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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Hilos que hablan solos

El cumare proviene de un árbol de la región amazónica en Colombia. Muy preciado por su resistencia, es objeto de estudio en la Universidad Jorge Tadeo Lozano con miras a desarrollar nanotecnología aplicada a esta fibra vegetal para crear un nuevo textil.

"DRESS UP" DE AMAAALIA

La ilustradora colombiana Amalia Restrepo muestra con su serie de animales que lucen accesorios en qué consiste la banalidad o la inmensa astucia del mundo de la moda.

CAS A PORTER

Kika Vargas y Bibi Marini abren un espacio para el diseño que revela la personalidad de las creadoras colombianas. Moda, accesorios, mobiliario y libros. En CC El Retiro, Bogotá.

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ARTESANOS EN UN MUNDO SOSTENIBLE / MODA 360 MESA VII 2016

Publicado 2016-11-30 07:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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La última mesa redonda del 2016 reunió a académicos, diseñadores y artesanos alrededor del papel de la artesanía en un mundo sostenible

“Referenciar las prácticas y tradiciones locales ha sido una manifestación de la búsqueda actual de autenticidad[…] y evidencia cómo la producción de ropa y de la moda es definitivamente dependiente de la comunidad” (Hazel Clark en Slow+Fashion–an Oxymoron–or a Promise for the future…?. Revista Fashion Theory, 2008. Volúmen 12)

Entender las condiciones de esta conexión con la comunidad de la que habla Clark, en el contexto de la relación que entablan el diseñador y el artesano en Colombia, es esencial para la construcción de un sistema de moda sostenible. Conocer las expresiones culturales y técnicas de los territorios puede ser un camino para crear no solo productos novedosos, sino formas de producción éticas que reconecten nuestra sociedad con su tradición y sus pueblos.

Por eso, invitamos a debatir al respecto a Diego Guarnizo y Maria Luisa Ortiz –diseñadores de moda y fundadores del proyecto SOY–; Santiago Aparicio –consultor de cambio climático y de finanzas de WRI (World Resources Institute); Muriel Garderet –matemática y fundadora del Taller artesano Formas de Luz en Barichara–; y Fernando Urbina Rangel –filósofo y especialista en el estudio antropológico de comunidades indígenas en Colombia-.

Dirige el ciclo MODA 360 y modera las mesas de conversación, Rocio Arias Hofman. Politóloga y periodista. Fundadora de la compañía SillaVerde especializada en comunicación de moda y editora de la revista digital www.sentadaensusillaverde.com

Estos fueron los principales temas  que trataron ante el público de MODA 360, en el auditorio de la Cámara de Comercio de Bogotá en Chapinero, el 16 de noviembre de 2016:

 

 

 1.    Acerca de la artesanía y la identidad.

Fernando Urbina –FU–: “¿Qué significan los utensilios para los indígenas? ¿Se puede hablar de una filosofía del utensilio? Eso es lo que que comúnmente se llama entre nosotros artesanía. Y se puede pensar desde la filosofía, desde qué fundamentos filosóficos tienen las obras que realizan los indígenas.

En México hay una conciencia extraordinaria del pasado indígena, eso no se tiene en Colombia, eso hay que recuperarlo en Colombia y se ha venido recuperando. Y en la medida que se ha venido recuperando esto ha incidido en la producción artesanal, e incluso en la moda. En Colombia, el problema es complicado. Porque el concepto de indio llegó a convertirse en un insulto, que se está borrando poco a poco, por fortuna, a medida que hacemos conciencia de nuestra historia y de nuestro pasado. Así, empezamos a valorar lo indígena.  A veces tan extraordinariamente que se pasan al otro lado: a considerar que los indígenas tienen la verdad por excelencia. Tampoco, cada cultura puede aportar maravillas al conjunto, pero ninguna tiene la posibilidad de realizar plena y absolutamente al ser humano. De manera que ahí entra la necesidad de diálogo intercultural que debemos aprovechar juntos. Sobre todo en Colombia que tenemos todavía la fortuna de contar con 65 lenguas indígenas vivas.  Lo que quiere decir que tenemos 65 ventanas, no solamente para mirar el mundo sino para armar el mundo.  ¿A punta de qué? A punta de imaginación y creatividad”.

