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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Hilos que hablan solos

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"DRESS UP" DE AMAAALIA

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Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA.

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¿Cómo se relacionan la moda y el arte?

Publicado 2017-10-21 02:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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La última mesa de MODA 360 2017 reunió a tres personajes de primera línea que trazaron los hilos entre la moda y el arte.

“Una obra de arte es un objeto que existe como tal sólo porque la sociedad cree que lo es y lo reconoce como arte”, escribió el teórico francés Pierre Bourdieu. Es por eso que en la última mesa del ciclo de 2017 de MODA 360: Comprometidos con una industria sostenible, decidimos entablar una conversación al respecto de las qué se reconoce  moda o como arte y las relaciones que hay entre entre estos conceptos. Los objetivos que  diferencian entonces a la moda y el arte; y  los hilos que se han tendido en la historia desde la inspiración, el intercambio o la crítica entre uno y otro son algunas de las maneras cómo estas dos disciplinas se han relacionado. Ejemplos como el de la obra de la artista  Cecil Beaton, que tomó fotos con las piezas de Pollock;  o las creaciones de Schiaparelli, ilustran estas posibilidades.

Para discutir al respecto, invitamos a tres personajes de primera línea que ocupan cada uno un rol distinto en la red de conexiones entre estas dos industrias creativas: Carlos Polite –director creativo y fundador de su marca homónima–; Ana González Rojas –arquitecta, fotógrafa y artista–; y Juan José Cadavid–diseñador gráfico y director de pensamiento creativo de la Colegiatura de Medellín_.

Ellos conversaron con Rocio Arias Hofman, directora de contenidos de MODA 360 –fundadora de la compañía SillaVerde y editora de la revista sobre modawww.sentadaensusillaverde.com–  en la Cámara de Comercio de Bogotá (sede Salitre) el miércoles 18 de octubre de 2017.  Estos fueron los principales temas que se debatieron y las intervenciones más relevantes de las participantes en la mesa redonda:

 1.    ¿Qué es la belleza?

Ana González Rojas–ANG–: No creo en la sacralidad del arte o de la belleza. Lo sagrado ahí está más en el momento, en la intuición, en lo que sientes cuando ves una obra, un vestido o un paisaje y tienes lo que llaman el aha moment, que te quita el aliento. Eso es más sagrado que el concepto de arte o de belleza per sé. Y eso es lo que he tratado de buscar. Que buscando haya encontrado situaciones estéticas que las personas encuentren más eco que en otras, bien. Pero sí me he encontrado momentos en que me siento atraída por un evento científico. Por ejemplo, llevaba dos años trabajando con un amigo científico que solo investiga abejas: las euglossa. Estas solo están en zonas tropicales como Colombia y Ecuador. Y esta abeja es hermosísima.

La serie Mutum nace entonces de esta euglossa que es una abeja macho que se perfuma de la orquídea góngora, que también está en Colombia (en el Chocó), en Ecuador, y Costa Rica. Y muchos científicos en el mundo estudian cómo se relacionan en un  fenómeno que se llama el mutualismo, por eso esta serie se llama Mutum, que en latín quiere decir mutualismo: es esa relación perfecta y equilibrada que hay entre dos especies. Es un equilibrio opuesto a la depredación o el desplazamiento en Colombia, que la gente casi que sale corriendo por un agente depredador. Y el mutualismo es una agente en la naturaleza que lleva más de veinte millones de años. Esa belleza del momento en que la abeja macho se perfuma de la flor, y el abejo euglossa macho que más perfumado esté, el más viajado, es el que atrae la hembra, eso es un evento que está siendo estudiado macroscópicamente, pero que es hermoso. Y es un momento de aha. Esto hay que contárselo al mundo, el amigo científico Santiago no sale de su laboratorio en Harvard, pero cuando me cuenta eso, puedo hacer relaciones entre el mutualismo y la lección que no está dando la naturaleza. Eso es belleza también para mí. Trato de volverlo en algo más romántico o simbólico y empiezan a salir las obras que tienen que ver con el equilibrio. Para mí sí es importante no ver la belleza solo en lo estético, sino también en eventos que te den inspiración.

Carlos polite –CP–:  La belleza para mí está en quien la mira. Pueden existir muchos tipos de belleza y de planteamientos con respecto a esta. A veces hasta la fealdad contiene mucha belleza. Es una simbiosis.

