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Moda & Tradición Artesanal

La construcción de una relación virtuosa entre diseñadores y artesanos es un reto para Colombia. Todos debemos aportar para que este sector se fortalezca en la mejor dirección.

Valores de SillaVerde

Esta revista digital pertenece a la compañía SillaVerde en Colombia. Cuatro colores identifican las actividades y valores de la marca: Periodismo (humo) + Moda (lila) + Economía Naranja (durazno) + Sostenibilidad (verde) Contacto: info@sillaverde.co

LABOR CONSTANTE

Como consultora del Programa de Moda y Joyería de Artesanías de Colombia, Rocio Arias Hofman realiza talleres dirigidos a comunidades artesanas en sus lugares de origen y fomenta la plataforma comercial MODA VIVA.

Nuestros proyectos y propósitos

Cuando inició esta singladura de SillaVerde la idea de trabajar a favor de la sostenibilidad en la industria de la moda y de incorporar la tradición artesanal en este sector de negocios fue clave para determinar el rumbo que esperamos consolidar en 2018.

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ALICIA KOSSICK, UNA EMPRESARIA CON ESPÍRITU INDÍGENA

Publicado 2016-09-05 00:00:00 | Por Rocio Arias Hofman

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“Mi logística ya está coordinada con la aduana norteamericana. ¿Cómo puede una mujer wayúu exportar al extranjero? Si las indígenas no saben, deben conocer y ser educadas para ello. Estoy dispuesta a enseñarles cómo debe ser, estoy interesada en transmitir este conocimiento a través de talleres coordinados con Artesanías de Colombia” ofrece Alicia Kossick.

La unión hace la fuerza. Con esta mentalidad, la firma norteamericana The Polished Coconut, de la emprendedora Alicia Kossick, impulsa el trabajo de artesanos indígenas colombianos en Estados Unidos. Importa anualmente 20 mil piezas wayuus y cautiva al diseñador Valentino con las chaquiras de los embera chamí.

Traspasar la puerta del almacén The Polished Coconut en el sector de Cococut Grove (Miami) es hallarse literalmente en otro mundo que, como las muñecas rusas, encierra muchos otros mundos en su interior. Un espacio donde, sobre todo, el color se revela desconocido ante las múltiples tonalidades que tiñen de rosa el naranja, contagian los violetas a los verdes, trepan los amarillos por las paredes y se posa una infinita gama de rojos bermellones sobre las mesas. Caminar aquí es fácil, perderse geográficamente también. Madagascar, Perú, Ecuador, Venezuela, Francia, Colombia, México, Cuba, Estados Unidos, España y Haití quiebran los mapas que conoces para formar un lugar sin fronteras.

Es el ambiente creado por Alicia Kossick (1971, New Jersey), hija de inmigrantes: padre ruso y madre de familia oriunda de Tamaulipas en México. Una mujer cuya belleza parece el resultado de una hermosura florecida desde su interior. La piel muy pálida, el pelo rubio recogido casi siempre hacia atrás y tocada con llamativos lazos que se inclinan caprichosos hacia su oreja izquierda, collares emberas sobre el cuello y un vestido amplio de procedencia mexicana. Ojos de un azul liviano, la voz tan suave como firme. Es una mujer de negocios que actúa como tal pero se expresa con emoción, como una artesana describiendo una pieza recién tallada.

“Trabajé cinco años con la banquera Violy McCausland en Nueva York. Por fortuna me encargó su galería de arte y allí comencé a interesarme por las artesanías” relata Alicia Kossick, especializada en estudios y desarrollo económico en países latinoamericanos. Pero fue la decisión de mudarse a México donde el vínculo con las tradiciones del continente comenzó a determinar su camino. “Abrí una compañía de preservación de casas coloniales. Tomé cursos en la UNAM e inauguré mi primer negocio comprando y vendiendo arte popular. Enseguida me dí cuenta del interés que despertaba la moda en la gente” dice.

Sus investigaciones, el olfato comercial y un sentido estético muy definido la llevaron a encontrar tres piezas con las que inició su nueva etapa: cinturones de la cultura charra del rancho, mochilas wayuu de Colombia y faldas charras (las que identifican a las “adelitas”, las revolucionarias mexicanas). Así nació su compromiso con las piezas artesanales, con las comunidades indígenas y con la creación de una plataforma empresarial basada en lo que Alicia Kossick insiste en precisar: “prefiero hablar de comercio directo pues significa que tú vas directamente a la comunidad y tú le pagas directamente a los artesanos los precios pactados con ellos”.

