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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Hilos que hablan solos

El cumare proviene de un árbol de la región amazónica en Colombia. Muy preciado por su resistencia, es objeto de estudio en la Universidad Jorge Tadeo Lozano con miras a desarrollar nanotecnología aplicada a esta fibra vegetal para crear un nuevo textil.

"DRESS UP" DE AMAAALIA

La ilustradora colombiana Amalia Restrepo muestra con su serie de animales que lucen accesorios en qué consiste la banalidad o la inmensa astucia del mundo de la moda.

CAS A PORTER

Kika Vargas y Bibi Marini abren un espacio para el diseño que revela la personalidad de las creadoras colombianas. Moda, accesorios, mobiliario y libros. En CC El Retiro, Bogotá.

Valores de SillaVerde

Esta revista digital pertenece a la compañía SillaVerde en Colombia. Cuatro colores identifican las actividades y valores de la marca: Periodismo (humo) + Moda (lila) + Economía Naranja (durazno) + Sostenibilidad (verde) Contacto: info@sillaverde.co

¡FELIZ 2017!

Con la ilustradora Amalia Restrepo nos pusimos a la tarea de crear una pieza que pueda acompañarlos de enero a diciembre de 2017. Aquí está: es la SillaVerde interpretada por @amaaalia. Es una tarjeta-calendario que pueden obtener físicamente escribiendo a info@sillaverde.co

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¿CÓMO ESTIMULAR CONSUMIDORES CONSCIENTES? / MODA 360 Mesa II 2017

Publicado 2017-03-05 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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 No es posible ser un consumidor responsable sin acceso a la información adecuada (Kate Nolan- cofundadora de Povigy)

¿Cómo comunicar esa información a los compradores y consumidores? ¿A qué tipo de contenidos necesitaría, entonces, acceder un consumidor para estar informado? ¿Cómo ser competitivo, con un producto de calidad, frente a compañías que abanderan la cantidad y los bajos precios? Estas fueron algunas de las preguntas que surgieron en el marco de la segunda mesa redonda de MODA 360, que se realizó en la Cámara de Comercio de Salitre, el 25 de mayo de 2017.

Sara Milanés –cofundadora y directora de HOPE Made in the world–; Pepa Pombo – fundadora y empresaria de su marca homónima–; Camilo Herrera –CEO de Raddar–; y Juliana Hurtado –diseñadora y empresaria de Mrs. Lovegood Atelier–; conversaron con Rocío Arias Hofman – periodista, fundadora y editora de SillaVerde– al respecto. Estos fueron algunos de los temas que abordaron:

     1. Consumo, consumidor y comprador 

Camilo Herrera –CH– : ¿Cuál es el cambio cultural más rápido y que mejor demuestra los cambios en la calidad de vida de la gente? El consumo. La forma  como la gente adapta los productos a su cotidianidad –atravesada por la identidad y las raíces que esa persona tiene– hace que el producto se transforme completamente con el uso particular que le da cada persona. Comprador es el que compra, consumidor es el que usa. Mi esposa compra pañales, mi hijo usa o consume pañales. Entonces, cuando hacen marketing, tienen que hacerlo para comprador y para consumidor, que son cosas completamente distintas.

Y, dependiendo la categoría de la que estoy hablando, el  vínculo que tiene la persona con el producto es completamente distinto. Aquí es donde surge claramente un problema de lenguaje porque es distinto ser consumidor que comprador, y  el producto que más usamos es la ropa: estamos vestidos veinte y tres horas y media diarias. Este es elemento que tiene más vínculo con la persona. Además, las razones para comprar cualquier prenda son distintas a las razones para usarla. El precio influye en la compra, no necesariamente en el uso.

      2. El rol de la educación en la estimulación de una audiencia consciente 

Juliana Hurtado –JH–: Creo que hay que educar– no hablar de la ignorancia consumidor como un defecto planeado– porque realmente no nos están educando para hacer preguntas. A mi taller llegan tanto el artesano como el cliente; eso es algo que me gusta, porque muchas veces llegan y encuentran ahí al tejedor en el telar, a la costurera que está terminando, que está pegando una etiqueta a mano.  