Juan José Cadavid–JJC–: Mi concepción de la belleza tiene que ver con  el  título robado de una propuesta de un nadaísta de la ciudad de Medellín que se llamó Amílcar Osorio poeta, artista visual, dandi. Fue un personaje que hizo de su vida una obra y que lo que estaba buscando era esto: ¿cómo hacer la obra de arte total?, ¿cómo lograr una percepción que no estuviese limitada por las disciplinas, por las categorías del arte? Y generó una cosa muy interesante que no ha sido estudiada en suficiencia. Que la percepción de la belleza y la vida misma están unidas en el nadaísmo desde su negatividad. Eso de alguna forma da respuesta a la idea que tengo de la belleza de que es una construcción ficticia que nos inventamos día a día. Aunque también hay unas estructuras de poder que empiezan a generar y distribuir unos ideales de belleza que terminamos consumiendo y aceptando como verdaderos. Es la idea de que hay que decirle sí a todo, todo es válido, toda esta circulación mediática que nos impide determinar qué no queremos para nosotros. Es como si por el simple hecho de estar publicado algo es verdadero, bello o importante. Necesariamente no es así. La construcción de belleza también pasa por una propuesta del poder que en nuestras áreas está ostentado por editores, curadores, críticos y mercaderes, que determinan qué es arte o que no es arte, qué es bello o qué no es bello, qué es comercial y qué no es comercial. Y el resto caemos en la trampa de creernos eso. Creemos  que tenemos  criterio, que somos independientes, autónomos, individuos conscientes de nuestros gustos e inclinaciones, pero estamos tan sumergidos en esa sociedad que se nos hace muy difícil sustraernos de ella.

2. Sobre la interdisciplinariedad como base para la innovación en el arte y la moda.


CP: Mi idea siempre ha sido involucrar el arte dentro de la producción de moda.  Por eso, en el 2012 creamos un apartado que se llama el Polite Experience, que la idea es involucrar artistas en las colecciones. Una vez terminada la colección, este artista dentro de su lenguaje hace una reinterpretación de Polite desde su perspectiva con toda la libertad. Hicimos muchos ejercicios con artistas y colectivos. Ha sido muy interesante porque es otra lectura. En el 2013, diseñé una colección que hablaba sobre la muerte de la imagen. Lo que hice fue capturar el ruido que produce la televisión cuando se queda sin imagen, y llevarlas a los prints de la colección. Entonces cuando hablamos con el colectivo, ellos querían retomar la fotografía post mortem y llevarlo al terreno actual.   Esas vivencias me hacen entender que el mundo pasa por lo interdisciplinario y que aislarse es un error muy grande. Hoy más que nunca tenemos que colaborar. Y no se trata de  trabajar solo con los  creativos,  o con otras artes, también debemos tender puentes con  la ciencia o las investigaciones sobre el textil nos van a dar la moda del siglo XXI. Creo que todavía estamos apegados a las estructuras del siglo XX y cómo se concibió la moda en esa época. Pero siento que el discurso intelectual de la moda del siglo XXI apenas se está gestando. A lo mejor en unos veinte o treinta años podamos leer una evolución más grande y entender hacia dónde va la moda de este siglo.

3. Encuentros y desencuentros entre el arte y la moda

CP: Creo que primero hay que establecer una diferencia entre el diseñador de moda y un artista que hace moda. Mientras el diseñador está preocupado por la construcción, la elaboración de un objeto cuya finalidad es el vestido de un individuo, uno como artista aborda el tema de forma diferente porque hay otro tipo de necesidades que no son solo comerciales. Hay una necesidad interna y creativa. Entonces, a la hora de comunicar, es una construcción de pensamiento a través de  un objeto que, en este caso, es el vestuario. Y no solo eso, sino todo lo que conlleva construir una marca, una firma: hablo de los lenguajes visuales. Cuando uno empieza a construir un lenguaje, no solo tiene que ver con la estructura de unas piezas determinadas, sino con la forma cómo las comunicas. Entonces, lo que hago es una construcción no solo de forma tridimensional para una finalidad del vestir, sino que además de eso hay una construcción de pensamiento a través de la forma como uno comunica.

