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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Hilos que hablan solos

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LABOR CONSTANTE

Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA.

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EL ZAJAR DE LA MODA

Publicado 2017-10-02 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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Hernán Zajar es un referente del quehacer empresarial en la moda nacional. Con sus hermanos mantiene desde hace treinta años un negocio que ha pasado por todo.

Encontrarse con Hernán Zajar en su oficina-taller-boutique en las colinas del barrio Chapinero en Bogotá sirve para comprobar que su alegría contagiosa danza de un piso a otro como si se tratara de un día de carnaval. Como si trabajar y celebrar fueran la misma cosa. A su lado, un equipo de veinte personas que no paran. Y sus dos hermanos, figuras claves de la firma Zajar. Conversación trepidante con los hombres de esta familia en medio de los preparativos de una nueva colección que presenta en octubre de 2017 en Mompox (Colombia).

A continuación el relato desgranado que entrega dicharachero y memorioso el diseñador Hernán Zajar sobre su extensa experiencia de trabajo con comunidades artesanas en el país. Reconoce el empresario que el croché y las mujeres tejedoras de esta técnica con hilos de algodón, seda e incluso lurex le catapultaron a una de las colinas de su éxito a finales de los años 90. Su testimonio resulta muy valioso para comprender cómo es la dinámica y las relaciones personales con personas que se encuentran en pueblos y veredas repartidos por la geografía nacional:

"Es una camello y es un estrés porque digamos los sombreros vienen de Sandoná y de allá los mandan a otros artesanos. Porque es que uno manda a un centro y de él mandan a otras regiones cerca de los sitios. Con los sombreros había que mandarlos a una vereda. Este lo hizo Juanita Castillo. Uno tiene que volverse práctico, el otro diseño que era salirme de los diferente que han hecho, porque yo pedí media copa. Este me lo dejó como don chinche, este más retro de lo que quería, este se lo mandé a ella y me mandó una cosa para adelante y otra para atrás. Pero como a Álvaro ya lo conocemos, él me hizo esos pliegues. Este viene con las pañoletas del festival del jazz. Ese es el afiche original que escogieron. Ellos me dejan desbaratarlo para ponerlo en vestidos o pañoletas. Estampamos en malla, en chifón, en powernet. El chifón tiene que tener un poco de mezcla para que coja, la estampación la hicieron en Bogotá. 

Este es el mismo color de la catedral, en vinotinto, pero hay negro, esmeralda, azul. Esta es la palma de iraca que hay en Bolívar, es la misma iglesia. Acá por todo Bolívar hay iraca. Lo que no son es muy tesos en hacer figuras, pero esto es un grupo nuevo de acá. Lo hice por apoyar a Bolívar.  Les pedía la carterita chiquita, pero hacían eran los más grandes, lo que ha visto.  Y estas las están haciendo mujeres de la cárcel de San Diego, y es la cúpula de la iglesia. Pero esto es filigrana momposina.

Estoy haciendo un homenaje al jazz. Al ritmo y al sonido de los saxofones, de las teclas de los pianos. Quería que las telas fluyeran, muchos chifones, mucho volúmen. Y poner notas musicales como prendedores y aplicaciones. Todo es hecho a mano.La falda la están haciendo en Barranquilla. Y como ellos ese modelo me lo han hecho en caña flecha para cosas de fantasía, lo que quería era eso en la falda. Aunque a eso le hace falta niágara que le da más volumen".

 

"Empecé a trabajar con artesanos para el Miami Fashion Week, dos o tres años antes de las torres gemelas. Me lo llevé todo con croché, ahí empecé con las cosas manuales. Eran Carolina Herrera y Oscar de la Renta con sus telas lujosas y yo con puro croché. Y me tocó irme a vivir allá. Fue mi primera colección internacional. Todo lo compró Patricia Luzgardi que es la dueña de Oxígeno. Y sigo haciendo mi croché, le hago los acabados.

En el Reinado era pura fantasía, el tema artesanal no lo alcancé a sacar. Cuando fue el boom artesanal fue que pusieron que fuera con ellos. A mí no me tocó esa parte. En el 2001, en Identidad Colombia ya estaba haciendo filigrana y sabía hacer croché. Ahí ya le metí pluma, cristales a la filigrana. Fue abrirle los ojos a todo el mundo sobre el tema artesanal porque esa colección se llevó a Milán. Me quedé una semana más en los talleres de Cavali, porque miraban los tejidos de los wayuu y la filigrana. Querían que hiciéramos el cuerno y la serpiente en filigrana. Fue cuando nos dimos cuenta de que el tema de producción era imposible. Fueron muchos intentos de vender esto internacionalmente, fue de a poquitos porque no nos daba la producción. Trabajé con Salvarte en esa época. Fue cuando conocí fundación Ata, que en esa época estaba Laura, que ahora está en la Escuela de Oficios Julio Mario Santo Domingo. Ahí empezamos con Alicia Mejía, con Doña Lina e Isabel Sofía y los hijos que estaban en el tema artesanal. No era Artesanías de Colombia, era Salvarte, era más la comercialización. 

