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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Hilos que hablan solos

El cumare proviene de un árbol de la región amazónica en Colombia. Muy preciado por su resistencia, es objeto de estudio en la Universidad Jorge Tadeo Lozano con miras a desarrollar nanotecnología aplicada a esta fibra vegetal para crear un nuevo textil.

"DRESS UP" DE AMAAALIA

La ilustradora colombiana Amalia Restrepo muestra con su serie de animales que lucen accesorios en qué consiste la banalidad o la inmensa astucia del mundo de la moda.

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LABOR CONSTANTE

Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA.

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AYSHA BILGRAMI, LA JOYERA QUE NOS UNE

Publicado 2017-02-16 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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Viajera, detallista y persistente. Los hallazgos que logra la diseñadora le permiten elaborar su propuesta "Pakilombia".

La marca de, Aysha Bilgrami, una joven creadora colombo-pakistaní manifiesta la capacidad que tiene el diseño para hablar de diversidad y mezclas culturales en el turbulento mundo contemporáneo.

 Y estoy en mis objetos: las botellas llenas de fotografías, son cuerpos, también miradas, sexos, senos, plumas de gavilanes, colas de leonas seductoras, cofres con nombres de libros, flores de los caminos, abanicos de los auditorios. Y los libros me persiguen, me abren las páginas cuando paso cerca.

En el prólogo de “El retorno de Lilith” (Ediciones Arte Dos Gráfico para Colombia) encuentro las palabras de la poeta, escritora y activista por los derechos de las mujeres Joumana Haddad (Líbano, 1970) que vienen literalmente como anillo al dedo para iniciar una descripción del trabajo que realiza la joyera Aysha Bilgrami en su taller de Bogotá.

            Su próxima colección, lista para estrenarse en marzo de 2017, se llama Weaves y refleja el interés que tiene Aysha por tejidos y tapetes que cruzan caminos en la geografía de dos países distantes entre sí por más de catorce mil kilómetros. En la colección de 2016, ya había mostrado su gusto por coleccionar objetos y símbolos religiosos –desde la media luna hasta la cruz, desde imágenes de minaretes hasta cúpulas de iglesias barrocas- para hacer sus piezas.

            Es de mañana y ya el sol calienta las ventanas. Los muebles lacados en blanco son los únicos que resultan neutrales en un espacio que habla por sí solo de sincretismo cultural. De un rincón, junto a la cafetera instantánea, Aysha toma un estribo en bronce que perteneció a la silla de un camello. “Lo encontré y lo pedí como regalo de cumpleaños. Sé que voy a hacer algo con él” dice acariciando el metal frío.

Hay aretes que abrazan posesivos lóbulos de orejas reproducidas en masilla, los anillos se aferran a dedos inertes de fieltro gris, un collar voluminoso ocupa el centro de la mesa, otros colgantes balancean su liviandad sobre la pared y en un pequeño recuadro reposa un pequeño estuche cosido a mano, bordado con chaquiras multicolores, de borlas diminutas. “Es un joyero que encontré en un mercado en Pakistán” apunta Aysha Bilgrami mientras comprobamos cómo la bolsa exquisita remite a piezas y técnicas de algunas comunidades indígenas en Colombia.

Recorro sin prisa, pieza a pieza, la secuencia que define a una mujer cuyo nombre en árabe significa “vida”. “Mi mamá, Gloria Gaitán, es bogotana y fue la que escogió “Aysha”” sonríe la diseñadora. El padre, Akbar Bilgrami, un banquero nacido en Quetta, Pakistán es el que le dio el apellido y la mitad de la esencia con el que se subraya la doble condición de colombiana y pakistaní de la hija. Aunque Aysha nació por casualidad en Miami (1986), desde los cuatro años su vida fue la de una niña educada primero en el colegio Anglo-Colombiano de Bogotá y luego formada en el Instituto Marangoni de Milán. “Siempre fui muy manitas creativas. A los trece años hacía pulseras de chaquiras y papel con mis amigas. A los quince tuve mi primera máquina de coser. Tenía cerca a mi mamá que hacía joyería y bisutería”.

           Y el poeta es el propio silencio del día

            De nuevo, el brillo de Joumana Haddad se posa invisible en el breve recinto que ocupa Aysha Bilgrami, su primera sala de exhibición comercial propia, un paso más en la ruta de empresaria que resolvió iniciar en 2015 tras realizar tareas de producción y desarrollo de joyas para colecciones de Leal Daccarett en Bogotá. “Disfruté mucho esa etapa. A Francisco y Karen (diseñadores de la firma) los conocí en Italia. Cuando regresé a Colombia después de hacer prácticas en varias marcas -en plena época Berlusconi donde no estaba claro cómo regularizar mi situación laboral- me inicié con ellos. Ahí comencé a pensar en dar el salto en solitario”.

            Más adelante, la antigua estudiante de diseño de moda a la que sus profesores italianos le insistían tomar rumbo en la joyería (aunque ella se resistía, terca) diseñó uniformes para las empleadas de la cadena Crepes & Waffles e incluso hizo vestuario para producciones teatrales. Cuando resolvió incursionar en la joyería empezó desde cero. “Me fui al centro de Bogotá a tocar puertas hasta que encontré a Alfonso Tinjacá, un artesano formado en talleres tradicionales con el que aprendo y hacemos equipo día a día” relata.