También creo que han cambiado muchas cosas respecto al arte. Hoy en día se ha convertido en objetos de decoración. En las ferias hay gente muy buena, pero también hay gente muy deficiente que sigue lo que se está vendiendo, lo que está de moda. Y al final los artistas también sucumben en ese terreno. En la moda hay diseñadores que hacen prendas solo con una finalidad comercial. Y habemos otros que hacemos una simbiosis entre lo creativo y lo comercial. Contar algo, una necesidad que va más allá del mero vestir, o de la satisfacción de la vanidad de los individuos.  Yo retomo elementos de la historia del vestuario y de la historia pictórica. Por ejemplo en este caso estamos hablando de la moda de la corte del rey sol con el tema de las capas. Pero cómo llevar un lenguaje de otro siglo a uno contemporáneo y convertirlo en algo que, en un principio puede parecer exagerado, pero que si luego desestructuras las prendas, ves que es un pantalón de terciopelo, una camisa y una capa superpuesta. Lo valioso de este trabajo es cómo articulas las herramientas para convertirlo en algo que visualmente tenga fuerza, pero que si sueltas las piezas la lectura es totalmente diferente porque se convierte en un objeto portable y comercial. Creo que el ejercicio de la moda del siglo XXI es uno más de estilo que de estructura. El siglo XX nos dio una cantidad de discursos estructurales: diseñadores como Balenciaga, Dior, Chanel, nos hicieron replantear el tema del vestir como elemento liberador o no liberador. Pero creo que la estructura del siglo XXI pasa un poco más por el ejercicio de cómo llevamos las prendas. Y es ahí donde entra a participar el tema del individuo como reafirmación de las posibilidades infinitas que puede llegar a tener una prenda a la hora de portarla. Es como un ejercicio que hice cuando estudiaba Bellas Artes: pintábamos un bodegón y cada uno tenía en frente los objetos, pero la perspectiva desde dónde estés es diferente. Con las prendas pasa igual, yo podría poneros una americana negra y que cada uno buscara una lectura de cómo llevarla.

JJC: Creo que la imitación es una característica fundamental de la moda y también del arte. Digamos que los elementos que llevan a generar unos límites entre esos dos conceptos y prácticas humanas no son el origen o el método, sino la función social que cumplen, la forma en que circulan socialmente, más que si imitan, si es un asunto de mímesis o de metáfora. Es una cuestión de aplicación, de lógica de instalación política en el mundo. Tienen unos objetivos políticos distintos: mientras que la moda responde a unas lógicas del mercado; el arte, aunque tiene su mercado, se instala en él para criticarlo o subvertirlo. Esas son las dos posiciones que se pueden dar entre una y otra de estas miradas. La idea del arte puede ser o no mimética y la moda también puede ser o no mimética. Esta puede no fundamentarse en la mímesis de la naturaleza, sino que puede surgir de unas especulaciones oníricas, irracionales. Pero su función es otra.

Yo plantearía la pregunta de si un artista hace moda o más bien hace arte con la moda. Que es el caso de Vanessa Beecroft. Ella no está en función de las dinámicas de la moda, sino que las usa como material plástico para expresarse, como material experiencial y relacional. Ahí hay una diferencia sutil, pero que me parece importante. En términos de hasta dónde ese diseñador de moda insertado en el diseño de moda hace arte,  ¿no se convierte en un artista que hace arte con elementos del vestuario?,  ¿O es un diseñador que está en función de la industria de la moda? Esta diferencia se enmarca con el ejemplo de Vanessa Beecroft porque ella de alguna forma sí utiliza todos los canales e incluso a los diseñadores mismos como parte de su obra.

Además, diría que la moda y el arte que están separados como la orquídea está separada de la euglossa. Pero eso no necesariamente implica que no se relacionen. Es decir, entre ellos existe un mutualismo, un diálogo. Ellos se utilizan mutuamente en función de sus objetivos. Siento que sí son dos asuntos que tienen sus límites pero son permeables, se expanden, son porosos, permiten ser atravesados, pero mantienen su independencia, esa línea que los hace distintos. A mí me gusta mucho el concepto de encuentro, hay uno en el que dialogan el arte y la moda permanentemente. Surgen de ese encuentro experiencias y propuestas como las de Carlos Polite, Beecroft y distintos artistas dedicados al arte, diseñadores que hacen diseño y se inspiran en el arte, diseñadores que hacen arte o que son artistas y que utilizan como sustrato el objeto vestimentario para hacer arte. Ahí hay una serie de combinaciones posibles.

4. ¿Qué rol cumple lo cotidiano en el arte y la moda?