Llegó al croché porque siempre lo había visto en Mompox, las abuelas lo que tejían, en todas las casas había una tía, una abuela que tejía. Traté de hacer los vestidos que fueran una segunda piel y como empezaba el boom de la Jennifer López, y yo ya había puesto los vestidos en tiendas en Miami, y apareció ella en una portada y la gente empezó a pedirme. Y después abrí apartamento y oficina en Miami. De ahí vendimos en 38 tiendas en el mundo y era puro tejido. A mí me pasó de todo. Solamente era tejido, el apartamento lo tenía lleno de tejido. A veces no me llegaban los pedidos a tiempo y me tocaba ver cómo los vendía, a las vecinas, las amigas o salía maletiao a venderlos. Pero fue un éxito.

A la señora que hacía el croché lo que hicimos fue organizarla, ella vivía en una garaje acá en Bogotá. Hacía con sus hijas y le metimos más gente. Le fue tan bien que pudo arreglar su casa, comprar más máquinas para poder mezclar. Me quedé con el croché como tres años, los tres años que estuve en Estados Unidos. Me hicieron una entrevista en Vanidades, que El rey del croché. A mí me buscaban para hacer el red carpet de los Ángeles. Como vivía allá era más fácil, le mandaba a los stylists que ya me conocían. Estábamos en esa tarea.

Del tejido ya empecé a hacer otra cosa, porque el mercado quería ver qué más había. Me decían ‘oye, pero otro material’. Cogí la lana, me fui a Boyacá, a hacer esos mutones grandes. Me iba a París a Primer Vision y me llevaba esos chalecos así, pero había que hacerle uno proceso. Eso se lavó y se tiñó pero picaba. Sin embargo, visualmente llamaba siempre la atención.

Los vestidos de fantasía se los delego al artesano. Les ayudo en la parte de diseño pero que lo elaboran ellos directamente. Fue empezar a involucrar al artesano para que esto empezara a fluir. Yo colaboro a la reina haciendo el diseño, pero el artesano es el que lo hace. Yo en esa época empecé a contactar los artesanos.  A ellos hoy en día ya los conocen. Eran del Huila, de Bolívar, de Atlántico, el primero que conocí se llama Tomás Crueta: un señor que tiene ochenta y pico de años, es un genio. Él era del tema de la fantasía, fue decir que en vez de pegar lentejuela pegaran chocho o alguna semilla. Todo eso lo grabo, hacía videos. Con el tema de la filigrana, me fui y cuando presenté en Medellín, llegué en una Chalupa, magangué, Mompox, con la vaina manual. Casi me muero porque olía el ácido ese porque lo hacían en unas poncheras y olía. Yo casi me muero, se me infectaron los pulmones. Con el tema de los Montes de María, yo iba y me metía cuando eso estaba lleno de guerrilla. Pero allá me hacían las hamacas. Cuando eso hacíamos Expoartesanías.

Primero croché, filigrana, la ruana. Después a meterme con iraca, que hacíamos todos los collares. Me mandan el catálogo donde está lo de iraca y tejido de punto, con Estela. Yo fui de los primeros que fui allá. Después fue Yudy Hazbún. Después empezó Amelia con el tema de la mola, y luego los más chiquitos. Pero el primero que metió el hombro fui yo. Las figuras, no sabes todas las que tenía. Intenté hacer en china, por lo de Cavali, pero hacían una porquería. Era parte del ejercicio de investigar. Porque cuando fui a una feria china con un catálogo fue para copiarme los diseños. Solté el cuerno en filigrana y me mandaron la muestra pero no era lo mismo".

"Fue una tarea que aprendimos porque nunca había exportado. Desde Bogotá manejaba mi hermano Álvaro. Iba y volvía. Nosotros de locos, de aventureros. Beth me invita a mí por primera vez. Y Óscar de la Renta me dijo, ‘tienes que tener continuidad’ y dije bueno, me voy y me quedo allá y fue cuando me instalé en Miami. Ahí empezamos con una sola tienda. En el primer desfile apareció Patricia Luzgardi, que estaba casada con un francés y era dueña de Oxígeno, ‘pero no le vendas más nadie’, fue lo primero que me dijo. Peor yo podía abrir en south beach y el tipo me decía ‘no le vendas a más nadie’. Pero yo me iba para donde me faltaba y así. Me apareció un cliente en Dubai, en Los Ángeles, en Nueva York. Pagando todas las novatas, al principio entraba seis meses, salía, mientras mi abogado me hacía los papeles y ya todo era súper legal. Vendimos como locos, aprendimos. No si era el momento, que aparecieron boutiques súper chéveres que marcaban tendencia. Las clientas eran latinas, curvy y eso era una segunda piel.  Después ya íbamos a Nueva York y ahí fue cuando se cayeron las torres gemelas y se hundió el mercado, nadie pagó. Nos devolvimos y cambiamos el chip. Íbamos, hacíamos la fila para Sacks y era en consignación y no había una conciencia.  Aquí también me funcionó.