En ese contexto, ven que las cosas sí se están haciendo con las manos y que sí hay un ser humano detrás de cada cosa que están comprando. Una pieza como esta  tiene tres artesanos trabajando en ella: el que teje la tela, el que termina los bordes, más la bordadora. Esa información está en manos de uno como diseñador o como marca, y hay que dársela al cliente. Porque la gente está muy ocupada y no se va a estar cuestionando. Por eso creo que la información hay que darla en las narices. Hay algunos que están más metidos en el tema artesanal,  o en el tema del diseño, y que son más conscientes al momento de comprar algo; pero al consumidor que va a toda velocidad, hay que ponerle la información en las narices.

Pepa Pombo –PP– : En el caso de mi marca,  las etiquetas dicen ‘cien por ciento materia prima tal, mezcla tal’, por lo menos hay una información escrita y siento que hay que hacerla ver. Mucha gente me pregunta ‘¿oye,  esto cómo se lava?’, y esa es la oportunidad de la vida para decirles: mire la materia prima es fibra tal, no se puede lavar sino en seco, se mancha la seda, el problema de la lana es que se encoge si la metes en agua. Tú tienes una gran oportunidad de educar indirectamente,  porque a la gente que realmente le interesa una prenda –llámese por diferente o por costosa– le interesa de qué está hecha, cómo está construida. Creo que esa información podemos transmitirla, nosotros como creativos, no solamente escrita, sino explicársela al cliente. Yo siempre les he dicho que el tejido tiene memoria, que si tú lo cuelgas se deforma , que si lo enrollas vuelve a adquirir su forma. Toda esa información tú tienes la opción de dársela: no más el empaque, ‘mire guárdelo así, haga esto’. Siento que el momento de atenderlos es la oportunidad en la que nosotros podemos empezar a darles una educación y una consciencia.

Los compradores en Estados Unidos la primera pregunta que te hacen es ‘¿de qué está hecho?’. En Europa no te falla nadie que vaya a comprar algo y no te pregunte, ‘cuéntame una cosa, ¿de qué esté hecho eso?’ Y esta es la puerta que se nos abre para poder decir las cualidades de las prendas.

Por eso, yo empecé a siendo la empleada mayor, porque lo más importante es poner ojos, oídos, todo ahí. El cliente pide, exige, y eso te ayuda muchísimo. Y en cuanto a las vendedoras, ¿qué pasa con el cliente que llega y una de ellas está con el celular chateando? Se va. Hay que educarlas que así sea la llamada que sea, ‘por favor cuelguen el teléfono, haga de cuenta que no hay nada más importante que la persona que acaba de entrar’. Hay una palabra colombiana que no la dicen en ninguna parte del mundo: a sus órdenes, que es como el México mande. Eso es importantísimo, que el cliente se sienta recibido con respuestas inmediatas, rápidas y precisas de lo que quiere oír. Por ejemplo, nunca puede usted sacarle una talla S a la señora large porque se ofende. No le diga a la señora que es large –porque tampoco le gusta–, dígale ‘yo creo que este le queda bien’. 

Hay que entrenar muy humanamente a la gente como  a usted le gustaría que lo trataran.  Hay un curso maravilloso, que hago cada dos años con una colombiana, una mujer exitosísima que ha creado los mejores personajes en este país, en telenovelas, se llama Martha Bossio, y tiene un curso de ventas. Ella las entrena a las vendedoras, y es exactamente lo que estoy diciendo, en pocas palabras, pero explicándoles absolutamente todo. Cuando las clientas salen con ‘es que la paleta de color’, no le voy a decir ‘hay cosas que no van con todo lo que le han metido en la cabeza a la parte comercial’, porque hay que respetar lo que ellas creen.  Así que digo: ‘tienes toda la razón, y ¿cuál te aconsejaron?’ y me dice ‘naranja’ y veo que no hay naranja, entonces le digo, ‘también te puede venir un rosado pálido’.

CH: La industria está pasando por un cambio y  tiene que empezar a hacer una transformación que no es rápida; y a eso le suman que las empresas tienen máquinas que valen miles de millones que, hoy por hoy, no le sirven para nada y siguen atadas al proceso productivo al que estaban acostumbradas. Entonces, el consumidor está en un proceso en el que está ayudando a llevar a las marcas a una acción más consciente, pero con una trampa gigantesca: ‘ustedes como consumidores son unos hipócritas, ninguno estudia, se ponen lo que sea sin ningún problema’. Estoy vestido acá y no tengo ni la más remota idea de dónde hicieron este vestido.

