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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Hilos que hablan solos

El cumare proviene de un árbol de la región amazónica en Colombia. Muy preciado por su resistencia, es objeto de estudio en la Universidad Jorge Tadeo Lozano con miras a desarrollar nanotecnología aplicada a esta fibra vegetal para crear un nuevo textil.

"DRESS UP" DE AMAAALIA

La ilustradora colombiana Amalia Restrepo muestra con su serie de animales que lucen accesorios en qué consiste la banalidad o la inmensa astucia del mundo de la moda.

CAS A PORTER

Kika Vargas y Bibi Marini abren un espacio para el diseño que revela la personalidad de las creadoras colombianas. Moda, accesorios, mobiliario y libros. En CC El Retiro, Bogotá.

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Angel Yañez y Hernán Zajar: una conversación imposible

Publicado 2013-10-14 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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El diseñador nacido en Cúcuta (Colombia), Angel Yañez dice que se ha pasado su existencia gozando la vida.

No pueden ser más distintos pero ambos son indiscutibles referentes de la moda en Colombia. Angel Yañez acaba de reinaugurar su famosa casa de modas en Bogotá conservando el valor de la moda de tradición. Hernán Zajar es hoy un hombre de negocios cuya marca multipropósito no para de expandirse. El trabajo de dos décadas que acumula cada uno y sus lenguas afiladas quedaron al descubierto en esta charla propuesta por Diners.

 


Chapinero, el barrio de Bogotá que se yergue sobre la carrera séptima entre calles 67 y 53,  es un lugar vital y dinámico como pocos en la ciudad. Allí, entre sus calles que serpentean los cerros orientales hacia arriba, tiene cabida casi todo. Restaurantes, negocios, oficinas menudas, retazos de verde pasto, un par de universidades, apartamentos y talleres ligados al arte y al diseño. Sus habitantes no pueden ser más variopintos.

 

Sin duda, los más notorios son justamente nuestros invitados a esta charla sobre moda: Hernán Zajar (Mompox, 1956) y Ángel Yañez (Cúcuta, 1964). Pero vamos en orden, el primero en llegar a Chapinero fue Yañez –hace casi veinticinco años- y clavó su pica en Flandes porque aquí está desde entonces su casa de modas, su “atelier”, el mundo que lleva la impronta de un hombre sin el cuál no habría verdadero prêt de luxe (lo más cercano a la alta costura) en Colombia. Animado por el propio Yañez, acabó arribando hace poco a la zona Zajar con su taller, show-room y oficina dedicado a la moda casual, masiva y también los vestidos a medida cuya marca ha incursionado además en múltiples negocios colaterales: línea de hogar (Zajar Home), zapatería (diseña para Calzatodo), uniformes corporativos, asesorías de imagen (Sedal) y colecciones exclusivas para su plataforma de venta on-line (Linio HZ).

 

Son el agua y el aceite pero Yañez y Zajar son quienes son gracias a una pasión irrefrenable por la estética, el diseño y el mundo de la mujer. Ángel escudriña el mundo pero su actitud es conventual. Crea en un entorno hermético donde su oficio le rinde culto a la costura perfecta y clásica. Fue pionero en incursionar con sus prendas exquisitas en cadenas multimarca en Estados Unidos como Neiuman Marcus. Hernán, por su parte, forma parte del espectáculo de la industria y luce resuelto como un hombre de negocios. Su madre dice que él nació “divo”.

Aceptan esta cita en el bar del restaurante Astrid & Gastón en Bogotá porque, sin embargo, se quieren fraternalmente y saben a conciencia que siguen asombrándose el uno ante el otro. Son las cuatro de la tarde, el sol entra tamizado por el techo troquelado en hierro, se sirven los cafés y se posan, sobre la mesa cubierta por un mantel fabricado en hilo de cobre, pequeños dulces exquisitos. Los evocadores figurines creados por el diseñador de origen uruguayo Serge Matta, exiliado en París en los años 50, penden de las paredes de madera y otorgan una suerte de bendición sobre las cabezas de este par de hombres lenguaraces, hedonistas, exigentes y asombrosamente delicados. 