Diego Guarnizo–DG–: “Yo siempre llamo esto la construcción de país. Y lo hago desde mi andén, que es hacer dirección de arte y vestuario en televisión. Pienso en ¿cómo aportarle algo que genere identidad propia, algo que genere sentimiento de pertenencia? Y tuve la oportunidad de hacer televisión, televisión colombiana, con sello colombiano.

También trabajé en la dirección de arte del Concurso Nacional de Belleza. Una lucha eterna para que no me ganara la silicona y el tacón puntilla y la pestaña postiza. Versus un trabajo de búsqueda de identidad. Y qué mejor oportunidad que unas niñas en plena flor de inquietud, que tuvieron esa vitrina o tienen esa vitrina cartagenera, para mostrar de dónde vienen y seguramente para donde van. Logramos cambiar ese famoso vestido de fantasía que era carnavalesco brasileño, lleno de brillos y plumas y lentejuelas y espejos. Lo cambiamos por un slogan que era “Colombia un país hecho a mano”. Y es verdad, éste país está hecho a mano. Y por el concurso recorrí cada centímetro de Colombia, conocí y  quiero mostrarle al mundo qué es la jagua, qué es el werregue, qué es la caña flecha para hacer el sombrero vueltiao tan penosamente popularizado.

Se trata de mostrar que existen etnias importantes que hacen trabajos extraordinarios. Que están los guambianos con este tejido de chivo  que esquilan, hilan, meten al telar y hacen esta obra de arte. Porque esto es una obra de arte, que hoy me abriga, que hoy me va a llevar al Chocó a encontrarnos con otra comunidad indígena que exalta, chaquirita por chaquirita,  una historia de vida”.

María Luisa Ortiz–MLO–: “Hoy en día, le enseñan a los que están en la universidad o en la escuela de diseño una metodología para diseñar, para investigar, pero volcándose hacia qué es lo que están haciendo los que tienen éxito, los que aparecen en las revistas: ellos de dónde diseñan, de dónde se inspiran, cómo lo hacen. Y dejamos a un lado quiénes somos. 

Pero actualmente ya hay un resultado tangible del ejercicio que hemos estado haciendo los diseñadores latinoamericanos de mirar hacia adentro y diseñar moda, y contar  el estado en el que está nuestra sociedad, a través de la moda. Pero a través de la moda vista desde lo propio y desde lo nuestro. Para SOY, la luz es darle nombre propio a los artesanos, que la gente conozca quiénes son, dónde están, cómo se llaman. Devolverles a ellos esa importancia de que son los que tienen la historia en sus manos y no podemos dejarla perder. Es nuestra responsabilidad no dejar perder estas tradiciones. ”.

Muriel Garderet –MG–: “Veo el optimismo. Hay mucha investigación y pasión por la identidad en el contexto de la moda, el vestuario y  los accesorios. Hace treinta años esto no se veía casi, nadie andaba vistiendo una mochila ¿cierto? Quizá con Carlos Vives, con la televisión, con Escalona, ¿cierto? Se potencializó, se disparó la mochila como un emblema colombiano.  Creo que vamos pisando fuerte, está todo por hacer. Creo que la identidad cultural sí está muy presente como una búsqueda en el proceso de diseño. Y Diego hablaba de que es importante conocer, conocer la artesanía, conocer los oficios, conocer los términos, los materiales, los procesos.  Insisto en el término bíblico conocer, este  tiene otras implicaciones: es amar, es entregarse, es abrirse a una persona. Pues ojalá los diseñadores se conozcan, se enamoren, toquen, se compenetren, se familiaricen, amen, los materiales y los procesos que los rodean”.

2. La artesanía, un oficio que toma tiempo y está cargado de historias.

FU: “Tito, un indígena uitoto, un día me dijo ‘Fernando voy a hacer balai’, y le dije ‘¿me deja fotografiar?’. Y fuimos de cacería al otro día y trajimos bejuco. Él lo dejó ahí en un rincón de la maloca y yo le pregunté cuándo iba a va a empezar y me dijo ‘no no no,  espérese un poco, para que se seque un poco, para poderlo descascarar de manera corriente’. Pasaron unos días, lo descascaró, pasaron otros días, lo lavó, pasaron otros días, y me dijo “hoy sí voy a empezara hacerlo”. Sacó dos telas, las cruzó, y dijo ‘aquí comienza el balai, así cómo comenzó el mundo’. Y entonces empecé a caer en cuenta, de que el utensilio se hacía a partir del mito de la creación del mundo. 