Tenía tienda en la 82, era un localito. Había pa todo y como siempre he tenido esta línea artesanal, pero también tengo otra. Si quieres el vestido en lentejuelas o en linos e te hace.

Con la wayuu se hizo mucho. Con Nokia hicimos un contrato grandísimo, que ellos lanzaron un teléfono y lo entregaban en un sobre, en una mochila. Y esa mochila la tenía todo el mundo. Eso se volvió moda. Iba a los reinados con ella, lo regalaba, lo vendía. Toda la Guajira, porque aquí hacíamos 500 y allá tantos. Con Fundación Ata. Al mismo tiempo estaba en Morroa con el tema de la hamaca. Cuando tenía la tienda en Cartagena, había un puesto por donde entraban los cruceros, y ahí tenía que tener puras cosas artesanales. No podía tener una camiseta con una imagen de Cartagena, no iba a perder mi tiempo en eso. La tuve como seis años y la cerré porque me mamé, se inundaba. Estaba al lado de donde está Silvia Tcherassi en la calle de San Juan de Dios y donde llegaban los barcos.  Ahora hago un Trunk Show en mi casa a final de año en Cartagena, van mis clientas y una copita de champaña y se vende lo que no se vendió en el año, en tres días. En todas las colecciones siempre hay tejido de punto, el hilo es italiano, los que quedan pesados si es de acá. El croché me lo sigue haciendo Ligia Rincón.

Sé que siempre tengo que hacer dos o tres cosas al año, y cuando ay hice una ‘miércoles, qué hago’.   Sigue vigente lo del 2001, 2002, Mónica Urbina se llevó un vestido de esa colección para Saint Tropez un vestido que tenía---

Parte de mi ADN tiene que ver mucho el trabajo manual. Nunca lo he abandonado, porque creo que es lo que me hace a mí diferente. Me invento mis locuras y mis vainas y recurro a la artesanía sin quedarme en la iraca y en el collar ese. Eso ya lo he reinventado y lo he llenado de canutillos y lo he mezclado con otras cosas. Pero siempre, inconscientemente, cojo pa allá. Es parte de mí. Es algo que inicié y sigo con eso. 

Se me acerca esta señora en Onda y me dice que sabe hacer acolchado en la calle. Y después se la mostré a Jorge Lizarazo. Esto fue la colección pasada que se vendió full. La artesanía es dar el toca, la identidad mía. Todo lo que hemos hecho en eso, no tienes ni idea.

Fíjate que siempre tengo sombreros, de los puntos de venta siempre me piden. Porque cuando llego a una comunidad me gusta es tenerles un trabajo contínuo, una pasión que me da, que lo tengo que hacer. Que durante el año me estén haciendo cosas a mí, si me cumplen, quedan matriculados conmigo. Siempre me están viniendo ideas. Lo de las mochilas wayuu se acabó porque fue una época. Pero me mamé de eso y la volvimos un sobrecito, les mandaba a hacer la pieza sola y acá la ensamblamos con cocodrilo, con otros materiales. Hay fundaciones que están allá y controlan cuando me voy a meter en grande. A mí me tocaba cuando no había ni fax. Ahora con computador e internet y por teléfono y cuando puedo ir, voy. A mí me tocó de ranchería en ranchería. Ahora ya me he avispado y he tenido la precaución. Con las de la cárcel que está Johanna Bahamón y la primera dama, me tocó ‘pilas que después no van a llegar ustedes con que háganme a mí’. Eso me lo respetan, pueden hacer lo que quieran, pero no pueden hacer ni una piña, ni una patilla. Por qué me voy a poner a hacer la piña en iraca si la otra ya la hizo, fíjate el mierdero que se armó. Ya no quiero más frutas. Estas por dentro son hechas en croché y bordadas en murano. Ellas en la cárcel ya sabían tejer y les dije que si podían hacer figuras. Fui con Johanna una vez que tenía un coctel con diplomáticas y las mandé a hacer a ellas, eran redondas. De ahí pasamos a las frutas, eso fue Ixel Moda. Ella ya tiene a varias. Se comercializan acá y mandé 25 de estas y unas de tejido y una que otra palenquera. Me las piden para el Santa Clara,  y ahora hay un corner de venta en Cartagena que se llama Agua de León, a la vuelta de la plaza de San Pedro Claver, donde está la gorda de Botero. Es de Alberto Sandoval. Acá en Bogotá directamente y tenemos online.  Tengo mi línea corporativa. Tengo Zajar Corp, que acabo de hacer lo de Efecty, que se lanzó la semana pasada. Zajar Home, con Sutex que comercializa y me paga. Y mi alta costura que hago novias, quinceañeras, prom. Todos los fines de semana tengo novias. Entonces ponerme allá en una tienda no, yo ya me endeudé, partí el culo y lo dejé por allá, ya eso lo hice. Debi Castañeda, que está en Los Ángeles me está diciendo ‘tu ropa aquí sería una locura’. Ya pienso es que sea una persona con constancia. Estoy considerando eso. Vender, no poner en consignación.  Tengo también una línea pret-a-porter. Pero no queremos estar probando tanto porque es una ejercicio que ya hemos hecho.