Hernán Zajar (HZ) Yo quería ser diseñador de moda pero me tocó estudiar hotelería y turismo en Barcelona porque mi familia era hotelera. Hice toda la tarea porque tenía que hacer caso. Por los laditos me dediqué a la moda, siempre tuve feeling por eso. En las fiestas de quince años en Cartagena ya empecé a hacer vestidos a mis amigos: los disfrazaba de hippies, marihuaneros. Combinaba esto con prácticas en hoteles. Cuando hace poco me propusieron dedicar mi marca a crear una línea hotelera ha sido inevitable volver a ese lugar de origen.

Ángel Yañez (AY) Es divertido porque nunca pensé en ser diseñador. Quería ser arquitecto pero era muy mal estudiante. Era salesiano clásico pero mi papá me cambió a estudiar de noche y a trabajar en un almacén de zapatos. Me encantaba el comercio y ahí comencé a conocer el mundo de las mujeres. Cuando supe de la Escuela de Diseño Arturo Tejada en Bogotá me inscribí enseguida. Yo no quería volver a Cúcuta para nada.


HZ. Yo tomaba clases de teatro porque me chocaban las matemáticas y me volaba del colegio. Acabé en uno que llamaban “El arca de Noé” porque ahí entraban todos. Cuando tenía 17 años, mi papá nos dejó y siendo uno de los cuatro hijos me puse a ayudar a mi mamá. Eso me hizo salir adelante. Sino me hubiera quedado en Cartagena haciendo siesta. A mí la vida me ha rendido.

AY. Creo que todavía tengo 25 años. El que veo en el espejo no soy yo.

HZ. No entiendo a esta generación de ahora que estudian y no trabajan. Si no enganchan en una práctica, llegarán después con un montón de títulos y no encontrarán trabajo. Hay que estar en la jugada. A mí enseguida me empezaron a llamar de Caracol, RTI… Fui quemando etapas: televisión, reinas de belleza durante quince años, mi nombre se iba madurando y ahora soy una marca con muchas líneas de trabajo.

AY Es que tú siempre has sido polifacético.

HZ Investigo mis colecciones y lo uno a mi conocimiento empírico y a los cursos que he ido haciendo. Al final mezclo todo y así me veo distinto a los demás. No ha sido un proceso fácil. Siempre he hecho cuentas de todo. Dios lo lleva a uno.

AY No, no. Tu camino tú te lo diseñas. A ti te dan talento y lo tienes que aprovechar. Mi camino, lo poquito que tengo, fue fríamente calculado aunque puede que no perfectamente calculado. Desde mi primera clase de diseño con Arturo Tejada y la pregunta que nos hizo: ¿qué es la moda para ustedes? Ahí fue cuando empecé a leer, a empaparme, a enamorarme de mi carrera. Soy muy ávido. Aprendí a coser, a cortar para poder dirigir. Quería ganarme un puesto entre la sociedad como diseñador, desde un principio. Me he puesto metas aunque he sido un poco lento.

Dice la empresaria y ex modelo Carolina Castro que no hubiera sido su inicio tan bueno sin el apoyo que le brindaron ustedes dos. ¿Son conscientes de la responsabilidad que asumieron en la moda colombiana?

HZ Ah, claro. Con Marta Lucía Pereiro hicimos lo mismo. Cuando salimos internacionalmente apoyamos a las modelos, entre nosotros. Buscábamos desfiles, vendíamos a estas modelos buenísimas para que lograran todo.

AY Sin embargo, aquí sigue faltando historia, investigación sobre moda. La gente no tiene ni idea quién era Madame Crepe. Mi memoria es fotográfica y no es vengativa. Soy retirado de todo. No discuto. Me quedo con las imágenes antes que con las palabras. Me gusta mucho estar muy compuesto pero al margen. A mí me da pena salir a saludar a la pasarela. En cambio, tú no, Hernán.

