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ANDREA SERNA, MÁS QUE UNA FLOR EXÓTICA

Publicado 2016-09-07 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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La contundencia visual de este portafolio fotográfico realizado por Andrés Oyuela contiene un elemento conductor: un pequeño suéter negro.

Si durante tus últimos veinte años has estado expuesta a las luces, a las cámaras y a la incesante acción mediática es probable que tu verdadera personalidad haya sido eclipsada o que físicamente no haya manera de ocultar el estrago de tanta exposición. Pero si te llamas Andrea Serna eso no sucede. ¿Por qué?

En la semana que se realiza B Capital - el evento crucial de Inexmoda en Bogotá- es nteresante descifrar el intenso periplo vital de la conductora de televisión Andrea Serna, un referente de moda nacional. Y, por eso mismo, protagonista de una brillante sesión fotográfica -realizada por Andrés Oyuela, con Jorge Bolado en la dirección de estilismo y la producción de www.andreaserna.net- en la que además revela el buen momento que está pasando la moda creada en Colombia. Una exclusiva que revela www.sentadaensusillaverde.com.

Andrea Serna no ha dejado de trabajar desde los 23 años. Va a cumplir 39 y es madre de una niña -Emilia- que cumple dos. Eligió estudiar mercadeo y publicidad en el Politécnico Grancolombiano de Bogotá y su proyecto de grado investiga el impacto de la marca Teletón en Colombia, como un ejemplo de publicidad social. La displicina y compromiso que marca la trayectoria de la conductora de televisión trasciende su vida por completo. Cuando está convencida de algo, apuesta con inteligencia por proyectos que contribuyen al mensaje que le convence de veras. Para ello pone su imagen -el activo más valioso que posee, empresarialmente hablando- al servicio tanto de marcas comerciales como de iniciativas sociales. Hoy es el "rostro" de Bata, Tous y otras firmas que administra con sagacidad su manager desde siempre, Irma Aristizábal.

A finales de los años 90, Andrea Serna se incorporó al servicio informativo del canal privado de televisión RCN. Delgada, jovencita, seria, vestida con jeans y tops de algodón, "en su puesto" -como diría una abuela exigente-, dotada con unos ojos inmensos, abiertos de par en par que parecían no querer perderse nada. Sabía que estaba entrando en las grandes ligas de la televisión nacional por la puerta que le propiciaba ser una mujer excepcionalmente hermosa: la sección de noticias del entretenimiento. Era un momento álgido para niñas como ella. Los medios de comunicación descubrieron que los cuerpos de modelo deslumbraban desde la pequeña pantalla y compensaban (según el criterio de ciertos estrategas astutos, poco reflexivos) los estragos de la nefasta realidad nacional. ¿Se imaginan? Una estudiante aplicada como Andrea Serna, criada en un hogar amoroso y sobrio de Cali, había sido elegida por un demiurgo anónimo para contrarrestar la saturación que provocaba la guerra en Colombia. Eran tiempos de un fallido proceso de paz durante el gobierno de Andrés Pastrana. La guerrilla y los grupos paramilitares tenían en jaque al país por entero. La zozobra era urbana y el sufrimiento mayoritario, rural. 

Andrea Serna no dimensionaba bien el papel que desempeñaba, noticiero tras noticiero, al inundar con su presencia tropical, irresistible y carismática los televisores de millones de hogares colombianos. La mayoría de la gente tampoco. Era difícil comprender el fenómeno que se estaba gestando cuando estás situado a tan sólo unos metros de la realidad. Sin embargo, los números del rating que mide la audiencia comenzaron a reforzar esta extraña y tremenda tesis: eclipsar la angustia nacional con unos minutos de belleza femenina. En esa espesura intrincada inició el crecimiento de una especie floral diferente a las demás llamada Andrea. Me permito relatar tanto detalle porque observé, intuí y trabajé con ella varios años en calidad de productora ejecutiva de aquel Canal.

Enseguida, nuestra flor exótica destacó por su disciplina espartana (ninguna queja por los horarios extendidos en medio de fríos nocturnos, vestida con prendas insólitas sin mangas y de escote profundo, ante libretos interminables para aprender o recibiendo el impacto de los nervios bárbaros que inundan a un equipo responsable de la franja horaria más costosa de la televisión). Una memoria sin par mezclada con una ecuanimidad emocional contundente marcaron la carrera incipiente de Andrea Serna. Aprendió a dejarse admirar por la gente de la calle, en la calle, y no solamente desde las páginas de las revistas. En las transmisiones realizadas desde una playa, sobre un buque camaronero anclado a un muelle, en un pesebre móvil, bajo la luz fría de un estudio o en la cúpula de un antiguo hospital, la presentadora y también modelo hacía empatía con seres humanos, no con la abstracción de un público invisible. 