Las novias, las quinceañeras, prom. Vienen también de otras partes, una niña que vive en Italia manda a hacer el vestido acá y se casa con un italiano y pagan 20, 30 millones por un vestido porque sueñan con casarse con un vestido de diseñador colombiano y piensan en mí. Y hacen su tronco de matrimonio en Cartagena, fiesta hecha por Andrés Cortés y todo. Cosas que no entiendes y agradezco mucho. Vestidos en telas de 1500 dólares la yarda, dependiendo del presupuesto de la persona.

¿Pero quién fue el que les metió el chip? Ahorita las mujeres pueden estar vestidas de Gucci, pero tienen algo étnico. Esa es la moda y la cultura ahora. No es re Gucci. Le mezclan el toque, la mujer aprendió. Y la cultura étnica perdurará. Siempre ha estado, desde que estoy tocando esto hay una tendencia étnica, artesanal, ancestral. Todos los países tienen culturas y los diseñadores buscan inspirarse ahí. Nada lo tengo repetido, lo estoy reinventando. Hice seda en Barú, hacíamos pareos con los indígenas de allá, les enseñamos a estampar. La mola no la he trabajado porque he visto que la ha hecho otra gente, he hecho sobre tela, pero no mola. Me siento que si la hago, estoy haciendo lo que hizo Amelia Toro y Chechi Benedetti lo tiene en sus bikinis. Entonces ya coger la misma figura, por más que quiera hacer otra cosa, no.

Yo miro la semana de Nueva York y hay algo que estoy haciendo ya hace dos meses. Los trabajos bordados en lentejuelas. Siempre tengo una conexión. Lo metálico lo hice desde Ixel Moda, todo con brillo.

Primero va el concepto. Después hacemos la historia, la película la vamos armando en el camino. Empezamos a ilustrar y luego sí las siluetas. Esta vez pedí la iglesia, querían que fueran para el Colegio Pinilla. Vamos a hacer una puesta en escena en toda la mitad. El croché es Ligia y el tejido de punto es la máquina.  

Llega el momento de entrevistar a Álvaro Zajar, el hombre de negocios detrás de la firma que dirige creativamente Hernán Zajar. Si la memoria de los hermanos valiera oro, tendrían solucionada la vida pues su capacidad para enhebrar el relato de la historia de la moda contemporánea en Colombia es útil, necesario y locuaz.


Rocío Arias Hofman –RAH–: ¿Quién era el mayor?

Álvaro Zajar –AZ–: Yo era el menor. El me montaba a mi en la pasarela, me peinaba y le hacía de modelo.

RAH: ¿Cuántos son?

AZ: Somos cuatro, el mayor es Armando, va Hernán, Yisele y luego voy yo.

RAH: ¿Armando qué hace?

AZ: Trabaja también con nosotros aquí. Nos colabora.

RAH: Y Yisele qué hace.

AZ:  Es ama de casa, se dedica a su familia.

RAH: ¿En Cartagena?

AZ: Acá en Bogotá.

RAH: Los cuatro se vinieron para Bogotá

AZ: Sí, primero vino Yisele. Ella vino aquí y ahí fue cuando Hernán arrancó como diseñador. Porque estábamos como estudiantes, yo estaba en el colegio, de pronto ya lo había terminado. En el 84 ella vino aquí a poner un restaurante y establecerse con nosotros. Estábamos en Bogotá, menos el mayor que trabajaba en Cartagena. En ese entonces montó un negocio, como ella era hotelera, en la 90 con 13, en una casa gigante. Hernán estudió hotelería y yo venía estudiando administración de empresas, estábamos todos ayudando. Hernán a los seis meses dijo ‘en este espacio voy a mandar una boutique’.  La saltada del charco fue después del primer plan estratégico en el 1999. Ya después de quince de años de estar diseñando, porque decidimos hacer algo más corporativo. Le metimos la cabeza a eso y la idea era salir al exterior.