HZ Mi mamá me obligaba a salir en todas las fotos. Me decía “tú tienes que estar siempre de primero en todas las fiestas” y yo tan tímido. Le hice caso y ahora me gozo estar ahí, en el centro de todo. Vivo apasionado. Me emocioné mucho cuando me dieron el pasado mes de septiembre en Cartagena el “Premio a toda una vida” de la revista Infashion.

AY A mí ni siquiera me han nominado al primero (risas). Para mí los premios suceden al interior de las revistas. Hernán, yo te presenté en el Fashion Week de Miami. Me llamaron y yo di varios nombres de diseñadores de otros países también.

HZ Ah, no sabía.

AY Siempre he sido muy amigo de todos los diseñadores. Cuando no me hacen reír, yo me retiro. Me siento como un bufón…

HZ Este monstruo me lo conozco… (y mira a Ángel) y le he soportado. Lo regaño. Las primeras pasarelas me tenía que imponer con él porque llegaba tarde.

AY Porque no me gusta estar ahí, tras bambalinas. No me gustan los reinados ni los cuchicheos ni nada. Yo me eduqué en Estados Unidos: la colección debe encajar perfecto en los cuerpos de las modelos después de un casting muy exigente. Aquí es diferente: las mujeres pueden ser muñecas pero la sangre está muy mezclada y el fitting a última hora me agota para que todo se adapte. Todos se empiezan a estresar y yo llego al filo de mi desfile. Así no sudo. Llego perfecto.

HZ Yo sí cambio siempre, a última hora. Cuento con muchos accesorios porque mi esencia es ser un show –como dice Ángel, él me conoce perfectamente-. A mí me gusta que las modelos se contoneen.

AY Prefiero las señoras que miran el interior de los vestidos. Soy un sastre, cuadriculado, todo negro o blanco.

HZ. A mí me gusta meterles veneno. Yo diseño para que las mujeres se muestren y le meto movimiento de caderas, actitud.

AY Lo más raro que he hecho es teatro cuando Fanny Mikey, que era amiga, me propuso que la vistiera para varias de sus obras de teatro. Fue una casualidad.

HZ Yo conocí a Fanny cuando yo tenía doce años y ella llegó con su café concierto “La gata caliente”, el primero que hizo en Colombia, a presentarlo en el patio de la casa de mi mamá. Me encargaron ayudarle a desvestirse de prendas muy tramoyadas llenas de cremalleras. Luego nos encontramos cuando Fanny fue jurado del reinado de belleza de Cartagena y yo gané como diseñador en el traje de fantasía.

AY Si a mí me tocara disfrazar a Hernán, lo haría de India Catalina (risas)

HZ Me encantan las telas. Ahora estoy trabajando con láser, troquelados, terminados plásticos. Cambio en cada colección y conservo la esencia de mi marca que es el color, todo eso que yo veía en los atardeceres en la playa en Cartagena cuando niño.

AY Yo siempre conservo una sola línea. Es que me formé en un mundo estricto y diferente con el diseñador venezolano Ángel Sánchez, mi novio durante siete años, con quien me fui a Nueva York. Antes de eso, sin embargo, me dedicaba a buscar telas de todo tipo y cocinaba literalmente las telas en ollas instaladas en un patio de la casa que alquilamos con mi hermana en Bogotá. Así podía darle colores diferentes a los textiles. Eran los 90, la época de la discoteca Keops y la modelo Liz Bohórquez me ayudó muchísimo a mostrar las minifaldas, las chaquetas ajustadísimas de la época. Yo hice moda entonces. Volví “zorras” a las mujeres, les gustaba muchísimo. Eran mujeres espectaculares. Vendía todas mis prendas como arroz. Mi primer cliente fue Oscar Azula, esposo de Aura Cristina Geithner. No hacía sino trabajar.

HZ En esos inicios yo vendía pareos que teñíamos en la playa. Larga historia hasta el primer desfile que hizo Marlene Henríquez. Ahora el consumidor se multiplicó. La mujer hoy en día sabe lo que le gusta.