Podría parecer fría, algo ajena, en el detrás de cámaras. Sin embargo, como un buen fenómeno de la naturaleza, la presentadora en ciernes sabía derretir las nieves de su cima con una calidez tal que, al estar al aire, convencía y conquistaba como nadie lograba.

Muy pronto supo ganar para el papel -al que aparentemente habían relegado a las mujeres bellas (de las que pocos parecen interesarse además por su inteligencia)- un podio más alto: el de presentar noticias con una calidad indiscutible. ¿Entretenimiento? Comenzó a ser irrelevante esa noción para evaluar el trabajo de Andrea Serna. Básicamente ella iba adquiriendo coraza de diva (necesaria para su impacto visual) y un fondo profesional de gran calado. Ahí resulta en cascada su exitoso curriculum al frente de transmisiones, pasarelas, campañas publicitarias e iniciativas sociales. Premios y reconocimientos, alfombras rojas y espacios radiales y televisivos cada vez más propios.

Verla hoy, a punto de iniciar una nueva década en su vida, surfeando a diario en las olas álgidas del mundo digital a través de sus cuentas -la propia en la que participa activamente su millón largo de seguidores y las creadas por sus fans- sirve también para comprobar cómo ha consolidado esa variedad de orquídea rara que representa. Algo que resulta estimulante para ella (lo reconoce) pero también para quienes estamos a su alrededor.

Con las dudas propias de cualquiera, Andrea Serna indaga sobre su futuro. Lo piensa y lo calla. A veces sí se pronuncia con esa fórmula tan caleña que consiste en narrar espontáenamente, con desparpajo y mucho "dejo local" sus elucubraciones. Ahí te enteras bien de cómo sopesa pros y contras. Quizá ahí resida parte del éxito de esta mujer. Ha sabido siempre ponderar sus decisiones, con una madurez rara cuando jovencita, con una calma contagiosa cuando grande. 

Su apuesta por la moda colombiana la leo -dicho lo anterior- como algo que Andrea Serna, la meticulosa y algo descreída, ha cultivado como si se tratara de una huerta orgánica. Con curiosisad inicial, sorpresa posterior y convencimiento actual. "Desde que vivía en Cali me interesé por la moda, es una ciudad con diseñadores importantes" recuerda. 

Está casada con el hombre de negocios Juan Manuel Barraza, ejerce de madre militante y trabaja como siempre, comprometida y atenta a rodearse de los mejores profesionales. Este editorial de moda que resolvió emprender para una enésima sesión fotográfica con la que alimentar sus sedientas redes no es igual a ningún otro. Así se lo hago notar. Es claramente diferente. Se mostró intensamente ella pero se atrevió también a cruzar ciertas barreras y atender la dirección de fotografía-estilismo-maquilllaje que permiente observar cómo está siendo Andrea Serna en plena eclosión de su fortaleza natural. Un mensaje para la generación millenial, ¿no?

 "Este año tuve oportunidad de integrar el jurado de Premios Cromos de Moda 2016, disfruté la ocasión de volver a los eventos de moda y, al tiempo, reviví mi pasión por el trabajo de los diseñadores colombianos. Por eso, hice equipo con Andrés Oyuela, Jorge Bolado y Norma Sánchez" resume la presentadora.

Esta es la tercera vez que Andrés Oyuela y Andrea Serna se encierran a trabajar juntos en un estudio. El fotógrafo colombiano tiene apenas 27 años y cuenta ya con una trayectoria profesional de una década -"empecé en la Universidad a registrar la moda a través de retratos femeninos, mi gran pasión-" que incluye haber trabajado en casi todas las publicaciones que circulan en Colombia (Fucsia, InFashion, TV y Novelas, Nueva, Vogue Latinoamérica, etc... "me falta Soho"). La meteórica carrera de un hombre apasionado por la estética que genera la moda y la posibilidad de hablarle, mediante imágenes, a la gente está poblada de trabajo a borbotones y de planteamientos muy personales en relación con esta industria.