RAH: Y Estados Unidos era el destino más inmediato, más lógico…

AZ: Era cercano, era conocido. (Hernán hablando de un vestido: si eso no le saca culo, no lo saca nadie, eso horma divino)Ahí tuvimos una visión de expansión, a dónde vamos a llegar, dónde nos veíamos en el año 2020. Decía ‘tenemos que generar marca y fortalecer la imagen del diseñador’, aquí en Colombia no se nos daba para eso, aquí ya lo conocía todo el mundo. Había hecho televisión, novelas, en noticias Hernán estaba, vendía bien en la tienda de la 82, entonces lo queríamos industrializar más. Se comenzaron a acercar marcas para que los ayudaramos a entrar al mercado colombiano, ya era un referente. El grupo nos buscó para que metieramos Moet Chandon, en el año 99 hasta el 2001. Nosotros en cada salida llevábamos cajas de champaña para nuestra suit, los eventos, hacíamos cosas con los catálogos para promover su imagen. Este fue el primer catálogo que hicimos, Quince años de diseño. Eso fue en 1984, aquí ya teníamos nuestro primer aliado estratégico comercial. Sacamos de la cultura kogui: “la vida se ha extendido por todas partes dando vueltas más amplias, por eso su camino tiene la forma de un caracol”. Esto se parecía a lo que estábamos haciendo y para dónde íbamos. Ya teníamos diferentes categorías de diseño: jean, tejido, además del croché teníamos un pre de lux, pret-a-porter, le metíamos textos, para poder contar la historia.

RAH: ¿Cómo vio usted a Hernán convertirse en el diseñador que es hoy?

AZ: Eso fue un proceso. Siempre estuvo dentro del corazón de Hernán la creación. Desde muy joven transformaba las cosas. Yo tenía doce años, y de pronto Hernán tenía 18 e iba de vacaciones a Cartagena y me llevaba ropa de regalo. Y ya yo salía, tenía mis aventuras con mis amigas, me gustaban las fiestas, entonces me llevaba tronco de pintas y me sentía súper bien. Y me decía ‘ven acá un momentico’, cogía el secador y me hacía el blower. Me sacaba peinado, había música, tema de John Travolta, había mucha información de la música y la moda. Me sentía feliz, cuando salía con mis amigos era el que estaba más pinta, todas las peladas me paraban bolas. A mí hermana le decía ‘hagámonos esto’ e iban a la modista. Entonces cuando vio que teníamos un espacio tan grande en el restaurante, donde había un patio tan grande que después monté un bar, parecía un centro comercial. Él tomó la decisión, siempre teníamos muchos recursos: las modelos de la época eran todas amigas de Hernán, Gibson, Diana Bula, Marlene Henrique, Amparo Grisales, las más top. Era la gente con la que salía. Le faltaba gente y estaba Carlos Vives, estaba yo y ahí se le fue gestando y siguió adelante. Fue un tema un poco fortuito. Antes de esto no teníamos catálogo.

En ese momento visualizamos la marca con diferentes líneas de producto, a partir de la alta costura, ya luego llevarla al pret-a-porter y de pronto al retail. Y si tú ves, desde este momento hacia acá todos los catálogos y pasarelas de Hernán fueron patrocinados. Nosotros creamos conceptos relevantes y los contamos, se interesa la gente, nos dan exposición, y las marcas nos piden ayuda. Hemos trabajado con Unilever, Fab Color. Este tema de las cintas es muy icónico de la marca, se hacía a propósito de favorecer la marca que nos patrocinaba. Él fue la primera persona en atreverse a democratizar, lo del Éxito era 2002. Fue el primer diseñador en atreverse a estar en una tienda retail, al lado de la verdura, del electrodoméstico. La gente me decía ‘Alvarito, no hagan eso, se van a tirar la marca’. Y yo sentía que eso iba a salir bien. Al año siguiente hicieron Arkitekt con Silvia Tcherassi. Nosotros hicimos dos años, vino Carrefour y nos ofreció algo mejor.  Así fue el arranque de ese tipo de activaciones que hace el Éxito.

RAH: Pero nada de esto está en la web.

AZ: De ahí para acá tenemos una historia de aliados estratégicos. Así hemos logrado mantener la marca vigente, porque esto es un negocio costoso. La investigación y desarrollo, sale costosa cuando no tienes venta de volúmen para mantenerte.