AGR: Esta obra se llama Liberi que quiere decir en latín niños, pero también tiene una connotación que habla de la libertad, es un ejemplo de ello. Puntualmente esta obra es un video que hago con una niña desplazada del chocó que está en Bogotá. A ella la conocí en el 2009 o 2010. Su mamá fue desplazada por temas de minería y de violencia,  llegó a Bogotá a trabajar como empleada doméstica y la niña se tuvo que quedar en su casa encerrada. Pasó de vivir en una selva, al lado de la naturaleza a las afueras de Quibdó a vivir en una casa, en un cuarto, con sus otros dos hermanos. Ella se llama Yizeth y ha sido una gran inspiración para mí. Una de las cosas que más me tocó en los últimos años fueron los vestidos de estas niñas, que son con los que a ellas las bautizan ya grandes. Y de las pocas cosas que ellas sacan de su casa cuando les toca irse en desplazamiento forzado es ese vestido blanco dominguero, de ceremonia. Es un vestido con el que viajan y llegan a Bogotá muchas de ellas. Este ha hecho parte de mí desde mi infancia. Siempre me he obsesionado con el vestido y la obsesión encontró un camino cuando empecé a trabajar con los desplazados en Bogotá hace quince años y encontré que uno de los hilos conductores es ese vestido de fiesta que les recuerda sus historias en su lugar de origen. Esa es la historia que trato de expresar con diferentes técnicas: lo hago en porcelana, lo bordo, cojo los mismos vestidos y les dibujo las selva de dónde vienen ellas. Para mí como artista si creo que hay una diferencia entre cuando se hace algo con ciertas habilidades técnicas a cuando se hace eso con un concepto o una historia que contar detrás. Eso puede llegar a estimular cambio en la sociedad.

Por ejemplo el tema de la minería del oro en Colombia, mucha gente no se da cuenta cuando se pone un anillo de oro de dónde viene, quién lo sacó, por qué, qué grupos los están sacando y de qué manera se están deforestando nuestros bosques tropicales. Es un tema que me importa mucho. De hecho estoy haciendo unas joyas casi que de tamaño imponible como una burla de que queramos todavía ponernos cosas que vienen de socavar nuestros bosques. Hay que pensar en el tema del oro reciclado, de la minería artesanal de batea. Replantearnos esa artesanía. 

JJC: Diría que ahí hay una cosa muy importante en Liberi y es que da cuenta de lo que Hal Foster denomina el artista como el etnólogo o antropólogo. Como aquel que no simplemente da cuenta de una relación bella o decorativa, sino que es capaz de contar una historia, de construir una narrativa, de repensarla, de reconstruirla, de mostrarla de otra forma, desde la razón y la sensibilidad para generar relaciones. La idea de la estética relacional del teórico francés Bourdieu también se hace presente en la obra que acabamos de ver porque genera una relación simbólica, conceptual frente a la propuesta que estamos viendo, que implica una decodificación. Eso mismo pasa con los diseñadores y por eso insisto que el origen no es lo más importante, sino el objetivo que se trazan esas dos disciplinas.

CP: Creo que la creatividad está en todas partes. Al fin y al cabo uno es un personaje ecléctico, absorbe información de todas partes: sea en las redes, en al calle, sentado en un restaurante, viendo un atardecer, viendo una exposición. La realidad está ahí, lo importante es tu capacidad de interpretarla, de reconvertir lo que estás viendo.  Esta pieza que tenemos en el maniquí, parte de una exposición que vi en Lisboa sobre el arte boro, que es una técnica empleada desde el siglo XVII hasta el XIX por los campesinos japoneses. Cómo no tenían dinero cogían el cañamo, lo teñían de índigo, y a partir de retales construían sus kimonos, porque no tenían para comprar metraje o kimono de seda. Curiosamente el momento en que veo esa exposición me pareció muy interesante retomar eso y reconvertirlo en un lenguaje más contemporáneo. Tiene mucho que ver con la infinitud de cosas que ves. Y hay mil historias con respecto a de dónde viene algo. También creo que dentro del proceso creador siempre tiene que haber, por lo menos en mi caso, un porqué para todo. Nada está puesto ahí al azar. Todo tiene un contenido dentro de ese hilo conductor.

5. ¿Pueden la moda y arte tener un impacto en nuestra sociedad?