Por esto, en el tema del consumo consciente, la palabra consciente es clave para el juego: ‘es que tenemos que ser conscientes de lo que no estamos haciendo, no de lo que hacemos’, parece ser el lema.  Pero cuando nos demos cuenta de eso, la fractura contra las marcas va a hacer salvaje, como le pasó a Nikeo Adidas en 2005, 2006, con el tema de china; o a Mately  Disney con la producción de plomo en China. A una cantidad de marcas les tocó ajustarse. El problema es que nos quedamos, como con cualquier realidad colombiana, discutiendo molestos en la universidad o en la sala de la casa, mientras tenemos el mismo traje puesto.

Así pues,  cuando el consumidor se da cuenta que lo engañaron, que es la única palabra que existe ahí, tiene que tomar una decisión: ‘sigo usando o no el producto’. Pero el dolor de cabeza está en si el producto está vinculado o no emocionalmente a él o a ella: si es ese saquito de sudadera roto que se pone todos los domingos o si es el ajuar de ropa interior de la noche de bodas.

Y esto va más allá  de las etiquetas de vestuario: yo no sé leerlas. Llevo veinte años investigando al consumidor, algunos dicen que soy experto en el consumidor,  pero cojo una etiqueta de ropa y qué dolor de cabeza. Llega uno y ‘buenas ¿qué eso eso?’, ‘eso es tanto por ciento poliéster, tanto por ciento algodón’, y ‘¿eso qué significa? y el vendedor dice ‘ni idea’. No saber entonces descifrar la etiqueta me lleva a una trampa y es que es un requisito que cumple la marca, que es lo que el mercado está pidiendo, pero el consumidor no tiene la más remota idea de lo que le están diciendo. Mire el problema del lenguaje que estamos metidos tan complicado. Por eso uno termina comprando lo más barato, lo más fácil, lo más sencillo. Es un sueño de esos locos que, en cualquier colegio en Bogotá o en cualquier colegio del país, llegue una persona de textiles y diga ‘el día que usted va a comprar algo piense que el algodón hace esto, la seda hace esto, etc.’

Sara Milanés –SM–: En HOPE Made in the world,  estamos en un proceso con los abogados, en Estados Unidos, con el que pretendemos –a partir de finales de este año–  divulgar unos reportes con todo tipo de información de nuestra cadena de valor, que va a estar en nuestra página web. Para poder tener esos insumos disponibles, estamos en un proceso de formación, mirado toda la parte legal; precisamente para poder participar con el b-corporation, el fairtrade organitzation o el child labor free certification, que son organismos con los que estamos empezando a trabajar y exigen cierto tipo de prácticas.  Por supuesto que cualquier tipo de información que ustedes como usuarios quieran con muchísimo gusto, para eso también estamos, para para compartir información que  nosotros hemos trabajado para obtener.


        3. Cantidad vs calidad

CH: Hay un desbalance de percepción absoluto: juegan a decir ‘compro más barato porque no es correcto pagar tanto por esta categoría’, pero salen corriendo a comprar un Iphone 7 de cinco millones de pesos. Es ahí donde hay que tener claro que la formación de consumidores incluye el entendimiento de qué tanto comprar, el equilibrio entre frecuencia de compra y frecuencia de uso. No hay que caer en ese mercado líquido de estar comprando y comprando, y comprando, y comprando, y comprando, cosas que se dañan rápido.  Porque, como le escuché a Pepa, ‘la gente cuando compra algo, muy fino o bien hecho,   le da importancia,  eso nunca lo va a botar o  regalar’. Porque lo que uno se esfuerza para comprar como consumidor lo va a respetar más.

El problema surge cuando me acostumbro a comprar lo más barato, porque me acostumbro a lo más barato. Y, metiéndome en el bolsillo de ustedes es una situación que está causando Zara, que causó Viva Colombia.   