RAH: ¿A qué te refieres con investigación y desarrollo?

AZ: A viajar, a ir y explorar el mundo, ver qué hay para estar a tono. La intención de Hernán nunca ha sido imitar, sino ver cuáles son las usanzas, en términos de siluetas, volúmenes, texturas, y ha sido muy étnica, pero no le ha dado límite.

RAH: Para ustedes lo étnico…

AZ: Es un valor importantísimo desde el origen de la marca. A él eso le surge del corazón. Nosotros siempre nos hemos esmerado en que nuestra puesta en escena sea la mejor. Hemos hecho caer nieve en un lanzamiento de colección. Hemos hecho desfile con pasarela sobre agua como si fuese un muelle. De acuerdo a lo que Hernán hace, tratamos de hacer lo mejor para mantener la marca al top de todos los escenarios: en la puesta en escena, en la comercialización, en los negocios, nos gusta hacerlo de manera que sea extraordinario. Era muy importante mantener los valores de la marca.

RAH: Hoy en día, eso que consideras el valor per se de la marca, lo étnico, cuando veas que ahora muchas marcas se están enfilando hacia eso, sientes que Hernán se tiene que ir en alguna dirección?

AZ: Nunca he visto como una amenaza el tema de la imitación rápida y de que la gente lo siga. Me agrada que tomamos una modelo de 17 o 18 años en Colombia y se vuelva una estrella. Me agrada que hoy día en Colombia sea tendencia fortalecer los productos, generar diseños, porque eso es crear cultura. Ahora, nosotros hemos registrado cinco marcas: Hernán Zajar, que es la línea de Alta Costura, lo que hacemos sobre medidas; HZ, que es un pret-a-porter de segmento alto; H by Hernán Zajar que la hicimos cuando iba a entrar Linio a Colombia. El grupo Santo Domingo nos dijo ‘queremos que nos ayuden para posicionar Linio en Colombia’, que es una empresa de electrodomésticos en línea, pero tenían la visión de que con moda funcionaria. Yo dije ‘mira, te ayudo pero no voy a ser el chivo expiatorio por un par de colecciones y quedar luego en las nubes. Te vendo una licencia de uso de marca, creamos una línea que no me perjudique y estamos bien’. Está Zajar Corp que es la de uniformes y Zajar Home.

RAH: ¿Qué peso tienen en proporción los ingresos?

AZ: Yo me fui en el año 2004, porque me he ido creando mi propio trabajo, generalmente me lo invento. Me puse a desarrollar hotelería boutique en Cartagena, pero me quedé como el asesor de negocios de Hernán, hacía todos los contratos con los empresarios. El año pasado, vine otra vez a la empresa para hacer una transformación estratégica. Vi lo que estaba pasando: las licencias, como al de Home o Linio se habían estancado porque a los empresarios les importaba más hacer su negocio, utilizar la marca Hernán. Entonces vamos a recoger todas las licencias y vamos a replantear las cosas a ver si nosotros con sociedades, consiguiendo capital, sacamos otra vez adelante estas marcas. Hoy día trabaja Hernán con su línea de alta costura y Zajar Corp funcionando, las otras están stand by. Estoy en negociación para entrar en 10 tiendas con la marca H, son multimarca, están en centros comerciales. Y ya poco a poco tengo que ir haciendo los negocios para consolidar eso. Hoy en día Hernán Zajar tiene un 50 o 55% en ventas y Zajar Corp un 45% o 50%, dependiendo del año. Acabamos de entregar Efecty, pero estamos haciendo La Vita y eso genera volúmenes, y me dijo Tostao que tiene 1000 y pico empleados, pero que tienen que ser baratos los uniformes.  Nosotros entrábamos al baño con una amiga modelito que se ponía el vestido y en el restaurante nos preguntaban y nos daban papaya para sacar la maleta. Pero hemos escuchado a colegas decir que no compro de la firma de él porque parece Dolce & Gabbana. Y con nosotros era chévere, porque apenas nos dejaban mostrarle terminaban comprando. Si me costaba 100.000 pesos acá, le ponía 100 dólares

RAH: Pero, ¿quién hacía la avanzada comercial?

AZ: Nosotros mismos con los amigos: Sandra Salpino, Marta Lucía Pérez, Carolina Castro. Y nuestra tienda de la 82 también facturaba y servía para la imagen de Hernán. Diseñabamos y allá nos iba súper. El negocio se acabó después de las Torres Gemelas. Hernán ya tenía su apartamento de Miami.