Tito todos los días hacía un poco de ese balai, y lo hubiera podido hacer en un día o dos. Pero no, él se demoraba, se demoró tanto que duró un mes. Pero esa temporalidad estaba absolutamente llena de sentido: a medida que él iba tejiendo, iba narrando mitologías relacionadas con el tejido. Ese utensilio sería desde el punto de vista comercio un fracaso, pero desde el punto de vista del sentido es una maravilla, tiene historia y eso lo hace más valioso”.

Santiago Aparicio–SA–: “Cuando uno ve cómo van arrancando la mochila las artesanas y líderes de la guajira –como Carmen y Laura–, desde la base de la mochila  y empiezan a dar la vuelta, con esa paciencia con la que se aproximan a todo, se da cuenta de que es otro ritmo. Es una experiencia que implica caminar despacio, en la que se avanza mucho más. En el otro contraste en mi vida siento que hay que hacer más y más rápido, más intenso. Pero allá  es  todo lo contrario”.

3.   Al respecto de la imaginación y su aplicación técnica.

Santiago Aparicio –SA–: “Debemos ser capaces de llevar la imaginación al plano físico. Muchas veces imaginar es fácil, pero a la hora de sintetizar es complicado. Lo difícil es la distancia entre imaginarse un vestido o un utensilio bello y materializarlo, materializarlo como el alquimista.  Es un equilibrio entre imaginar y sintetizar”.

MG: “En lo artesanal, hay que trabajar con los diez dedos o con los dos hemisferios, o con el reto de unir la magia con la metodología, con la técnica. En el artesano se combina la imaginación y lo pragmático, es algo deliciosamente concreto, no puedo filosofar y quedarme con conceptos, tengo que crear algo que finalmente cumpla una función, que por lo menos tenga estabilidad.

Parto de una sensación o de una pasión por un material y,  poco a poco, tengo que llevarlo a algo supremamente concreto: el diseño de una lámpara, por ejemplo; el calor del bombillo, por dónde pasa el cable, por dónde meto la mano para sacarlo. Es relevante pensar en la estabilidad, en el formato comercial, la forma de empaque. El proceso de diseño parte de la fascinación, y resulta ya muy terrenal muy concreto, aterrizado, aplicado. Entonces la imaginación y la aplicación  están reunidos ahí, como la música y la matemática, o las diferentes facetas del ser humano”.

MLO: “En el 2006, en mi segunda colección de Identidad Colombia, trabajé con las personas del Carmen de Viboral. Porque tengo un apego muy específico a las vajillas del Carmen de Viboral, porque eran las vajillas que yo veía en mi infancia.  Y cuando me volvieron a invitar a hacer Identidad Colombia, llevé los dibujos. Y cuando hice este ejercicio en el 2013, en el desfile de Moda Rosa,  tomé uno de los dibujos de la nueva interpretación que están haciendo en el Carmen de Viboral y dije  ‘bueno, lo voy a desarmar y mirar como se ve un textil estampado’. Esto, ya llevado como a un plano un poco más tecnológico, pero siempre llevando nuestra identidad y nuestro origen, de donde venimos, de dónde vengo yo, yo vengo de Antioquia, y todos sus alrededores, y esto es parte de mi ADN. Entonces me parecía apropiado llevar este estampado del Carmen de Viboral a una tela”.

 

 

4. Sobre el diseñador, el artesano, y cómo pueden trabajar juntos. 

DG: “Con los artesanos, en SOY, antes que nada hay un trabajo de honestidad. La honestidad se basa en que el artesano no se queda en esa palabra artesano. Acá Carmen Chiquiza de Rojas tiene nombre propio y nos enseña a hacer el amor dormido en cada una de las puntadas de los chales de macramé. Nosotros lo aplicamos en nuestras historias que se hilan para volverla a ella visible. Obviamente le pagamos su trabajo y la gente que quiere, sea de la industria de la moda, sea diseñador, sean empresarios, gente que esté inquieta con eso, va directamente.