PP: Esas cuentas baratas solo dan pero porque la tela está podrida. Si ustedes ven, la comercialización de un producto es costosisima: hay que presentarlo, hay que crearlo, tenerlo físicamente, hacerle fotos. Cuesta la llamada de teléfono,  cuesta el artículo,  cuesta la etiqueta, la marquilla.

Yo por eso le tengo pánico a las cosas económicas o baratas. Porque no salen las cuentas, si la cosa es buena. Y si es buena, garantizo que no les va a durar. Hay algo, hay un error, detrás de eso hay una historia triste, mal pagada. Llegan y te dicen ‘no yo le pago a usted en la tanda de tanto por tanto, yo le compro todo el container de telas’, y esa tela ya lleva tres años o seis años o diez años en ese container y se pudrió. Obviamente cuando lavas la prenda, a la primera vez le van a salir las manchas naturales, porque el tinte no agarra permanente cuando ya estuvo teñido.

Además, estas cadenas gigantes cuando compran tela compran cantidades enormes, y los precios obviamente bajan para teñir color. Cuando yo necesito un color, por ejemplo –tiño mis propios colores– mínimo, pero mínimo, piden 100 kilos, nadie te tiñe 100 kilos si no estás pagando como si fuera una tonelada. Entonces, a  ellos solamente en la tela y en el tinte ya les bajó muchísimo más el precio, y así el volumen sale a la mitad de la mitad.

JH: Sí, es un tema de escala. Si quiero un color específico, tengo que teñir un montón de materia prima que se queda pudriéndose. Pero el tema del precio alto de nosotros no solo tiene que ver con el volúmen,  también sube por el tipo de producto, el tiempo que toma hacerlo. 

La calidad el la pieza está también en el ritmo de una persona que usa sus manos, en las  técnicas que usan los artesanos, el tiempo de sus vidas que consumen en un producto que se va a llevar otra persona, y el carácter terapéutico que tiene  un oficio hecho con las manos. A fin de cuentas, como le decía a Rocío el otro día, la técnica más lenta de todas sí es el bordado y eso es lo que me apasiona de él, uno no puede creer lo poco que se avanza y el amor con el que se hace. Son oficios tan lentos, que sólo el que los quiere los puede hacer. La idea es rescatar el tiempo de esos artesanos, que le dedican tanto tiempo a un producto y lograr que esa persona que lo compra entienda que hay un pedacito de vida de una persona dedicada al producto que está comprando.

Por ejemplo, el caso de Mercedes. Mercedes fue una de mis primeras artesanas y es una mujer absolutamente terca, solo se concentra en muy pocas piezas, es experta en croché. Pero si yo le digo que haga los bordes de las servilletas –que son en croché– ella eso no lo hace. Y  llevaba tres años pidiéndole a ella que midiera el tiempo, que cogiera un reloj y midiera cuánto se demoraba haciendo la pieza y ella me decía: ‘es que yo me paro y hago el almuerzo y tengo que llevar la nieta al colegio’. Yo ‘no importa, usted para el reloj y va anotando cuánto tiempo trabaja’.  Porque cobraba unas bobadas por las cosas que hace y yo sé que se demora mucho tiempo. Hasta que un día me di por vencida y le dije ‘cuénteme cómo es su día’, ‘no yo hago el desayuno, llevo la nieta al colegio, cuando vuelvo pongo la novela y me pongo a tejer’, ‘bueno, y ¿cuánto dura la novela?’ Y empecé a anotar que la novela dura tanto, cuánto más o menos se demora calentado el almuerzo, y de cuánto tiempo es el tinto, y mire cuántas novelas hay después de almuerzo. Y así calculé cuánto se demoraba haciendo esa pieza que, por eso mismo, resulta tan valiosa.

SM: El tema del precio es que el usuario busca conveniencia, y eso es uno los problemas más importantes que tenemos en este momento, ¿por qué tenemos tanta fuerza con el tema del fast fashion? Conveniencia en precio. Sin embargo, hoy en día, las nuevas generaciones o lo millennials  –que son la generación más grande por lo menos a nivel de Estados Unidos– buscan más valor, buscan algo ético, con una historia.

4. ¿Cómo comunicar de manera eficiente, atractiva y transparente?