Entran clientes a The Polished Coconut, miran, tocan, admiran y preguntan. Alicia aclara e insiste: “son productos hechos a mano, por artesanos, piezas únicas”. Se balancean perezosos los chinchorros; aguardan los almohadones apilados en perfecta sincronía sobre bancas de madera; cuelgan faldas y vestidos de fantásticas telas bordadas a mano. “Mi marca refleja la mezcla entre esos contrastes: lo indígena y lo urbano. Mira, estos candiles Baccarat e individuales artesanos de Chimagua (Colombia)” dice.

Alicia es también una coleccionista. Pero no solo de objetos sino de experiencias profundas y de amistades que ligan su existencia cotidiana con la de Fanny Iguarán, por ejemplo, una de sus grande amigas wayuu y con quien logra producir en Colombia e importar a Estados Unidos la exorbitante cifra de 20 mil unidades de piezas, entre mochilas, mantas, chinchorros y pompones. Seis comunidades amplias se benefician cada año de esta relación y aseguran su trabajo.

“En la vida sucede que comienzas a desarrollar una relación con amigas, como con Fanny Iguarán, y empiezas a entender mejor todo. Sentí que la mujer tenía que ayudar a la mujer. Ellas me ayudan como yo a ellas. Es una relación de muchos beneficios en los dos sentidos” explica Alicia Kossick quien viaja seguido a La Guajira, pasa vacaciones y celebra su cumpleaños con sus amigas artesanas.

Con más de mil clientes en su portafolio (entre retail y compradores individuales), Alicia Kossick visita cuarenta ferias al año para ofrecer las piezas que adquiere en un mercado cada vez más abierto a valorar las piezas únicas que revelan oficios milenarios. La clave de este negocio es generar compras de gran volumen a las comunidades indígenas y exigir calidad de primera tanto en diseño como en la confección.

“Trabajo en co-creación con los artesanas. Planeamos un organigrama de diseño y de producción que corresponde a necesidades de color, medidas de las piezas, patrones que requiero para comercializar según las necesidades del mercado y de la tendencia” aclara la empresaria que no le pierde paso a las tendencias del mercado globalizado de la moda. “Elegimos, por ejemplo para una colección, el color gris claro y gris claro, amarillo y azul para replicar en sombreros (pompones), mochilas, hamacas y otros textiles. Quizá suene aburrida para alguna gente pero es complicado organizar todo esto”.

El futuro de esta intensa relación con Fanny Iguarán y las mujeres wayuus forman parte de la relación tejida entre las dos. “Hemos nombrado a dos personas secundarias que saben cómo trabajamos para evitar que, si algo nos pasa a ella o a mí, se quiebre el negocio sostenible. Además no queremos tener todos los huevos en una sola canasta. Por eso, tenemos que pensar más allá de las mochilas. Mi intención es preservar estas culturas en el tiempo y diversificar productos” resalta Alicia Kossick.


Zenúes y guambianos son también indígenas colombianos que cautivan, por su trabajo artesanal, a esta emprendedora consciente de la dura realidad que afrontan en su vida cotidiana estas comunidades: “No puedo creer cómo logran (las mujeres wayuus) realizar sus piezas. He podido grabar sus procesos creativos y artesanales y es asombroso constatar su capacidad. La realidad es muy dura. En la calle, la comida es escasa, hace mucho calor y, sin embargo, tejer parece convertirse en su refugio. Pero no siempre su cabeza está dispuesta a hacerlo porque tienen muchas preocupaciones. Cuando esto sucede, sé como empresaria que no se puede presionar la producción. La vida de los wayuu es la vida misma y no la del que presiona desde el capitalismo newyorkino”.

 

SOBRE LA ABUELA ALICIA, EL VÍNCULO ORIGINAL CON AMÉRICA LATINA:

 

“Hago todo esto por mi abuela mexicana que era una señora “india bonita”. Alicia Carrow, mexicana y nieta de un gobernador de Tamaulipas. En los años 50 migró con su familia a Houston pues su padre era un ingeniero norteamericano. Mi abuela también Alicia Carrow se casó con otro ingeniero. Tenía 35 años, poseía una belleza muy mexicana, divorciada y ya con hijos. ¿Te imaginas? Salía del molde de cualquier mujer de su época. Por casualidad, conoció a Neimann Marcus y aceptó la invitación que le hizo el gran empresario para modelar en sus grandes almacenes. Luego a mi abuela la llamaron desde Europa. Incluso en la década de los 70 continúo desfilando, para Valentino, por ejemplo. Alicia Carrow junto con la modelo Carmen Dell’ Oreficce fueron dos mujeres contemporáneas que rompieron los esquemas de belleza”.

 

SOBRE EL INTERÉS DE LA CASA VALENTINO EN PIEZAS ARTESANALES COLOMBIANAS


SillaVerde -SV-: ¿Cómo se ha dado la relación con Valentino?