Somos como un puente para que haya un nexo comercial directo. Eso es claramente el primer punto, es la honestidad con cada uno de los artesanos. Ahí poco a poco estamos germinando, estamos sembrando esa semilla para que germine. Para que no haya una pérdida de técnicas artesanales, que es uno de los problemas más grandes y más graves que existen. De ahí para allá seguiremos defendiendo el tema del nombre propio, de que las mochilas de Conchita Iguarán en Uribia son las mochilas de Conchita y de nadie más. Que nosotros vamos, a donde Conchita, que nos hace un sancocho de pescado extraordinario, que ella nos cuenta todas sus historias que plasma en esa bolsa, que es como un vientre, como un útero. Que ella va escribiendo y escribiendo todo lo que ella siente, y que eso se vuelve un valor agregado en recibir una plata para que la técnica no se pierda, para que la comunidad tampoco se muera”.

MLO: “Diseñar de la mano del artesano no significa necesariamente  mantenerlo en el plano folclórico. Sino llevarlo más allá y seguir llevándolo un poquito más allá. Implica pensar cómo llevar una comunidad a otra, para que interprete algo que sigue siendo nuestro. Por ejemplo que los de Sandoná nos interpreten un sombrero vueltiao, o que en el Carmen del Viboral nos interpreten los dibujos del barniz de Pasto, y visceversa. La señora con la que estamos trabajando las piezas en Gamarra, ella está interpretando  una técnica que se hace en otra parte del país. Entonces dentro de nosotros descubrimos que esas mismas comunidades, sin dejar sus técnicas y sus tradiciones, también pueden leer y encontrar algo nuevo, ¿no?, dentro de nosotros”.

MG: “Creo que el proceso artesanal en el diseño tiene una gran ventaja, no estamos diseñando solamente con el hemisferio racional, el hemisferio izquierdo. Mejor dicho, si cojo un programa de diseño de computador, el proceso va a ser muy limitado, porque va a ser muy racional, solamente con el mouse. Si cojo arcilla o lana o un bejuco estoy trabajando con los diez dedos, con los dos hemisferios, entonces ahí empieza la unión de la magia y la tecnología o la imaginación y la aplicación. Pues todo el ser está involucrado, los olores, las sensaciones, las ampollas,  todo me va dictando o va llegando un nuevo resultado, sorprendente.

Lo que sacamos a la venta es el resultado de un proceso, no es el fin en sí. He diseñado lámparas en las hay muchos elementos de tensión, una estructura que combina un mimbre arqueado, y la contra tensión la produce el plano de lona. Estoy describiendo una lámpara clásica de hace más de veinte años que se volvió emblemática en Formas de luz . En cada proceso también está la tensión o la complementariedad entre las diferentes formas de ser, entre la persona que quiere hablar todo el día y la otra que prefiere el silencio, entre el frío y el calor. Es un equilibrio constante durante el proceso, es buscar ese equilibrio dinámico entre contrastes.

El silencio visual del que hablas yo creo que es propio de la cultura material santandereana, que por lo general es un entorno muy austero, donde cada material es lo que es: la piedra es piedra, la madera es el palo ahí a la vista sin acabados, sin pintura, sin hojillas de oro, sin procesos complejos. Afortunadamente, estoy rodeada de una cultura sencilla, poco elaborada, poco adornada. Eso se refleja en los productos que fabricamos, y las personas se llevan un pedacito de Barichara,  de la calma, la paz, el sosiego que han sentido al visitarnos. El entorno se refleja.”

5. ¿Cómo lograr un modelo de negocio que retribuya de forma justa a los artesanos? –a propósito de una pregunta planteada por el público–.

FU: “El punto de acción en estos casos es: de qué manera eso que hace SOY puede influir positivamente, incluso desde el punto de vista económico, en los artesanos locales. Es decir, uno de los problemas que tenemos con las comunidades indígenas, expresamente en estos momentos, es que muchos de sus líderes están reclamando que de los estudios que hacen los investigadores –incluso con el mínimo ánimo económico, como puede ser publicar un artículo, imaginense lo que le pagan a uno por un artículo, generalmente es nada–, se hagan pagándoles derechos. Eso equivaldría a que no se puede hacer práctica de investigación, entonces ¿cómo manejar esa situación?