SM: En el caso de HOPE, nosotros no tenemos tienda física. Por eso, nuestra página de servicio al cliente es uno de los canales principales de comunicación,  cuya capacitación viene desde el centro de distribución, que lo tenemos en el estado de Idaho. Esta  parte del servicio al cliente  se encarga de responder a la gente que nos contacta por mail: al que compra,  y de decidir qué seguimiento le damos. Miramos de si recibieron la prenda a tiempo,  si el centro de distribución mandó el empaque adecuado para el  producto, entre otras cosas. Es importante que si tenemos nuevos integrantes del equipo ponemos estas cosas sobre la mesa, pero no no tenemos unB to C –business to consumer– cara a cara hasta el momento.

El Instagram es otro canal. En este el marco en blanco de las imágenes es un tema de que la foto tiene que respirar y el formato de Instagram tiene las fotos tan pegadas, que a veces se satura. Y sí, tenemos unas redes sociales un poco emotivas, de vez en cuando nos enfocamos en temas de estilo de vida, información con el tema de aprendizaje, y un de poco producto. Tratamos de mezclarlo, porque no solo es importante el producto sino también lo que va detrás, la historia que es lo que genera valor. La historia de la alpaca, del señor que la tiene y la esquila, por ejemplo.

JH: En el  caso Mrs. Lovegood , tanto en el contacto con el cliente como la manera de manejar Instagram, lo hago como me va naciendo. En ambos casos es una forma totalmente personal: cuando alguien va al taller me gusta atenderlo, que sea con cita, me gusta ser la que comunica el producto. Claro, soy una cosa chiquitica que todavía puedo ejecutar así. Le doy mucho valor a ese contacto porque yo soy la que puede contar cómo ese personaje hizo el producto. 

Puedo contarles que Gilbert, el que borda, es un pelado de veintitrés  años, que le aprendió a su mamá  a los nueve, y que su mama es una bordadora, tejedora, talentosísima que ha logrado que un tipo que tiene el pelo hasta el brazo, con cara de con rocanrolero borde. Entonces, ese es el trato mío, tanto en el  taller como cuando voy a ferias de New York, que  vende uno a wholesale.  Ahora,  lo del Instagram es como una escuela, voy aprendido por el camino, por los likes, el horario, pero los planos cerrados son para mostrar el detalle del producto. 

     5. La cuestión de la copia

PP: Lo que siempre he dicho es que hay que ser original, hay que creer en uno, decir no a la copia. Odio la copia, no es prepotencia, sino terquedad, es creer que uno  tiene que sacar adelante lo propio. Porque el que nace copiando, muere copiando.

Eso pasa porque la competencia ya es numérica, ya es de centavos, de pesos. Pero cuando te voltean a mirar, ten la seguridad de que lo hacen porque eres algo distinto, por eso te observan y por eso eres lo que eres, porque has logrado hacer algo propio y colombiano orgullosamente.

Y eso no se logra sino con la experiencia que hace al sabio. Ahí es muy importante saber que es un oficio que exige tiempo y paciencia. Realmente, lo que hemos logrado de la marca, que la hace original, ha sido después de cuarenta años de trabajo. Un día, una niña en un auditorio levanta la mano y me dice ‘es que yo quiero ser famosa como tú’, y yo le dije ‘mi amor, ¿tienes cuarenta años disponibles?’.

 

6. ¿Qué aporta Colombia en este panorama? ¿Cómo es el consumidor colombiano?

El libro, que al parecer se va a llamar Pobreza y prejuicio, una mirada más profunda a la economía colombiana,  lo que quiere es indagar la economía de mi mamá de todo los días. Entonces, habla de todo lo que está pasando en el mercado hoy, con el freno del mercado, el tema del petróleo, de las tarjetas de crédito, de la  pobreza, de Venezuela. Se mete por todos los temas intentando entregar un diagnóstico de la realidad colombiana, a la colombiana.

Y es que una cosa que a veces se nos olvida es que para entender a Colombia, tenemos que verla con ojos de colombianos. Siempre la miran con el modelo econométrico que se hace en Harvard, y ese sirve en Harvard, pero ese no tiene ají, no tiene empanada, esa vaina no tiene la más remota idea. Por ejemplo, tuve la fortuna de trabajar  más de ocho años con Wharton, que es una escuela de negocios en los Estados Unidos. La primera vez que me tocó ir, ¿ustedes se imaginan lo que es presentar frente a un bloque académico de norteamericanos de marketing qué es una miscelánea, y en inglés?