            El taller de Aysha alberga varias lecturas, una silenciosa (la de la líder árabe Joumana Haddad) y otra en voz alta –como señala Alberto Manguel en su “Historia de la lectura” a propósito de la diferencia que hacía entre las dos maneras de leer San Agustín-. De la que no se oye nada proviene la fuerza seductora que tienen los aretes de media luna en oro ($910.000 pesos) y en plata ($720.000); el fabuloso choker con minaretes en oro y piedras preciosas ($2.500.000, que demanda una semana completa de trabajo del artesano joyero con el que trabaja Aysha) y los collares largos que mezclan minaretes y cruces.



            De la lectura vibrante, en la voz grave y alegre de Aysha, resulta el vocablo “Pakilombia” que ella misma formula para contar cómo se siente, qué líneas estéticas cruzan su inspiración, por qué los chiles picantes salpican todos sus platos desde el desayuno hasta la cena (“viajo para comer” revela). Y es en este nuevo territorio, el de “Pakilombia” -un lugar mental y vital- donde la joyera nos convoca a los demás. No solo para admirar su destreza creativa y la resolución conceptual de sus piezas sino para comprender sin mayores arandelas que somos resultado de las mezclas. Que la diversidad es una fuente de riqueza inagotable. Las jawhiras (joyas en árabe) de la marca Aysha Bilgrami contienen la habilidad del lenguaje que no crea barreras sino que enlaza ideas.

            “Las personas somos muy parecidas. Alegría, trabajo, color y tradiciones ocurren entre colombianos y pakistaníes. He sentido muchas sensaciones comunes. En el plano estético también encuentro muchas similitudes: el tejido de las canastas en guacamaya de Boyacá se hacen muy parecidas con hojas de dátiles en una región fronteriza con la India. También he hallado tapetes, platos y vasijas que me remiten culturalmente un país al otro. A veces no puedes distinguir la procedencia entre uno y otro. Hago estas investigaciones de manera muy personal con libros, en internet, preguntando a familiares” explica la joyera moviendo sus dedos cubiertos de anillos.

            La nariz aguileña, los ojos profundos y oscuros, la piel blanca y el pelo abundante hacen de Aysha tan paquistaní como colombiana. Sin embargo, es más árabe en ella su empeño por las pashminas que lleva siempre colgando. Como meandros que van fluyendo al mismo mar, otras costumbres van apareciendo en sus planes. “Este año me caso por lo civil en Bogotá y lo haré vestida con un sari de brocado plateado, bordado a mano en Pakistán”. Su novio, Jaime Zawadkzi es bogotano y de sexta generación de polacos y caleños. “Vamos a ser un mazacote de familia” anticipa entre risas la diseñadora.

            ¿Cómo recibe Ayhsa la presencia de Trump en Estados Unidos y, especialmente, el decreto que pretende vetar el ingreso de la población de siete países de mayoría musulmana a Estados Unidos?

            La pregunta se me hace indispensable ante una mujer resuelta y consciente como ella de lo natural que resulta vivir en la diversidad. Su respuesta es inmediata: “me siento afectada personalmente. Esa separación y racismo cultural que está haciendo Trump es fuerte. Tengo pasaporte de Estados Unidos, no me siento norteamericana para nada pero es un momento de confusión. Me siento también atacada. Es triste ver que una nación que tenía las puertas abiertas, las esté cerrando”.

Sin embargo, Aysha Bilgrami sabe que el futuro está por delante y quizá sea la coyuntura política actual la que también logra reforzar su idea inicial de fortalecer los lazos entre Colombia y Pakistán. “Incluso, me gustaría trascender a otras piezas más adelante: accesorios como carteras y otros elementos. Estoy abierta siempre. No sabes qué oportunidades se pueden presentar”.

Para crear una relación comercial más fluida, la joyera participa en ferias de diseño independiente en Colombia, comercializa sus piezas en Pakistán (especialmente collares que se fijan sobre la cabeza y cuya pieza central adorna la frente de las mujeres) y abre las puertas de su oficina en Bogotá (calle 79 A, 8-63). Además sabe que el reto está en las plataforma digitales: “Estoy creando mi página web. Quiero que sea muy amigable porque no soy tan compradora online y deseo brindar una buena experiencia, como si pudieras sentir bien la pieza”.

Como “desahogo” califica Aysha Bilgrami su experiencia diaria con la creación de joyas. Una manera muy eficaz seguramente para darle rienda a la artista que lleva dentro. Su propuesta diferenciada en el escenario de diseño independiente en Colombia es cada vez más notoria y el aporte que sin duda está haciendo con su mirada comprensiva en la diferencia serán los verdaderos quilates que pueda mostrar su marca en esta competida industria. 

Este artículo ha sido publicado por la revista Diners en su edición impresa de febrero de 2017.

Agosto

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2017

Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 25 al 27 de JULIO

ECOSISTEMA ARTE (Bogotá): 22 y 23 de SEPTIEMBRE

CALI EXPOSHOW (Cali): 20 al 23 de SEPTIEMBRE

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

FERIAS DE ARTE (Bogotá): 26 al 29 de OCTUBRE

EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

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Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

Colombiamoda 2017

La edición 28 del principal evento de moda en Colombia reúne nombres indispensables del diseño nacional. Sus más recientes colecciones se presentan del 25 al 27 de julio de 2017 en Medellín. Aquí está un detalle sugestivo que nos ceden algunas de las marcas participantes. Bocetos, color, textiles, inspiración y más para anticipar lo que viene.

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PEPA POMBO

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DIANA CRUMP

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SOY

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PAPEL DE PUNTO

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DIANA GÓMEZ

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MULIERR

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LINA CANTILLO

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NOISE LAB

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