas de inspiración y todas las narrativas creativas. Esa es una de las riquezas culturales que tenemos. 

Cuáles serían ideas interesantes para Bogotá en términos de esa idea ecológica asociada con la moda. Pues son infinitas. Piensen ustedes en los páramos, en los cerros orientales, en el río Bogotá (no en el de ahora). Se trata de apostar por un contraste: la moda como un ejercicio restaurador, la moda que cuenta historias de muchas maneras. Es a lo que nosotros llamamos sistemas ecosistémicos culturales y es la economía naranja, las industrias creativas que tendríamos que darles una segunda vuelta, una segunda revisión para garantizar que a través de la industria de la moda estamos contando buenas historias. Historias que no puede contar alguien en París con sus productos porque ellos ya tienen sus productos. Eso genera competitividad. 

Colombia el país de la mega biodiversidad. Sé que ahí me vuelvo medio cansona pero la voz del Instituto Humboldt tiene que hablar de la biodiversidad: más o menos contadas tenemos unas 65.000 especies de seres vivos (la mayoría son invertebrados, bacterias y hongos) pero piensen los hongos la maravilla que son, llenos de olores, fibras, colores y sabores. En fín, uno solamente con hongos podría construir un universo cultural gigantesco. Tenemos 1.900 especies de aves. El país del mundo que tiene más pájaros y no hay necesidad de desplumarlos para hacer aretes o sombreros. Eso ya se hizo, las plumas de Bogotá eran famosísimas en Europa y exportábamos una cantidad de plumas. Imagínense una tonelada de plumas, cuántas garzas no desplumamos en el Casanare para poder exportar. Hoy en día no hacemos eso pero la infinidad de posibilidades de diseño en la forma de hacer las cosas, desde la biomímesis podemos aprender muchas cosas del comportamiento de las aves que se vuelve en ideas creativas. Tenemos más de 680 especies de ranas, Colombia es el primero o segundo país más rico en ranas. ¿Ustedes han visto la ranas de colores del país? Son absolutamente fascinantes. Hay ranas de colores en Costa Rica, en Perú y en Brasil pero como en Colombia no hay igual. Somos el país más rico en el mundo en orquídeas. Sin duda, un síntoma de exuberancia que se puede hallar en una región: en Cundinamarca y en Bogotá tenemos más de 400 especies de orquídeas nativas. Algunas son así de chiquititas porque no las miramos rápido o estamos caminando y no vemos lo que está en nuestro entorno. A veces nos perdemos de todas esas maravillas. 

Colombia es el segundo país más rico del mundo en plantas. Contamos con 7.000 especies de plantas de las cuales más de 400 (si no me equivoco pues a veces me juega mala pasada la neurona) son palmas. Colombia es el primero o segundo país en el mundo más rico en palmeras. Piensen si las palmeras no son un objeto de inspiración y de trabajo absolutamente rico y fascinante. De las palmeras además han vivido las culturas nativas: sirven para hacer casas, proveen madera, fibras para vestirse, para artículos. ¿Cuántas palmeras usamos realmente hoy en día? Cada vez menos, es decir el aceite de palma no es de una palma nativa sino de una africana. Las palmas de aquí tienen colorantes y aromas. Como objeto de inspiración la biodiversidad es un elemento que deberíamos considerar en la construcción de una moda sostenible porque se puede decir: esta prenda está hecha con petróleo, está hecha con tintes tóxicos pero el 25% de estas ventas van a ir a la conservación de la biodiversidad. ¿Eso es más sostenible o es menos sostenible que otra alternativa?. 

El consumidor debe tener toda la información para sopesar, digamos esas elecciones, obviamente vamos a tratar de producir prendas que no sean tóxicas o que no tengan efectos terribles en el mundo pero siempre podemos construir una canasta de sostenibilidad con una oferta en la que la creatividad de todos juegue un papel especial. Ese es el verdadero potencial para mostrar que hay una moda colombiana que puede realmente cambiar la percepción que tenemos de la creatividad. Una moda que puede traer empleos, trabajo, orgullo y puede además originar una posición en el mundo que nadie más nos va a disputar.