JJC: Diría que en principio la idea de la moda y el arte no es llegarle a un público especializado sino a uno general. No percibo el arte de élite, excluyente para algunos expertos en la materia. Porque eso sería restringir y limitar las posibilidades expresivas y sensibles del ser humano. Lo mismo pasa con la moda, esta no puede ser solo para algunos, debe permitir que todos podamos leernos en ella y transformarla de acuerdo a nuestra individualidad y desde allí reconstruirla y ser nosotros la moda, ser nosotros el arte. Porque el arte y la moda no son eso que hay allá, la moda es lo que nosotros hacemos con ella y el arte es lo que nosotros hacemos con él. Es un asunto de apropiación y de entender que no somos consumidores. La era de aquellos que solo recibían información ya pasó. Esos seres humanos que están interactuando con la moda y el arte lo transforman día a día, son interlocutores, agentes que intervienen en la construcción del arte, no solo desde la inspiración, sino la recepción. El asunto de la recepción es parte de la obra misma y el proceso de diseño. No es una cosa que se da después. Cuando compro o cuando me vistoestoy completando el diseño que propuso el creador. Jean Luc Godard tiene una frase que es: “Si una espectador me dice ‘el film que me vi es malo’, le digo ‘la culpa es tuya porque qué hiciste para que el diálogo fuera bueno’”.

AGN:  Precisamente es en lo que me rodea es donde encuentro la inspiración, no me sale un día en el taller pensando, está en los desplazados, en los artesanos, en una niña que llega vendiendo frutas, en un señor que está vendiendo canastas en la esquina. Ahí veo todo el potencial. Lo que más me entristece es que ellos no se dan cuenta. Uno a veces ve tanta belleza en una persona tan sencilla, pero ellos no se dan cuenta de ella. De alguna manera la obra trata de despertar, de abrir los ojos, porque todos tenemos un cuento que contar. Creemos que son otros los que tienen que contar o nuestra historia o historias de los demás.

6. Sobre lo femenino

AGR: Exacto, y ahí entro en un gran tema que trata mi obra del empoderamiento de lo femenino. No visto de lo que es mujer u hombre, sino de cómo el tema femenino ha estado adormecido en muchos espacios y cómo trato de empoderar ese lado instintivo, no racional a través de las obras. Es dejar de racionalizar y entender todo de una manera mental y no darle tanta importancia en ese momento a la filosofía y a las palabras, sino más a lo que se siente. Esa parte femenina, más no feminista, ni de mujer, sino una sensibilidad.

CP: Cuando planteo la forma en que quiero comunicar a través del vestuario, creo que me siento liberado porque no parto de pensar a quién debo gustar. Todo el filtro de la mujer Polite pasar por el filtro de lo que a mí me gusta. En este momento puedo decir que tengo la libertad de hacer o de plantear estructuras o lenguajes visuales desde la libertad que me permite mi trabajo. Por eso cuando reflexiono sobre el tema del vestuario, lo hago más desde el ámbito sociológico o desde la necesidad de I am an individual. Entonces lo que quiero es buscar un lenguaje personal. Algo que cuando la gente lo vea reconozca que eso pertenece algo, tiene un ADN determinado, eso como firma hoy en día es fundamental. Porque vivimos en un capitalismo comunista, nos hablan de la libertad de escoger, pero creo que eso no existe. Porque más que nunca el tema de la democratización de la moda ha hecho que de cierta manera nos uniformemos. Son grandes tiendas que proveen de vestuario a muchísima gente, lo que hace que las propuestas si vas a París, Londres, Nueva York o Bogotá, sean muy parecidas porque la oferta que tienen las tiendas es casi la misma para todos. Posiblemente antes cuando los negocios eran más locales había esa variedad de lo local. Al final estamos pasando por una mega globalización que hace que de cierta manera nos homogeneicemos y nos comportemos como indica la sociedad. Entonces de repente si alguien viste diferente o utiliza un lenguaje distinto para comunicarse visualmente es señalado. Es ese miedo a que nos señalen. Y de cierta manera mi forma de comunicar en el vestuario es perder el miedo a ser señalado, es saber que el poder lo tienes tú y que ese empoderamiento viene del interior, no del exterior. Normalmente lo que hago es coger muchas herramientas, muchos lenguajes, en este caso he hecho una deconstrucción de la ruana colombiana, pero está acompañada por un arnés. En este caso partía de una reflexión de un cuadro de Jean-François Millet, Las espigadoras, y más que todo de la reflexión que hacía él de lo que estaba sucediendo con el ser humano en su tiempo: por un lado está el campesino que contrasta con el proceso que está viviendo de industrialización donde hay una degradación del individuo. Porque estos procesos llevaron a prácticas casi que de esclavitud, la ciudad era más difícil. Entonces la ruana representa el elemento campesino, pero el arnés es algo más de ciudad. Es cómo cojo dos elementos totalmente opuestos y los uno, a partir de una reflexión y una necesidad de hablar de algo interno.