HZ: A peso de croché, en culo de apartamento en un doceavo piso

AZ: Era muy difícil que compraran colombiano y Procolombia en esa época nos abrió las puertas en Saks. Y me fui a Saks y les gustó, pero salí aburridísimo porque no teníamos las condiciones, porque el croché tiene un proceso. Podía producir 400 vestidos al mes, y esta gente me estaba pidiendo como ochenta vestidos por tienda.

HZ: Me llegó tarde el pedido y llegamos tarde a  Institute, entonces me dijeron ‘toca en consignación’ y se me quedaron 15 vestidos de novia.

AZ: Por ahí andaba también Silvia Tcherassi

HZ: Yo era el que la movía a ella.

AZ: A nosotros nos tocó esa resistencia para entrar, pero ese tipo de esfuerzos le abre las puertas hoy a otro tipo de diseñadores. Porque están viendo que hay ciertos talentos

HZ: El cuento es que soporten. Nosotros andábamos de quebradera en quebradera, pero éramos jóvenes y nos importaba un carajo coger la maleta por todo South Beach.

AZ: Me iba con mi novia a NY y  la dueña de tres tiendas en Miami me ayudó presentándome gente. Le ponía piezas a las dos y ahí vendía.

RAH: Pero la mentalidad no ha cambiado, cambian son las plataformas, hoy en día, y las posibilidades de acceso que ya no toca tan en solitario.

AZ: Después de eso, nosotros nos metimos a un showroom.

RAH: Pero el resultado de la concepción del negocio es igual, lo que acaba de mencionar Álvaro, tienes que estar listo para poder satisfacer una orden de compra. ¿Qué tan preparadas están las marcas colombianas para hacer eso?

AZ: Me gasté el año pasado 80 millones de pesos en un estudio de mercado para saber dónde nos daban nuestras marcas. Y hoy día tengo la oportunidad de entrar, si dios quiere, porque fue una oportunidad que se me dió en el clúster de la Cámara de Comercio. Un poco de gente quejándose ahí de Arturo Calle y el Gran San diciendo que en el sector no hay plata. Y les dije ‘¿pero ustedes no se han preguntado por qué la gente hace cola en Zara y en H&M? Es diseño’. Nuestra capacidad de diseño es impresionante, puedo armar un equipo de aquí a quince días, de veinte diseñadores y les diseño todo. Porque Hernán tiene cabeza para producto. Por ejemplo para Linio hizo una línea futurista. El lo sabe traducir y reflejar en algo estéticamente aceptable en la fecha. Ahí me salió una persona con 10 tiendas que se estaba quejando, que tenía la marca de Jlo en sus tiendas, Xuss. Es una oportunidad, es vitrina.  Llevo un año estructurando el negocio, la proveduría y mi oportunidad es salir para la temporada de prom.

RAH: Pero es una operación de wholesale ya articulada

AZ: Tengo de cabeza para arriba a mis proveedores para que no se pasen de un precio. Les digo ‘esta línea te la pago a 130.000 pesos, estos otros a 180.000 y todos estos a 380.000, tienen que ver cómo hacerlo’. Porque si yo no salgo con el nivel de precio para estar en ese segmento, me friego. No puedo llegar con vestidos de 2 millones de pesos.

RAH: En términos de planeación a futuro, lo ves encaminado para Hernán Zajar en wholesale a nivel nacional. E internacional, ¿qué tanto les quita el sueño?

AZ: Veo mucha oportunidad en Colombia.

RAH: Porque ustedes ya lo hicieron

AZ: Nosotros todos los proyectos los hemos hecho con una mano adelante y otra mano atrás. Como tenemos la conciencia de haber hecho las cosas sin que llegue un inversor. Que es mi sueño, que llegue una entidad bancaria y compre los derechos de la marca para que nos apalanque, eso es otra cosa. Pero poco a poco, me interesa el mercado colombiano ahora mismo. Porque si le compran a Zara y a Mango, sé que puedo competir con ellos en diseño. Además, Hernán es una persona que la gente aprecia. Para qué armar plan de negocio de exportación. Siempre he soñado con que los colombianos vendamos más que los extranjeros. Y cuando veo que las extranjeras suman el 60% de las tiendas. Arturo Calle es un gran industrial, pero se volvió aburrido, dicen ya quiero mis pantalones con características. Ambos tenemos esa debilidad de que somos medio nacionalistas. Nos gusta hacer algo por Colombia. Me sentiría mal que Hernán tenga más éxito en el exterior que acá.

RAH: Lo que ves es que hay unas circunstancias del mercado que, atendiendo a esos llamados de buen diseño y los precios, confías en que pueda empezar una nueva racha para Hernán Zajar, revitalizando las líneas que están dormidas, porque existe la demanda.