Por otro lado, no existe un consumidor colombiano –en singular–: eso es mentira. Hay cosas que son mínimos comunes, pero  cada uno es completamente distinto. Cuando uno habla de promedios, creo que el promedio es la máquina más eficiente para esconder verdades que existe. En una generalización las trampas son más grandes. La generación Z aún no existe, hasta que el primer Z no tenga veinte años no ha terminado su proceso de formación y esto es un discurso vacío entre tantos discurso vacíos. Y ojo, Colombia no es Bogotá, cuando uno dice Colombia lo primero que tiene que pensar son dos palabras: es Usme y Yopal. Sálgase de donde usted vive, Colombia no es Bogotá, estoy es un cuentazo. Pero creo que hay un parte linda con el tema del consumidor, y es el discurso del consumo colectivo. Creo que es clave tocarlo acá. La moda es el consumo colectivo más grande

7. ¿Cuál es el lugar de la segunda mano en el contexto de la moda perdurable? Una pregunta del público.

PP: Creo que es un buen recurso. He visto a las nietas poniéndose las cosas mías de hace cuarenta años,  las han heredado y siguen intactas. Creo que la juventud tiene hoy día más afinidad con eso. En mi época heredabas y para mí eso es lo mismo que tener otra joya permanente: si tú quieres algo que te llama la atención y lo compras con un gusto,  lo vas a seguir cuidando, porque por eso existe, porque se cuidó. Obviamente  a veces me preocupa que lo laven bien y eso. Llega mi hija Mónica con unos zapatos y digo ‘qué es eso’,  cosas que no le van a uno pero que la juventud así porque es fresca.

 

 

 

CONOCE +

        1. LENA

“Vístete con ropa hermosa, pero no a costa de las personas y el medio ambiente”, es el principio que guía esta iniciativa de préstamo de prendas que emula el funcionamiento de una biblioteca en la que prestas, en vez de libros, ropa. Es un modelo que se encuentra el línea con la sharing economy en la que lo que importa no es que poseas los artículos sino que puedas hacer uso de lo que necesites de forma compartida. Esto, en una industria que con el advenimiento de la moda rápida ha estimulado a la audiencia a volverse consumidora desaforada, establece una ruptura.

LENA está basada en Amsterdam y se puede acceder en ella a prendas vintage, amigables con el medio ambiente, éticas, o de diseñadores emergentes. Fue fundada por las hermanas Angela, Diana y Elisa Jansen, con Suzanne Smulders, en el 2014. La idea es que las personas compran una suscripción que empieza en 19.29 dólares, con la cual se obtiene un número de puntos para la tarjeta  LENA y cada artículo de ropa vale un número determinado de puntos. Además, están creando un software, parecido al que manejan, para que personas que quieran establecer en otros lados sistemas de préstamo lo pueda adquirir.

    2. Local Wisdom

http://www.localwisdom.info/craft-of-use

Es un proyecto fundado por Kate Fletcher, financiado por The Leverhulme Trust. Este conecta siete centros de consumo de moda en tres continentes, que exploran prácticas asociadas con el uso de las prendas.

Este “craft of use” quiere retar la dependencia que tiene la industria de la moda a la creciente explotación de recursos. Pretende proponer soluciones a través el zurcido, el cuidado y el uso de las prendas —no solo de su creación—. Su metodología tiene estrategias del diseño y la etnografía, ya que recopila historias e imágenes de cómo la gente usa su ropa, en una sesión de fotos comunal. Estos usos son la inspiración de proyectos de diseño posteriores que se llevan a cabo en el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Dinamarca y Nueva Zelanda, para integrar las prácticas en programas de diseño y modelos de negocio innovadores. Las historias se clasifican en prendas que: son fácilmente reparables, compartartidas, que han tenido una tercera o cuarta vida, sorprenden en cada puesta, se usan de forma que transgrede los valores del productor, que nunca se han lavado, adaptado a diferentes condiciones, entre otras.