Yo creo en la apropiación. Nunca espero que ninguna mujer vista exactamente como  propongo una estructura. Lo más interesante de hacer moda es cuando ves a una clienta con una prenda tuya y hace una lectura que tú no habías planteado. Mucha gente me pregunta ‘¿cuál es la mujer Polite?’ y mi respuesta es que mujer Polite no existe, cualquiera que tome una prenda y decida apropiarse de ella puede serlo. Hay muchas siluetas, estructuras. Visto mujeres desde XXLL y otras con tallas muy pequeñas y siguen siendo Polite.

Yo diseño ropa de mujer, y siempre me ha llamado la atención. Vengo de un matriarcado, he estado toda mi vida rodeado de mujeres con las que siempre he trabajado. Entonces, las frustraciones de una mujer las ves de una manera diferente cuando estás rodeado de ellas. Te vuelves más sensible a sus necesidades, al tema del empoderamiento necesario desde los cincuentas, los sesentas y los ochentas cuando la mujer se viste de hombre para demostrar que es igual, y luego los noventas cuando se retoma el vestido. Porque la mujer de repente siente que su mayor fortaleza es su feminidad, que no necesita ser un hombre para demostrar que es una igual, que es un individuo. Que no es una cuestión de género, sino de individuos con capacidades iguales.

6. En respuesta a una petición del público de una frase de motivación de Carlos Polite

CP:  Para mí lo importante es siempre perseguir tus sueños. Creo que la vida está llena de obstáculos, de momentos de incertidumbre, pero  si uno cree en uno mismo, en lo que uno quiere hacer, al final tiene que salir. Siempre he creído en una moda ética, porque creo que la ética debe estar por encima de la estética. En el momento en que la estética queda arriba y la ética abajo, hay una descompensación de la balanza. Eso es muy importante entenderlo en una sociedad que consume imágenes rápido, pero no ahonda en nada. Es hora de hacer un alto y pensar qué está pasando con cada uno de nosotros, por qué debo hacer lo que los demás hacen. Es empezar a cuestionarnos a nosotros mismos y ese momento de cuestionamiento es en el que surgen otras necesidades y otros planteamientos. Creo que para la gente que sueña con algo es fundamental encontrarse a sí mismo. De ahí parte la idea de I am an individual.  Para encontrarme con otros desde lo que soy. 

CONCLUSIONES

La moda y el arte, aunque sean disciplinas creativas independientes, mantienen un diálogo –no desprovisto de tensiones– en el que se inspiran la una de la otra, se critican, se actualizan o se colaboran.

El artista que hace moda tiene algo que contar, un cuestionamiento que trasciende lo comercial. Lo mismo el artista que usa la moda como sustrato, como Ana González Rojas en el caso de Liberi o Vanessa Beecroft.

La belleza tiene varios significados posibles, pero ninguno se reduce a señalar los objetos estéticamente placenteros. Es una concepto que depende de quién mire el objeto, del contexto histórico, del territorio,  y del lugar de enunciación de quién lo usa, entre otros factores. 

Tanto la moda como el arte se benefician y se beneficiarán de ahora en adelante de trabajar con otras disciplinas, no solo plásticas o pertenecientes a las industrias creativas, sino también con las ciencias exactas.

El arte y la moda no están desligados de la realidad en la que son creados. La reflejan y algunas piezas se manifiestan frente a su estado político, social y económico. Como lo hacen las obras de Ana González Rojas al respecto de los desplazados o el estado medioambiental del país. O como lo hicieron editoriales de la difunta Franca Sozzani para Vogue Italia.

El impacto que estas dos formas de expresión pueda tener en el interlocutor depende, primero, de que no se menosprecie su rol en la construcción de la obra o la pieza; y, segundo, de que las creaciones de diseñadores y artistas tengan en cuenta tanto la ética como la estética.

Diciembre

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2017

Calendario MODA EN COLOMBIA

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

FERIAS DE ARTE (Bogotá): 26 al 29 de OCTUBRE

EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

La Vida Animada
chanel
Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

Maestros ancestrales 2017

La revista Fucsia, Artesanías de Colombia y el INALDE se unieron este año para la iniciativa "Maestros ancestrales". En esta, algunas marcas locales como Isabel Henao, Aldea, MAZ interactuaron y co-crearon cápsulas con la comunidad wounaan, wounaan pour y embera.


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ISABEL HENAO

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