 

FIN 


Julio

18

2019

Calendario MODA EN COLOMBIA

BOGOTÁ FASHION WEEK (Bogotá): 2 al 4 de ABRIL

MODA VIVA en Expoartesano (Medellín): 10 al 19 de MAYO

COLOMBIAMODA (Medellín): 23 al 25 de JULIO

GALA MAMBO (Bogotá): 14 de SEPTIEMBRE

BCAPITAL (Bogotá): 17 al 19 de OCTUBRE

MODA VIVA EN EXPOARTESANÍAS (Boogtá): 5 al 18 de DICIEMBRE

La Vida Animada Moda 360
La Vida Animada
chanel
Elogio de la lectura

Sección dedicada a las reseñas de libros cuyos autores tratan asuntos directamente relacionados con la industria de la moda o temas que resultan seductores abordajes a propósito de la estética, la indumentaria y su efecto social, económico, ambiental y político. Leemos con pulcritud y reseñamos obras de variados géneros. Ficción y no ficción cuentan con este espacio en SillaVerde.

La última de las mujeres elegantes -decía- fue Forzane, que inventó una nueva silueta femenina con poses que parecían de un canguro . ¿Recuerdan sus mañanas en la avenida del Bois con su inmensa sombrilla? Podía haber sido abocetada con la línea de una elipse. Después de ella ya no ha habido nadie más. En El Espejo de la Moda de Cecil Beaton (Editorial Vergara).

"Reparó en la presencia de su madre cuando esta lanzó un suspiro quejumbroso. Estaba muy erguida bajo aquel sombrero que llevaba como una bandera de su imaginaria dignidad. Julian tuvo el perverso impulso de quebrantar su entereza." En Cuentos Completos, Todo lo que asciende tiene que converger de Flannery O' Connor. (Editorial Debolsillo)

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SillaVerde

Esta compañía tiene su sede en Bogotá -"la ciudad asentada sobre una silla verde"- tal como alude el escritor Germán Arciniégas a las montañas orientales que la resguardan.

ROCIO ARIAS HOFMAN es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nace en Madrid y vive en Colombia desde 1994. SillaVerde cuenta con un equipo de jóvenes investigadoras afines al diseño sostenible; a la lectura y al marketing digital.

Consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia desde 2015 y del proyecto MODA VIVA.

Dirige el ciclo de debates MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá (2015-2019) y la franja de conocimiento de Bogotá Fashion Week (2018 y 2019).

2012: forma sentadaensusillaverde.com 

Un medio de comunicación especializado en la investigación de procesos creativos, técnicos y modelos de negocio de la industria de la moda.

Es colaboradora de El Espectador, El Malpensante, Fucsia, Diners y Vogue Latinoamérica.

Participa en conversaciones, foros y actividades académicas. Jurado de premios y convocatorias de la industria de la moda.

2016: funda la compañía SILLAVERDE SAS y la agencia Relatos a fuego lento para concebir e impulsar proyectos de moda con énfasis en sostenibilidad y en tradición artesanal.

2017: estreno de la serie audiovisual LA VIDA ANIMADA en Youtube en alianza con Expor Mannequins.

2018: inicia la primera temporada del podcast TALKING CLOSET en alianza con Akorde.

 

RASGOS de SillaVerde

Ofrecemos contenidos editoriales sobre la industria de la moda especializados en:

* SOSTENIBILIDAD

* TRADICIÓN ARTESANAL

Elegimos trabajar en conjunto con el sector público y privado en Colombia. Contribuimos a fortalecer alianzas y a diseñar oportunidades de negocio con un sentido social, ético y productivo. 

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CRECER EN REPUTACIÓN

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