A Oyuela, sin duda, se le debe el nuevo tratamiento que las celebridades recibieron de su ojo cultivado y arriesgado. De este profesional resulta una bitácora apasionante de "noes" que cambiaron el registro de las famosas o celebrities nacionales: no más playa, no más ondas en el pelo, no más bronceado, no más vestidos pegados al cuerpo, no más filtros de color, no más pestañas postizas y extensiones... Andrea Serna ha sido una de las beneficidas de esta nueva comprensión de la fama en un país que suele rendirse sin prejuicios ante las mujeres bellas.

Al hombre digital que es también Oyuela (uno de los primeros en utilizar la red social Instagram como instrumento de trabajo) le gusta revelar todo lo que hace ("sin tanto recurso o novedad técnica. Se van a desilusionar pero lo que más me importa es el registro de la belleza, ojalá con luz natural") y contar cómo lo hace. Por eso, ante la pregunta que le hago sobre cómo resultó esta sesión particular con Andrea Serna, responde sin dudar que: "Sirvió muchísimo la confianza que nos tenemos. Ella está obsesionada con la perfección y me escucha".

A continuación, pueden gozar la descripción que le pedí hacer a Andrea Serna de cada una de las composiciones que lograron en equipo durante la sesión fotográfica realizada en Bogotá en agosto de 2016. 

Sobre la chaqueta de rayas horizontales en seda de Kika Vargas, responde enseguida: "me gustan sus volúmenes. Cuando llevo puesto un "Kika Vargas" siento que es una estética que conecta globalmente. Me lo pondría perfectamente en cualquier evento de moda en el mundo y sé que atraería la atención de las cámaras". Sobre la falda verde esmeralda en tafetán de sede de María Elena Villamil: "siento que llevo siluetas únicas y con una confección única. Sabe llevar muy bien al ADN de su marca lo que está de tendencia pero nunca lo hace de manera obvia".

Sobre la chaqueta en jacquard de algodón amarillo y blanco de Kika Vargas, Andrea Serna resalta "el confort que produce portarla y siento un aire de sofisticación al llevarla". Al respecto, el licenciado en Bellas Artes y especializado en estilismo en Barcelona, Jorge Bolado Moo, ofrece las claves de esta sesión tan insólita como definitoria "me interesaba eliminar el cuerpo y la exuberancia de Andrea. Quise esconderlo casi de una manera oriental. Fantaseaba con centrarnos en su rostro y en su silueta. Por eso, escogí una prenda tan clásica y básica como el sweater negro para darle otra vida a los vestidos. Todo lo que se esconde gracias a esta prenda se muestra a través de la orquídea".

El camisero rojo afresado de Jorge Duque fue utilizado abierto sobre un vestido multiplisado de Faride Ramos. "Esta mezcla que coincide en textura y color se traduce en una sensación de libertad. El viento creado como efecto resalta lo que queríamos transmitir. Jorge Duque aporta, sin duda, poder a través de sus piezas. Las estructuras que trabaja son muy afirmativas en este sentido. Por mi profesión, este aspecto es muy importante saber reflejarlo. Tanto en los formatos grandes de televisión como en escenarios como alfombras rojas, este tipo de estéticas te ayudan y refuerzan que puedas verte más segura. A Faride Ramos apenas la estoy descubriendo y gozo esta fase de entrar en contacto con la feminiidad que propone".

A propósito de la falda violeta en tejido de punto que tanto identifica a Pepa Pombo: "es muy versátil, la puedo lucir de mil maneras. La llevo al universo formal e informal. Cuando estaba embarazada, encontré en esta marca mi mejor aliada pero, ahora que recuperé mi figura, sigue siendo fantástica".

Para Andrés Oyuela, el realizador de imágenes para la moda que estuvo al frente de esta serie, Andrea representa la mujer latinoamericana por excelencia. "Ella tiene una mirada muy fuerte y al tiempo se adapta a todos los lenguajes estéticos. Es una mujer latina ciento por ciento porque transmite poder" afirma. 

"Con Johanna Ortiz sucede que deseo darle un aplauso público por sus logros profesionales. Este vestido de lunares blancos sobre fondo rojo es precioso pero no tenía cómo utilizarlo a menos que fuera en un momento tropical. Sin embargo, el estilismo de Jorge Bolado propuso algo esencial con la incorporación del suéter negro: puedo ponérmelo ya mismo. Me siento muy española" describe Andrea Serna.