Alicia Kossick -AK-: Estoy trabajando con la marca Valentino, le presenté los collares de la comunidad embera. Yo le vendo a una señora que trabaja para la marca. Y ellos todavía no han revelado si van a utilizar las piezas como inspiración o como piezas terminadas. Es la calidad de impacto que podemos tener con la industria de la moda. Cada vez hay más personas relevantes en el mundo que exhiben mediáticamente estas piezas artesanales. Acaba de salir uno de los sombreros de Sandoná, Nariño que vendo en Elle Australia.

SV: ¿Cuáles son los principales aprendizajes que has tenido en este proceso?

AK: Me siento muy bien por el trabajo que hemos logrado hacer. Si podemos vender todas estas piezas, estamos contribuyendo entre otros. Estoy comprometida con la moda sostenible. Cuando quiero compartir una manera de vestir de otras personas, no estoy haciendo nada nuevo. Estoy simplemente extendiendo costumbres de comunidades que tejen, que recogen piezas de la naturaleza, que combinan colores de una manera particular con base en símbolos. En mi tarjeta de presentación dice “Nada nuevo”. Sin embargo, siento la obligación de “presentar de nuevo”.

SV: ¿Cuál es el próximo reto?

AK: Este año, voy a hacer una pop-up store de mochilas y vestidos artesanales para Antropology (Londres). Llevaré faldas de indios-americanos, faldas guambianas de Colombia y tehuanas de México. Se trata de productos originales que contengan intervenciones de diseño o confección correctas para que funcionen bien en el mercado. Hay que tener mucho cuidado en no desviar el valor de la pieza artesanal. Si yo tengo que eliminar cinco o siete pliegues en una falda tradicional o variar el tamaño y reducir el número de compartimentos al interior de los carrieles, se vuelven productos más funcionales, adaptados para la vida urbana.

Este artículo fue publicado en la edición impresa de la revista Diners, septiembre 2016.

 

 

Febrero

19

2018

Calendario MODA EN COLOMBIA

IFLS (Bogotá): 30 y 31 de ENERO al 1 de FEBRERO

BOGOTÁ FASHION WEEK (Bogotá): 24 al 27 de ABRIL

COPENHAGEN FASHION SUMMIT (Copenhagen): 15 al 16 MAYO

EXPOARTESANO (Medellín): 29 de JUNIO al 8 de JULIO

COLOMBIAMODA (Medellín): 24 al 26 de JULIO

La Vida Animada
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Elogio de la lectura

Sección dedicada a las reseñas de libros cuyos autores tratan asuntos directamente relacionados con la industria de la moda o temas que resultan seductores abordajes a propósito de la estética, la indumentaria y su efecto social, económico, ambiental y político. Leemos con pulcritud y reseñamos obras de variados géneros. Ficción y no ficción cuentan con este espacio en SillaVerde.

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Sobre la autora

“Esta revista digital la elaboro en Bogotá, la ciudad asentada sobre una silla verde, tal como sugiere el escritor Germán Arciniégas al referirse a las montañas orientales que la resguardan.”

ROCIO ARIAS HOFMAN es politóloga y periodista en radio, prensa, televisión y medios digitales. Nació en Madrid y vive en Colombia desde 1994.

En 2012 crea sentadaensusillaverde.com para investigar, escribir y publicar historias sobre la industria de la moda. Sus piezas periodísticas aparecen también en El Espectador, Fucisa, Diners y Vogue Latinoamérica. Participa en conversaciones, foros y actividades académicas. Jurado de los Premios Cromos de Moda 2014; Premios de Diseño Lápiz de Acero 2015, categoría Moda; Premio Festilana 2016; "Se busca diseñador Fucsia" 2016 y 2017. 

En 2017 lanza la plataforma audiovisual La vida animada en el canal Youtube en alianza con la firma Expor Mannequins.

Como empresaria funda la compañía SILLAVERDE SAS y la agencia Relatos a fuego lento, enfocadas en la creación de contenidos de moda con énfasis en sostenibilidad y tradición artesanal. Consultora de Artesanías de Colombia desde 2015. Dirige el ciclo de debates MODA 360 de la Cámara de Comercio de Bogotá desde 2015.

En la actualidad, cuenta con un equipo integrado por la periodista y literata ADELA CARDONA y por LEIDY DÍAZ, asistente administrativa. Trabaja siempre en alianza con otras empresas y especialistas de la economía creativa en el desarrollo de nuevos proyectos.

ACTIVISMO DE CAMISETA

La tendencia persiste en 2018: las camisetas parece hablar por sí solas. ¿Una nueva forma de expresión? ¿La semiótica que aporta la moda en la era digital? ¿Activistas de la palabra? ¿Líderes visionarios? El diseño global se hace eco de la realidad política y social. Especial de SILLAVERDE con el aporte de distintas miradas profesionales. 

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por RICARDO SILVA

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