AY La moda está ahora en una búsqueda. No hay identidad. La gente no parece necesitar un diseñador. El ready to wear está ahí, a la mano de cualquiera.

HZ Ahora sí se entiende el color. Ese es mi territorio.

AY Me quedo con el negro, ¡el negro!. Recuerdo que Yves Saint Laurent presentó una colección a finales de los 90 en azul y negro. Ahí recibí un tipo de información tremenda. Pude ver hacia dónde ir. Me dejó ser libre. Antes de eso, las combinaciones estaban muy limitadas.

HZ Agradezco mucho que mi hermano Álvaro esté pendiente del área administrativa y comercial de mi negocio. Así he podido crecer mi marca y diversificarme. También está mi hermano mayor incorporado.

AY Yo no tengo administrador, ha sido muy difícil encontrarlo.

HZ Estoy en Ecuador, Panamá, Chile y Perú. Ahora trabajo en términos de volumen porque la competencia es enorme en la moda pronta y tengo que estar en la jugada. En Colombia tengo que estar presente a través de los eventos de moda, en las pasarelas.

AY Si yo hubiera tenido otra educación, no hubiera estado en Colombia. Me hubiera quedado en París donde sí aprecian la costura, ni siquiera me serviría estar en Nueva York.

HZ Yo no volvería a tener el almacén que tuve en la Zona Rosa de Bogotá, pagando un arriendo absurdamente alto, perdiendo el tiempo en el almacén, saludando a todo el mundo. Ahora estoy concentrado en los negocios, en mi oficina, dirigiendo. Hay que hacer empresa, saber para dónde van los impuestos que pagas. Hago maquilas de mi línea de zapatos en México, en China y también en Colombia.

AY Prefiero seguir haciendo mis cuatro colecciones al año, atender a mis clientas –una a una-. Mi momento es de cambio profundo. Yo trabajo por convicción.

HZ Ahora yo dedico una hora a mis clientas. Más es visita. Y además me pagan de antemano.

AY Soy incapaz de pedirle el cincuenta por ciento de anticipo. Tomo medidas y les digo que vengan en ocho días. Si les gusta lo que les diseñé, perfecto. Si no, chao. A mí me han propuesto incursionar con mi marca en algunas cosas pero he dicho que no. Tengo vida útil y mantengo la esperanza de hacer proyectos muy personales. Cuido mi nombre, así “chiquitico”.

HZ Pero, Ángel, todos los diseñadores lo están haciendo… Yo sí acepto siempre y cuando me lo ofrezcan industriales que estén metidos en el negocio. Así licencio mi nombre. Yo diseño con base en mis señas de identidad y ellos producen porque tienen toda la infraestructura. Ahora pienso en la línea de jeans, ropa para niños. Mi cabeza funciona bien para todo. Le aposté a un nombre, soy mi propio director creativo y tengo un equipo. Ya todo está inventado.

AY Es que hoy en día no hay que ser diseñador sino decorador, ¿no? (risas)

HZ Reinvento, mezclo sobre lo que ya existe. Viajo y veo vitrinas, visito ferias. Así hago mis adaptaciones. Funciono así desde hace tres años, es una dinámica diferente. Ya aprendimos.

AY Todo está hecho… pero no todo está interpretado.

Esta conversación fue publicada en la edición impresa de Diners, el mes de octubre de 2013.

 

Junio

23

2017

Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 25 al 27 de JULIO

ECOSISTEMA ARTE (Bogotá): 1 y 2 de SEPTIEMBRE

CALI EXPOSHOW (Cali): 20 al 23 de SEPTIEMBRE

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

FERIAS DE ARTE (Bogotá): 26 al 29 de OCTUBRE

EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

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Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

SYLVIA ANDRADE

Formada en París, Sylvia Andrade (Bogotá, 1979) ha hecho de la sastrería clásica la identidad de sus colecciones. Experimental, vanguardista y al tiempo tradicional. El estilo de la empresaria detrás de la marca SYA se abre espacio desde Número Tres, el multimarca que comparte en Bogotá con Julieta Suárez y Laura Laurens.

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