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La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

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El cumare proviene de un árbol de la región amazónica en Colombia. Muy preciado por su resistencia, es objeto de estudio en la Universidad Jorge Tadeo Lozano con miras a desarrollar nanotecnología aplicada a esta fibra vegetal para crear un nuevo textil.

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La ilustradora colombiana Amalia Restrepo muestra con su serie de animales que lucen accesorios en qué consiste la banalidad o la inmensa astucia del mundo de la moda.

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EL LÍO DEL BOGOTÁ FASHION WEEK

Publicado 2016-05-20 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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El desfile del colectivo GRIS no pudo llevarse a cabo como estaba planeado en el BFW 2016.

La segunda edición de la semana de la moda en Bogotá finalizó de manera abrupta. Quince diseñadores independientes colombianos, un invitado internacional y un nutrido público demostraron la relevancia del sector. Sin embargo, el resultado final refleja la realidad de una industria nacional que requiere mayor profesionalismo y compromiso.

Es sabido que las buenas intenciones no bastan para llevar a puerto iniciativas, ya sean pequeñas o grandes. La del Bogotá Fashion Week puede ser catalogada en el segundo grupo. Esta ciudad que tuvo Bogotá Fashion en la década de los noventa, Círculo de la Moda a principios del siglo XXI y, desde 2015, la nueva iniciativa llamada Bogotá Fashion Week demanda una atención creciente para el sector de la moda.

Las cifras de consumo de vestuario que ofrecen las mediciones de la compañía Raddar son contundentes en su más reciente reporte del mes de abril de 2016: Bogotá representa el mayor punto de venta de moda en el país con un 36.3%, seguido de Medellín con un 10.1% y Cali con un 5.1%. “Es un crecimiento vegetativo, sin embargo, en alza y que obedece al crecimiento de la población en la ciudad. El aumento del precio de alimentos en este primer semestre hizo que la gente comprara menos ropa. Esperamos recuperación en la segunda mitad de año” analiza Juan Diego Becerra, presidente de Raddar.

En este contexto de cifras y teniendo en cuenta que el mayor número de diseñadores independientes y locales comerciales destinados a la moda se encuentran ubicados en Bogotá, es sensato declarar que la ciudad es un punto idóneo para contar con una semana de la moda como sucede en las principales capitales del mundo. Medellín interpretó el poder de la industria de vestuario a la perfección y desde finales de los años 80, Alicia Mejía lideró Inexmoda y sus grandes eventos de impacto continental: Colombiamoda y Colombiatex que, desde 2008 preside exitosamente Carlos Eduardo Botero.

Bogotá, tras ensayo, prueba y error, demostró esta semana que todavía está en periodo de entrenamiento. ¿Por qué la ciudad no puede tener un evento a la altura de sus necesidades? La pregunta pasa de boca en boca. Diseñadores, compradores, empresarios, expertos en producción de eventos, periodistas e industriales parecen no hallar la respuesta.

La segunda edición del Bogotá Fashion Week se llevó a cabo desde el 17 hasta el 20 de mayo de 2016 y dispuso pasarelas en el Museo Nacional, Museo del Chicó y terminal internacional del aeropuerto El Dorado para mostrar el buen nivel de las marcas de moda nacionales. “Esta versión ha tenido un costo de $3 mil millones de pesos para la compañía Bogotá Fashion Week SAS de la cual son socios la compañía Creare y tres socios, a título individual, de su junta directiva” afirma Paula Peña, directora del evento. Sin embargo, un cúmulo de errores asociados con la producción, la planeación y el espíritu del evento estallaron el jueves 19 de mayo en el desfile de clausura del evento.

El turno de pasarela era para el colectivo GRIS que reúne a cuatro marcas reconocidas de diseño independiente en la ciudad: Julieta Suárez, A New Cross, Laura Laurens y Manuela Alvarez –MAZ-. “No firmamos ningún papel. Sucedieron cosas que no se habían pactado” dijeron.

El infortunio inició en la sala de maquillaje y peinado donde cinco presentadoras de televisión de RCN que debían ejercer rol de modelos en la pasarela de GRIS se resistieron a aceptar las indicaciones de estilismo que requerían los diseñadores. Nadie de la organización tomó una voz firme para aclarar el asunto y los ánimos se encresparon. Al inicio del desfile (programado para las 9.00 p.m. y que inició a las 10.45 p.m.), la directora del BFW resolvió decir unas palabras ante el público mientras grababan las cámaras de televisión que transmitían el desfile anunciando los patrocinadores y el talante de “moda democrática” del evento. Un aspecto no pactado con los diseñadores previamente. Acto extraño en una semana de la moda donde los desfiles deben sucederse uno tras otro, en silencioso respeto por las marcas que se presentan. Las modelos no contaban con lugares adecuados donde sentarse ni agua siquiera para consumir.

“Pecamos por no retirarnos a tiempo cuando vimos que la producción era caótica. Nunca supimos quién hacía qué en la organización. Sentí que la falta de coordinación reflejaba falta de respeto por nuestro trabajo de diseñadores” relata entre lágrimas la empresaria Laura Laurens de GRIS que factura al año 700 millones de pesos por la venta de su reconocida línea de vestuario.