Con vestido color metálico en sede de Faride Ramos y la chaqueta con volantes de Kika Vargas, la experiencia de vestir moda colombiana resultó un reto para una de las mujeres más fotografiadas del país. "Yo no soy tan arriesgada pero con esta propuesta que mezcla casi que una pijama con una chaqueta formal me sentí invitada a incursionar en este territorio. Creo que se necesita de un ojo muy espcial para lograr una mezcla acertada. Si no estoy segura, no lo hago. Es una habilidad especial, la tienen pocas personas. En este caso, cuento con un equipo maravilloso y lo logramos".

Le planteo a Andrea Serna la posibilidad de compararla con una flor exótica -como la orquídea que ha sido utilizada a manera de único accesorio en esta sesión fotográfica-. "Esa flor resultó un poco incómoda de sostener en la boca pero me encantó porque rompe con la manera usual en la que la gente acostumbra a verme. En cuanto a la comparción que haces, la recibo como un halago. Creo que hoy en día lo que me hace ver "relevante" es mi evolución profesional y personal. Inicié en un punto y ahora estoy a una distancia importante de ese lugar. Eso podría leerse como un florecimiento. ¿No? Algunas personas pueden sentir cómo se va construyendo una carrera en la que te equivocas y corriges para crecer".

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Calendario MODA EN COLOMBIA

COLOMBIAMODA (Medellín): 25 al 27 de JULIO

ECOSISTEMA ARTE (Bogotá): 1 y 2 de SEPTIEMBRE

CALI EXPOSHOW (Cali): 20 al 23 de SEPTIEMBRE

B CAPITAL (Bogotá): 18 al 20 de OCTUBRE

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EXPOARTESANÍAS / MODA VIVA (Bogotá): 6 al 19 de DICIEMBRE

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Elogio de la lectura

"Esta es mi técnica, resucito a través de la ropa. Tanto es así que me resulta imposible recordar lo que hice, lo que me sucedió, a menos que recuerde lo que llevaba puesto. Siempre que desecho un suéter o un vestido, desecho parte de mi vida. En "Chicas bailarinas" de Margaret Atwood (Lumen).

"No se atrevía a seguir mirando al espejo. No podía enfrentarse a todo ese horror: el vestido de seda de un amarillo pálido, tontamente pasado de moda, con su falda larga y sus altas mangas y su cintura y todas las cosas que le parecieron atractivas en el libro..." en La señora Dalloway recibe. Virginia Woolf ("El vestido nuevo". Editorial LUMEN).

"En la mesa de al lado había una dama maravillosa con unos hombros preciosos, una espalda recta y un vetido tan divino que me daban ganas de llorar. Era tan bonito porque ella no necesitaba pensar cómo conseguirlo, se notaba solo con verlo" en La chica de seda artificial. Irmgard Keun (Editorial Minúscula, 2004. Primera vez publicada en 1932).

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

Rocio Arias Hofman es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 creó sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias detrás de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en los medios colombianos El Espectador, Fucisa Diners. Participa en conversaciones, foros y eventos académicos relacionados con la industria de la moda y sus protagonistas. Ha sido jurado de los PREMIOS CROMOS DE MODA 2014, PREMIOS DE DISEÑO LÁPIZ DE ACERO 2015, categoría Moda, CONVOCATORIA "SE BUSCA DISEÑADOR" 2016 Fucsia y PREMIO FESTILANA 2016. 

Como empresaria ha creado SILLAVERDE -Portal de la moda en Colombia-, una compañía a través de la que edita y produce contenidos para distintos formatos periodísticos que acercan la información de moda al público. Consultora de Artesanías de Colombia. Dirige el ciclo MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Cofundadora de la FUNDACIÓN MALPENSANTE con el escritor y columnista Andrés Hoyos. Una entidad sin ánimo de lucro que crea contenidos vinculados a las artes y produce festivales, exposiciones y encuentros con el público en torno a la lectura. 

SYLVIA ANDRADE

Formada en París, Sylvia Andrade (Bogotá, 1979) ha hecho de la sastrería clásica la identidad de sus colecciones. Experimental, vanguardista y al tiempo tradicional. El estilo de la empresaria detrás de la marca SYA se abre espacio desde Número Tres, el multimarca que comparte en Bogotá con Julieta Suárez y Laura Laurens.

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