No es fácil, nosotros estamos intentando. En el caso de SOY, yo quisera saber, por ejemplo, esa respuesta a la pregunta que les hago, es decir, ¿de qué manera, la actividad de SOY puede revertirse en beneficio directo/indirecto, pero efectivo, de las comunidades locales en las cuales se inspira?”

SA: “Eso es algo que va mucho más allá de lo económico. Tiene que ver con ampliar la productividad, productividad en el sentido de que esa persona antes tenía que cocinar a oscuras con ese riesgo, y ya puede hacerlo tranquilo. Que puede ampliar los tiempos de encontrarse a veces en familia, ampliar la posibilidad de muchos niños que a veces tienen que desplazarse muchas horas del colegio y volver a su casa  y ayudar en el campo, y ya cayó la noche.

Entonces, con la luz solar, se manifiestan ciertos beneficios que antes no se vislumbraban. Por ejemplo, las personas con quienes estaba hablando esto, estas mujeres especiales realmente van más allá de ellas querer ganarse unos pesos, vendiendo unas lámparas. Lo que quieren es tener un espacio, una posibilidad para ser líderes en su comunidad y ayudar a su comunidad de los alrededores.  Y no es tan fácil tener esa excusa, o ese nuevo lenguaje para decir ‘quiero traer una solución,  quiero tener protagonismo haciendo eso’. Eso ha sido toda una revelación. Pero también se tiene que pensar desde el punto de vista de la empresa ¿cómo vender un número x de lámparas, para que la empresa siga andando?

Pero, primero, no se puede generalizar. Hay muchos artesanos que no hacen su artesanía necesariamente por recibir un insumo económico, como también hay muchos diseñadores de moda que no necesariamente diseñan moda por recibir un retorno económico. Hay una realidad, y es un hecho, que muchas de estas comunidades artesanas, cuando uno lo ve desde la tecnocracia como lo mencionas, pues son comunidades que viven bajo niveles de condiciones de extrema pobreza, tienen problemas de salubridad, x, y, z, t,h. 

Y, segundo, como en toda relación, ser muy respetuoso de esas dinámicas. Muy respetuoso, de pronto en una comunidad que no estaba tejiendo para recibir un ingreso sino que estaba tejiendo porque era parte de su cosmovisión y parte de su desarrollo. Cómo, de pronto, alguien llega de forma disruptiva con un espejo y unas monedas brillantes, cómo la señal se puede afectar ”.

6. Algunas definiciones de los invitados en la mesa redonda “Artesanos en un mundo sostenible”.

FU: “Sostenibilidad y artesanía, la única manera de poder garantizarlo es a punta de imaginación creatividad, ¿qué significa esto? Que lo que imaginen tiene que hacerse obra. Esa es mi enseñanza principal de los abuelos indígenas, ‘Fernando haz que tus palabras se vuelvan obra. Pero si no convocas la fuerza del origen, si no la pones en  una obra, si no la encierras en una obra si no la limitas, esa fuerza quedará incontrolada y hará daños”.

DG: “Creo que el tema es un tema del alma, del corazón y un tema de honestidad.  Y a eso le meto como tres cucharadas de generosidad. Hay que tener es corazón abierto para buscar lo propio, para buscar lo verdadero, pero con generosidad y compasión, y con amor, por encima de todo con amor.