El video que dio comienzo al desfile mostró el páramo de Chingaza, su niebla y humedad. Un anticipo –visto en retrospectiva- de la tormenta que se avecinaba y que nadie calculó a tiempo. La pasarela debía estar cubierta por una tela negra –decisión del colectivo GRIS para mostrar su trabajo-. Sin embargo, alguien no identificado jalonó la tela en pleno desfile y casi hace caer a la primera modelo. Se detuvo la pasarela. Nadie del BFW dio indicaciones precisas públicas de qué se debía hacer para superar el incidente. Se reinició la secuencia, ya con la tela puesta en su lugar, pero cuando apenas el modelo número diez (de las 30 salidas previstas) caminaba por el lugar ante un público cada vez más inquieto, la música desapareció. “Tenemos tres plantas. Y nos falló la de sonido” me explicó horas más tarde abatida Peña aunque nunca se dio esa explicación al público. La dificultad técnica (imprevisible, de acuerdo) sin embargo no estuvo acompañada de ninguna intervención oficial -salvo un escueto comunicado emitido horas más tarde, de madrugada- y los modelos recibieron la indicación por parte de GRIS de desfilar en medio del silencio. Una secuencia magnífica del talento vanguardista de sus creadores que ya exportan sus piezas a más de veinte ciudades del mundo.

Los asistentes reconocieron la calidad de la propuesta y aplaudieron pero la situación se volvió inmanejable y finalmente los modelos desaparecieron por el agujero negro del backstage. Allá fue Troya. Desconsuelo y desconcierto para diseñadores y personal de apoyo. Nadie del BFW aclarando lo sucedido. El público, afuera, no sabía qué hacer. Invadían la pasarela. Aguardaban no se sabía qué. “Vine de Cali a ver este desfile y pagué mi boleta de $120.000 pesos. Qué lástima” lamentaba Marisol Valdés (19 años, estudiante de diseño de moda). El coctel resultó cancelado también. “No vendimos casi boletas. Entregamos casi todas en donación, por cortesía” reconoce Paula Peña. Desde el desfile inaugural el martes 17 con la diseñadora Amelia Toro en el Museo Nacional fue evidente esta situación. Más asistentes que sillas disponibles y un equipo de relaciones públicas infortunadamente desbordado por el “sobrecupo”.

Las redes sociales se hicieron eco del conjunto de sucesos que empañaron esta segunda edición del BFW. "Sentaban a la farándula en vez de a las personas como uno. Y eso que yo tenía boleta VIP. Fue insólito, repitieron el desfile de Isabel Henao con el argumento que había tanta gente que todos no habían podido verlo. No entiendo cómo los damnificados de sobrevender las boletas terminan siendo las personas que llegamos cumplidas al desfile que está programado" escribió @marvilla55 en su cuenta de Instagram

“Sigo apoyando las ferias de moda colombiana. Creo en estos espacios pero hay que hacer un balance y saber lo que se debe mejorar. Estaría dispuesto a participar otra vez siempre y cuando nos veamos respaldados por documentos legales que precisen claramente lo pactado con los organizadores. “Papelitos hablan, decía mi padre” Debí hacerle caso” recuerda el experimentado Diego Guarnizo. El diseñador presentó con la también veterana María Luisa Ortiz su exitosa colección SOY en la que invirtieron casi 100 millones de pesos de recursos propios.

Por su parte, una diseñadora joven que apenas lleva tres años en el mercado e invirtió 15 millones de pesos como Isabel Caviedes apunta “a mí me incluyeron los niños desfilando antes que mi pasarela y eso no estaba pactado. Fue divino pero raro porque esa presentación de la marca Señorita Lemoniez estaba programada para presentarse en el aeropuerto. Mi desfile estaba programado a las 5.00 p.m. e inició una hora más tarde. En lo demás me fue bien”. 

Le consulté al diseñador Jorge Duque, ajeno a esta trifulca, su percepción sobre lo ocurrido y esto contestó: “han sido días extraños para todos. Bogotá en fashion week y la ciudad colapsada y consternada por cuenta de las protestas de comerciantes de moda que están siendo devorados por el mercado chino”.

Efectivamente quedan muchos temas por resolver. Pero hay que empezar por hablar sobre esto claramente.

Este artículo fue publicado en la edición impresa de El Espectador, sábado 21 de mayo de 2016.

Fotos exclusivas para SillaVerde de PATRICIA CASTELLANOS DE BURÉN, directora creativa PCB FOTO.

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Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 25 al 27 de JULIO

ECOSISTEMA ARTE (Bogotá): 1 y 2 de SEPTIEMBRE

CALI EXPOSHOW (Cali): 20 al 23 de SEPTIEMBRE

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

FERIAS DE ARTE (Bogotá): 26 al 29 de OCTUBRE

EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

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Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

SYLVIA ANDRADE

Formada en París, Sylvia Andrade (Bogotá, 1979) ha hecho de la sastrería clásica la identidad de sus colecciones. Experimental, vanguardista y al tiempo tradicional. El estilo de la empresaria detrás de la marca SYA se abre espacio desde Número Tres, el multimarca que comparte en Bogotá con Julieta Suárez y Laura Laurens.

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