     3. Hethorn, Janet & Ulasewicz , Connie (2015).  Sustainable Fashion: What’s next? A conversation about Issues, Practices and Possibilities. Fairchild Books.

Este es una compilación de ensayos de académicos y profesionales de la industria de la moda, que exploran los retos que quiénes la integran tienen para crear, usar y reciclar las prendas. Está organizado por tres secciones: people, process, environment.  Cada una de ellas se centra en la exploración de las oportunidades sostenibles que hay para solucionar los problemas que se presentan en cada uno de esos campos.  

4. Consumiendo. Introducción al consumo y consumidor colombiano. Camilo Herrera (2010) 

5. “Constructive Fashion Advocacy- The next frontier”

Es un panel (el CFS) en el que Livia Firth —Ecoage—; Jessica Simor —abogada independiente—; y Ula Tornaes —danish Minister of developtment—; hablan con Lucy Siegle sobre las alternativas para la industria; especialmente de la importancia de la ley, el living wage (no mínimo), y las políticas de estado.

https://vimeo.com/217961472

Conclusiones:

1. El comprador y el consumidor tienen intereses distintos. Las estrategias de marketing y comunicación deben tener esto en cuenta.

2. La educación del consumidor pasa por educar a los vendedores que atienden los puntos de venta –físicos u online–, para que aprovechen la interacción con el cliente para transmitir la historia de la marca, diseñador, o retailer, y aprendan de su usuario.

3. La calidad toma tiempo, experticia, técnica. Una marca no se construye de la noche a la mañana.

4. Para poder estimular un consumidor consciente, hay que conocer la identidad propia primero. Solo así se puede crear algo original y no caer en la copia.

5. Hay que mirar el fenómeno del consumo en Colombia en plural, mirar también hacia la periferia, y con ojos colombianos. El modelo econométrico usual ‘no tiene ají’.

6. La transparencia en los procesos detrás de los productos hace que los consumidores puedan valorar y entender mejor el objeto que están adquiriendo. Por eso, las comunicaciones en todos los canales, como Instagram, por ejemplo, deben tener un mensaje claro y verídico.

7. La cantidad a precio bajo implica necesariamente que algo, en alguna parte de la cadena de valor, está fallando: es tela que ha estado almacenada por mucho tiempo, o no se le paga lo justo a los trabajadores, o se usan tintes baratos tóxicos, o se consiguen volúmenes de materia prima a precios bajos, al por mayor.

8. El greenwash no es una opción, hay que tener en cuenta las leyes, las certificaciones apropiadas, como la del algodón orgánico, la corporación B, o el “libre de trabajo infantil”. Estas no son meras frases de marketing, deben ir acompañadas de procesos éticos o ecológicos que las justifiquen.

9. La audiencia está cambiando, los millennials –sobretodo en Estados Unidos y Europa– están exigiendo cada vez más que las marcas les ofrezcan productos con un valor agregado ético, social o ecológico. Además, cada vez hay más herramientas a las que pueden acceder para estar informado, como Povigy.

10. Una de las alternativas al consumo desmedido actual es hacerlo colaborativo. La moda, como una de las industrias más sinérgicas que existe puede hacer parte de este modelo. La “librería de ropa” LENA es un ejemplo de ello. De cómo, a través de una suscripción, tipo Netflix, el usuario puede acceder a prendas de segunda mano, ecológica, o de diseño emergente, por un lapso y devolverlas para que otra persona las pueda usar.  

 


 

 

Junio

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2017

Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 25 al 27 de JULIO

ECOSISTEMA ARTE (Bogotá): 1 y 2 de SEPTIEMBRE

CALI EXPOSHOW (Cali): 20 al 23 de SEPTIEMBRE

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

FERIAS DE ARTE (Bogotá): 26 al 29 de OCTUBRE

EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

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Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

SYLVIA ANDRADE

Formada en París, Sylvia Andrade (Bogotá, 1979) ha hecho de la sastrería clásica la identidad de sus colecciones. Experimental, vanguardista y al tiempo tradicional. El estilo de la empresaria detrás de la marca SYA se abre espacio desde Número Tres, el multimarca que comparte en Bogotá con Julieta Suárez y Laura Laurens.

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