Hace algún tiempo, fue Rocío quien me invitó a que escribiera un texto de lo que yo sentía con la artesanía colombiana y lo que quiero compartir es muy pequeño y resume mi conclusión: han pasado quince años desde cuando hice mi primer Consurso Nacional de Belleza, en medio de esta fiesta, aprendí a hacer patria. Bajo la sombrilla del reinado conocí Colombia de la forma que deberíamos vivirla, a través de las manos maestras de nuestros artesanos y logré enseñarle a Colombia que términos como jagua, werregue, cañaflecha, pindo, tamo, mopa mopa están a nuestro alrededor. Lo maravilloso de ratificar  que gracias a ellos Colombia es un país hecho a mano. Quiero seguir viviendo al lado de Conchita Iguarán de Uribia, de Carmen Chiquiza de Nemocón, de Astrid Betancourt en la Chamba, De Medardo Jesús Suárez en Tuchín, de la comunidad indígena Embera-katio (en Tierra alta, Córdoba), de Nubia Moreno en Quibdó. Y quiero seguir conociendo Chimichagua, San Vicente, Palermo, San Jacinto, Usiacurí y Curití. Es así de fácil”.

SA: Pensando en “Artesanos en un mundo sostenible”,  preciso se viene a la mente una imagen sobre cómo aprender a navegar la complejidad mental en la que vivimos. Y siempre pienso en la analogía entre un barco y una canoa bien labrada y una canoa que no ha sido bien labrada. La canoa que ha sido bien labrada por el artesano es la canoa que realmente permite navegar el océano, incluso navegar y sobrellevar tormentas como las que hablamos en momento difíciles.

En la era que hoy vivimos, el desapego al territorio, a la mitología, hace que cada vez se pierda más ese sentido del artesano que cada uno tiene. Y hace que cada vez estemos más subidos en una canoa mal labrada. Y al estar subido en una canoa mal labrada, vas a estar fuera del fluir, fuera de ese tejido que veíamos y eso lo que hace es que se da un proceso tortuoso y no sostenible, está sesgado.

Y si se está alineado con los flujos de la naturaleza, entonces se recupera esa capacidad y ese ojo mágico, esa capacidad de tener paciencia, de hacer las cosas en presente. Eso es finalmente lo que nos va a permitir una vida más sostenible. Y afortunadamente a quiénes etiquetamos como artesanos de profesión son íconos que están para recordarnos esa importancia de que, no importa cuanto me demore realmente tejiendo esa cosmogonía en la mochila o que no importa incluso cuánto me van a pagar por esa pieza, por que es parte de mi comprensión de la realidad. Entonces creo que esos íconos que están ahí, están ahí por algo,  creo que hay que honrarlos y aprender de ellos. Y eso se logra, en parte, gracias a estas revisiones.

MG: Voy a ser más concreta.  Hemos hablado de sostenibilidad ambiental, más que todo. Y  creo que la sostenibilidad hay que enfocarla a un punto de vista social y económico y concretamente al mercado, las compras, el valor que se le paga al artesano hace que el oficio pueda ser económicamente sostenible. Las campañas que inducen cada vez más a comprar colombiano, o a que las empresas inviertan en regalos empresariales a fin de año hechos en Colombia por artesanos. Esa ya es una muestra concreta, el dinero es perfectamente concreto, me gusta sentir que cada vez más hay interés en apoyar económicamente el precio justo y el desarrollo económico de las comunidades que le dan alma al país y a nuestros hogares.

MLO: “Creo que ser sostenibles es nuestra responsabilidad, y no solo de los que estamos sentados acá.  Hay que difundir, se tiene que pensar donde vive el artesano, a dónde van al colegio los hijos, cuánto tiempo se está demorando en llevar a cabo su técnica. No se les olviden esas cosas, estos no son productos hechos mágicamente por una industria, son hechos por personas que tienen nombre propio. Y en las manos de estas personas está y se sigue leyendo la historia de nuestro país, para que no le vayan a regatear a un artesano por cinco mil pesos”.

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2017

Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 25 al 27 de JULIO

ECOSISTEMA ARTE (Bogotá): 1 y 2 de SEPTIEMBRE

CALI EXPOSHOW (Cali): 20 al 23 de SEPTIEMBRE

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

FERIAS DE ARTE (Bogotá): 26 al 29 de OCTUBRE

EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

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Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

SYLVIA ANDRADE

Formada en París, Sylvia Andrade (Bogotá, 1979) ha hecho de la sastrería clásica la identidad de sus colecciones. Experimental, vanguardista y al tiempo tradicional. El estilo de la empresaria detrás de la marca SYA se abre espacio desde Número Tres, el multimarca que comparte en Bogotá con Julieta Suárez y Laura Laurens.

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