AZ: Para mí, sí hay demanda. Tenemos que tener un producto con características extraordinarias. Mucha gente dice que no importa la calidad, pero no la voy a sacrificar. No me digan que tengo que vender cualquier cosa. Y la línea de Hernán Zajar es atemporal. Tengo que sacar dos colecciones al año, pero al mes, dependiendo del consumo, debo hacer unos recambios de vitrina, de propuesta de moda. Mira este blusón en una tela muy fluida, en chifón y cambio el color a la tendencia. Cogí diseños con colecciones anteriores, y las saco al retail. Van a haber 7 productos por tienda. El 70% del producto que va a estar en al tienda va a ser de máximo 700.000 pesos y el 20% 850.000 pesos. Xuss pantalón con chaqueta son 500.000, pero yo me vuelvo el aspiracional de su tienda. Hago pequeñas ediciones. Ahora se están usando mucho los enterizos, puedo no hacerle la bota así, pero tengo el patrón, tengo los prints, les cambio el fondo. Tengo de aquí a marzo.

RAH: La estructura de la compañía de Hernán Zajar, cuánto empleo directo genera.

AZ: Aquí somos 15 personas. Indirecto cualquier cantidad, los de joyería, los de macramé, croché, los que estampan, contratamos sublimación. Estoy trabajando sobre una nueva propuesta para manejar el control de la silueta de la mujer, sin que usen faja. Hay una oportunidad buenísima. Esto da control pero se siente agradable y es prenda exterior. Son dos telas. Primero, comprar a un proveedor una tela y a otro otra, la tengo que mandar a teñir por dentro y por fuera sublimamos, y fusionamos. Para el pret-a-porter me funciona con 2 millones. Si quiero que llegue a la base de la pirámide, espero que llegue en 900.000 pesos, de pronto no le meto la que más controla.

RAH: ¿Con quién están manejando la investigación y desarrollo?

AZ: Aquí, en este taller, comenzamos a armar el prototipo. Cuando eso está, los proveedores me dan la prenda completa, se encargan de industrializar el proceso. Es una taller acá cerca. Me asesoran para llegar a un acuerdo de qué es lo que más conviene. El proceso es costoso, pero si no generas volúmen. Lo llevo a dar consejos de moda.

RAH:¿Hernán es disciplinado en esas cosas?

AZ: Sí, es de trabajar. Me avergüenzo porque tengo familia, me gusta llevar a mis hijos a sus partidos, sus cumpleaños, y Hernán sigue trabajando. Pero también tengo mi propio estilo de vida. Quiero adorar y honrar a mis hijos y mi mujer. Ahora va para Armenia, al unicentro, va a hacer una especie de desafío fashionista, personal shopper. El centro comercial ha juntado 10 clientas que se ganaron el cupo. Pero hay una convocatoria con 300 sillas, y Hernán se para en una tarima con sonido, audio, video y hace una exposición de moda. Habla de las siluetas y les conviene esto. Son 45 minutos. Y a las 10 mujeres el centro comercial les tiene bonos. Ellas compran las pintas y vuelven y Hernán elige la que se ganó el concurso. Ya lo he hecho tres veces. Vendo ropa, pero también una charla de Hernán. Me dices acompáñame a vender máquinas de estética y te cobro tanto y allá a Hernán. Yo no vendo solo moda, vendo la  imagen de Hernán, el talento de Hernán y la marca. No es solamente ropa, es también que hay cosas que se pueden transmitir. Tenemos un programa con la Secretaría de Desarrollo Económico y la Universidad Sergio Arboleda y a 86 empresarios el semestre pasado les hicimos capacitaciones. Son buenos en confección, en zapatos, pero no saben de moda. Les enseñamos patronaje, moda, reconocimiento textil, y que vayan y conquisten en el mundo.

HZ: Emprendimiento. Aquí el hacemos lo que quiera. Usted se monta en este bus y va con nosotros a la que sea.

RAH: ¿Hernán, qué rol se está gozando más?

HZ: Todo, toca, porque hay que estar reinventando cada rato.

AZ: Acá el desperdicio es poco, porque los retazos o vuelven algo para venderlo en 30.000 pesos.

  

 

 

 

 

 

 

 

Diciembre

14

2017

Calendario MODA EN COLOMBIA

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

FERIAS DE ARTE (Bogotá): 26 al 29 de OCTUBRE

EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

La Vida Animada
chanel
Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

Maestros ancestrales 2017

La revista Fucsia, Artesanías de Colombia y el INALDE se unieron este año para la iniciativa "Maestros ancestrales". En esta, algunas marcas locales como Isabel Henao, Aldea, MAZ interactuaron y co-crearon cápsulas con la comunidad wounaan, wounaan pour y embera.


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MAZ

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ISABEL HENAO

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CAROLINA SEPÚLVEDA

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